Mandela y América Latina

Nelson Mandela, el preso político más conocido del mundo, fue agasajado en vida como un héroe en los cinco continentes y Latinoamérica no fue una excepción.  Los nexos de la Cuba Revolucionaria con los diferentes Movimientos de Liberación Nacional desarrollados en las naciones africanas para expulsar a los colonialistas europeos, son de larga data e incluyeron la participación de combatientes cubanos en diversos países del continente negro.

Uno de estos grupos fue el Congreso Nacional Africano (CNA), es por ello que una de sus primeras giras internacionales de Mandela a solo meses de ser liberado de la cárcel fue a Cuba, donde se entrevistó con Fidel Castro.

Mandela jamás escondió, el reconocimiento y agradecimiento a Cuba en la lucha de su pueblo contra el Apartheid, como tampoco su admiración política por Fidel.

Lo que le implico recibir fuertes críticas dentro y fuera del país, en momentos de difíciles desde el punto de vista político, cuando recién se salía del apartheid, sin embargo Mandela hizo caso omiso de ellas. Hay un vídeo del encuentro entre los dos líderes en el que se ve a Mandela abrazando a Castro, llamándole “mi hermano”.

Allí Mandela extiende una invitación, Mandela de pie a un Fidel Castro sentado. “Antes de hablar absolutamente de cualquier tema me tiene que decir cuándo viene para Sudáfrica. Nos han visitado una gran cantidad de personas y nuestro amigo, Cuba, que nos ayudó a entrenar a nuestra gente, que nos dio recursos, que nos ayudaron tanto en nuestra lucha, que entrenó a nuestros combatientes, a nuestros médicos… Cuba no ha venido a visitarnos, usted no ha ido a visitarnos. ¿Cuándo va a venir?”.

Fidel Castro finalmente visito Sudáfrica el año 1994 en una gira histórica, solo comparable a la que realizara a Chile en 1971, donde fue recibido como héroe nacional.  En Aquella gira Mandela reiterara públicamente su vínculo con Cuba: “Soy un hombre leal y jamás olvidaré que en los momentos más sombríos de nuestra patria, en la lucha contra el apartheid, Fidel Castro estuvo a nuestro lado”.

Cuatro años más tarde Mandela recibirá al entonces mandatario de los Estados Unidos Bill Clinton a quien le aclaro que también había invitado a Fidel Castro: “Hago esto porque nuestra autoridad moral nos dicta que no podemos abandonar a aquellos que nos han ayudado durante los momentos más sombríos de la historia de nuestro país. Nos facilitaron tanto recursos como instrucción para luchar y ganar. Y aquellos sudafricanos que me han reñido por ser leal a nuestros amigos, pueden, literalmente, irse a freír espárragos”, aclaró Mandela.

Por si no había quedado clara su postura, Mandela se permitió aconsejar a Clinton que convocara a sus enemigos, a Cuba, Irán y Libia para decirles “vamos a sentarnos y a hablar de paz”. Quince años después, eso es lo que Barack Obama está haciendo con el régimen iraní. Aquel día, Clinton calló ante las críticas de Mandela pero su consejero de Seguridad Nacional, Samuel Berger, declaró: “Podemos entender la lealtad de Mandela [a Cuba, Irán y Libia], pero nuestra posición también está basada en principios”.

Mandela también fue tajante en reconocer el hecho histórico de la intervención militar cubana en Angola, para apoyar a aquella nación agredida por la Sudáfrica racista e imperialista que ya había invadido Namibia y el sur de Angola amenazando además otras de las nacientes naciones africanas.

Fue precisamente hace 25 años, en la batalla de Cuito Cuanavale en el sureste de Angola, en que las fuerzas armadas de la Sudáfrica del Apartheid se enfrentaron con el ejército cubano y las fuerzas angolanas y donde recibieron una estruendosa derrota militar que no solo las obligo a retirarse de Angola y Namibia, sino además negociar frente a los resistentes del Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela.

Video:

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