En Salud

Las empresas privadas que hacen funcionar al Hospital San José

En los últimos tres años la empresa privada del doctor Álvaro Martínez, jefe de Traumatología del Hospital San José, se ha adjudicado todas las licitaciones para operaciones traumatológicas, cobrando más de $1.000 millones. Martínez defiende el sistema: permite utilizar la capacidad ociosa del hospital y aumentar las operaciones. Y justifica los viajes de capacitación al extranjero que pagan los proveedores de insumos a su personal, afirmando: “La capacitación médica está pagada en Chile por la empresa privada”.

El doctor Álvaro Martínez Herold es jefe de Traumatología del Hospital San José. Se declara orgulloso de haber logrado que en su área no existan listas de espera para las operaciones más urgentes y de que los pacientes reciban atención de calidad. Por eso le molestó que su nombre apareciera en un reportaje de CIPER (ver reportaje) que cuestionó la forma en que logró ese objetivo: contratando una empresa que figura a nombre de su esposa y de otro médico del hospital –“Sociedad Médica Oyarzún y Oyarzún Limitada”-, y que en los últimos tres años se ha adjudicado licitaciones por más de $1.000 millones para operar pacientes de la misma unidad que él dirige.

Si se analizan las licitaciones de las operaciones de Traumatología del Hospital San José, el aumento de los montos que ha cobrado la empresa “Oyarzún y Oyarzún Limitada”, es notable. En 2011 obtuvo más de $ 120 millones; en 2012, $300 millones y en 2013, $650 millones. Si todo sigue funcionando como hasta ahora, este año (2014) la empresa del doctor Martínez recibirá otros $1.000 millones, según la licitación que se acaba de cerrar.

En esta entrevista el doctor Martínez reconoce que la empresa es suya y explica por qué, a su juicio, el sistema no sólo es legal, sino también necesario. Admite y también defiende algo que es un secreto a voces: que las empresas proveedoras de insumos médicos les pagan las capacitaciones en el extranjero a los doctores. En el Hospital San José financian, además, desayunos semanales a los funcionarios y en algunas ocasiones los invitan a comer a lugares que él define como “picadas”.

Martínez dirige Traumatología desde hace ocho años, el mismo tiempo que viene ejecutando lo que llama “programa para operaciones vespertinas”. Asegura que fue la solución al problema crónico de los hospitales, donde los médicos sólo atienden en las mañanas y en las tardes emigran al sector privado, en busca de salarios más altos. Eso genera largas listas de espera, que en su área implica que pacientes que requieren con urgencia una operación de cadera, corran riesgo vital esperando hasta dos semanas, lo cual además tiene un costo innecesario en hospitalización. El sistema instalado por Martínez permite que los médicos vuelvan al hospital después de las cinco de la tarde y operen hasta las 10 de la noche. Al principio cobraban honorarios, pero desde 2011 el hospital le paga por ellas a una empresa que creó Martínez.

Este miércoles 26 de febrero, el Colegio Médico cuestionó la contratación de sociedades en el Hospital San José (ver nota de CNN Chile), mientras que el ministro de Salud, Jaime Mañalich, defendió el sistema: “El sistema de salud público funciona en muchos hospitales con la contratación de sociedades médicas y no creo que la intención del Colegio Médico sea que eso termine porque traería enormes perjuicios para sus asociados”.

“SOCIEDAD MÉDICA OYARZÚN Y OYARZÚN”

-¿Por qué un jefe de Traumatología de un hospital público tiene que crear una empresa privada para operar a sus pacientes?
La actual dirección del hospital nos dijo que no podíamos seguir funcionando con honorarios por problemas administrativos con los pagos: significaba una carga brutal que engrosaba mucho los honorarios. Y también algunos colegas, fundamentalmente en el área anestésica, decían que no podían seguir recibiendo honorarios porque se pasaban en la carga tributaria. Nos dijeron que se debería licitar por ChileCompras y que para esto yo debería crear una empresa. A mí no me gustaba esa idea, porque no sabía cómo funcionaba la parte administrativa ni el pago de la gente. Lo que hicimos fue crear una figura para mantener el programa y para seguir pagándole a la gente. O sea, no es que un día decidimos armar una empresa que nos permita ganar dinero y postular a licitaciones con información privilegiada del Hospital San José. Yo, como jefe de Traumatología, junto con el doctor Andrés Oyarzún, dijimos “hagamos una empresa nosotros”, y cuando fuimos a constituirla me dijeron que yo no podía porque había una causal de inhabilidad. Entonces puse a mi señora, pero quien está detrás de esa empresa soy yo. En el artículo de CIPER se menciona que (a la empresa) se le pagaron $1.000 millones. Para que se haga una idea: le pagamos a 20 traumatólogos, a 20 anestesistas y a entre 60 y 70 personas del hospital mensualmente.

