A 29 años de la masacre “Alfa Carbón 1” (Parte 3):   Los asesinatos de Valdivia y el rol de TVN

A 29 años de la masacre “Alfa Carbón 1” (Parte 3): Los asesinatos de Valdivia y el rol de TVN

Al anochecer del 23 de agosto de 1984 los esbirros CNIs ejecutaron en un “enfrentamiento” a Rogelio Humberto Tapia de la Puente (31 años), ingeniero forestal, y Raúl Jaime Barrientos Matamala (24 años), empleado de comercio. En la tarde del día siguiente, violaron el hogar de Juan José Boncompte Andreu (31 años) y lo acribillaron en su dormitorio. Ambas acciones tuvieron “cobertura” exclusiva TVN.

La puesta en escena post crimen fue adornada con “utilería extremista”, los ya consabidos panfletos, armas y demás elementos indicados por los escenógrafos de Dinacos-CNI…, pero con incoherencias que nunca se aclararon. Los errores “técnicos” del libreto periodístico “enfrentamiento” incluyeron la cobertura en exclusividad para Esteban Montero-TVN.

Por órdenes de los jefes locales de la dictadura en Valdivia, los esbirros cerraron el acceso a la locación de los crímenes a la prensa local. Además, ocultaron “información” relevante a los periodistas de verdad, al punto que hubo una protesta formal del Consejo Décima Región del Colegio de Periodistas de Chile, queja que, por supuesto, nadie difundió. (Se reproduce íntegra más abajo).

Tras la doble ejecución de Rogelio Tapia y Jaime Barrientos, la Prefectura de Carabineros de Valdivia dio a conocer su versión oficial, difundida urbi et orbi por la prensa local y nacional: “Hoy, aproximadamente a las 17.30 hrs., en el camino de Niebla-Valdivia, Sector Puente Estancilla, en circunstancia que el personal de seguridad en un vehículo jeep efectuaba seguimiento de elementos subversivos, sostuvo enfrentamiento con tres individuos con pistolas, ametralladoras y revólveres. En el enfrentamiento fallecieron dos extremistas y uno se dio a la fuga, efectuándose de inmediato un intenso operativo en Niebla”.

La gobernación difundió otro informe oficial más o menos idéntico, pero indicando una hora distinta, las 18:30. Tal como ocurrió esa misma mañana en el asesinato de Luciano Aedo en Concepción, TVN/Esteban Montero dio a conocer detalles que no fueron entregados oficialmente a la prensa, como el nombre real de Boncompte Andreu. Creció la molestia de los periodistas de otros medios, a quienes bloquearon físicamente el acceso a la información.

La verdad de los hechos

Jaime Barrientos almorzó en su casa y, según sus familiares, salió a las 15.30 horas del 23 de agosto, para dirigirse a su trabajo como cobrador de Tiendas Pazos. “Fue la última vez que lo vimos; después nos fueron a comunicar que había sido muerto a balazos por extremistas”, dijo su padre. Por su parte, la esposa de Rogelio Tapia dijo haberse enterado de su deceso a través de un “flash” de Esteban Montero por Televisión Nacional.

Rogelio Tapia y Jaime Barrientos eran conocidos en sus barrios y lugares de trabajo. El libreto del “enfrentamiento” de los creativos CNI-Dinacos presentaba varios defectos e incoherencias. Montero-TVN trató de salvar la situación mostrando fotografías de un vehículo en que pretendidamente se desplazaban los CNIs y que supuestamente fue acribillado a tiros por extremistas que andaban a pie, por un lugar escabroso y poco apto para intentar cualquier “enfrentamiento” fidedigno. Ya no era “un vehículo jeep”, como inicialmente dijo la prefectura de carabineros, sino un furgón japonés de menor costo, utilería que la producción CNI sacrificó con múltiples perforaciones a balazos para mostrarlo en “60 minutos” de TVN como “prueba del enfrentamiento”.

Otras contradicciones del libreto

El abogado Juan Concha Urbina, representante de los familiares de Tapia y Barrientos, hizo presente al tribunal que las “informaciones oficiales”, publicadas en los diarios locales y nacionales el 24 y 25 de agosto, asignaban horas distintas al “supuesto enfrentamiento en el lugar inmediato al puente sobre el estero Estancilla, en el camino de Valdivia a Niebla”: 17.30 según la Prefectura y 18.30 según la Gobernación.

