Chile y la hora de la solidaridad: Carta del Compañero Guillermo Rodríguez (Ronco), revolucionario histórico

Chile y la hora de la solidaridad: Carta del Compañero Guillermo Rodríguez (Ronco), revolucionario histórico

El querido revolucionario chileno, miembro de la Resistencia político-militar contra la dictadura, torturado, ex prisionero político y escritor, enfrenta un cáncer que demanda la atención sanitaria urgente que el Estado chileno le niega.

Estimados compañeros, amigos, camaradas: 

Como algunos de ustedes saben, atravieso por serios problemas de salud. Esta semana estaba a la espera de una fecha para operarme de la vesícula, pero se me informó que debo esperar de promedio 5 años, así como que tampoco hay horas de atención de Proctología para la atención post operatoria del cáncer que sufrí el año pasado. Frente a ello, comparto con ustedes la carta que envié al Instituto Nacional de Derechos Humanos. Es un paso más en una lucha de carácter legal y en defensa de mis derechos. De no existir respuesta positiva, asumiré otro tipo de acciones en las que desde ya alerto, necesitaré de todo vuestro apoyo.

Adjunto la carta para que la conozcan: 

Señora

Lorena Fríes M.

Instituto Nacional Derechos Humanos

Presente

Les escribo para poner en vuestro conocimiento una serie de problemas que afectan gravemente mi situación de salud, problemas administrativos que han surgido al hacer uso de los beneficios que me otorga la ley Valech de reparación como ex preso político y que reflejan nada más ni nada menos que a pesar de todos las declaraciones al respecto, quienes fuimos víctimas de violaciones a los derechos humanos, seguimos siendo ciudadanos de segunda o tercera clase y en la práctica se siguen pisoteando nuestros derechos. 

Mi nombre es Guillermo Aurelio Rodríguez Morales, cedula de identidad 6.692.892-6, chileno. 

Detenido, torturado y condenado por Consejo de Guerra de la FACH año 1974 por haber resistido el golpe militar, expulsado del país por Decreto 504. Detenido nuevamente en 1981, mi casa asaltada y asesinada mi pareja Arcadia Flores Pérez (proceso que ustedes llevan adelante ante la justicia), torturado, condenado por un nuevo Consejo de Guerra, envenenado posteriormente en prisión mediante toxina botulínica (proceso que actualmente lleva el Ministro Madrid por estar relacionado con el asesinato del ex Presidente de la República don Eduardo Frei Montalva), con secuelas de parálisis de cuerdas vocales y estenosis sub. glótica que generan una insuficiencia respiratoria crónica. Hijo de Elvira Morales, ex presidenta de la Agrupación de Familiares de Presos Políticos, innumerables veces detenida, torturada y reconocida también por la Ley Valech, hermano de Carlos Rodríguez Morales, ex interventor de la Empresa Coloso, detenido por el General Contreras, torturado, evadido de un recinto militar y exiliado desde 1973 sin reconocimiento de su situación como víctima de la represión, hermano de Rosa Rodríguez, detenida en 1992, torturada y encarcelada durante seis meses sin comprobar delito alguno, sin reconocimiento de su condición de víctima de la represión.

Ex pareja de Ethel Sobarzo Lizana, detenida por funcionarios de la Comisaría de la Población Dávila, torturada, violada en el recinto señalado con resultado de pérdida de un embarazo de dos meses, madre de nuestro hijo en común Manuel Sebastián quien creció entre barrotes y allanamientos constante, ambos actualmente en Canadá, también sin reconocimiento como victimas de la represión sufrida. 

