En Salud

Médicos de atención primaria: Los parientes pobres de la salud pública

Las condiciones en que trabajan los médicos de la atención primaria son las peores del sistema público. El porcentaje de 20 ó 25% del presupuesto destinado a salud es muy insuficiente. En países que tienen buena atención primaria, el mínimo es 30%. Existe un déficit de 1.500 médicos, de un total actual de tres mil. Chile cuenta solo con un médico por cada 3.333 personas en la atención primaria, en circunstancias que el estándar mínimo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ( OCDE) es de un médico por cada dos mil personas. En Chile hay más de treinta mil médicos, pero menos del 10% trabaja en atención primaria. En los países que tienen sistemas de salud pública fuertes, esa cifra es de 30%. Los médicos pasan por la atención primaria, pero no se quedan por los bajos sueldos y malas condiciones de trabajo. Los profesionales tienen a su cargo más pacientes que los que pueden atender.

De estos temas PF conversó con el Dr. Camilo Bass, presidente de la Agrupación de Médicos de la Salud Primaria y candidato en las elecciones del Colegio Médico. Iquiqueño, estudió en Concepción, es padre de un hijo y de otro en camino. Se siente de paso en Santiago y busca salir cada vez que puede a la costa o al campo.

¿Qué incidencia tienen las Isapres en el deterioro de la salud?

“Las Isapres produjeron un quiebre en la salud, clasificando a los chilenos en ciudadanos de primera y segunda categoría. Quienes están en Isapres tienen mejores sueldos, mejor educación, mejores viviendas, menos factores de riesgo para enfermar, y mejor salud. Además disponen de tres veces más recursos que las personas que se atienden en el sector público, que representan el 80% de la población, con menos ingresos, más riesgos, menor educación y peores viviendas. Nuestro modelo de salud es aberrante y hay que revertirlo.

Hasta ahora el sistema público no recupera la cobertura que alcanzó en 1973. Durante la dictadura, el porcentaje que el Estado destinó a salud llegó a ser menos del 1% del PIB. Los gobiernos posteriores aumentaron la inversión hasta un 3%, pero todavía estamos bajo el estándar promedio mundial y lejos del 6% del PIB que destinan a salud los países desarrollados.

El 40% de las atenciones de salud se financia con recursos de las personas, en circunstancias que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda como máximo un aporte de 15% por parte del usuario. Igual que en educación, los que financiamos la salud en Chile somos las personas, no el Estado.

Luego de largas esperas, las personas terminan haciendo el esfuerzo de pagar un médico en el sistema privado de atención bajo la modalidad de libre elección de Fonasa. El 80 ó 90% de los problemas de salud debieran resolverse en la atención primaria, pero eso no sucede porque no hay médicos, medicamentos ni instrumental para tomar exámenes tan sencillos como radiografías o ecografías.

Para que un paciente sea visto por un especialista en el sistema público pueden pasar años. Las personas terminan juntando dinero y realizan los exámenes por fuera. La omisión de servicios médicos por parte del Estado termina siempre beneficiando a la industria de la salud privada en tecnología médica y medicamentos. Son empresarios que miran este sistema como un negocio y que sólo tienen que esperar que los clientes lleguen por rebalse.

El Colegio Médico advirtió en su momento que el Plan de Acceso a Garantías Explícitas (AUGE) iba a discriminar. La discriminación se produce porque si tengo una enfermedad cubierta por el Plan AUGE puedo estar feliz, recibiré una atención mejor ya sea de parte del Estado o por derivación al sector privado. Pero además de las 80 enfermedades cubiertas por el AUGE, hay miles no prioritarias, por las que tendré que esperar años para recibir debida atención.

El traspaso de recursos públicos a privados es negativo para el sistema, porque provoca un retraso significativo en todas las otras patologías no cubiertas. El AUGE ha servido para debilitar indirectamente el sistema público mediante el traspaso de recursos públicos cuantiosos al sistema privado”.

 

LA SALUD Y EL MUNICIPIO

Se habla de la “desmunicipalización”, ¿podría ser una solución?

“La evidencia demuestra que los sistemas de salud pública fuertes, con hospitales y consultorios integrados, tienen mejor condición de salud con menos costos. La atención primaria ha cobrado mayor importancia, porque logra que cada vez menos personas lleguen a los hospitales.

Actualmente en los consultorios de los servicios municipales del Ministerio de Salud tenemos iguales problemas con atenciones, medicamentos y exámenes, porque el que está a cargo de administrar no tiene los recursos suficientes. Si mañana se “desmunicipalizaran” los consultorios, eso no asegura que mejore la calidad de la atención, ni que el sistema de salud le dé la debida importancia a la atención primaria. También necesitamos mayor participación de la comunidad en la toma de decisiones. Se le pide la opinión a las personas, pero el consultorio termina haciendo lo que quiere.

Los consultorios municipales de comunas ricas lo hacen bien, porque tienen suficientes recursos. Muchas comunas pobres también podrían hacerlo bien si dispusieran de más medios. Si una comuna se la juega por tener especialistas en medicina familiar en los consultorios, y la comunidad participa activamente, debe seguir gestionando la salud; pero aquellas que lo hacen mal deben entregarla al Estado.

Espero que en cuatro años más no sigamos todavía con el debate sobre si los consultorios deben estar bajo administración municipal o de un servicio nacional de salud. En cualquiera de los dos modelos, se necesitan más médicos, buena atención, mejores condiciones laborales, fortalecer el vínculo de los médicos con el consultorio y del consultorio con la comunidad.