El abogado hizo constar que Montero “… fotografía el vehículo furgón, probablemente de fabricación japonesa, de color rojo a concho de vino, usado por los agentes de seguridad el día de los hechos y que Televisión Nacional mostró en el programa “60 minutos” del día viernes 24 de agosto acribillado de balas, fotos que se agregaron al proceso”. Eran las “pruebas” de que hubo “enfrentamiento”.

El jurista pidió  “…citar a declarar al periodista de Televisión Nacional Esteban Montero, como también al o los camarógrafos de esa televisión, sobre la ubicación precisa del vehículo furgón en el lugar del suceso, su relación con el lugar donde estaban los cadáveres del señor Tapia y del señor Barrientos y, sobre todo, los antecedentes que ellos observaron y grabaron en sus cámaras, como número de funcionarios, identidad de estos vehículos usados, armas que llevaban y, especialmente, si alguno de dichos agentes de seguridad presentaban heridas o lesiones”.

También pidió  “…oficiar a los hospitales de Valdivia a fin de que informen si el día 23 de agosto último, después de las 18.00 hrs. ingresó a esos servicios, o fue examinado, algún funcionario de seguridad por heridas a bala o de otra naturaleza”.

Plan original: matar a tres personas

Otra incoherencia del libreto fue la inclusión de un “tercer sospechoso” en el “enfrentamiento”, pero que habría huido. El falso “fugitivo”, Boncompte Andreu, la tercera víctima de Valdivia, sería asesinado en su hogar al día siguiente. O sea, este prospecto sui generis de “sospechoso violentista y extremista” escapó ileso del “enfrentamiento” sobre el puente del río Estancilla, se fue a dormir tranquilamente a su domicilio legal y conocido, al día siguiente almorzó con su pareja y después durmió pacíficamente la tradicional siesta valdiviana, como si aguardara como manso cordero que la CNI llegara cumplir su cometido de matarlo.

El abogado precisó que la locación del primer doble crimen es “un sector del camino de Valdivia a Niebla, en el tramo que atraviesa el río Estancilla, que lo cruza por un puente de madera de alrededor de 20 mt de largo, tramo en línea recta de más o menos 300 mt de largo, al cual se llega haciendo una curva y se sale de él también haciendo otra curva; el camino está construido sobre un terraplén de rocas que cubre el cauce del río, que llega hasta sus bordes; la capa de rodado es del ancho normal de los caminos de Chile y está aproximadamente a 4 metros del nivel de las aguas; el talud en ambos lados del camino es prácticamente vertical y de escasa vegetación”.

La Prefectura de Carabineros, la Gobernación Provincial y los esbirros responsables del homicidio en el lugar descrito dijeron haber sorprendido a “tres” sospechosos, no a dos, “a quienes intimidaron detención, a lo que respondieron –los sospechosos– desenfundando sus armas y disparándolas contra los agentes que viajaban en un furgón pequeño, de procedencia japonesa, de color rojo a granate o concho de vino; estos hicieron uso de las propias y mataron a dos de los sospechosos (Tapia y Barrientos) huyendo, según ellos, el tercero, al que no pudieron ubicar no obstante haber trajinado el lugar, según afirman”.

El abogado dijo tajantemente: “Esta versión es falsa, porque en el lugar de los hechos no habría podido escaparse el tercero a que aluden, ya que la única manera de huir es arrancando por el camino, que es en línea recta y habría sido fácil herirlo o matarlo en la fuga. (…) “Si el tercero se hubiere salido del camino habría caído al agua, siendo allí muy fácil de sorprender, porque no habría podido escapar a través del río, por la dificultad del agua y el terreno fangoso del cauce. Tampoco el tercero habría podido esconderse en los taludes casi verticales, porque simplemente no hay donde esconderse, a menos que los perseguidores fueran cortos de vista o ciegos…”

Asesinato de Juan José Boncompte Andreu

Un segundo comunicado oficial del 24 de agosto dio cuenta que “personal de la Central Nacional de Informaciones, en actividades propias de allanamiento a viviendas sospechosas, llegó hasta la casa ubicada en calle Rubén Darío Nº 643. Cuando el personal intentaba cumplir su cometido oficial fue atacado por el violentista desde el interior de la vivienda. En el intercambio de disparos fue muerto el extremista y un oficial de la CNI herido en la cabeza. En el lugar fue detenida la conviviente del violentista, quien se encuentra en avanzado estado de gravidez. La identidad del extremista no fue entregada por encontrársele en su poder varias cédulas de identidad, todas falsas”.

