En Arauco

Damnificados del 27/F en Llico se aprontan a cumplir 4 años en campamento

Constructora Maule continúa ejecutando proyecto habitacional con deficiencias

El conjunto habitacional debió entregarse en febrero pasado, pero una serie de irregularidades han retrasado el proyecto. Se dijo que Octubre sería el plazo definitivo, pero la constructora no cumplió y dio como nueva fecha el 15 de Diciembre. Los damnificados ya no creen y temen pasar otro invierno en la aldea.

Si Llico estuviese geográficamente más de cerca de Concepción, seguramente sus problemas ya se hubiesen resuelto. Los damnificados probablemente ya hubiesen recibido sus casas como se lo prometieron. Pero como está casi en la punta del Golfo de Arauco, muy pocos visitan esta caleta compuesta de unos 600 habitantes. De hecho, el presidente Sebastián Piñera nunca visitó esta zona devastada tras el 27F. A los Llicanos nadie los visita, salvo sus familias. Es tanto el desinterés de las autoridades y de la clase política que en Llico ni si quiera existe propaganda electoral, nadie se interesó en ir a pegar carteles para las elecciones. Algo positivo, dirán quienes reclaman la invasión publicitaria de rostros en campaña en las grandes urbes, pero para la gente de Llico eso duele. Duele porque se siente como una bofetada de indiferencia y desprecio.

Quienes conocen Llico, saben de sus bondades territoriales, de la belleza de sus playas de aguas turquesas, de esa arena blanca y suave, su amplia diversidad de flora y fauna, su potencial turístico, sus áreas productivas, el buen estado del nuevo camino que permite un acceso fluido, eso y mucho más. Pero como en Llico solo votan unas 400 personas el progreso no llega, el alcantarillado no llega, el cuartel de bomberos no llega, el retén de carabineros tampoco, mucho menos la internet wi-fi. Y en ese escenario la prometida reconstrucción post terremoto y maremoto de febrero de 2010, tampoco ha llegado.

Se han pavimentado un par de calles principales, es cierto. Un Techo para Chile entregó más de 30 mediaguas que conforman el Campamento Esperanza Llico, y Cáritas les regaló una sede vecinal. Sin embargo, si usted recorre la zona costera el desastre sigue allí, y de forma palpable. Continúan las viviendas abandonadas, o los esqueletos de lo que alguna vez fueron casas, restaurantes, cabañas de veraneo, o el silencioso testimonio de las baldosas del piso de inmuebles que fueron arrancadas de cuajo por la ola de más de 15 metros que arrasó el lugar.

La reconstrucción no ha sido fácil porque además de la situación de aislamiento geográfico y escases de padrón electoral, ha existido inoperancia de funcionarios de servicios públicos. Así lo afirma Lautaro Pereira, vicepresidente de la Junta de Vecinos del sector. “Vivía en una casa hermosa a pocos pasos de la playa, que por supuesto desapareció con todo lo que había en su interior. Me dijo una señora asistente de la reconstrucción para la provincia de Arauco que yo no tenía derecho a postular a casa porque era soltero. Le escribí una carta al Ministro de Vivienda exponiendo mis antecedentes. El Ministro me respondió la misiva indicando que la funcionaria incurría en un error y que yo tenía derecho a postular a una vivienda por ser damnificado. Cuando ves ese tipo de cosas, que fueron muy comunes, te das cuenta de la inoperancia y cómo esas cosas entraban los procesos que de por sí son burocráticos, y bueno acá estamos por cumplir 4 años en una mediagua. Yo no tengo niños, ya estoy acostumbrado, aunque aún no me acostumbro a tener que ir por la noche a un baño a la intemperie”, sostiene.

Cipriano Orellana, dirigente del Comité de damnificados de Llico, está cansado, deprimido, le quedan pocas ganas de seguir batallando por él, su familia, amigos y vecinos. “He golpeado todas las puertas denunciando que no nos están construyendo las casas que nos prometieron y no solo eso, nos están construyendo viviendas desechables, porque tienen fallas estructurales. Se lo he dicho en todos los tonos al jefe de obra de la Constructora Maule, al Alcalde de Arauco, al director del Serviu, a los inspectores de la Seremi de Vivienda del Bío Bío, a todos. Incluso la Contraloría Regional ratificó mis denuncias, pero nadie hace nada, ninguna autoridad toma cartas en este asunto. La impotencia es muy grande”.

A Cipriano pareciera lloverle sobre mojado. Él es buzo mariscador, fue presidente del sindicato pesquero de Llico. A eso dedicaba su vida hasta el 27F. “Después del terremoto y tsunami estuvimos viviendo en carpas en los cerros. Ahí yo dije, no puede ser que nadie nos ayude, así que vamos a tener que organizarnos y luchar”, y decidió hacerse cargo del comité. Ya no tiene tiempo ni de trabajar dice, porque la dirigencia le consume tiempo y ánimo. “Ser dirigente tiene costos altos, me he peleado con las autoridades, porque les digo sus verdades no más, y entonces resulta que en la última nómina que se hizo para asignar las casas que se están construyendo, yo figuro sin derecho a vivienda, porque según Serviu aparezco con dos viviendas antes del tsunami…, a esta altura, ya la cosa es tragicómica. Antes yo vivía frente a la playa, en un terreno amplio, teníamos como tres casas, porque vivían mis hermanos y en otra casa mi mamá…pero todo desapareció, no tenemos nada, toda mi familia está en campamentos. Entonces estos catastros parecen un chiste, sobre todo cuando yo sé y todo Llico sabe, que hay personas que no fueron damnificadas y ahí están esperando casas nuevas”.

El Comité de Damnificados de Llico, ha sido asesorado por la ONG Ciudadanía y Territorio, quienes han sido testigos de las irregularidades en la construcción de las viviendas. Rodrigo Sanzana, director de la ONG, recuerda que el propio alcalde de Arauco paralizó las faenas, e incluso anunció una posible demolición de las 80 viviendas, pero después no continuó apoyando al comité. Por su parte el arquitecto Pablo Meza, también de Ciudadanía y Territorio, confirma que las fundaciones y los radieres fueron mal construidos.

Después de pasar 3 inviernos viviendo en mediaguas, los damnificados claman por atención. Comprenden que Santiago los ignore, pero esperan solidaridad de la gente de la región del Bío Bío. Presencia del Intendente, del Gobernador, de alguien que les asegure que volverán a tener viviendas dignas y en un plazo certero, porque no quieren pasan un cuarto invierno en el Campamento, paradójicamente llamado, Esperanza.

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