Condenas por crímenes de Quebrada Honda

Este nueve de octubre se cumplieron 40 años del asesinato de tres prisioneros políticos cometido por efectivos de la Armada en el lugar conocido como Quebrada Honda, ubicado sobre la carretera 150 que une Penco y Tomé.

El recién pasado 11 de septiembre se dio a conocer un fallo de primera instancia en que el Ministro Carlos Aldana Fuentes dictó sentencia por estos crímenes contra tres ex uniformados de la marina. El Ministro Aldana sustancia la causa por los asesinatos de Quebrada Honda en su calidad de Ministro en Visita extraordinario para causas de Derechos Humanos de la Corte de Apelaciones de Concepción.

El fallo condena a los autores de los delitos de homicidio calificado cometido en la persona de las víctimas Tránsito del Carmen Cabrera Ortiz, Miguel Ángel Catalán Febrero y Héctor Manuel Lepe Moraga asesinados la noche del 9 de octubre de 1973. En el lugar del crimen se erige un memorial que honra la memoria de los tres mencionados y de Mario Alberto Ávila Maldonado ejecutado ese mismo día y en ese mismo lugar pero cuyo caso no forma parte de este proceso.

El Ministro Aldana condenó a los suboficiales en retiro de la Armada, Bernardo del Rosario Daza Navarro, de 66 años, y Juan Heraldo Maldonado Sanhueza, de 63, a las penas efectivas de 10 años y un día de presidio mayor en su grado medio, más las accesorias de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos; además de la inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena y el pago solidario de las costas de la causa.

Condena a Patricio Enrique Salamanca Marín, de 60 años, soldado primero en retiro de la Armada, a la pena de cinco años de presidio menor en su grado máximo, más las accesorias de inhabilitación absoluta perpetua para derechos políticos y la inhabilitación absoluta para cargos y oficios públicos y el pago solidario de las costas de la causa. A este condenado se le concedió el beneficio de libertad vigilada. Un cuarto procesado en esta causa, el soldado primero en retiro de la Armada, Eliecer Victoriano Caamaño, resultó absuelto de los cargos referidos.

Todos los ex marinos antes mencionados integraban una patrulla al mando del entonces capitán de corbeta Carlos Mauricio Blanlot Kerberhard, 2° comandante del Destacamento de Infantería de Marina N° 3 “Aldea”, con asiento en el Fuerte Borgoño, de Talcahuano. Este oficial, quien luego llegó al cargo de Almirante, estuvo procesado en esta causa pero falleció de muerte natural hace un par de años, librándose así de una posible condena.

Por su parte, el Fuerte Borgoño, el Destacamento “Aldea” y los agentes de inteligencia naval jugaron un papel gravitante en la ejecución de las labores represivas y punitivas que fueron propias de la época de instauración de la dictadura en la zona. Los recintos de la Armada y de la Base Naval de Talcahuano se convirtieron en campos de prisioneros y centros de tortura, cuestiones que están más que acreditadas en los Informes Rettig, Valech y en una decena de juicios por causas de Derechos Humanos.

Los tres ejecutados en Quebrada Honda eran militantes del MIR que habían sido detenidos el 27 de septiembre de 1973 en Tomé  por efectivos de carabineros quienes los entregaron a agentes de inteligencia de la marina. Junto a ellos fue detenido Ricardo Antonio Barra Martínez quien, durante esa misma noche, fue muerto en las torturas a las que fue sometido por los oficiales del Servicio de Inteligencia de la Armada, denominado Ancla II. Los otros tres prisioneros fueron sometidos a un espurio consejo de guerra que el día 6 de octubre del 73 los condenó a insólitas penas de cárcel. Cabrera fue condenado a penas de 15 años y un día de presidio mayor, más 5 años de presidio menor; Catalán a 15 años y un día de presidio mayor, más otros 10 años y un día de presidio mayor, más 20 años de presidio mayor y, por si fuera poco, 10 años de extrañamiento mayor; y Lepe fue condenado a 15 años de presidio mayor, 5 años y un día de presidio mayor y 3 años y un día de presidio menor. Los tres fueron ingresados luego en la cárcel de Tomé.

No obstante, la farsa de consejo de guerra y las penas aplicadas, el día 9 de octubre, en horas de la noche, se presenta en el penal tomecino la patrulla al mando de Carlos Blanlot Kerberhard y sacó del recinto a los tres miristas condenados trasladándolos con destino desconocido.

En el lugar Quebrada Honda, Blanlot procede a ejecutarlos y montar la farsa de un enfrentamiento. Al respecto el fallo señala: Los miembros de la patrulla naval trasladaron a los detenidos  “(…) por el camino de Tomé a Concepción con el fin de eliminarlos, para lo cual se detuvieron al costado derecho del camino, en el sector denominado “Quebrada Honda”, procediendo a bajar a los prisioneros, ordenándole el Jefe de la Patrulla correr hacia el cerro, disponiendo, de inmediato, que los custodios le dispararan por la espalda con sus metralletas HK, causándoles heridas que le produjeron la muerte”.