Sin embargo, el programa “60 Minutos” de TVN entregó esa noche mucho más información que las propias autoridades, incluso el nombre verdadero de la víctima, Juan José Boncompte Andreu (31). La Directiva del Consejo Décima Región del Colegio de Periodistas de Chile expresó su malestar en una declaración pública, emitida el sábado 25 de agosto:

“Miembros del Colegio de Periodistas de Chile, que ejercen su profesión en la ciudad de Valdivia, han denunciado a este Consejo Regional de hechos atentatorios contra la libertad de prensa, registrados en esa ciudad el día viernes 24 del presente.

“En lo esencial, se ha informado a este Consejo Regional que cuando fuerzas policiales y de seguridad efectuaban un operativo en la población Teniente Merino de Valdivia, en una investigación de actividades terroristas, los periodistas de los medios de comunicación vieron entorpecidas sus actividades profesionales. El personal uniformado que acordonó el sector, negó el paso a periodistas de diferentes medios valdivianos, particularmente de “El Diario Austral” y “24 Horas”. Incluso, hubo amenazas directas a reporteros gráficos en el sentido de que les serían retiradas sus cámaras fotográficas en caso de insistir en el cumplimiento de sus labores profesionales. Hubo, además, un trato vejatorio para la gente de prensa.

“En contraste con esta actividad de Carabineros hacia los medios locales, los representantes de Televisión Nacional de Chile tuvieron acceso a todos los sitios que quisieron, transitando libremente por el lugar, mientras el resto de los periodistas debía permanecer tras los cordones policiales, impedidos de trabajar por la determinación policial. De nada valieron las reclamaciones interpuestas por los periodistas afectados en el lugar mismo de los hechos.

“Ante estos antecedentes, el Consejo Regional de la Décima Región del Colegio de Periodistas de Chile, acordó lo siguiente:

  1. Protestar por la actitud de las fuerzas de Carabineros que impidieron a periodistas debidamente acreditados el cumplimiento de su labor profesional.
  2. Protestar por la discriminación que hizo la fuerza policial, al permitir que elementos de Televisión Nacional transitaran libremente por la zona restringida para el resto de los periodistas.
  3. Lamentar la rudeza innecesaria que la fuerza policial empleó en su trato con los periodistas de los medios de comunicación de Valdivia.
  4. Dejar constancia de su malestar ante esta situación y señalar que actitudes como las señaladas significan coartar la libertad de expresión”.

Colegio de Periodistas de Chile, Consejo Décima Región. 
Osorno, 25 de agosto de 1984.

Los hechos verdaderos

“…Inés Lucía Díaz señaló que se encontraba descansando junto a su compañero [Juan José Boncompte Andreu] después de almuerzo, en el dormitorio. Eran cerca de las 15.45 horas, cuando sintieron golpear muy fuerte la puerta. Una voz gritó que abrieran. Al entreabrir, vio entre 10 a 15 civiles armados que llevaban brazaletes de color verde. Entre ellos había una mujer de pelo corto y anteojos. Además, logró ver varios vehículos estacionados frente a su casa. Le gritaron “al suelo”. Ella se tiró al piso. Al hacerlo, y encontrándose en dicha posición, sintió cerca de diez disparos, que no tenían la frecuencia de ráfagas de metralleta, en dirección al costado oriente de la casa.

“Terminado el tiroteo entraron seis civiles por la puerta principal, los que comenzaron a vaciar una cajas con mercaderías, mientras dos de ellos la sacaron del inmueble. Sintió también que por un radio transmisor portátil pidieron una ambulancia. Luego llegó un furgón de carro fúnebre…” (Revista Análisis, año VII, número 90, del 11 al 25 de septiembre de 1984).

¿Quién era Esteban Montero, de TVN?

Esteban Montero, el reportero policial de TVN al servicio de la CNI, fue uno entre varios periodistas que cubrían las fuentes policía y tribunales reclutados temprano como colaboradores por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA, que en 1977 pasaría a llamarse CNI). La DINA adiestró a estos periodistas en una disciplina que llamaba “Inteligencia de la Información”, con clases que se impartían una vez por semana, desde tempranas horas de la mañana, en sus instalaciones de La Rinconada de Maipú, en la periferia occidental de Santiago.

