No es novedad: suicidios de criminales

El suicidio del ex director jefe de la disuelta CNI Odlanier Mena Salinas, quien ocupó el cargo entre noviembre del 77 y julio del 80, no es un hecho nuevo ni aislado entre los ex miembros de los servicios de seguridad y represivos del régimen militar. Las decisiones de quitarse la vida se han consumado en varios agentes que han tomado tal decisión ante la posibilidad de verse sometidos a juicio, o luego de verse enfrentados a juicios por delitos en caso de derechos humanos. Mena Salinas, sin embargo, es el primero que toma tal camino luego de haber sido condenado y de haber cumplido la mayor parte de la pena de presidio; lo que parece indicar que sus motivaciones fueron recientes. La ocurrencia de casos similares, por razones diversas, se ha producido en Chile desde comienzo de los años 90, pero también han ocurrido en otros países de América del Sur.

Ya en diciembre de 1991 optó por quitarse la vida para evitar ser sometido a juicio el ex oficial de carabineros y agente de la CNI Francisco Zúñiga Acevedo. “El Gurka”, como era conocido este protegido de Álvaro Corbalán Castilla, había sido jefe de la Brigada Especial dentro de la División Antisubversiva que dirigía Corbalán. Con éste último participó en la red de estafas conocida como La Cutufa; la investigación judicial de este caso es lo que podía llevar a prisión al sanguinario agente represivo. Su participación en innumerables hechos criminales (particularmente en falsos enfrentamientos) le hacía presumir que éste sería el comienzo de un camino sin salida. Zuñiga Acevedo tuvo participación en las matanzas de Las Vizcachas en 1981, Fuente Ovejuna y Janequeo en 1983, en Concepción en 1984 (Operación Alfa Carbón o Causa Vega Monumental), Corpus Cristi en 1987 (Operación Albania), por mencionar solo algunos de los sucesos criminales en que él y su brigada cumplieron roles de ejecutores.

En julio del 98 se suicidó Mateo Tapia Flores, agente civil conocido como “El Quincy” entre las tropas del Cuartel Borgoño de la CNI donde actuaba como paramédico. En el Borgoño estaba radicada la base de operaciones de la división antisubversiva.

En abril de 2003 decidió auto eliminarse el suboficial de ejército Raúl Fernández Benavides que había pertenecido a la brigada regional Valdivia de la CNI en los años 80 y como tal tuvo participación en los sucesos represivos de Neltume del año 81 y en la “Operación Alfa Carbón” (episodio Valdivia) del año 84.

En enero del 2005 se suicidó Germán Barriga Muñoz, ex coronel de ejército. Barriga fue conocido como “Don Jaime” en la DINA donde, con el grado de capitán, ejerció como jefe del Grupo Delfín, en la Brigada Cóndor, en la Brigada Purén, en la Brigada Lautaro. Su paso por el organismo criminal dejó una larga lista de asesinatos cometidos en los cuarteles de Villa Grimaldi, Simón Bolívar, Parcela de Malloco, entre otros sitios. Los juicios y procesamientos en que estaba inculpado y las seguras condenas a que se veía expuesto en las respectivas causas, llevaron a este criminal a optar por suicidarse para no ir preso.

En octubre del 2006 se auto eliminó Gonzalo Asenjo Zegers, ex teniente coronel del ejército, que entre el 81 y el 90 operó en la CNI donde ejerció, en distintos periodos, como jefe de la Brigada Amarillo, jefe de la Brigada Apache (de la división antisubversiva) y jefe de la Brigada Regional Copiapó (de la división regionales del citado organismo represivo).

En mayo del 2007 tomó igual camino el agente civil Carlos Marcos Muñoz que integró la DINA-CNI entre el 74 y el 90 cumpliendo funciones de mozo y cocinero. Esas funciones las realizó en los cuarteles Simón Bolívar y Loyola por lo que el cocinero “sabía demasiado” y luego de ser citado por primera vez a declarar en un juicio en que fue mencionado optó por matarse. En este caso el cocinero tuvo más temor de sus ex colegas y los pactos de silencio impuestos por el Mamo y las hordas de criminales sueltos, que de los tribunales chilenos.

En mayo del 2008 terminó con su vida el ex suboficial de ejército Osvaldo Tapia Álvarez, agente de la DINA-CNI y luego del DINE entre el 73 y el 94. Tapia Álvarez, conocido como “Charles Bronson”, primero, y el “Viejo Charly”, después inició su periplo criminal en el cuartel de Londres 38, siguió en José Domingo Cañas, Villa Grimaldi y Borgoño. En este último lugar se desempeñó en la Brigada Café, luego en la Brigada Verde, llegando a cumplir funciones en la Plana Mayor de esta brigada y después en la Plana Mayor de las fusionadas brigadas Verde y Azul. El agente criminal escapó matándose luego de las primeras declaraciones en los juicios y procesos en que estaba involucrado.

En junio del 2010 se suicidó el general de ejército en retiro Rolando Figueroa Quezada que en los años 80 cumplió funciones como Comandante en Jefe de la IV División del Ejército con asiento en Valdivia. En esas funciones Figueroa tuvo una participación relevante en los hechos de Neltume del año 81 que terminaron con la muerte de 9 miristas, varios de ellos ejecutados por tropas que dependían del mando de Figueroa (entre ellas los comandados por el actual diputado RN por Chillán, Rosauro Martínez Labbé), y otros asesinados luego de haber sido hecho prisioneros. Figueroa decidió quitarse la vida luego de haber sido entrevistado por personal de Investigaciones por orden de la ministro de fuero de la Corte de Apelaciones de Valdivia que investiga los hechos y los crímenes cometidos en Neltume el año 81.

Por último, Odlanier Mena Salinas, se suma a esta particular nómina de criminales que se auto eliminan. Su caso, sin embargo, tiene más que ver con la incapacidad para tolerar un trato que no fuera exclusivo y especial como el que gozaban los ex ocupantes del Penal Cordillera.

Foto: Funeral de Germán Barriga. La Cuarta. 

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