En Salud

Ricarte Soto: “Chile es la Corea del Norte del capitalismo”

Desde su privilegiada tribuna de televisión, criticó el sistema de salud, denunció los abusos de los laboratorios y los inalcanzables precios de medicamentos necesarios para quienes padecen enfermedades crónicas severas. Todo ello motivó la inédita “marcha de los enfermos”, que convocó a miles de personas a manifestarse por las calles de Santiago.

 

Sin dimensionar la magnitud de la expresión social que provocó -asistieron a la marcha más de diez mil personas-, Ricarte Soto (61) sabe que hasta ahora sólo se ha logrado la sensibilización de los medios de comunicación y de rostros conocidos, el apoyo transversal de la sociedad y promesas vagas y populistas del gobierno. Lo concreto es que nuevamente queda al descubierto la cruda realidad chilena en materia de salud, radicalmente distinta de la de aquellos que avizoran el desarrollo del país a la vuelta de la esquina.

 

Periodista, magister en historia, está casado con la argentina Cecilia Rovaretti, conductora del matinal de Radio Cooperativa, con quien tienen una hija, María Alcira. Vivió más de 17 años en Francia. Su padre, el cineasta y ex subdirector de TVN, Helvio Soto, quien viajaba por el país galo al momento del golpe de Estado de 1973 debió, por razones políticas, permanecer en ese país y desde la distancia le envió un mensaje inequívoco: “Eres muy joven para crecer en dictadura”. Desde ese momento, Ricarte Soto, a los 20 años, se trasladó a París donde se formó intelectualmente.

 

Reconoce que si no hubiese sido panelista del Programa “Buenos Días a Todos” de TVN, su denuncia no habría tenido ninguna trascendencia. No obstante, afirma categóricamente que el neoliberalismo que prevalece en Chile “es como la Corea del Norte del capitalismo”. Sin mucho preámbulo, sostiene en seguida que “desde el punto de vista sociológico, Chile sigue siendo un país pinochetista”.

 

COMO SURGIO LA “MARCHA

DE LOS ENFERMOS”

Hace tres años renunció a la militancia en el Partido por la Democracia (PPD). A su juicio, los políticos chilenos han cambiado muy poco. Ricarte Soto volvió al país en los 90. Uno de sus primeros trabajos fue en Radio Monumental en los informativos y como comentarista político. Luego con la caída de las emisoras AM y la irrupción de las FM, vivió varios meses de cesantía. Tiempo después se especializó en crítica de cine y teatro hasta llegar a convertirse en panelista estable de TVN.


Sobre la exitosa marcha a la que convocó y organizó, Ricarte afirma que la idea surgió de un “simple reporteo”. Asegura con convicción que en Chile miles de personas no tienen la posibilidad de acceder a un tratamiento adecuado si padecen enfermedades crónicas severas. Según expresa, el factor económico determina el tiempo de vida de un enfermo. Indica que lleva más de tres años con cáncer pulmonar y “en una ocasión, un médico -sin ningún pensamiento social- me explicó que un cordón que les sirve a los enfermos de leucemia y que hay que traer desde Polonia, le cuesta a una familia 250 millones de pesos. Entonces empecé a revisar el tema y encontré que en materia económica, Chile es la Corea del Norte del capitalismo. De ahí me surgió el asunto de que los enfermos no marchan y por eso no pueden protestar… Así, en un programa de farándula me invitaron a hablar de mi cáncer y aunque eso me da lata, empecé a hablar del resto de la gente que enfrenta problemas de salud similares y así surgió esto de la marcha”.

 

AUMENTO DE SALARIOS

¿Las movilizaciones, las marchas, son un instrumento efectivo ante un modelo que no da respuestas a los problemas?