-A los médicos del hospital, ¿les conviene más que usted los  contrate en su empresa privada por la tarde?
Por supuesto, por la tarde operan por un valor mayor que el de la mañana, en la que trabajan para el hospital. Por ejemplo, con una cirugía en la tarde le pago al colega el sueldo que gana en el mes en el hospital. Es lo mismo que paga Fonasa por bono y es la mitad de lo que cuesta en una clínica rasca. Con esto tú haces que los médicos no emigren al sector privado.

-Sin embargo, hay personal hospitalario que trabaja en su empresa y que lo hace en horario de su turno en el hospital.
No, eso no es correcto.

-Tengo varios nombres de personas que sí lo hicieron.
El 100% de los médicos trabaja fuera del horario de contratación. Tenemos instructivos de que no puedes trabajar en horario de funcionario. Todo el personal lo sabe.

-Le insisto: personal hospitalario aparecen trabajando en su empresa en horario de funciones en el hospital.
Se pueden dar dos fenómenos: que efectivamente estando de turno no dicen nada y se ponen a trabajar, o que cambien el turno. No tengo la capacidad de controlar. En cada cirugía se paga en promedio a 10 personas. Para evitar esto existen jefaturas de pabellón que saben quién está o no trabajando en horario de funcionario. Si ha pasado, y entiendo que ha habido algunos casos, no supera el 10 %. ¡Y menos que eso!

LICITACIONES SIN COMPETENCIA

-Si otra empresa ganara la licitación, ¿permitiría que operaran en el hospital, siendo usted el jefe de Traumatología?
¡Obvio que sí! Yo participo en la licitación y cruzo los dedos. Si otro la gana, tiene que cumplir los requisitos de la licitación. Eso es muy difícil de conseguir y nosotros los cumplimos. Por esa misma razón es que yo no voy a postular al Hospital Barros Luco. Un paciente es complejo de preparar. Tengo que hacerle exámenes, mandarlo al dentista, al cardiólogo, a un anestesista. Al paciente que operamos nosotros lo conozco, conozco su patología.

-Así como usted lo plantea, las licitaciones de los hospitales son una fachada: usted no se presenta a las licitaciones de otros hospitales y nadie se presenta al San José.
No, entiendo que hubo una licitación que se ganaron en el Hospital San Borja personas externas, pero en la práctica no pudo funcionar. Alguien podría participar pero tendría que tener un equipo de por lo menos cinco anestesistas y cinco cirujanos, más unos tantos técnicos paramédicos. ¿Quién tiene un equipo así que lo pueda mover a todas partes? Nosotros participamos con 14 patologías y en 14 programas distintos. Créame que es tremendamente difícil, entonces nadie se va a meter en una cosa así.

-¿Seguiría siendo jefe de Traumatología si mañana ganara otra empresa y no la suya la licitación?

Por supuesto, no tiene nada que ver una cosa con la otra. Mi pega es que las intervenciones se hagan en buenas condiciones y si esa empresa cumple las bases de la licitación –y yo no participo en la comisión que adjudica– tengo que aceptarlo. Ahora, en la práctica, hasta el momento he ganado todas las licitaciones. Hay otra razón de por qué es bueno que sea la misma gente del hospital la que se haga cargo de estas licitaciones: es más barato. Por ejemplo, para una prótesis de cadera, Fonasa te paga un bono de más o menos $5 millones y con nosotros le cuesta $3,5 millones al hospital. Ese es el margen que le queda con nosotros. Sin embargo, si manda a ese paciente a operar a una clínica normalita en Santiago, le costará entre $6 y $7 millones. Y en una clínica de la precordillera sube a entre $12 y $14 millones. Entonces, el que tengamos esta empresa le reduce los costos al Estado.

-¿Cree que el sistema que han creado es el mejor para el servicio público? ¿Que lo óptimo es que los jefes de pabellones de cada especialidad se organicen creando una empresa?
Creo que es el mejor sistema que permite hoy la legalidad vigente. El único que te permite usar el tiempo muerto del hospital. Si el Estado tuviera contratado personal en la tarde, esto no tendría justificación. Estoy convencido de que el modelo que hemos creado es súper eficiente y que se puede perfeccionar desde el punto de vista legal, que se vea más “bonito”. El año pasado nos redujeron cerca de 50% los pabellones, que ya eran insuficientes. Y aun así operamos 2.200 enfermos, 800 de ellos en las tardes. Si no lo hubiéramos hecho así, realmente los pacientes se saldrían por las ventanas y no se estarían operando. Tienes millones de dólares invertidos en hospitales que se ocupan a la mitad del tiempo. Nosotros buscando alguna figura viable, logramos hacer que cada día se operen más pacientes. Yo no tengo más que sentirme orgulloso de esta cuestión.

