Crónica de Ruperto Concha: El Colapso del dólar

 

Parte 1

Parte 2

Si viene alguien y le dice a Ud. que Estados Unidos está al borde de la ruina, seguramente Ud. pensará que eso es una exageración o una campaña del terror.

Si luego son muchos los que le dan la misma información, Ud. ciertamente comenzará a sentirse preocupado.

Pero cuando los que dicen aquello son grandes economistas, súper millonarios, altas instituciones internacionales, agencias de gobiernos occidentales aliados de Estados Unidos, grandes empresarios y prestigiosos analistas de prestigiosos periódicos occidentales… bueno…

Ahí ya Ud. y cualquiera otra persona inteligente tratará de enterarse de lo que está ocurriendo, que da lugar a tales advertencias de desastre.

Por supuesto, el análisis de lo que está sucediendo hoy en la economía mundial es algo muy vasto y complejo, y muchas de sus características se relacionan con la actual crisis de Estados Unidos y la Unión Europea, contra Rusia, por la aceptación de la República de Crimea como nuevo estado miembro de la Federación Rusa.

Sin hacer un análisis que puede ser aburrido, este asunto tan terriblemente importante puede ser descrito simplemente a través de los hechos concretos y de lo que exponen los grandes protagonistas de l economía.

Como quien dice, con peras y manzanas.

Hace unos pocos días, el diario estadounidense The Wall Street Journal, de Nueva York, oiga, nada menos que el Wall Street Journal,  considerado algo así como el Evangelio de los neoliberales, publicó un artículo escalofriante. De hecho, a partir de sus propias encuestas a los líderes financieros de Estados Unidos y Europa, señala que este año, 2014, traerá un colapso económico que terremoteará a toda la economía. Desde Estados Unidos hasta el último rincón del planeta.

El economista David Stockman, ex director de Presupuesto y Administración del gobierno,  denunció que la Reserva Federal está manipulando desastrosamente la economía, emitiendo mensualmente carretadas de dinero barato, dólares al fiado, que van a manos de especuladores. Y otro célebre economista, William Hunt Gross, fundador de PIMCO, una de las mayores agencias de inversiones globales, agregó que la marejada de billetes emitidos por el gobierno, es como una supernova crediticia que está a punto de estallar.

Desde Francia, el analista Kit Jickes, del megabanco Societè General, dijo que ya el mundo está convertido en una burbuja inflada de billetes, que está a punto de reventar. La revista económia Investment News, de Estados Unidos, tituló una portada diciendo… Tic-Tac-¡Booom!

¿Qué tal?

La lista de los grandes financistas que anuncian la catástrofe es increíblemente grande. Pero, fíjese Ud., pese a la gravedad de lo que están señalando, la gran prensa oficialista apenas si los menciona el páginas interiores y con letra chica.

Según esa prensa, el mundo estaría recobrando la prosperidad, y la gran crisis ya es cosa del pasado.

Pero recordemos que, en 2008, apenas un mes antes de que estallara la crisis de los créditos tóxicos en Estados Unidos, los grandes titulares se centraban en las declaraciones de Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal, afirmando que la economía de Estados Unidos era demasiado robusta para tomarse en serio los anuncios de crisis. Pocas semanas después, el mismo Alan Greenspan aparecía en televisión pidiendo perdón por haberse equivocado, y reconociendo que el libre mercado es un fracaso en términos de economía.

Comentando aquello, un analista de la bolsa dijo: cada vez que un gobierno va a hacer una devaluación, comienza por jurar que no habrá devaluación. ¡Ningún economista serio se toma en serio las promesas del gobierno!

La semana pasada recibí un impresionante documento elaborado por uno de los más importantes analistas financieros del mundo. Se trata del señor Frank Porter Stansberry, fundador y presidente de la gran agencia de investigación de mercado e inversiones Stansberry y Asociados, con sede en Baltimore.

Desde su fundación en 1999, ha anticipado certeramente los más importantes hechos de la economía, evitando que sus clientes sufrieran pérdidas enormes, o, incluso, haciendo que eventualmente se obtuvieran ganancias mientras el resto perdía hasta la camisa.

Actualmente opera en 120 países y tiene cerca de 200 mil suscriptores que han contratado sus servicios de análisis y consejería.

Durante ya 14 años, ha exasperado a los gobiernos por descubrir y difundir informaciones delicadísimas sobre las fluctuaciones financieras y, sobre todo, respecto de los acuerdos poco santos que secretamente se urden en las camarillas político financieras.

