Iván Bezmalinovic: Las dos caras del general “caza-mapuches”

Volvío a la palestra por usar un helicóptero de la institución para ir a votar, pero Bezmalinovic es más que eso. En la zona es conocido como un sabueso por sus operativos marcados por el uso de violencia y su protagonismo exacerbado. Un hombre al que le gusta lucir sus logros con la prensa.

“Como un tipo mediático” así conocen al general jefe de la Octava Zona de Carabineros. Iván Bezmalinovic. Aparece en los noticieros y no habla de comuneros implicados en recuperación de tierras, habla de “delincuentes” sin más. Para él delincuentes que queman, delincuentes que matan, delincuentes para los que no escatimará en redadas con helicópteros y amplio contingente policial. En julio de 2012 se hizo conocido, porque en medio de la conmoción por lo menores de edad heridos con balines de carabineros, dijo que  cuando se hacen usurpaciones o cuando se hacían ingresos (a predios), los comuneros mapuches acostumbraban a utilizar mujeres y niños como “escudos humanos”.

Quienes critican su labor, lo acusan de un excesivo protagonismo en los operativos que encabeza y de estigmatizar al pueblo mapuche. En sus declaraciones Bezmalinovic deja en claro lo primero. En Tribunales, cuando expuso sobre la detención de Daniel Levinao, relató con entusiasmo cómo bajó de un helicóptero, corrió aproximadamente 150 metros detrás de Daniel Levinao y lo capturó, cuál película de acción. Versión que luego fue desmentida por el abogado Lorenzo Morales, encargado de la defensa de Levinao.

El general volvió el domingo a la palestra, porque como consignó la radio Bío-Bio, habría viajado en un helicóptero institucional hasta Angol para votar. Luego, aseguran, aterrizó en la Subcomisaria de Fuerzas Especiales, ubicada en el sector Huequén y para  luego continuar en una camioneta de la Prefectura de Malleco que  lo trasladó a su local de votación. El comentado regreso fue por los mismos medios.

El general Iván Bezmalinovic, apodado en la zona como “el caza-mapuches”, tuvo un polémico primer paso por la IX Región, y hoy como General de Zona en la región del Biobío las cosas no parecen tan distintas. En esa carrera que ha sabido tejer a punta de un rol protagónico-impostado para algunos-, también ha tenido sus bajas. El  golpe más duro lo recibió cuando fue responsabilizado por las acciones que concluyeron en el asesinato y posterior montaje en el caso del comunero mapuche Jaime Mendoza Collío.

Por esta causa, tiene una acusación por falso testimonio y presentación de pruebas falsas. Rodrigo Curipán ex vocero de la familia de Mendoza Collío, dice que hay que recordar que Bezmalinovic- como prefecto de la zona de Malleco- fue quien dio la orden de desalojo del fundo San Sebastián el día que asesinaron a Jaime. También recuerda cómo dos horas después, este señaló a los medios que el carabinero implicado en su asesinato había sido atacado con escopetas y que presentaba unas heridas en el cuerpo y que además tenía impactos perdigones en el chaleco antibalas y el casco. Luego, tras la investigación, se concluiría que los disparos se hicieron “sin un cuerpo dentro”, una coartada que se desmoronó rápidamente.

“Bezmalinovic orquestó todo este montaje para encubrir y no dar a conocer a la opinión pública que había un carabinero involucrado en la muerte de Jaime Mendoza, declaró que el funcionario había actuado en legítima defensa cuando era falso y también señaló en reiteradas oportunidades que la ocupación de ese día había sido de carácter violenta cuando lo que se hizo fue ir a montar una ramada al interior del fundo, por sus acusaciones también está en pleno juicio Daniel Melinao quien es un dirigente, lo que causó todos los hechos de ayer ”, argumenta Curipán.

La mano dura como su marca

La primera semana de diciembre se informó que el general Iván Bezmalinovic asumiría en la Octava Zona de Carabineros, dejando su cargo en la Región de La Araucanía. Pese a los cuestionamientos sobre la forma de proceder en los dispositivos policiales, una fuente cercana a la Institución comentó que él ha recibido bastantes señales de respaldo de las autoridades por su “dedicada labor”.

No por nada, Bezmalinovic fue parte de las reuniones del ex ministro del interior Rodrigo Hinzpeter durante julio del año pasado, donde se “tomaron medidas” que permitirían detener la preocupación que había sobre los autores de los supuestos atentados incendiarios en la zona.

Lorenzo Morales, el abogado de la familia del fallecido Jaime Mendoza Collío, recuerda a Bezmalinovic como un policía especialista en operar con la prensa, experto en filtraciones de los eventos que a él le convienen, pero su trabajo se ve cada vez más opacado por sus acciones policiales  reñidas con la ley.

