Moisés Paredes, vocero de la Cones: “El cambio debe hacerse con Asamblea Constituyente”

La política se ha vuelto tan corrupta que ha terminado por crear personajes como Escalona”…


No milita en partido, pero está disponible para una alternativa de Izquierda que tenga la capacidad de impulsar las transformaciones políticas y económicas que hoy mueven a los movimientos sociales. Moisés Paredes Rodríguez (18), estudiante del Liceo Municipal Arturo Alessandri Palma, de la comuna de Providencia, y vocero de la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios (Cones), piensa que la construcción de una nueva fuerza política con vocación transformadora en Chile es un proceso insoslayable.

Considera que ese proceso debe insertarse en la línea de experiencias políticas democratizadores de otros países, como la Revolución Bolivariana en Venezuela, la Revolución Ciudadana de Ecuador, la del MAS en Bolivia, el PT en Brasil, el Justicialismo kirchnerista en Argentina o el Frente Amplio de Uruguay.

La Cones agrupa a organizaciones regionales de estudiantes secundarios a lo largo del país, como la Federación de Estudiantes Secundarios de Copiapó (Fesco) o la Federación de Estudiantes Secundarios de Concepción (Fesec) y tuvo una presencia protagónica en las movilizaciones de 2011. La Coordinadora sufrió un bajón en 2012, por la desaparición de algunas federaciones regionales que hoy se están reorganizando.

CONES Y ACES

La Cones y la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (Aces) son las que agrupan a los estudiantes de educación media. ¿En qué se diferencian?

“Nosotros creemos en la representación ejercida por dirigentes electos por toda la comunidad estudiantil organizada en centros de alumnos. La Aces representa a colectivos políticos dentro de los establecimientos. Por ejemplo, Pablo Toro no es representante formal de los estudiantes del Instituto Nacional, pero es vocero de la Aces.

Aunque la Cones no habla de control comunitario de la educación como la Aces, propone democratizar los espacios educativos a través de un Consejo Escolar con carácter resolutivo (el actual es sólo consultivo) en cada colegio, porque éste constituye el espacio en que están representados todos los estamentos. El sistema educativo no se debe gestionar entre cuatro paredes; debe existir flexibilidad para enfrentar realidades diversas, que vengan desde los estudiantes, padres, apoderados y profesores, para aunar criterios que representen la voluntad de una comunidad educativa empoderada.

Siempre he pensado que debiera existir una sola organización que represente a los estudiantes secundarios y creo que debemos caminar en esa dirección. Por ahora, tenemos que conformarnos con la realidad y avanzar de manera coordinada entre Cones y Aces para conseguir los objetivos que nos unen”.

¿Qué incidencia tiene la Cones en las tomas de liceos?

“Los candidatos que se midieron en las primarias son los mismos que pudieron haber resuelto el conflicto de la educación antes: no quisieron darle solución. Llegaron a acuerdos entre ellos, sin considerar la opinión del movimiento estudiantil. Me refiero a las actuaciones de Bachelet en 2006 y Piñera en 2011.

Nuestra conducta es muy clara. En cada liceo apoyamos la resolución que tome la mayoría de la asamblea de estudiantes. Si votan la toma, la apoyamos porque creemos que las organizaciones sociales deben construirse desde abajo. La voz de nuestros compañeros se respeta, porque la representatividad se construye desde los espacios locales. Las tomas no se hacen contra las elecciones. Para nosotros el problema de la educación es de naturaleza sistémica y en esa línea, entendemos que una elección más o menos no va a solucionar el problema. Es por esto que nuestra movilización tiene como norte encontrar respuesta a las propuestas elaboradas de manera colectiva por nosotros.

La respuesta del gobierno y la derecha tradicional ha sido criminalizarnos; aunque los verdaderos delincuentes, de cuello y corbata, se encuentran en el sistema educativo que todavía sigue priorizando el lucro por sobre el deber de enseñar. Cuando exista una disposición real de dialogar y analizar seriamente nuestros planteamientos y demandas, recién terminarán las tomas y se normalizarán las clases”.

EL DIALOGO NECESARIO

Se les acusa de ser poco dialogantes. ¿Bajo qué premisas conversarían?

“La intransigencia no viene de parte nuestra. Estamos abiertos a discutir sobre las demandas del movimiento estudiantil. Si el gobierno quiere hablar en serio de educación, tiene que retirar los proyectos de leyes que están en el Congreso. No queremos más ‘mesas de trabajo’ para la foto.

Nuestro interlocutor válido es el Ejecutivo, y mientras el presidente Sebastián Piñera tenga puesta la banda presidencial no puede ignorar las paralizaciones y las tomas de liceos. Brasil en dos días de movilización logró un pronunciamiento de la presidenta Dilma Rousseff. En Chile hemos tenido un conflicto larguísimo y movilizaciones proporcionalmente más masivas, pero todavía no hay respuestas.

Dialogaremos cuando exista una verdadera disposición de conversar sobre los planteamientos claros y concretos que hemos formulado como movimiento estudiantil. El primer paso para una solución es invitar a una mesa de trabajo que considere las propuestas de la Cones y la Aces, en el caso de los secundarios, las demandas de los universitarios, de los profesores y en general, de todos los que tienen voz en el movimiento por la educación”.

¿Creen que la solución pueda darse dentro de la institucionalidad existente?

“Claramente no, porque desde este modelo educativo nace el concepto de Estado subsidiario que está en la actual Constitución. Para cambiar la educación desde sus raíces, necesitamos un cambio constitucional, que debe hacerse bajo la forma de una Asamblea Constituyente, garantizando una representación real de la ciudadanía en la elaboración de la nueva Constitución”.