En 2003, el gobierno de George Bush lo sometió a juicio, acusándolo “defraudar a los inversionistas”. Stansberry había recomendado comprar acciones de una empresa que según él se valorizaría enormemente en un plazo de dos semanas.

El pronóstico se cumplió y sus inversionistas obtuvieron fuertes ganancias, por las razones señaladas por Stansberry, pero su anuncio se equivocó en un mes.

Pese a que ninguno de sus clientes lo denunció o presentó quejas, un tribunal federal lo condenó a pagar una multa de un millón y  medio de dólares

Por supuesto se entendió que aquella condena había sido una venganza del gobierno y sus favoritos de las finanzas privilegiadas.

Pues bien, en este documento que me fue enviado, Frank Stansberry señala, taxativamente, que el colapso del dólar y de la economía de Estados Unidos se precipitará con intensidad creciente, fíjese Ud., este año, a partir del día 1 de julio, cuando comience a aplicarse una ley llamada HR-2847, que contiene un artículo muy disimulado, que es conocido como la norma FACTA, y que establece que todos los bancos y financieras del mundo que hagan alguna transacción en dólares, dentro o fuera de Estados Unidos, quedarán obligados a registrarse en el Sevicio de Impuestos Internos de los Estados Unidos.

O sea, todos los bancos y operadores financieros que hagan transacciones en dólares tendrán que clasificar y analizar sus operaciones como lo exige el sistema de impuesto de Estados Unidos, y cargar esas operaciones con los impuestos que eventualmente las afecten.

Con ello, los operadores tendrán que abrir acceso detallado sobre sus operaciones. En caso contrario, se les prohibirá actuar con dólares y clientes estadounidenses.

¿Se da cuenta Ud?… Esa ley viene a ser una increíble invitación para que las transacciones comerciales mundiales hagan cuanto esté a su alcance para seguir funcionando pero sin usar dólares.

Sabemos que frente a la gran crisis de 2008, Estados Unidos inició le inserción en el mercado de cientos de miles de millones de dólares, que hasta ahora superan los 17 millones de millones de dólares, a los que hay que agregar al menos 5 millones de millones de dólares más que son lo que deben las agencias gubernamentales y las empresas, como la General Motors, que fueron compradas por el gobierno para salvarlas de la ruina.

La política del gobierno de Obama consiste, e insiste, en aumentar la deuda emitiendo sumas inmensas de dólares para activar la economía, con la suposición de que con ese dinero se hará que las empresas tengan grandes ganancias y con ello paguen muchos impuestos, que finalmente permitirían pagar la deuda.

Los bancos han ganado, sí, pero la deuda sigue y sigue creciendo, sin que sus efectos de recuperación económica sean tangibles. La cesantía real supera el 15% y más de la mitad de los que tienen trabajo ganan menos de 36 mil dólares anuales. O sea, apenas un salario de estrecha supervivencia, lo que hace que haya 14 millones de norteamericanos que sólo consiguen sobrevivir recibiendo las llamadas “food stamps”, bonos de auxilio para comprar alimentos en los supermercados.

O sea, la verdadera tsunami de dólares impresos por la Reserva Federal, son una deuda que a cualquier otro país ya lo habría llevado a la ruina, como ocurrió con Alemania en 1920, cuando un simple pan llegó a costar varios millones de marcos.

Hasta aquí, Estados Unidos ha podido emitir y emitir billetes sin respaldo alguno, haciendo uso de su privilegio de que el dólar es la única moneda del comercio internacional y las reservas internacionales de los países.

Y es allí donde se prevé la catástrofe, pues hay cada vez mayores iniciativas, acuerdos, tratados comerciales y proyectos incluso de las Naciones Unidas, para acabar con el privilegio del dólar como divisa mundial.

Si eso ocurre, la economía de Estados Unidos colapsará en un proceso increíblemente corto. Según el Fondo Monetario Internacional, ya es urgente crear una nueva divisa que reemplace al dólar. Según el Financial Times, “los días del dólar mundial ya están contados”. Según el Wall Street Journal, El reinado del dólar como principal moneda mundial, está llegando a su fin.

Y, fíjese Ud., según informó el diario británico the Independent,  un poderosísimo grupo de países, incluyendo a Francia, China, Japón, Rusia y los países árabes del Golfo, se reunieron secretamente, sin que Estados Unidos lo supiera, para iniciar la planificación de un nuevo sistema de transacciones sin hacer uso de dólares.

La verdad es que ya existe una aceptación generalizada de que el dólar está condenado y que cuando colapse habrá una crisis enorme de la que tendrá que surgir una nueva arquitectura de la economía mundial.