El 2012, el Instituto Nacional de Derechos Humanos presentó un recurso de amparo por el exceso de fuerza policial, donde se sindica como responsable a Iván Bezmalinovic. El trámite se realizó en el marco de tres acciones: el caso de las mujeres que fueron agredidas en la comunidad José Jineo, ahí Bezmalinovic también señaló que los carabineros habían sido agredidos por las comuneras, y en un caso anterior que terminó en muerte, el caso de Matías Catrileo, él fue uno de los que señaló que los impactos a Catrileo fueron por la espalda y no de frente, como se confirmó después.

Morales dice que lo  interrogó por dos casos emblemáticos: el de Mendoza Collío y el de Daniel Levinao. Como abogado de la familia del comunero asesinado, conoció de cerca la “mala praxis” del general. “En el caso de Collío Mendoza, Bezmalinovic llegó al sitio del suceso muy pronto y estuvo en contacto con toda la escena, lo que podría haber viciado el proceso, estuvo más de media hora con el cuerpo de Jaime, por eso pusimos la denuncia por el articulo 209 y 212 del código penal en función que faltó a su juramento de decir la verdad y además había esta cierta manipulación de pruebas que se hizo en su momento público en la prensa”, comenta.

Lo segundo, fue el caso de caso de Daniel Levinao joven de la comunidad Wente Winkul Mapu, donde Morales estuvo a cargo de su defensa por los hechos ocurridos en octubre del 2012 que terminaron con la muerte de un carabinero. Allí, Bezmalinovic testificó que él iba en un helicóptero en el que aterrizó, corrió tras los comuneros y en esa persecución frenética,  él mismo habría aprehendido al joven comunero. “Desde principio encontré que era una versión inverosímil que una persona de 52 años, no muy atlética, pudiera alcanzar a un joven de 18 y finalmente eso lo consideró la Corte suprema para anular el proceso y dejar absuelto a Levinao”, explica.

El abogado define a este general de Carabineros como un hombre a quien le gusta comentar en la prensa que él siempre va un paso adelante, un sagaz uniformado preparado en inteligencia, que extrañamente siempre consigue estar en el sitio del suceso. “En el polémico programa de Informe Especial él comentó que siempre está en el lugar de los hechos aún cuando él llegaba después del operativo, es más conocido por su malas prácticas que otra cosa, por eso hoy también Melinao enfrenta hoy un juicio por las acusaciones de Bezmalinovic”, aclara.

Claudia Molina, sicológa que trabaja desde el 2008 con los niños de las comunidades mapuches, comenta que desde el arribo de Bezmalinovic a la zona, la represión se profundizó. Dice que se notó su mano dura en términos de la frecuencia y de la sistematización de la violencia en los allanamientos, una escalada que comenzó a preocuparle. “Estos últimos cuatro años, hubo en los niños una profundización de lo traumático, pero en general todas comunidades y también con los adultos. El tuvo un problema con lo de Mendoza Collío y el trabajador forestal Rodrigo Cisternas donde él otra vez estaba cargo del operativo, siempre parece estar en medio de las tragedias, la muerte y la represión”, comenta.

Para la especialista, el general es el ejemplo de la impunidad que impera en la zona , y de cómo desde su presencia, lo que antes eran eventos violentos esporádicos, bajo su cargo esto pasó a ser una constante entre las comunidades, como una aterradora forma de vivir.

Una idea que refuerza el abogado Lorenzo Morales, porque dice que pese a las críticas y acusaciones que existen del general, Bezmalinovic nunca ha sido citado a la comisión de Derechos Humanos del Parlamento. “Por más que se han mandado informaciones sobre su proceder no hubo respuestas,  las familias que  se han sentido pasadas a llevar  han mandado minutas al presidente Piñera, tampoco contestó,  él ni ninguna de las dos cámaras”, espeta.

El Dínamo se comunicó con el departamento de Comunicaciones de Carabineros desde donde comentaron que Bezmalinovic no estaba entregando declaraciones. Consultados por el recurso de amparo interpuesto por INDH por la violencia en los allanamientos bajo su responsabilidad y el supuesto uso del helicópetero durante las votaciones del domingo, la Institución declinó entregar algún tipo de declaración.  “Esta vez no nos referiremos al tema”, respondieron.

 

El otro Bezmalinovic

Su hermano es Carlos Bezmalinovic, efectivo del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE)  en 1988 fue acusado de asesinar a los frentistas Cecilia Magni y Raúl Pellegrin. En octubre del 2007, la Corte de Apelaciones de Rancagua sometió a Bezmalinovic junto al oficial en retiro Julio Verne Acosta. Magni y Pellegrin eran los jefes de un grupo del FPMR que atacaron el 21 de octubre de 1988 el retén de Los Queñes, donde murió un carabinero. Los cuerpos de ambos aparecieron en octubre en el río Tinguiririca, con evidentes signos de haber sido torturados antes de ser ejecutados.

Fuente: http://www.eldinamo.cl/2013/12/18/ivan-bezmalinovic-las-dos-caras-del-general-caza-mapuches/

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