Una crónica de la lucha de los peonetas por el fin al subcontrato

Uno de los sectores gremiales que más luchas ha dado en el plano sindical en la última década son los peonetas, los trabajadores encargados de la carga y descarga de camiones de mercadería. Una gran organización a nivel nacional y coordinación con trabajadores de otras empresas demuestra la evolución que han tenido, liderados entre otros, por los empleados de Coca Cola.

En 1995, Gustavo Godoy Vázquez tenía 22 años y comenzaba a trabajar como peoneta de Coca-Cola, labor que ejerce hasta el día de hoy. Sumado a esto, actualmente es el dirigente de la Federación Nacional de Peonetas de Coca-Cola (FENASIPEC).

Gustavo relata que antes de su llegada, a los que ejercían este trabajo, se les puso el apodo de “los huachitos”, porque las empresas en las que se empleaban no estaban establecidas en un lugar físico. Esto obligaba a los trabajadores a comenzar su jornada laboral cuando llegaban a los camiones y a terminarla cuando descendían de la máquina. “Los compañeros se lavaban en los grifos o pedían permiso los restaurant para cambiarse ropa y usar el baño”, recuerda.

Siempre ha sido un oficio precario e incluso durante los noventa no contaban con calzado ni con uniformes de trabajo. A través de movilizaciones que desarrollaron a principios de aquella década, pudieron obtener estos implementos, además de una casa de ayudantes que era el lugar físico donde comenzaban la jornada.

En ese entonces se formó un sindicato interempresas que agrupaba a los peonetas de Coca-Cola, donde se desarrollaron luchas por obtener mejoras de sueldo. “No se cumplía la ley, se descontaban las imposiciones y no se les pagaban a la gente”, comenta Godoy.

Ante la organización de los trabajadores, la empresa comenzó a mover sus fichas. Una de las tácticas que utilizaron para debilitar a las organizaciones sindicales fue dar un trato preferente a los dirigentes. A ellos se los hacía ascender de puesto y así pasaban a ser conductores o administradores que ejercían control sobre las flotas. Gustavo cuenta que “tratan de decirte que porque tú eres dirigente eres más que tus compañeros. Es algo que te intenta inculcar la patronal y muchos compañeros se creen el cuento y pasan a ser parte de la administración de la empresa, negreros dentro de los propios negros”.

Esto hizo que el sindicato comenzara a perder fuerza hasta que la lucha se volvió casi nula. Así la organización de los peonetas después del año 97’ se atomizó. Se deslegitimó la actividad sindical ya que “todos veían como se aprovechaba el dirigente y al final todo seguía igual” señala Godoy.

La FENASIPETRA y la toma de la empresa

Varios años pasaron hasta que los peonetas volvieron a alzar la voz por obtener mejores condiciones laborales. El 21 de marzo de 2005 se realizó una toma de la Embotelladora Andina ubicada en Carlos Valdovinos, logrando paralizar dos plantas de Coca-Cola en la Región Metropolitana, los peonetas volvían a golpear la mesa.

Este proceso se había empezado a fraguar un año antes, con Gustavo Godoy como uno de los dirigentes, y desembocó en la formación de la Federación Nacional de Sindicatos de Peonetas Transportistas de Productos Coca – Cola y Embotelladora Andina S.A. y Ramos Conexos (FENASIPETRA) que agrupaba a 700 trabajadores. Esta movilización se debía, según cuenta Godoy, a “que los trabajadores sufrían jornadas de hasta 16 horas continuas, se les pagaba salarios base muy inferiores al mínimo legal que aumentaban mediante una comisión por cajas entregadas obligándolos a jornadas inhumanas y existían diferencias de sueldo de hasta diez veces entre cada empresa contratista”

Con esta acción los trabajadores lograron sentarse a negociar con los empresarios. A pesar de esto no se pudo conseguir la principal reivindicación, que era igualar los sueldos de los trabajadores. A pesar de aquello, sí se obtuvo un bono, que se entrega cuatro veces al año y que se sigue pagando actualmente.

A pesar de que la movilización no fue del todo exitosa, e incluso dio pie a que posteriormente desapareciera la naciente federación, aportó a que los trabajadores decidieran instruirse para darle una batalla a la empresa en el plano legal. “Desde septiembre del 2004 los dirigentes empezamos a ir a cursos sindicales de la Vicaría de la Solidaridad y a aprender cómo se desenvolvían los sindicatos y cuáles eran las leyes, porque aunque sean malas hay que saber usarlas. Estos cursos ampliaron nuestro panorama y nos ayudaron a generar lazos con otros sindicatos que vivían lo mismo que nosotros”, señala Godoy.

La lucha por el fin al subcontrato

En diciembre del año 2007 se crea la FENASIPEC, según Godoy, “un grupo de dirigentes más comprometidos”. Esta federación es la que actualmente articula y representa a los trabajadores del sector y que ha liderado las principales luchas contra la empresa Andina S.A.

En los años anteriores a su creación, se empezó a generar un trabajo con la Dirección Nacional del Trabajo ya que tenían conciencia de “que se venía la ley de subcontrato. Comenzamos a recabar antecedentes que son fundamentales para la demanda que estamos llevando a cabo ahora” dice Gustavo. La federación se preparaba para dar la pelea en el plano legal, una lucha que se extiende hasta estos días.