-¿Por qué cree que existe la idea en el hospital de que lo que usted hace en Traumatología es más un negocio personal?
Cuando dentro de un sistema que no funciona pruebas que sí funciona y bien –y también funcionan bien Ginecología y Neonatología–, mientras los otros no funcionan como quisieran, generas envidias. Desde que partió fue un tema. Yo me encargo solo de Traumatología y no de enlodar el resto. Lo de la empresa lo hice como un instrumento, si esto fuera ilegal no lo hubiera hecho. La experiencia que tuvimos con pacientes que salieron a operarse fuera del hospital fue muy mala: estaban mal operados, pero como eran pacientes Auge, para el ministerio fueron resueltas. Hubo que volver a intervenir.

LOS REGALOS DE LOS PROVEEDORES

-Hay otra parte compleja en el mecanismo que funciona para las operaciones que se hacen en el hospital tanto en la mañana en los turnos regulares, como en la tarde, por su empresa privada: como el hospital no licita los insumos que se utilizan, éstos se compran con las recetas que los mismos médicos entregan. ¿Cómo se controla si lo que figura en la receta fue realmente lo que se utilizó?

– Hay hospitales que están licitando todo porque tienen una robustez administrativa que se los permite. Nosotros no tenemos licitación de fierros, como les llamamos a las prótesis. Es súper complejo licitar cada fierrito, cada tornillito. Pero lo más importante es que estamos ad portas de sacar las bases. Lo que yo no puedo es esperar a que exista una licitación para operar a un fracturado. Esto funciona así en todas partes: en las clínicas privadas el médico hace la receta de lo que ocupó. Y eso es lo que hacemos. Que eso esté legalmente comprado o no, no se lo puedo decir. No es mi pega. Para mí sería ideal una licitación. Me importa la plata que le voy ahorrar al hospital y por eso no trabajo con una sola empresa: siempre hay más de una por producto, salvo que desde el punto de vista técnico o económico sea mucho mejor.

-¿Y usted se junta con las empresas de proveedores de insumos?
Sí, claro. Yo tengo que decirles: quiero tal implante y qué precio tienen por esto. Yo sé más o menos cómo se bajan los precios.

-Lo que significa que a su trabajo de jefe de Traumatología le agrega el negociar con las empresas para pedirles rebaja.
No me gusta hacer esa pega, pero como no está licitado, tampoco puedo dejar que la empresa te cobre lo que quiera.

-¿Usted también negocia ayuda de esos proveedores para otros gastos del personal médico?
No, jamás, ¡jamás!

-¿Y entonces por qué se la dan?
Yo jamás he negociado, ni dinero ni ayuda ni curso ni nada.

-Le vuelvo a preguntar: ¿por qué le dan esa ayuda?
Es que tengo un poder de compra enorme. Si yo fuera un hospital que en vez de 2.200 pacientes operara 25, me darían precio de lista y punto.

-¿Y éticamente usted siente que está bien aceptar estos regalos de las empresas?
Yo no he aceptado regalos, salvo una tarjeta de navidad, y creo que una vez una botella de vino hace muchos años.

-Me refiero a que le paguen viajes al extranjero a usted y a miembros de su equipo, que paguen los desayunos de los viernes, que paguen cenas para el personal.
Esta relación con las empresas desde el punto de vista de las comidas, los desayunos, es algo de toda la vida. Las empresas quieren participar porque es una instancia donde ellos muestran sus productos y es una tradición.

-Estos desayunos de los viernes con el personal médico a su cargo, ¿son en horario laboral?
La reunión clínica, que es lo típico, se hace con un desayuno y hay un representante de una empresa.

-¿Y cuál es el interés de la empresa de gastar en ese desayuno si la negociación de los precios, tal como usted me ha dicho, la hace personalmente?
Es que de repente quieren dar una información de algún producto nuevo. Si a mí me dicen “salió un producto nuevo y quiero mostrárselo”, me da lata. Yo puedo darle un tiempo mientras se toman un desayuno y ahí ellos aprovechan de mostrarlo.

