Tadeo Pavisich, La suma de los tiempos.

Situar a Tadeo en la perspectiva histórica es reconocer en él, fundamentalmente, la trascendencia y coherencia en su vida y en su mensaje. Una simetría, una conjunción, una relación connatural entre lo dicho y lo hecho.

                Por muchos se ha expresado características esenciales en su personalidad. Los que compartimos con él podemos dar testimonio de su amor por el prójimo, el amparo a los perseguidos y una incansable capacidad de solidaridad y comprensión.

                Ya muy joven en su vida seminarista, y, posteriormente, con el espíritu del “Concilio Vaticano II”, la irrupción de la “Promoción Popular” y las ideas de “Medellín 68” su mensaje abogaba por el ejercicio práctico de la fé. Como parte de ese ideario fue su rol destacado como dirigente de la Izquierda Cristiana de Chile y su contribución al proceso de los Cristianos por el Socialismo. Siempre comulgó por la perfecta comunión entre lo político y lo cristiano. Una convivencia natural entre el mundo laico, expresiones seculares, vertientes cristianas de base y concepciones políticas más ortodoxa. Fue ese su norte. Asumió y contribuyó como pastor a la inserción protagónica de los cristianos en el proceso social y político. Fue el sueño que abrazo Tadeo y a la hora de su partida el legado que nos entrega. La capacidad de sostener con valentía y convicción -aun en períodos en que el desaliento era una constante- un conjunto de principios que ponían su atención en el ser humano –tanto en su expresión individual como colectiva- acentuando la visión integral de la persona y el respeto de su dignidad por sobre todas las cosas. Sobre esa idea transitó gran parte de su vida cotidiana y política.

                El hecho de su partida marca una profunda ausencia en muchos de los que le conocimos, pero, al mismo tiempo constituye un hito importante a la hora de retomar esa senda que Tadeo noblemente se encargó por años de mantener y transitar. Serán otros tiempos, serán otros hombres, mas el conjunto de principios y valores traducido en el mensaje liberador del cristianismo, constituye el ethos valórico de su legado.

.               Un hombre se compone de muchos tiempos. En Tadeo la historia le dedica un espacio importante. Desde ya asumimos como Familia Izquierda Cristiana de Chile el enorme orgullo que sentimos de haber contado en nuestras filas con el aporte y cariño de nuestro hermano Tadeo. El pasado nos recordará la nobleza de su mensaje. Su presente, vivirá en nuestro espíritu. El futuro, una página abierta que sin lugar a dudas debe contar –así como ayer- con la participación activa de los cristianos en el proceso social y el devenir político. En la suma de los tiempos, es lo que Tadeo hubiese deseado. Es su legado.

                La esperanza cristiana es socialista,

                Hasta siempre hermano, Tadeo.

                                                       Concepción, Invierno 2013

Rafael Cordero Torres

Izquierda Cristiana de Chile

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