El 2 de abril del 2008 se entabló la primera demanda. Nueve sindicatos que agrupaban a los peonetas de empresas contratistas de Embotelladora Andina S.A. y Transportes Andina Refrescos Limitada (TAR) exigían la internalización de los trabajadores. A pesar de que esta demanda ganó en la corte de apelaciones e incluso el tribunal constitucional falló a favor de los trabajadores, perdió de manera inapelable por cinco votos contra cero al llegar a la corte suprema en agosto 2012 tras un recurso presentado por la empresa.

“La Cuarta Sala de la Corte Suprema hizo su trabajo y acogió el recurso de la empresa, por unanimidad (dando una potente señal), y rechazó la demanda de los trabajadores, aunque de muy mala manera: acogió el recurso porque no se habrían valorado correctamente las pruebas aportadas por Andina, pero en la sentencia de reemplazo rechazó la demanda porque no se había demandado a las contratistas (a su juicio, tenían derecho a intervenir, requisito que la ley no exige). Es decir, anuló el fallo por una razón determinada pero dicta sentencia de reemplazo basado en un fundamento totalmente distinto.” Argumenta al respecto el artículo Peonetas de Coca Cola pierden segundo juicio por internalización del sitio prosindical.cl.

Tras esto, se entablaron dos demandas más en el año 2013 que mantienen los argumentos principales sobre los cuales se sustentó el primer litigio, ya que éste se habría perdido por razones de forma y no de fondo. Al igual que el del 2008, una de estas demandas terminó en un fallo favorable para la embotelladora.

“Un año después, decenas de trabajadores pertenecientes a uno de los Sindicatos volvieron a demandar. Esta vez, “correctamente”. Pero el Tribunal Laboral de San Miguel rechazó la demanda, declarando que había una subcontratación legítima, siguiendo los lineamientos asentados por el fallo de la Corte Suprema.” Señala Prosindical.cl

“Nuestro principal argumento es que es que somos parte de la línea de producción, ya que terminamos el proceso con la etapa de entrega, momento en el que recibimos dinero y documentación de Andina y no de la empresa a su cargo. Esto es lo que constituye una falta a la Ley de Subcontratación. Nuestra demanda es una demanda por simulación laboral. En eso está incurriendo la empresa” argumenta Godoy, y agrega “si no salen a favor estos juicios vamos a creer que la Justicia está corrompida porque todo esto, Embotelladora Andina lo reconoce en un video institucional. Ahí se reconoce que los peonetas somos parte de la cadena de producción, cerramos la cadena. En ese video ellos reconocen la pelea por la cual nosotros llevamos casi siete años”.

Una resolución a favor de los trabajadores sentaría un precedente en materia de subcontrato a nivel país ya que nunca se ha presentado un caso de internalización en una empresa tan emblemática como es Coca-Cola a nivel nacional. Esto ayudaría a miles trabajadores que también sufren régimen de subcontratación en circunstancias que no corresponden legalmente. Para fines de abril, se espera la resolución de la última demanda presentada por los peonetas.

La Unión de Pepsi y Coca-cola

A simple vista, Pepsi y Coca-cola son empresas rivales y opuestas como el agua y el aceite, sin embargo los trabajadores de ambas compañías se enfrentan a condiciones laborales similares en su precariedad. Esto llevó a que decidieran unirse y realizar una movilización en conjunto, la que convocó a 700 personas en marzo de este año en Plaza Italia. “Nosotros buscamos acabar con el subcontrato y la denigración que provoca a los trabajadores chilenos”, señala Godoy y agrega que “por qué si nuestros patrones se juntan y conversan todo lo que van a hacer para el año nosotros no podemos hacer lo mismo”

Las embotelladoras más grandes del país, Andina S.A. y CCU, junto con Embonor S.A. y Vital S.A. se agrupan en la Asociación Nacional de Bebidas Refrescantes (ANBER). El presidente de la asociación, Francisco Diharasarri Domínguez, es el gerente general de Embotelladoras Chilenas Unidas S.A, que pertenece a CCU, y el vicepresidente es Abel Bouchon, quien hace dos meses era gerente general de Embotelladora Andina S.A.

“Ellos se ponen de acuerdo en los sueldos, en las tarifas, precios de venta de las bebidas, se ponen de acuerdo en todo. Ellos siempre han estado unidos. Nosotros ahora llevamos un mes unidos con los compañeros de CCU y nos critican. Nos dicen que traicionamos la marca, que son nuestros enemigos, que sus problemas no son los nuestros y ellos se juntan y no hay ningún problema. Es como cuando hay un atentado si matan a uno de derecha eres terrorista, si matan a uno de los nuestros es una bala loca” Sentencia el dirigente.

Esta es la lucha que sigue sumando nuevos episodios en el plano legal y en las calles. “El fin de esta pelea es que los otros compañeros abran los ojos y que podamos lograr lo que dicen que no se puede que es terminar con el régimen del subcontrato” concluye el dirigente.

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