Luego, agrega, que “el mismo jefe de la patrulla sacó una escopeta que portaba en la cabina del camión y disparó contra la carpa del mismo, para aparentar que habían sido atacados por extremistas, informando en este sentido a la prensa de la época. Que los hechores actuaron a traición y sobre seguro en la ejecución de la muerte de sus víctimas, las que se encontraban desarmadas y a plena merced de sus custodios, en horario de toque de queda y en lugar despoblado”.

Aparte de Blanlot quien asentó su carrera con estos asesinatos, destaca entre los criminales el suboficial Bernardo Daza Navarro, quien por sus antecedentes de asesino es convocado a formar parte de la DINA desde su creación a fines del 73. Allí, en la DINA, formó parte del grupo más cercano de Manuel Contreras, encargado de la protección del Mamo y que recibían la denominación de “Los Míos”. Daza Navarro, conocido como “El Chancho”, integró la sanguinaria Brigada Lautaro de la DINA, la misma que operaba en el llamado Cuartel Simón Bolívar (Simón Bolívar 8800) desde donde ningún prisionero salía con vida. Luego, en la CNI, esta Brigada, con otra denominación, operaba en el llamado Cuartel Loyola y el Chancho Daza siguió formando parte del aparato represivo criminal.

Breve semblanza de los miristas tomecinos asesinados.

El Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) en Tomé, comienza a estructurarse a través de la organización de un (GPM) Grupo Político Militar, debido a la gran cantidad de militantes que existían en la comuna. Desde el comité regional del MIR, en Concepción, enviaron a Miguel Ángel Catalán Febrero, con la misión de organizar allí el GPM de Tomé, quién junto a Tránsito del Carmen Cabrera Ortiz, Héctor Manuel Lepe Moraga y Ricardo Antonio Barra Martínez se pusieron a la dirección del movimiento revolucionario tomecino. Estos hombres constituyeron la base de dirección del GPM, manteniendo vínculos con entidades de izquierda que los apoyaran, y formando organizaciones de masas intermedias como el FTR (Frente de Trabajadores Revolucionarios) en las tres industrias textiles y el FER (Frente de Estudiantes Revolucionarios) pertenecientes a la Escuela Industrial y al Liceo Co-educacional de la comuna y jóvenes Universitarios.

RICARDO ANTONIO BARRA MARTÍNEZ

Tenía 24 años cuando fue asesinado. Nació  en Tomé en 1949. Vivió junto a sus padres y dos hermanos menores, Pedro y Roberto, en la casa ubicada en el sector San Juan, calle 21 de Mayo Nº 85, Tomé. Hizo la educación primaria en la Escuela D- 417, luego ingresó al Liceo Vicente Palacios donde terminó sus estudios secundarios. Después comenzó a trabajar en la Fábrica de Paños FIAP Tomé, donde se desempeñaba como obrero en la sección de Apresto Seco.

En ésta época, conoció a Tránsito Cabrera militante del MIR, de quién recibió las primeras influencias políticas. Después de un año, ingresó a la Universidad de Concepción a estudiar la carrera de Economía Política por 4 años, durante las tardes, ya que por las mañanas seguía trabajando en la industria textil. Allí conoció a Luciano Cruz, uno de los fundadores del MIR en Concepción, con quien además de compartir actividades académicas, mantuvo un vínculo de amistad.

Fue dirigente del MIR en Tomé, donde era conocido como Miguel, y viajó a Cuba en 1972 sin conocimiento de su familia, con el fin de recibir entrenamiento militar. Regresó al cabo de unos meses reintegrándose a sus actividades laborales, estudiantiles y políticas.

TRANSITO DEL CARMEN CABRERA ORTIZ

Tenía 28 años de edad. Nació el 4 de Mayo de 1945. Su infancia la vivió en la localidad de Cerro Verde entre Lirquén y Penco. Años después se trasladó a la ciudad de Tomé con el fin de estudiar en el Liceo Industrial de dicha comuna; debido a la lejanía con su hogar debió permanecer internado durante este período. Una vez egresado de la enseñanza secundaria optó por trabajar durante algunos años.

En 1966 inició su militancia en el MIR, donde era conocido como Manuel o Tatín y llegó a tener un papel relevante en el desarrollo del mirismo en la comuna. Alrededor de 1968 ingresó  a estudiar a la Universidad Técnica del Estado la carrera de Proyectista en la que se mantuvo por dos semestres y luego debió retirarse, ya que al año siguiente se casó con Blanca Amelia Álvarez y al mismo tiempo comenzó a trabajar en la industria textil FIAP Tomé. En la fábrica, tiempo más tarde alcanzó cargos sindicales; en esa época se estableció en una vivienda ubicada en la calle O’Higgins. Tuvo dos hijos, César y Claudio, de tres años y de tres meses, respectivamente, al momento de su muerte.