“Son efectivas. Pero no creo que la sociedad chilena esté empoderada. Creo que hay grupos como los estudiantes, la gente de Aysén, nosotros, etc., y pare de contar. Aquí hay un gran problema, y como dijo Arturo Martínez, dirigente de la CUT, ‘aquí la clase obrera se terminó’. Por ejemplo, el tema de los subcontratistas es muy reaccionario porque en las empresas segregan a dos grupos. El empresario Pedro Lizama, que no es de Izquierda, decía y se jactaba que todos sus trabajadores ganaban más de 500 mil pesos. Pero claro, los que lavan vidrios no ganan eso, son subcontratados y eso es un problema. Lo que reprocho al conjunto de la sociedad es que se alega por subsidios, por bonos, la gente va a las municipalidades a protestar contra el alcalde, pero casi nadie lucha por el incremento del salario… Mientras no se luche por el salario y se salga a protestar a las calles, estamos fregado. Además, como la educación en Chile es mala, la gente no comprende los procesos. Por ejemplo, si las personas ganan 193 mil pesos, cuando jubilen van a ganar el 65 por ciento de los 193 mil. Entonces la lucha debe ser por el salario. Eso es lo que nos define”.


¿En términos globales, cuál es tu visión de la salud en Chile?

“La salud pública cumple un papel épico. Con lo poco que tiene y a pesar de todo, brinda una buena atención. Pero nadie critica al sistema privado de salud. Sin embargo, la salud es el gran déficit de Chile… El Estado es cruel cuando se padecen enfermedades no codificadas y graves”.


En este sentido, cita el caso de una mujer de clase media que en pocos meses ha gastado 32 millones de pesos porque su enfermedad no está codificada.


¿Si no hubieses sido panelista de TVN, tu denuncia habría causado el revuelo que provocó?

“Definitivamente, no. Si no hubiese aparecido diez años en TV yo sería un don nadie. Se olvida que lo importante es el medio. Creo que el programa ‘Buenos Días a Todos’ está en la génesis de este problema y de la inquietud que generó en la gente”.


¿Por qué los empresarios deberían colaborar con la solución de un problema de salud que es nacional, que es de Estado, si nunca lo han hecho?

“Este es el único país donde existe este modelo económico con características fanáticas… Otro es China. Es decir, nosotros trabajamos como chinos con sueldos miserables. La lógica criolla es que los empresarios no colaboran en nada. Creo y espero que habrá un momento en que el planeta diga que no se puede hacer cualquier estupidez. Los políticos chilenos son necios… es necesario ver el mundo en grande. Por ejemplo, Longueira habla de las poblaciones, pero el eje del problema no está en ellas, sino en la llamada globalización”.


¿Crees que los laboratorios pueden dejar de ganar dinero, si es su negocio? Su objetivo es la ganancia y no la salud.

“Pero podemos formar una masa crítica. Tenemos un instrumento que es Unasur y hay allí un consejo de ministros de Salud. Entonces, si Unasur funcionara, les podría parar los carros a los laboratorios. Los países que la integran suman 450 millones de habitantes y cuando se les dice a los laboratorios ‘hay 450 millones de pacientes a los cuales su medicamento no va a llegar’, la cosa cambia. India por ejemplo, tiene más de 900 millones de habitantes, su exigencia es que los laboratorios tienen que bajar los precios de manera que se ajusten al nivel de vida de la gente. En cambio en Chile, nos acostumbramos a los precios que arbitrariamente imponen los laboratorios. Si Chile no se integra a Unasur le ocurrirá lo mismo que a los partidos italianos, porque el sistema es decrépito. Creo que Chile va directo a la decrepitud. Eso se vio con lo que pasó con las primarias en relación con los cupos para los parlamentarios. Fue increíble”.


Con tu propuesta de crear un fondo nacional para cubrir el costo de medicamentos, los pobres también tendrían que pagar un deducible.

