El desertor dice la verdad

Acabo de leer mi último artículo, en el que hablo de los israelíes que quieren la paz. Paso a ver las noticias internacionales para ver si hay algo más que escribir sobre el genocidio palestino. Y me entero de que Gilad, un judío de 32 años, que había sido convocado al ejercito se negó a ir. No es el primero, de hecho hay un movimiento pacifista que se llama refuznik. Son objetores de conciencia israelís que rechazan servir en el ejército. Algunos de ellos sobre todo servir en los territorios palestinos. El movimiento nació en 1979 cuando Gadi Algazi se negó a realizar su servicio militar en los territorios ocupados de Palestina.

Pero Gilad dice que no es refuznik. Ni siquiera es pacifista. Y sin embargo ha huido a Holanda porque “rechazo a implicarme en una campaña militar sanguinaria, que se podía haber evitado fácilmente y cuyas principales víctimas son civiles”.

Él además lo ha vivido ya, cuando joven hizo el servicio militar en Cisjordania y es consciente de que “Israel trataba de manera injusta e injustificable a las y los palestinos”. Sin embargo estaba dispuesto porque creía que esto sería transitorio. Al fin y al cabo le habían dicho que una vez pacificada la zona le darían la independencia a Palestina. Pero han pasado los años, ya tiene 32, y lo único que ve es que Israel “pacifica” cada dos años, con motivos o sin ellos. Los chilenos sabemos bien que es “pacificación” ¿se acuerdan cuando pacificaron la Araucanía?

La parte que más interesante me parece de la entrevista que le hacen es cuando le piden su opinión sobre el actual conflicto. La reproduzco:

“El conflicto actual no es necesario en absoluto. El gobierno israelí tenía muchas formas de destensar el conflicto con Hamas, aún cuando a fecha de hoy no fuera posible un acuerdo definitivo. Tras la caída de los Hermanos Musulmanes en Egipto y la precaria situación de Bachar al-Assad en Siria –los principales valedores de los Hamas– este movimiento está muy debilitado. Tanto, que aceptó colaborar con Al Fatah en un gobierno de unidad nacional haciendo importantes concesiones (entre ellas, el otorgar a Mahmoud Abbas el mandato de continuar las conversaciones con Israel). En lugar de aprovechar esta oportunidad para moderar a Hamas y reforzar a los partidarios de la paz en la dirección palestina, Israel ha hecho lo contrario, desentendiéndose del proceso de paz. Y no es la primera vez que actúa de esta forma.

Pero, más globalmente, Hamas ha dado pruebas de ser un grupo fiable, que respetaba todos los cese el fuego anteriores. Se podía haber firmado un acuerdo parecido a los pocos días de estallar el conflicto, aunque sólo hubiera pervivido si hubiera estado acompañado de un proceso diplomático con Abbas, del que Netanyahu huye como de la peste. Aún cuando el régimen palestino no sea enteramente democrático, la continuidad del liderazgo palestino depende de la opinión pública: en el momento en el que el pueblo se de cuenta que la apertura hacia Israel resulta rentable, dará la espalda a Hamas. Al contrario, en la medida que no exista ese horizonte, se alinea con Hamas. Es tan simple como eso”.

Para los que saben francés les recomiendo la lectura completa de la entrevista que le hace Mediapart. La encuentran en

http://www.mediapart.fr/journal/international/240714/pourquoi-j-ai-refuse-d-aller-combattre-gaza

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