ASAMBLEA CONSTITUYENTE

Algunos opinan que la idea de una Asamblea Constituyente es “fumar opio”.

“La política se ha vuelto tan corrupta que ha terminado por crear personajes como Escalona, que ojalá fueran desplazados de la política porque carecen de real disposición para escuchar el clamor de la calle. El emplazamiento a los candidatos o autoridades no lo vamos hacer con cartitas o reuniones. Lo haremos con la ciudadanía movilizada, de tal forma que ellos entiendan que aquí no importa quién dé la cuenta pública el próximo año. Queremos que la política se abra a la voz de los movimientos sociales. Si no lo hace, seguirán las movilizaciones.

Buscamos estar presentes en la discusión de los temas que nos interesan, asumiendo nuestra autonomía para constituirnos en una fuerza social transformadora, que presione para lograr cambios, sin importar a qué sector del duopolio del poder o a qué partido político pertenezca la persona que esté en La Moneda. Queremos tensar el debate e irrumpir en la agenda pública para avanzar en la realización de los cambios que hemos planteado. Para lograr estos objetivos estamos forjando una alianza más amplia, que apoye también los derechos de los trabajadores, las demandas de vivienda de los pobladores y las reivindicaciones de otros sectores sociales postergados. Los movimientos sociales debemos abandonar cierto ‘gremialismo’ existente, para insertarnos en una demanda única que englobe a todos y que nos permita movilizarnos por un objetivo común.

Nos asumimos como nuevos ciudadanos, convertidos en entes transformadores de la sociedad. Si las escuelas públicas y particulares subvencionadas las pagan los contribuyentes, que son en su mayoría los trabajadores, es a ellos a los que debemos dirigir la razón de nuestro desvelo, para generar un país con igualdad de oportunidades”.

Los candidatos presidenciales abordan en sus discursos la crisis de la educación…

“El movimiento estudiantil ha logrado mover la barrera de lo imposible y ha demostrado que con movilización se puede generar un cambio político. Si los candidatos se refieren a educación gratuita, es porque hemos instalado un discurso que ha sido aceptado por la ciudadanía y hoy existe la visión compartida de que hay que avanzar hacia la construcción de un sistema de educación en la dirección que nosotros, como movimiento social, hemos planteado. Esto no es fácil de lograr porque debemos evitar que las cúpulas partidistas impidan que se escuche la voz del pueblo.

Con nosotros gana todo el movimiento social que intenta instalar temas como la Asamblea Constituyente, un mecanismo soberano para transformar este país, impidiendo que se maquille el modelo económico y político actual. La política se vuelve un problema para los poderosos cuando la gente empieza a decir lo que quiere y demanda ser incluida en las decisiones que se adoptan”.

PROTAGONISTAS POLITICOS

¿Cómo asumen ustedes su responsabilidad política?

“La democracia en su forma más básica está en los movimientos sociales, en los espacios locales, en los sindicatos, en las organizaciones comunitarias. Nuestra crítica a la política se refiere a la actitud de aquellos que siguieron administrando el modelo creado por la dictadura. De esa manera tradicional de hacer política y de ese duopolio del poder, nosotros somos críticos y por eso emplazamos a pronunciarse con claridad a personas como Michelle Bachelet, que en su anterior gobierno no dio solución a nuestros problemas. Frente a ese duopolio y a esos políticos tradicionales, sólo podemos ser autónomos y tomar distancia.

No negamos el papel de los partidos en la política, pero también creemos que los movimientos sociales tienen el legítimo derecho a incidir en la agenda pública. Algunos de esos partidos llevan a ex dirigentes del movimiento estudiantil como candidatos a cargos parlamentarios; pero eso no los legitima para representar nuestras demandas, porque ellos ya no expresan las ideas del movimiento estudiantil, sino las del partido que los puso como candidatos. La política no debe remitirse solamente a la actividad en el Congreso o La Moneda. También deben existir dirigentes sociales con capacidad de incidir en la agenda política”.

¿Se sienten protagonistas?

“Si hoy se habla de educación gratuita es porque el movimiento por la educación tuvo durante siete meses los colegios en toma en 2011, y pudo cambiar el paradigma de la ciudadanía en circunstancias que la clase política consideraba que eso era una locura. Esa construcción de poder desde abajo debe hacerse de la mejor manera posible, con el aporte de muchas organizaciones, en la perspectiva de reconstruir el tejido social que fue destruido por la dictadura. Hoy, la ciudadanía, y especialmente los jóvenes, queremos un país más inclusivo, donde no se prioricen los intereses del puñado de personas que son los actuales dueños de Chile.

Sabemos que hay unas cuantas familias muy poderosas, que se van a resistir a esos cambios. Si el próximo gobierno se atreve a una reforma en serio, debe superar con creces lo que han hecho la derecha y la Concertación durante los últimos cuarenta años.

La crisis de representación política se agudizó después de 2011 y hoy las coaliciones políticas no tienen más del 10% de aprobación. La Nueva Mayoría sólo puede ganar con una candidata que es como la ‘mamá’ de Chile. Me pregunto, ¿qué sucederá después de Bachelet? ¿Quién llenará el vacío entonces? Ojalá la Izquierda tenga la madurez suficiente para unificarse, para impedir que el país gire hacia la derecha. Creo que estas son preguntas que como movimiento estudiantil tenemos que hacernos al momento de decidir nuestras tácticas y objetivos de largo plazo”

RUBEN ANDINO MALDONADO

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 785, 12 de julio, 2013

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