Uno de los periodistas que recibió “formación” en  estos cursos relató en 1997 al autor de esta nota que para cada clase semanal les asignaban un lugar de recogida distinto en el centro de la ciudad capital. Pero igualmente enviaban agentes al lugar anterior de recogida para buscar a los olvidadizos y conducirlos hasta donde esperaba el autobús que los conduciría a la escuela DINA de Maipú.

Esteban Montero fue sancionado por el Tribunal de Ética del Colegio de Periodistas por su participación en el montaje periodístico del “caso Karin Eitel Villar”, estudiante de la Universidad Católica detenida el 1 de noviembre de 1987, acusada de ser vocera del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) tras el secuestro del coronel Carlos Carreño, 39 años, acaecido el 1 de septiembre de 1987 y liberado en Brasil el 3 de diciembre de ese mismo año.

Una “confesión” pública de Karin Eitel, obtenida en una “entrevista” bajo torturas, fue transmitida por Televisión Nacional el 3 de diciembre de 1987. El video, difundido apenas 10 meses antes del plebiscito que en 1988 le dijo “No” a Pinochet, y que todavía puede verse en YouTube (1), fue grabado en un cuartel de la CNI. Antes de su emisión, la joven fue maquillada para ocultar las huellas de la tortura, según consta en la investigación oficial de la llamada “Comisión Valech”.

Un informe médico de Gendarmería certificó las condiciones en que la CNI envió a la cárcel a Karin Eitel cuando fue acusada por el ex fiscal militar Fernando Torres Silva, procesado y condenado por el crimen del sindicalista Tucapel Jiménez: “Dos hematomas en la región occipital y uno en la región preauricular izquierda y mandibular derecha, ocular izquierda; chasquido en articulación de mandíbula; contusión torácica en 1/3 inferior de hemitórax izquierdo y contusión epigástrica”.

La justicia militar procesó y condenó a Karin Eitel, quien recuperó su libertad en agosto de 1991. Y desde entonces libra una lucha legal para aclarar su arresto y las torturas que denunció, pero el caso fue cerrado por la justicia militar sin resultados ni responsables.

En 2010 Eitel reconoció en fotos de prensa a uno de sus torturadores, el entonces general Ricardo Ortega, jefe de Inteligencia del Ejército hasta que se acogió a retiro en febrero 2009. Se lo comunicó a Mario Carroza, ministro de la Corte de Apelaciones que interrogó a Ortega en la investigación de otros casos de homicidios de lesa humanidad, además de la muerte de Salvador Allende.

Carroza derivó los antecedentes a la Segunda Fiscalía Militar de Santiago

La justicia castrense aceptó levantar el sobreseimiento de la causa 2406-87 y la reabrió, pero el abogado de Eitel pidió en junio 2010 que el caso por torturas quedara radicado definitivamente en la justicia civil. “Apelamos a la decisión de la justicia militar de declararse competente”, dijo el abogado Boris Paredes. “Creemos que no tiene imparcialidad para seguir este tipo de investigaciones de derechos humanos. Todos estos antecedentes se sabían hace tiempo y la judicatura militar no hizo nada”. Hasta ahora no ha pasado nada.

Esteban Montero falleció de un ataque cardíaco el 13 de septiembre 2008. Al día siguiente, El Mercurio dedicó a su deceso un largo pie de foto: “Murió periodista Esteban Montero: De un ataque al corazón murió ayer el periodista Esteban Montero, quien durante las décadas de los años 70 y 80 trabajó en TVN cubriendo las noticias del ámbito policial. Actualmente se desempeñaba como productor general del programa matinal de la Red conducido por Mauricio Israel” (2).

La Red es uno entre la treintena de canales de TV abierta que el mexicano Ángel González posee en América Latina. Israel es un conductor de deportes que derivó a la farándula y en 2008 huyó de Chile a Jerusalén por delitos económicos. Hubo una orden de captura internacional de Interpol, pero en mayo 2010 regresó a Santiago, fue detenido por 11 horas, pagó 28 mil dólares (14 millones de pesos) que le imputaban como robados, llegó a un arreglo por las deudas y aquí no pasó nada. Está de nuevo en la TV, ahora en el reality show de Canal 13, del grupo Luksic y El Vaticano (a través del 33% de la Pontificia Universidad Católica).

(Continuará)

*) Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno

1) Video: http://www.youtube.com/watch?v=HNk6Kxs7r9Q

2) http://www.emol.com/mundografico/?F_ID=639067

Fotografías:

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