Durante el verano de 1972 viajó a Cuba por unos 4 meses. Ya de regreso, el día 30 de agosto su vivienda fue allanada por militares con el pretexto de la Ley de control de Armas reinstalada en el país por esos días.

HÉCTOR MANUEL LEPE MORAGA

Tenía 29 años de edad. Nació en Tomé  el 21 de Mayo de 1944. Su hogar estaba ubicado en calle Miramar Nº 10, Cerro Alegre. Era el segundo hijo de Laura Moraga y el primero del matrimonio Lepe-Moraga. Sus hermanos, nacidos de este enlace, son Marcos y Eduvigis. En los años cincuenta falleció su padre y su madre tiempo después volvió a contraer matrimonio. Realizó sus estudios primarios en la Escuela de Bellavista y luego de terminar la enseñanza secundaria, ingresó a la Universidad Técnica del Estado en Concepción, en 1967, donde siguió la carrera de Electricidad.

Mientras cursaba estudios superiores conoció  a distintas personas vinculadas al movimiento político de izquierda, entre ellos a Tránsito del Carmen Cabrera Ortiz, militante del MIR. En 1970 ingresó a este movimiento en el que fue conocido como Javier Rojas o Rojitas. Por sus méritos como militante también fue seleccionado para formar parte del GAP (Grupo de Amigos del Presidente).

Viajó a Cuba por unos meses, en 1972. Una vez de regreso se reintegró a las actividades políticas, con un convencimiento profundo de sus ideales y de la lucha social.

MIGUEL ÁNGEL CATALÁN FEBRERO

Tenía 22 años de edad. Nacido el 31 de enero de 1951 en Río Negro, Osorno. Estudió en el Liceo de Osorno y en el Liceo de Puerto Montt, donde terminó cuarto medio. Durante su vida estudiantil tuvo activa participación en agrupaciones sociales y políticas locales. Luego de la enseñanza media ingresó a estudiar Pedagogía en Historia y Geografía en la Universidad de Concepción. El arribo a esta zona estaba motivado por la presencia de su hermano mayor quien estudiaba Agronomía en la sede de Chillán de la UdeC y militaba en el MIR.

Ya en Concepción, Miguel Ángel se integra al MIR donde es conocido como Cata Chico, en alusión a que su hermano era conocido como Cata. Entre sus pares también era llamado Coliguacho por lo busquilla e inquieto, y Pepe por los militantes tomecinos.

El MIR lo destina a Tomé a organizar el GPM a partir de las bases existentes en la comuna. En dicho lugar se hospeda en la casa de Erasmo Peñailillo, estudiante de Matemáticas de la UdeC. Fue instalado en una pieza al fondo del patio donde permaneció por varios meses; luego debió cambiarse de domicilio en varias ocasiones por razones de seguridad.

Según quienes le conocieron, Miguel Ángel era una persona de mediana estatura, rubio, delgado, tez blanca, muy sencillo, generoso y siempre preocupado de los problemas sociales. Era un joven brillante y muy callado, que en sus ratos libres solía jugar ajedrez con sus compañeros.

(Recuadro 2)

MARIO ALBERTO ÁVILA MALDONADO

Tenía 27 años de edad al momento de su asesinato. Era empleado del Departamento de Desarrollo Social de Tomé y militante de la Juventud Socialista. El 18 de septiembre se había presentado voluntariamente a la unidad policial de Penco. Tras permanecer detenido durante tres días, salió en libertad. Sin embargo, el día 9 de octubre carabineros de Penco y agentes civiles lo arrestaron en su lugar de trabajo, en Tomé. Desde ese momento se perdió todo rastro de su persona hasta que el 27 de noviembre del 73 aparece su cadáver en el sector de Quebrada Honda. El certificado de defunción señala que la causa de muerte no pudo ser precisada.

Aniversario 48 del mirismo.

Intervención de ex militante del MIR en el lanzamiento del libro “Resistentes y Clandestinos”

Entrevista con Guillermo Rodríguez: La autodefensa del Cordón Industrial Cerrillos (1972-1973)

Destierro político en democracia: La historia del chileno Hugo Marchant

Fragmento del capítulo 12 del reciente libro de Guillermo Rodriguez “Destacamento Miliciano José Bordaz”

Rudy Cárcamo y luchadores populares de Talcahuano

Lilian Alegría, viuda de Rudy Cárcamo: A los asesinos no les cabía en la cabeza que el dirigente del Campamento, fuera el Vietnamita

Asesinos de Rudy Cárcamo son notificados de su condena

ANCLA 2, a la cárcel

Asesinos y torturadores de Rudy Cárcamo son condenados a 5 años de presidio

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[Matanza del 23 y 24 de agosto de 1984] Operación Alfa Carbón: ¿Justicia cuándo?

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La costumbre de matar y el método de los falsos enfrentamientos.

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