A 4 años de la reapertura del caso de José Randolph: la esperanza de su hermana de alcanzar justicia

El 14 de julio de 2010, Catina Randolph recibió la noticia de lo que parecía imposible: el caso por la muerte de su hermano, José Rigoberto Randolph Segovia, ocurrida el 26 de mayo de 1986, que había sido catalogada como un caso de violación a los derechos humanos por la Comisión Rettig, había sido reabierto por el ministro Carlos Aldana. Ya pasaron cuatro años y esta nota recoge su testimonio personal de lo que ha sido este tiempo.

 

Se cumplen cuatro años desde que supe la gran e increíble noticia de la reapertura del caso de mi hermano, premio al esfuerzo y perseverancia como gran primer paso.

El 14 de julio de 2010 fue un día inolvidable, lleno de sentimientos encontrados, sentí que se empezaba a hacer justicia, volví a creer en los avances de la misma, me sentí con más fuerzas para seguir luchando y un fuerte deseo de continuar con este gran desafío que me propuse.

No ha sido un camino fácil. Desde un principio me encontré con comentarios adversos diciéndome que todo esto sería infructuoso y que era una locura. Pero la fe fue mayor y me decidí a empezar esta gran cruzada.

He vuelto a creer en la justicia, me encontré con un Ministro que ponía todo su trabajo y esfuerzo en mi caso, el señor Carlos Aldana, que creyó en mi, al que le toqué el corazón y que junto a los demás ministros, determinaron retomar lo que hacía 25 años había quedado pendiente.

También conté con el apoyo de un abogado, Carlos Samur,  que aceptó unirse a mi causa y que me ayudó a dar los primeros pasos, dedicando tiempo a  este noble cometido.

Ahora cuento con el apoyo y ayuda de dos grandes profesionales, Rafael Poblete y David Vargas, quienes también han ” apostado ” a mi cometido.

¡Cuatro años ya! ¡Cómo ha pasado el tiempo!!

Cuando supe de la reconstitución de escena sentí pavor, pero al vivirla, seguí albergando, en mi corazón la secreta esperanza de poder llegar pronto al final, pudiendo cerrar así el capítulo más triste y doloroso de mi vida.

Mis cartas están echadas, el más grande de los jueces está de mi lado. Dios me acompaña, y me guía y pone frente a mi a las personas idóneas, gente buena para ayudar a tener un pronto y feliz final.

Estoy a la espera de una respuesta que podría dar un vuelco inconmensurable a mi vida, a la de mi hermana, a la de mi familia, amigos y personas que nos quieren y que se han cruzado en mi camino.

Con toda mi alma, con todo mi ser digo y repito lo que mi dijo mi padre: Riguito, querido hermano, tu muerte no será en vano.

Por Catina Randolph

Fuente: http://www.tribunadelbiobio.cl/portal/index.php?option=com_content&task=view&id=8634&Itemid=100

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