AFP, un sistema en crisis: ¿recuperación desde la continuidad?

El pasado 16 de junio la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, firmó el Proyecto de Ley que crea una Administradora de Fondos de Pensiones estatal. Con ello, el sistema de capitalización individual tendrá que acoger – por primera vez en su historia – a un actor estatal como parte de las empresas que administran los fondos (Cuprum, Provida, Modelo, Habitat, Planvital, Capital).

Adicionalmente, y como parte de la solución de “fondo”, la Presidenta de Chile, también convocó a una comisión de expertos – que ya está sesionando – para que discutan el sistema previsional chileno. Esta instancia, que recibe el nombre de Comisión Bravo (por el apellido del economista que la preside, David Bravo), entregará en octubre un reporte preliminar con las principales conclusiones y recomendaciones.

El proyecto de AFP Estatal y la Comisión Bravo surgen en medio de un fuerte cuestionamiento que recae sobre el actual sistema de pensiones, fundamentalmente ante los bajos montos logrados por las jubilaciones. En efecto, de acuerdo a los datos de la propia Superintendencia de Pensiones, al mes de mayo de 2014, el promedio de las 995.168 pensiones pagadas por las AFP y Compañías de Seguro es de $194.565. Además, nueve de cada diez pensiones pagadas por las AFP (modalidad retiro programado, pensión de vejez), son menores a $143.590 (68% del salario mínimo). Asimismo, al observar los fondos acumulados, se constata que el 65% de los afiliados a las AFP entre 55 y 60 años, acumulan menos de $15.000.000, dinero que alcanzará para una pensión menor a $75.000.

AFP Estatal: ¿legitima el modelo de pensiones?

La AFP Estatal entrará a operar en el contexto de un sistema de contribución definida (sin resultado definido), con las mismas reglas que tienen el resto de los operadores privados. Así, la señal que envía el Gobierno de la Nueva Mayoría es unrespaldo implícito hacia este tipo de esquemas, en contraposición a los tradicionales sistemas de reparto esparcidos profusamente en el mundo y en particular en los países de ingresos altos. Por ende, una primera consideración, tal vez la más importante, es la legitimación que ella realiza del sistema de capitalización en cuentas individuales de ahorro. Es importante detenerse en este punto.

En los sistemas de capitalización individual, por su conformación, el dinero proveniente de los fondos de pensión se acumula y con ello sus administradores (las AFP) deben resolver un problema eminentemente financiero y especulativo:maximizar la rentabilidad de los ahorros en base a decisiones de inversión. Para acometer este propósito, las AFP requieren asociarse con el alto empresariado y básicamente ello se materializa colocando (invirtiendo) los fondos previsionales en Bancos y empresas de alta capitalización bursátil (empresas IPSA), bajo una lógica aleatoria de la previsión. En un sistema de reparto, esta conexión vis à vis con el empresariado no es tal, no existe, ya que los fondos corrientes,financian directamente las pensiones de las personas que se van jubilando: se paga de inmediato (pay as you go) y el dinero no se sujeta a especulaciones. Así, por transitividad, continuar bajo el paragua institucional de un sistema de capitalización individual, asegura mantener la aleatoriedad de la “seguridad” social y el cableadofinanciero entre los fondos de pensiones y las principales empresas de Chile. A diciembre de 2013, 10 Bancos y 10 Sociedades Anónimas IPSA reciben US$38.650 millones de dólares desde las AFP, las que a su vez, toman dicho dinero desde los descuentos salariales contributivos de trabajadores y trabajadoras afiliados a la seguridad social para hacer funcionar sus negocios (muchas veces consistentes en prestar a los trabajadores a elevadas tasas de interés, su propio dinero).

Este modelo de pensiones, de escasa penetración internacional, reproduce dinámicas de acumulación por desposesión (Harvey ,2005), en la cual, un grupo selecto de empresas (las más grandes), propulsan su tasa de ganancia haciendo uso de recursos que pertenecen a los trabajadores/as. Mientras ello ocurre, no hay seguridad alguna sobre el resultado de las pensiones. Hoy las pensiones entregadas, se encuentran en niveles históricamente bajos: así, se acumulan ingentes sumas de ingresos por la desposesión en materia previsional.

Un comisión técnica para un problema político

¿Cómo deben interactuar lo político y lo técnico en la determinación del nivel de bienestar deseado luego de la vida laboral? Lo correcto pareciera ser priorizar la respuesta política, supeditando lo técnico a lo decidido por la comunidad política. A partir de tal decisión, la técnica podrá aportar con variables, modelos y simulaciones que le den viabilidad y concreción a la solución política del problema, haciéndola realidad. La Comisión Bravo, en cambio, tiene un perfil eminentemente técnico. Esto pareciera indicar que la autoridad busca, en realidad, desembarazarse del problema político. Por la naturaleza de la instancia, es poco claro que los comisionados/as dediquen parte de su tiempo a interrogarse sobre el sentido del sistema y el modelo de sociedad detrás (o que sean los indicados). La propuesta de una AFP Estatal que hizo la autoridad más bien apunta en la dirección de la búsqueda de mejoras desde la continuidad y es dable suponer que la comisión no romperá con esa dirección, proponiendo un sistema de pensiones cuya lógica política sea distinta a la capitalización individual. Esa hoja de navegación no es visible por el momento.

Coordinadora No + AFP

Frente a este ocultamiento de la variable política, desde la sociedad civil han ido surgiendo voces que visibilizan tal discusión. Una instancia que ha ido progresivamente legitimándose entre los trabajadores/as organizados en sindicatos y organizaciones sociales es la Coordinadora No + AFP. Este espacio aparece como un importante centro de reflexión y de acción a considerar dentro del debate nacional, y todo parece indicar que será el responsable de proporcionar estímulos conducentes a disputar la preferencia revelada – en buena parte – hacia la capitalización individual.

En síntesis, el modelo de pensiones chileno se encuentra tensionado y con ello, uno de los pilares de acumulación de ingresos, las AFP. Sin embargo, la creación de una AFP Estatal no es coherente con la discusión de fondo sobre un verdadero sistema de seguridad social. Tampoco lo es, una comisión técnica que se haga cargoasépticamente de un problema político. Queda igualmente por ver, como intervendrán los actores sociales en el marco de esta discusión, si continuaremos o no ensanchando nuestro colosal déficit democrático.

Extraído de http://www.redseca.cl/?p=4899

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