En tanto, la atención sigue centrada en la crisis desatada por el derrocamiento del presidente de Ucrania y la secesión de la República de Crimea para unirse a la Federación Rusa.

A juicio de los analistas políticos, esta crisis ha mostrado un divorcio profundo entre la opinión pública de Europa y Estados Unidos, y las decisiones cocinadas por las cúpulas de gobierno y los burócratas de la Unión Europea. De hecho, mientras más fuertes se lanzan anuncios de sanciones contra Rusia y Crimea, más claramente la opinión pública se opone a las tales sanciones y a la hostilidad anti rusa.

Según la gran encuestadora IPSOS, más del 60% de los americanos y europeos se oponen a la aplicación de sanciones económicas. Y en Europa ya hay cerca de un 20% de la gente que quieren que se termine con la Unión Europea.

En tanto, en Rusia, el presidente Putin ha aumentado su apoyo popular a más del 75%, y en Crimea se mantiene una atmósfera de fiesta por la incorporación a Rusia.

De más de 20 mil efectivos militares, navales y de aviación, de Ucrania, emplazados en Crimea, solamente 2 mil han optado por retornar a Ucrania. Todos los demás han preferido ingresar al ejército ruso o bien licenciarse para buscar trabajo o estudiar.

En cuanto al panorama económico, ya las empresas existentes en Crimea han vuelto a funcionar, y a ello se agrega ahora que Rusia iniciará la explotación de los vastos yacimientos de gas natural que hay en el fondo del mar de Azov y se les consideran los más grandes y ricos de Europa.

La explotación la iba a tomar la transnacional Shell, por acuerdo con el presidente Yanukovich, pero la negociación se interrumpió por el derrocamiento de éste.

En cambio, los empresarios, gremios y sindicatos europeos se muestran alarmados por el costo económico de las sanciones contra Rusia. Países como Latvia, ya están exigiendo que la Unión Europea les compense económicamente por la pérdida de los mercados rusos para su producción agrícola.

En Alemania, se está evaluando el efecto político de imponer las impopulares sanciones contra Rusia, sin tomar en cuenta las pérdidas que afectarán a los trabajadores y consumidores europeos.

Y, como si fuera poco, las mismas encuestas de opinión revelan que dos de cada 3 europeo, consideran que las tales sanciones no sirven para nada más que congraciarse con Estados Unidos.

En cuanto a los efectos de estas sanciones para Rusia, obviamente se harán sentir en sus expectativas de crecimiento. Pero la reorientación del comercio hacia otros países más amistosos, ya es una realidad.
India confirmó que no aplicará ninguna sanción contra Rusia. China está lanzando nuevos proyectos de inversión en  Rusia, en rubros de alta tecnología, a la vez que con la construcción de un nuevo puente ferroviario, han quedado ensambladas las redes de toda China y todo el vasto territorio ruso.

Japón ha tenido que sumarse a las sanciones, obligado por su dependencia de Estados Unidos, pero sus sanciones se limitan a paralizar algunos proyectos de inversión. De hecho, Japón depende dramáticamente del abastecimiento de petróleo y gas natural de Rusia, y reemplazarlo por otro proveedor le resultaría ruinosamente más caro.

Los otros países del grupo BRICS, la India, el Brasil y Sudáfrica, están movilizándose para crear un nuevo universo de cooperación y complementación comercial e industrial que, explícitamente, apunta a eliminar por completo y lo más pronto posible, el uso del dólar como divisa.

Es decir, la irracional y furibunda arremetida de Washington y Bruselas contra Rusia, puede tener electos desastrosos para Estados Unidos.
Precipitar la caída del dólar, y, si la agresividad sigue aumentando, inducir a que Rusia abra un apoyo total a Irán, incluyendo el envío de los temibles sistemas de misiles S-300 y los más potentes aún S-400, capaces de hacer llover fuego sobre el Golfo Pérsico, sobre Israel y sobre toda Europa.

Es inimaginable que los gobiernos occidentales realmente quieran tomar ese camino de confrontación.
Al menos Barak Obama ya notificó al gobierno golpista de Kiev que por ningún motivo Estados Unidos o la OTAN les proporcionará ayuda militar de combate.

Según se acercan las elecciones en Ucrania, el 25 de mayo, vuelve a ser posible el comienzo de un diálogo y negociaciones entre Rusia y Kiev, una vez que Moscú acepte la existencia de un nuevo gobierno legítimo.

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