-¿Y todos los viernes tienen un producto nuevo para mostrar?
A veces no, pero se comprometen a darte los desayunos. Es una práctica habitual y en todas las especialidades desde tiempos inmemoriales. Como son con todas las empresas importantes, yo no me comprometo con ninguna.

“POR UNA EMPANADA DE CAMARÓN…”

-¿Y cómo funciona eso de que las empresas invitan a cenas por cada 25 prótesis compradas?
No, en absoluto, lo que hemos hecho es que a raíz de estos programas, la gente salía tarde durante muchos meses. En el fondo, yo les conseguí con la empresa una junta en una “picada” para que vayan las personas que barren, que hacen el aseo y que cargan los pacientes.

-Pero en las cenas que se hicieron en el restaurante indio Majestic en Las Condes, y en uno de comida peruana en Providencia, participaron los médicos y la representante de la empresa.
Son dos cosas distintas. Por un lado, están las reuniones con el personal para darles un estímulo. Otra cosa son las reuniones de trabajo a las que yo asisto y que deben ser a lo sumo dos comidas al año. Si ahora me hubiera tenido que juntar con una empresa, me hubiera juntado almorzar en cualquier parte para trabajar.

-¿Las comidas del equipo pagadas por empresas con qué fin se aceptan?
Salimos de vez en cuando a comer con el equipo, generalmente pagamos nosotros. De repente hay una instancia en que uno dice: chuta, hay una empresa que está hinchando hace meses para que vayamos a comer. Son varias las empresas que nos han invitado, cinco o seis. Insisto: es una práctica habitual en el mundo médico. Por una empanada de camarón yo no defino qué prótesis poner.

-¿A usted no le influencia en nada que le inviten a comer con su equipo?
Me influencia en que creas lazos de mayor confianza con la empresa y les crees más. Tengo el teléfono de muchos vendedores y puedo decirles: “necesito esto mañana”. Son lazos de confianza que repercuten finalmente en el paciente.

-¿No cree que se pueda prestar a malas interpretaciones?
Es una práctica que no está permitida en varios lugares. En su mismo hospital hubo una circular prohibiendo los desayunos porque lo que está detrás es que nadie da nada gratis. Debería preguntarle a las empresas qué ganan. Si ves en ChileCompras el valor que nosotros pagamos por las prótesis es menor. Habitualmente, cuando existen coimas en la empresa privada, lo termina pagando el consumidor. Ahora mira qué curioso: la empresa que trabaja con nosotros nos da el precio más barato y eso es súper transparente.

¿QUIEN PAGA LA CAPACITACIÓN MÉDICA?

-¿Alguna vez aceptó viajes pagados por empresas?
Sí, son viajes de formación.

-¿Eso es normal en el mundo médico?
Sí. Más que aceptar, yo voy a los cursos que más me interesan por mi especialidad. La capacitación médica está pagada por la empresa privada. No está pagada por los hospitales ni por el Ministerio de Salud. Del ministerio a mí me regalaron un curso de Excel el año pasado. Pero si yo tengo que hacer un recambio de una prótesis de rodilla, no tengo donde. Aquí me pasan huesos plásticos, pero yo tengo que ir a Miami para hacer un curso con cadáveres. Son empresas especializadas que los ofrecen, con la prótesis que se va a usar para tener la mayor seguridad con el paciente después.

-Y para esa capacitación, ¿la única opción es aceptar los viajes de las empresas?

No sé si es la única, pero es difícil que todos los médicos puedan ir a esos cursos porque son caros. El puro curso son US$5 mil, más el viaje. Hay cursos locales, de repente se hace algún curso cadavérico, no es que no exista, pero es mucho más lo que ves afuera. Si yo invito al tipo más seco en fracturas de pelvis, al tipo lo traen y lo tienen que pagar las empresas privadas, porque aquí no hay cómo. Son carísimos, avión en primera clase, el hotel, etc. Los cursos de nosotros son acotados, vamos en económica, yo no voy con mi familia y acorto el plazo. Y la mayor formación, que fue en Alemania, me le pagué solito.

-¿Eso lo hacen los médicos de todas las especialidades en Chile?
No te puedo decir en todas, pero muchas. Yo entiendo que se pueda ver feo desde afuera, pero en la práctica no hay una instancia para capacitar. La empresa privada hace la capacitación que tú después aplicas en el paciente público. Es una transferencia de lo privado a lo público. Así lo veo yo.

Fuente: http://ciperchile.cl/2014/03/03/las-empresas-privadas-que-hacen-funcionar-al-hospital-san-jose/

Fuente imagen: http://complejohospitalariosanjose.blogspot.com/

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