Penal Cordillera: Cerrarán exclusivo resort de criminales

En una consecuencia saludable de las revelaciones y denuncias que se produjeron con la reciente conmemoración de los 40 años del golpe de estado, el presidente Sebastián Piñera anunció el día de hoy que se cerrará el Penal Cordillera que alberga a jerarcas militares condenados por delitos de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.

El Penal Cordillera es un recinto militar ubicado en Peñalolén que fue acondicionado para internar a conspicuos violadores de los derechos humanos durante la dictadura, particularmente los mandamases de la DINA y de la CNI, que han resultado condenados en las causas penales en que han tenido participación criminal. Esta miserable decisión política de crear condiciones carcelarias especiales y privilegiadas para los más prominentes y probados criminales de uniforme fue tomada por el ex presidente Ricardo Lagos, en una actitud muy propia de su posición pusilánime y cobarde en las cuestiones de derechos humanos, muy propia de la connivencia con los represores del pueblo chileno, muy propia de la Concertación y su “justicia en la medida de lo posible”.

Estos privilegios y condiciones especiales, públicamente conocidas a través de diversos reportajes de las últimas semanas donde queda demostrada la categoría de “apart resort” del recinto. Incluso Manuel “Mamo” Contreras se daba el lujo (entre otros muchos) de dar entrevistas en las que se jactaba y ufanaba de sus prebendas y status. Estas características se convierten en un símbolo más de impunidad y una nueva agresión hacia los familiares de las víctimas que debían soportar la burla del estilo de vida que se permiten los condenados. A este hecho hay que agregar la impudicia y el cinismo de las autoridades pues la máxima de “igualdad ante la ley” es un mito, una falsedad, si se compara las condiciones que estos condenados de etiqueta tienen o tenían respecto del resto de los reos condenados que pueblan las hacinadas y deplorables cárceles chilenas. Por último, estos privilegios y status de hecho que gozan los jerarcas represores condenados, se coronan con la subordinación humillante y degradante del personal de gendarmería encargados de su custodia, (por llamar de alguna manera al hecho de facto de cumplir horarios de trabajo en ese recinto), ya que más que custodias están convertidos en mocitos, en ordenanzas y servidumbre de los arrogantes reos militares.

En el Penal Cordillera permanecen, entre otros, Manuel Contreras Sepúlveda, ex jefe de la DINA; Pedro Espinoza Bravo, César Manríquez Bravo, Marcelo Morén Brito, Miguel Krassnoff Marchenko, José Zara Holger, todos ex jerarcas de la DINA; además de Odlanier Mena Sepúlveda y Hugo Salas Wenzel, ambos ex jefes máximos de la CNI. Los otros dos internados de lujo son Jorge Nibaldo del Río del Río y David Adolfo Miranda Monardes, ambos ex oficiales subordinados del Mamo desde Tejas Verdes.

Los 10 criminales que permanecen hasta ahora en el Penal Cordillera serán trasladados al Penal Punta Peuco, otro recinto exclusivo diseñado y construido por el gobierno de Eduardo Frei para encerrar a los miembros de las fuerzas armadas y agentes de los aparatos represivos condenados por delitos de derechos humanos.

Este otro “apart penal” tiene una categoría de hotel cinco estrellas en relación a los recintos carcelarios del resto del país. Pero dentro de su exclusividad y privilegios también existen diferencias que se expresan en la segregación entre oficiales (ex miembros de las fuerzas armadas, carabineros e investigaciones) y suboficiales, tropas y civiles condenados. Los oficiales ocupan un sector con más acomodaciones y comodidades que el resto de sus antiguos subordinados; a este sector, seguramente, llegarán los 10 huéspedes trasladados desde el Penal Cordillera.

Las concesiones y cobardía de los gobiernos concertacionistas ha quedado desnudada, una vez más, con esta decisión política de un gobierno de derecha. Decisión forzada por la constante presión de los familiares de las víctimas, de las organizaciones de ex prisioneros políticos, y por las verdades que dejó expuesta la conmemoración de los 40 años. No es una decisión suficiente para terminar con los privilegios y tratamientos especiales puesto que continúa la permanencia de condiciones y características especiales de Punta Peuco, aumentada además con la segregación interna. Pero es un comienzo. Comienzo que la Concertación no fue capaz de asumir.

Foto: trabajadores.cu

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