Durante el año 2010, como usuario del programa PRAIS y habitando ese entonces en la comuna de Maipú fui atendido varias veces en la Posta de dicha comuna por reiteradas crisis al aparato digestivo, con fuertes y agudos dolores, vómitos y malestar generalizado. Luego de estudios iniciales en dicho recinto en que fui muy bien atendido, me derivaron al Hospital San Borjas- Arriarán donde se me realizaron exámenes específicos determinándose que padecía un cáncer al colon sigmoideo y diversas lesiones a la vesícula y al riñón que requerían ser atendidas. Habiéndose definido que había urgencia de operar el cáncer, pasaron seis meses de espera antes de que esto ocurriera, simplemente porque al ser beneficiario PRAIS no estaba reconocido como usuario de FONASA, trámite que competía gestionarla al servicio de salud correspondiente a mi inscripción. Después de muchas e innumerables gestiones realizadas principalmente por la funcionaria de PRAIS, señorita Paula Godoy, se logró primero realizar la operación del cáncer, en la que se me realizó una colostomía y seis meses después se me realizó la normalización del tracto digestivo cerrando la colostomía. Asistí regularmente a los primeros controles durante el 2011 a la consulta de Proctología del Hospital donde en noviembre del 2011 se me señaló que debía ser sometido a una cirugía de la vesícula, oportunidad en que el doctor tratante emitió tal orden. La cirugía prescrita nunca se realizó y frente a las numerosas consultas que realicé en el hospital, nunca se dio paso a tal procedimiento. 

El año 2013 me trasladé de domicilio a Ñuñoa, por lo que debí concurrir a atenderme en el PRAIS Oriente (SSMO), siendo allí atendido por la doctora Salas, quien ordenó diversos exámenes, confirmando la necesidad y los riesgos – en mi condición de salud de dicha cirugía-.

Realicé nuevamente todos los exámenes solicitados:

Exámenes de sangre, scanner tórax, scanner cabeza, rayos, acudí a todas la citas con la médico tratante, etc. Al momento, ya han transcurrido más de un par de meses y la posibilidad de ser operado y obtener la prestación de salud requerida está absolutamente entrampada. Se señala que mi operación no es urgencia, desconociendo todo el contexto altamente significante no sólo por haber padecido cáncer sino por ser víctima de represión y estar constantemente sujeto a humillaciones en la atención medica, pues siendo muy sincero, la atención PRAIS nos ubica al mismo nivel, al nivel más bajo de usuarios que no tienen poder adquisitivo y por tanto somos parias, mal tratados en los servicios, salvo honrosas excepciones. Debo evidenciar que los cálculos, según me informó la tratante de PRAIS, llevan al menos tres años y que debiendo en este último tiempo acudir varias veces a urgencia por crisis de vesícula, también la misma Dra. indicó que una cirugía de urgencia (confirmado igual que en mi hospitalización de urgencia en el Hosp. Salvador en mayo recién pasado) no es viable, debido a las severas secuelas respiratorias que dejó la toxina botulínica en mi organismo. Es decir se requiere una cirugía programada y en condiciones de contar con los medios hospitalarios para cualquier y eventual descompensación (como la tuve en la cirugía del cáncer). 

Estoy al tanto de que me asista una Ley especial de reparación Valech, (art. 10 de beneficios médicos) que se ocupa de la reparación física por secuelas de la prisión política y tortura. Apelo sólo a que esto me sea reconocido, en virtud de mis dos prisiones, la última cumplida de 12 años. Estimo que no es un favor del sistema sino un derecho que el Estado y la Ley de Reparación me confiere. Agrego, aunque pueda ser redundante o muy evidente, que esta condición de malestar frecuente y dolor en una espera incierta me coloca en un estado de salud mental y emocional muy adverso. 

Entiendo además que la recidiva del cáncer que estoy superando, es una posibilidad, ante la cual, el estado de salud actual me hace más vulnerable como paciente oncológico. 

De verdad, no tengo muchas expectativas al escribirles esta carta. No sé siquiera si ustedes pueden hacer algo al respecto. Pero quiero dejar testimonio de esto: nosotros, quienes fuimos víctimas de la represión, a quienes nos reprimieron y violaron sistemáticamente nuestros derechos, seguimos siendo mal tratados, seguimos sintiendo el peso de un sistema inhumano que atiende con celeridad y prontitud a quienes tienen recursos financieros y posterga a quienes no. Y Chile entero está rechinando por los cuatro costado frente a la educación de mercado….con toda seguridad la ola de movilizaciones por la salud de mercado se vendrá tarde o temprano también. 

Gracias, siquiera por haber leído esta carta. Atentamente, Guillermo Rodríguez Morales

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