En Salud

Prevé Cuba desarrollar anticancerígeno natural en dos años

Un nuevo medicamento natural contra el cáncer para reducir los tumores e incluso ayudar a prevenirlos en personas con predisposición a desarrollar esa enfermedad, puede estar disponible en Cuba dentro de dos años.

El producto es una solución de ocho péptidos, un tipo de moléculas formadas por la unión de dos o más aminoácidos obtenida de una especie de escorpión y clonados mediante la ingeniería genética que ha demostrado una efectividad impresionante, explicó el director del Grupo Empresarial de Producciones Biofarmacéuticas y Químicas (Labiofam), José Fraga.

Fraga anunció que en pruebas preclínicas con ratones la respuesta “realmente ha sido impresionante, o sea reducciones de 90 por ciento en cuestión de nueve días del tamaño del tumor”.

“Si nosotros logramos desarrollar los ensayos clínicos entre final y principios de año, pudiéramos estar hablando (…) de un año y tanto, la posibilidad de dar ese paso” y tener el medicamento aprobado para uso masivo, vaticinó el experto.

El directivo de Labiofam señaló que los investigadores han hecho “repetidamente esa evaluación preclínica y ha mantenido los resultados”, lo cual demuestra que el producto es estable, que es un altamente efectivo antitumoral”.

“Estamos en la fase de escalado, para ir ya al ensayo clínico posterior, con todas las pruebas que lleva el proceso”, agregó Fraga.

El nuevo fármaco ya ha sido probado con buenos resultados en humanos, con autorización personal y familiar, en los llamados casos “compasionales”, que son pacientes desahuciados por los médicos.

“Desde el punto de vista de producción no hay ningún tipo de dificultad, el tema está en que sea aprobado para utilizar por los organismos de control y regulación de los medicamentos humanos”, añadió.

Empresas de China y Rusia colaboran en el desarrollo del novedoso producto, que aún no tiene nombre comercial, indicó el directivo, para quien un medicamento contra el cáncer sería un reto para la quimioterapia y la radioterapia, que son tratamientos que generan ingresos millonarios para las transnacionales farmacéuticas.

Labiofam desarrolló otros anticancerígenos con veneno de escorpión, que mejoran la calidad de vida del paciente con cáncer, aunque no curan la enfermedad como el “Vidatox 30 CH” un fármaco homeopático que tiene como principio activo el veneno del escorpión “Rhopalurus junceus”, una especia endémica de Cuba.

El medicamento “es un producto con propiedades analgésicas, antiinflamatorias y antitumorales aplicado con éxito desde hace cuatro años en seres humanos, luego de ser experimentado en modelos biológicos”, destacó Fraga.

El “Vidatox 30 CH” constituye una alternativa terapéutica en la oncología desde la atención primaria de salud, cuya acción influye de manera positiva en la calidad de vida de pacientes menores de 15 años de edad con tumores cerebrales.

De acuerdo con estadísticas oficiales, el cáncer es la primera causa de muerte en Cuba, donde mata cada año a más de 20.000 personas y en la variante pulmonar constituye el segundo en incidencia y el primero en mortalidad.

Los estudios sobre el veneno de escorpión comenzaron en Cuba a finales de los años 80 del pasado siglo, en Guantánamo, provincia del extremo este de la isla, donde un grupo de biólogos y médicos se interesaron en las propiedades que atribuían los campesinos al veneno del escorpión.

El animal es conocido por los campesinos como alacrán colorado, por su tono a simple vista, pero los investigadores comenzaron a llamarlo alacrán azul, por los cambios de coloración al exponerse a la luz artificial.

La primera revelación pública la hizo el biólogo cubano Misael Bordier, uno de los investigadores iniciales, quien a fines de 2001 realizó una visita de trabajo a la Universidad Nacional Autónoma de México y dio a conocer sus avances en una revista especializada.

Bordier falleció en 2005, pero desde un año antes la Oficina Cubana de Propiedad Industrial había concedido a Labiofam los derechos de explotación de la patente asociada al veneno del “Rophalorus junceus”.

Desde ese momento, la empresa farmacéutica estatal dirige la investigación, en la que han participado el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí y la Universidad de La Habana.

Labiofam tiene ahora criaderos del animal en todo el país, con unos 5.000 ejemplares en cada alacranario, donde viven dos años y se les extrae el veneno cada 21 días, lo cual sin embargo es insuficiente para el desarrollo sostenible del producto, ante lo cual se requieren opciones tecnológicas.

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