“No, en España los pobres no pagan deducibles. Debemos hablar en una lógica distinta a la neoliberal. Una persona pobre no debe pagar ningún deducible. Yo, que tengo cáncer, estoy recibiendo lo que debería recibir cualquier chileno, no soy privilegiado. Antes me consideraba privilegiado, pero estaba profundamente equivocado, presento mis excusas”.

Sobre este tema reiteró que, como ocurre en países de Europa, “cuando se trata de personas que no tienen los recursos necesarios, no pagan nada”.


¿Hoy un enfermo pobre aquejado de cáncer avanzado se muere por razones económicas?

“Sí, pero te voy a dar una frase: cuando surgió lo de la ‘marcha de los enfermos’, mi oncólogo me hizo la siguiente reflexión: ‘Si para tratar el cáncer gástrico todos tuvieran acceso a un medicamento de última generación, se evitaría que todos los años mueran ochenta personas que hoy no tienen acceso a ese medicamento’.

 

UN PAIS PINOCHETISTA

¿Por qué a la derecha y a los empresarios les cuesta tanto entender que la salud es un derecho y que la salud de calidad debe llegar a la mayoría?

“No lo van a entender nunca, porque este país fundamentalmente sigue siendo pinochetista, no en el sentido de la tortura, pero sociológicamente dejó una estela. Todavía la gente cree que todo lo que sucede es normal… Es ilógico que siendo el sueldo mínimo de 193 mil pesos, los precios no tengan ninguna relación con los ingresos de las personas. En 1989 escribí un artículo para un diario francés donde digo que la Izquierda chilena circula por la derecha y que la Izquierda quería cambiar al Chile de Pinochet, pero el Chile de Pinochet los cambió a ellos”.


¿Cuál es tu reflexión respecto del empresariado chileno?

“No se puede pedir que los empresarios sean socialistas. Sin embargo, hay socialistas -como Oscar Guillermo Garretón- que se han convertido en empresarios… Son los políticos los que definitivamente tienen que cambiar. Hay muchos carcamales que no contribuyen a dignificar la política”.

 

DECISION POLITICA

¿A tu juicio, por dónde empieza la solución de los problemas de salud?

“Si Bachelet no tiene un Parlamento que le permita los quórums necesarios, no pasará nada. La gente ve a una cantidad de políticos discutiendo y no entiende por qué alegan tanto. En el fondo, para abordar los graves problemas de salud en nuestro país se requieren decisiones políticas”.


¿Te ha cambiado la visión respecto de la vida, por tu enfermedad?

“Para nada, todo sigue igual. He aprendido que puedo salir a la calle, me caigo y ahí quedo, entonces para qué me preocupo. No le tengo miedo a la muerte. Tampoco le hago caso a todas las recetas que me recomienda la gente”.


¿Qué crees que ocurrirá en las próximas elecciones presidenciales?

“No va a pasar nada, porque para que cambien las cosas, en primer lugar, hay que cambiar y arreglar la educación. Es necesario formar gente íntegra, formar al ser humano, formar gente reflexiva. Falta mucho para un cambio social en Chile. El asunto es comenzar desde ahora, de lo contrario esto será eterno. Hay que comenzar por la educación y el acceso a la salud, esto permitiría iniciar la marcha hacia el cambio. Cuando digo educación se trata de terminar con el concepto de negocio que la rodea. Hoy Chile es un mall y la educación es su matriz cultural”.


¿Qué te parece el proyecto de ley sobre la venta de medicamentos en lugares que no sean farmacias?

“Esas son huevadas, sacarle el poto a la jeringa. El problema es otro, mucho más de fondo. Se trata de que la salud sea un derecho de todos, de buena calidad y que los laboratorios no se enriquezcan a costa de las enfermedades crónicas de los chilenos”.

 

OSVALDO ZAMORANO SILVA


Entrevista publicada en revista Punto Final

Última actualización el Domingo, 19 de Mayo de 2013 11:19

Estas leyendo

Ricarte Soto: “Chile es la Corea del Norte del capitalismo”