Sobre el Premio Pinochet al humor

El Sindicato de Auténticos Humoristas (SAH) ha abierto una querella contra la mala costumbre de estar otorgando el Premio Pinochet al humor a personas totalmente ajenas al gremio, más bien políticos, que incluso se han agrupado en torno a Caballeros de la Carcajada (Ca-Ca).

La mala costumbre comenzó apenas constituido el Premio, el año 73, en que lo ganó Eduardo Frei Montalva con el chiste “Restituir la democracia” que contaba que el golpe lo habían hecho los militares a favor de la democracia amenazada por los comunistas y que pronto llamarían a elecciones.

Ese pronto fueron 17 años. Y cuando se fueron otro político se llevó el cotizado Premio. Fue Ricardo Lagos, que nos contó el “fin de la Constitución de Pinochet” cuando lo único que había cambiado era la firma.

Casi inmediatamente después Eduardo Frei Ruiz-Tagle se fue a Inglaterra con el chiste “suelten al asesino de mi padre”. Don Eduardo convenció a la Reina de que Don Augusto no mataba una mosca. Por lo menos no moscas.

El propio Pinochet se ganó el valioso Premio con el chiste del viejito enfermo que bajo bailando del avión. Ese fue grandioso, como nos tenía acostumbrado el caballero, que nos mataba a todos de risa (y de otras formas también si la risa no funcionaba).

Este año una candidata fuerte es Camila, la más joven de todos los postulantes, con el chiste “Bachelet acabara con la educación de Pinochet”.

Ante tanta competencia los Auténticos Humoristas hemos decidido no competir más y proponemos un premio alternativo que podría llamarse “El pueblo unido”. Hasta que, algún día, más temprano que tarde, del Premio Pinochet sólo quede una mala memoria.

+  Lola Mento

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