Jorge Lavandero Illanes: Los personajes detrás del complot

¿Quién no relaciona a Jorge Lavandero Illanes, ex parlamentario chileno, con el escándalo que terminó condenándolo a cinco años de cárcel, por abuso contra una menor? Tan convincente fue la acusación, en un momento en que la política y los políticos no gozaban, ni ahora, de buena reputación, que la gente no se hizo problema en verlo crucificado; es más, lo pedía.

La acusación vino a calmar aquella rabia acumulada contra los políticos que salen siempre inmunes de todo; nadie resultaba acusado de ningún delito, ninguno era responsable de nada aunque hubiese dejado la crema, difícil era ver a uno de estos en la cárcel. Lavandero asumió todos los males de la clase política y con su encarcelación vino a saldar en algo la deuda, por lo menos alguno fue castigado. Y la gente, en masa, se volvió a sus aldeas tranquilizadas, pagadas, conformes, a asumir la vida cotidiana como si nada.

Los días en prisión no pasaron en vano para Lavandero, el tiempo le sobraba y parece que en más de algo tenía para pensar. Tanto así que fue atando cabos y tantas vueltas darle al asunto, termina con material suficiente para escribir un libro. El mismo que ha dado la vuelta al mundo denunciando el Complot que lo llevó definitivamente a salir del circuito político. Aunque en política no hay muertos, se les puede sacar de competencia y asesinar la imagen. Es lo que denuncia el ex senador.

Lavandero comenzó la actividad política con el ímpetu que le permitía su juventud y fue testigo privilegiado de tiempos que ahora solo conocemos a través de la historia. Su experiencia política la hizo a través de varios partidos y movimientos; conoció a los personajes más connotados de la vieja política chilena, de izquierda a derecha. Con muchos de ellos, transversalmente, presentaron proyectos y asumieron causas no tan sencillas. Una de esas causas, asumidas tempranamente, se le pegó a él como una ventosa, tanto así que lo llevó a ser condenado.

Lavandero es protagonista de la política en los tres períodos más importantes que ha tenido Chile: con Eduardo Frei Montalva, la revolución en libertad; con Salvador Allende, el socialismo a la chilena, y con Augusto Pinochet, la noche oscura más larga de la historia. En plena dictadura es perseguido, investigado, castigado, pero, imposible encerrarlo. Parapetado en su Diario el Fortín Mapocho, Lavandero fustigó a la dictadura y se convirtió en baluarte de la oposición con las acciones de rebeldía que el país entero hizo suyas a través de las protestas nacionales. Al término de la dictadura su figura se elevaba a ser candidato a Presidente de la República, en una vuelta a la democracia bien ganada. Para Lavandero, como para todos los chilenos, nada imaginado podía ser, pues, la vuelta a la democracia venía escrita y dibujada desde antes con personajes ordenados por los Estados Unidos y la socialdemocracia europea, para imponer la nueva dictadura, hasta el presente. En democracia, este era un nuevo golpe para Jorge Lavandero.

Durante los gobiernos concertacionistas, confiado quizá en que la justicia prevalecería en la vida nacional,  se posesiona con frenesí del tema que tanto le ha seguido desde siempre: el Cobre. Había comprendido desde joven la importancia que el metal tiene para el país. Había sido testigo privilegiado y protagonista de la chilenización y después de la nacionalización del cobre; con Frei y Allende respectivamente. ¿Cómo era posible que Pinochet, el dictador, se hubiera negado a privatizarlo?, ¿por nacionalismo, por mantener el 10% para las fuerzas armadas?, lo que hubiese sido, no lo hizo. Sin embargo, ¡oh, sorpresa!, ¡lo hicieron los gobiernos “democráticos” concertacionistas! Bajo la estratagema de la licitación, iniciada por los chicago boys, el sueldo de Chile se hipoteca a los Consorcios transnacionales. Para Lavandero es el ultraje más grande que se le hace a Chile. Y a partir de aquí, no descansará ni cerrará la boca en denunciar cada día a los culpables del despojo a los chilenos. Tanto es así que inicia un movimiento por la recuperación del cobre y en sus giras por todo el país va dejando títeres sin cabezas con sus denuncias.

Lo que no pudo Pinochet ni la dictadura, sí lo pudo la “democracia”, los mandamases de la concertación, los poderosos de la derecha y, claro, ¡cómo no!, los consorcios transnacionales de extracción de cobre. Finalmente triunfaban y Lavandero era colocado en la picota para escarnio público y encerrado tras los barrotes, no por defender el cobre para Chile, sino, porque, se había encontrado que abusaba de niñitas. Después de un elaborado y costoso montaje de espionaje televisivo, sólo una fotografía tomada desde lejos es la prueba irrefutable del delito. Lo importante era silenciarlo, impedir que siguiera descubriendo y denunciando a los que de verdad se roban chile. El pueblo no se enteraría del porqué de sus miserias, ¡siendo Chile un país tan rico!; podían seguir llevándoselo todo, hasta el agua.

Pero, ¿quiénes son los personajes detrás el complot? El artífice del espionaje y el montaje, Emilio Sutherland, en representación del Canal 13, aún hasta entonces “católico”; la transnacional involucrada en el desastre de Pascualama, Barrick Gold; Don Francisco… ¡sí… el mismo! El benéfico Mario Kreuztberger; el fiscal Armendáriz y los ya mencionados patriarcas de la concertación y la derecha. ¿Qué más decir de ellos?

Lavandero, en la actualidad, vive con su nueva pareja de la cual nacieron dos niñitas y son su familia. Los golpes acumulados no dejaron de hacer daño, pero se ha levantado y triunfante ha dejado al descubierto la ignominia de los que lucran con Chile. Sigue en lo que ha sido su pasión por toda la vida, la ventosa que aún no lo abandona, trabajando por recuperar el cobre para los chilenos. Si se recuperara sólo el 30% en utilidades se podrían solucionar todos los problemas de Chile, ¡así de simple! Cada chileno podría ganar mensualmente el ansiado sueldo digno. ¿Cuánto habrá que esperar para aquello? ¿Qué haremos los miserables para recuperar lo que es nuestro?

Lavandero visitó Coronel, durante el día 7 de Noviembre de 2013, y con mucha emoción recibió el reconocimiento y el cariño de no poca gente con la cual se reunió; se enteró de las problemáticas de la comuna; volvió a bajar a la mina, después de tantos años, ahora al Chiflón del Diablo en Lota; estuvo con este servidor en un programa televisivo en Coronel y conversamos profusa y prolongadamente de todos los temas. La primera vez que estuve con Lavandero fue hace 40 años. Un cálido apretón de manos y sus ojos sonrientes, es el saludo de despedida;  quizá para siempre.-

-Remito a  la lectura del libro: Autobiografía DESDE LA CÁRCEL. De cómo fui víctima de un complot y montaje político, judicial y comunicacional para silenciarme. Jorge Lavandero Illanes. Ediciones Radio Universidad de Chile. Miguel Claro 509, Providencia. Fono 977 15 76.  www.radio.uchile.cl/editorial. Santiago de Chile, junio de 2010.


-Ver Documental “El Cobre, ¿Sueldo de Quién?, en www.youtube.com

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