El mecanismo de financiamiento per cá-pita es eficiente. Calculamos que en 2014 debiera ser de 4.500 pesos, para lograr atención mínimamente digna, pero actualmente es de poco menos de 3.800 pesos.

Es bueno que la asignación de recursos se haga mediante esta modalidad porque busca que el administrador mantenga a la población lo más sana posible. Que los recursos lleguen vía per cápita obliga al municipio a ser eficiente. El problema es que algunos municipios destinan los recursos de salud a otras partidas, como educación o para financiar campañas y pagar favores. Hasta ahora nadie le ha puesto el cascabel al gato. El Estado debiera ejercer mayor fiscalización y control sobre esos recursos y hacer un seguimiento permanente, exigiendo ciertos estándares mínimos de atención y resultados que demuestren mejoras.

Aproximadamente 20% del financiamiento de salud es puesto por los municipios. A algunas comunas pudientes del sector Oriente de Santiago les basta con destinar apenas un 2% de su presupuesto para brindar una atención excelente. Por el contrario, municipios pobres gastan porcentajes altísimos de su erario en salud, que sin embargo resultan insignificantes para sus necesidades.Esa es otra de las inequidades del sistema.

En el mundo, los sistemas de salud son responsables solo en un 25% de la condición de salud de la población, porque el nivel de pobreza, hacinamiento y otras condiciones ambientales determinan gran parte de los resultados. Aunque mejoremos la atención de salud primaria, si no fortalecemos estos otros factores, será difícil mejorar los indicadores. Para lograr avance en este sentido resulta indispensable integrar el concepto salud en todas las políticas públicas. Cada vez que el Estado asuma una acción pública, aunque no tenga que ver directamente con la atención de salud, como construir una carretera o un puente, debe analizar el impacto de esas obras sobre la salud de la comunidad”.

 

MEDICOS TODO TERRENO

¿Cuál es el perfil de los médicos de la atención primaria?

“En Chile el estudiante de medicina tiene por lo general vocación social. Pero cuando egresa termina haciendo una especialidad y probablemente igual que la mayoría, buscando una buena situación de vida.

La búsqueda de la ultra especialización distorsiona la realidad de la medicina, frente al especialista generalista como es el médico de familia. Los dirigentes sociales de los Consejos de Salud de los consultorios echan de menos el compromiso social de los médicos. Antes de la dictadura, el Estado invertía en la formación de ellos para que después trabajaran en el sistema público. Ahora los incentivos están en el sistema privado.

Los estudiantes de medicina salen con una deuda de más de 30 millones de pesos con la banca y las condiciones de sueldo en el sistema público no son buenas. El sector privado está siempre demandando médicos y así se dan todas las condiciones para despoblar la salud pública.

Esta realidad ha producido que la atención primaria haya sumado una cantidad importante de colegas que estudiaron en el exterior. Ellos son un gran aporte y en algunas comunas hasta son mayoría. Actualmente el 35% que trabaja en la atención primaria son colegas extranjeros.

Las universidades chilenas no forman médicos para la atención primaria y tanto los colegas formados en el extranjero como los formados en Chile, necesitamos una cierta inducción para adaptarnos al ambiente de la atención primaria. Antes de existir el examen médico nacional, los extranjeros comenzaban a atender sin que nadie les explicara ciertas particularidades que adecuaran sus conocimientos a la realidad del país.

En Chile no hay incentivo a la medicina de familia. El 90 por ciento de los médicos que trabajan en atención primaria son médicos generales. Uno puede hacer tres años de una especialidad en la universidad y cuando vuelve a ejercer, recibe el mismo trato que se le da a un médico general y le pagan lo mismo. El actual gobierno tiene una propuesta interesante para crear la figura del especialista en medicina familiar o en atención primaria. Ojalá se concrete”.

¿Cuál es la incidencia de la salud mental en la atención primaria?

“Un 30 por ciento de los problemas que la gente consulta al médico, se asocian a salud mental. Hablo de cuadros de ansiedad, depresión o adicciones, que son los más frecuentes. Por ese motivo los médicos que ejercemos en atención primaria tenemos que desarrollar capacidad en salud mental.

Esas patologías tienen un aumento progresivo relacionado con las condiciones de vida actuales, que inducen a una fuerte competencia entre las personas, al tiempo que se debilitan los sindicatos y aumenta la inseguridad laboral. Son las consecuencias nefastas del crecimiento económico”.

¿Por qué decidió ser candidato a la directiva nacional del Colegio Médico?

“El Colegio debe ser un actor más en la búsqueda de un país más justo, porque posee una larga historia social. Recuerdo que el Dr. Salvador Allende fue su presidente. Sin embargo, la realidad económica producida a partir del modelo existente ha repercutido en el debilitamiento del ejercicio de la profesión médica y también en la práctica del Colegio, permitiendo el desmesurado crecimiento de la salud privada en desmedro de la pública.

Después de nueve años como dirigente de los médicos de la salud primaria y desde la práctica en consultorios, quiero hacer un aporte en el Consejo Nacional para convertir el Colegio en un ente más participativo; para que los recién egresados sientan que este es un lugar desde el que pueden satisfacer su vocación social, encontrando una acogida de pares con mayor experiencia. Para jugársela desde ahí por fortalecer la salud pública.

Tenemos el apoyo de gran número de colegas jóvenes, dos de ellos son candidatos al Regional Santiago. Pensamos que no es utópico que Chile tenga un sistema de salud pública de calidad. Para eso postulamos un Colegio más participativo, que acoja el sentimiento de los médicos jóvenes y acerque la organización a las necesidades de salud del país”.

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 804, 16 de mayo, 2014

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