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Estimulación temprana: Cómo estimular algunas habilidades

Cada uno de los reflejos con los que nace un bebé servirán para el desarrollo de una función futura y desde el momento en que aparecen son fundamentales para la sobrevivencia ¿Imagina usted enseñándole a un bebe a chupar o succionar el pezón de su madre o un chupete de mamadera y mirar para encontrarlo? Sería una tarea difícil y que tomaría mucho tiempo. Afortunadamente estos reflejos vienen con los bebés. 

El reflejo de búsqueda, que se activa cuando acariciamos la cara del bebé recién nacido cerca de la boca, y el de succión, que permite que agarre y succione aquello que está entre su lengua y paladar, aseguran que estos se alimenten desde el primer momento de nacidos. Este acto único y esencial para la sobrevivencia como es alimentarse, va a desencadenar una serie de logros y beneficios a futuro. Es decir, tienen una razón importante de ser. 

El calostro -o suero de leche como suele llamarse- en una primera intención permite el traspaso de anticuerpos de la madre al bebé que lo defenderá de enfermedades como alergias, gripes, meningistis, otitis y diarrea entre otras muy comunes durante la primera infancia. Posteriormente, alimentan al bebé con grasa y nutrientes traspasados por medio de la alimentación de la madre. Además fomenta el apego y posterior vínculo entre la madre y el hijo. Investigaciones revelan que los niños alimentados con leche materna del pecho de su madre sufren menos maltrato físico y psicológico por parte de ellas que aquellos que no, esto también porque escuchan más la voz de la madre, atienden más a sus gestos y expresiones faciales y asocian desde pequeños estos estímulos con el de la saciedad del hambre. Así también en la medida que crece el recién nacido en las primeras semanas de vida, estos reflejos sirven para conocer el mundo que les rodea, conocer texturas,  autoestimularse, conocer como sienten sus manos, etc.

Todo lo anterior logrado con los primeros actos casi instintivos de estimulación, la alimentación. 

Los reflejos mencionados, son reflejos durante los primeros cuatro meses de vida, luego se vuelven voluntarios y controlables, proporcionando en los primeros meses un entrenamiento para otras funciones posteriores, como por ejemplo,  la maduración y desarrollo de los músculos de la cara y órganos de la boca que permitirán la articulación de las palabras y el desarrollo del lenguaje, en el caso del reflejo de succión, y control cefálico y postural el reflejo de búsqueda. 

Para estimular esto en los primeros momentos de vida de un bebé debemos simplemente tocar con el pezón la mejilla cerca de la boca del recién nacido y éste de inmediato volteará la cabeza a buscar, boca abierta. En el caso del reflejo de succión, para las madres que aún no tienen un pezón los suficientemente largo para tocar el paladar del bebé, es necesario tocar el paladar con un chupete o dedo, tomando su pecho en forma de “C” desde abajo introduciendo la mayor parte del pecho en la boca del bebé hasta formarlo. Este proceso adaptativo no es fácil,  pero requiere de apoyo emocional de parte de los que acompañan a la madre, tolerancia de la madre y los que estén alrededor de ésta al llanto del bebé. 

De ahí la importancia de la lactancia materna, tan importante desde el momento de nacer y hasta -ojalá- el año de edad, que además de alimentarlo va cumpliendo etapas de desarrollo. En este sentido un bebé alimentado con mamadera y relleno puede presentar desventajas emocionales, inmunológicas y cognitivas respecto de los alimentados con leche materna, lo que afectará su desarrollo en relación con los demás niños y con sí mismo. 

Así como estos ejemplos, existen otras habilidades reflejas que se pueden tomar como oportunidades  para estimular a los bebés sin sacarlas del contexto cotidiano, actividades necesarias para la sobrevivencia y que además tienen una proyección en el tiempo para adquirir otros logros madurativos. 

A continuación se muestran en el recuadro algunas de ellos: 

ÁREA

LO QUE HACE O DEBE HACER EL BEBÉ

COMO ESTIMULARLO

UTILIDAD YPROYECCIÓN

MOTRIZ

Mueve involuntariamente brazos, manos y piernas

No posee control cefálico y mantiene las manos empuñadas

Cuando se pone boca abajo estira y recoge los pies como arrastrándose.

Al bañarlo o cambiarle pañal déjelo mover libremente su cuerpo.

Poner al bebé boca arriba y ubicar el dedo índice en la palma de sus mano para que apriete. (Asegurar tomarlo seguro). Luego suavemente levantar hacia delante hasta sentarlo y volverlo a la posición inicial.

Acuéstelo en diferentes posiciones, alternando el boca abajo entre una y otra. Estire suavemente sus brazos hacia adelante al estar boca abajo.

Movimiento controlado de extremidades.

Conocimiento y experimentación de los límites del cuerpo y otros objetos.

Afirmar la cabeza, intencionar el abrir y cerrar de la mano. Sujetar objetos con la fuerza necesaria.

Sirve para aprender el gateo y posteriormente para disminuir el impacto de una caída al apoyar las manos.

LENGUAJE

Llora para manifestar sus necesidades fisiológicas y emocionales.

Hace algunos sonidos guturales

Reacciona frente a la voz de la madre

Cántele

Repítale sonidos vocálicos

Háblele suavemente como si le entendiera, relatando el contexto en el que se halla y las reacciones que expresa o ve en él/ella

Conoce otras formas de expresión. Calma y relaja la tensión del llanto del bebé.

Aprende los primeros sonidos que generarán la primera frase

Conoce la dinámica de la causa consecuencia en la comunicación.

Estimulación temprana en recién nacidos: intentando equiparar las condiciones.

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