El persistir en la resistencia ante el avance de las forestales en Arauco

El pasado mes de junio las comunidades autoconvocadas del Golfo de Arauco, junto con otras comunidades y simpatizantes del wall mapu (territorio mapuche), se reunieron en el cerro Colo Colo, en la ciudad de Arauco, para dar inicio a una cabalgata reivindicativa y de rechazo contra el recientemente aprobado proyecto MAPA  (Modernización y Ampliación de la Planta Arauco). Con la presencia de autoridades ancestrales, como machi (autoridad espiritual) y lonko (autoridad política), se reunieron de forma autoconvocada para realizar un llelipun (rogativa mapuche) y un trawun (reunión sobre un tema importante) desde antes del amanecer.

La comuna de Arauco (Ragko, en mapudungún, agua de greda) pertenece a la región del Bío-Bío, en el sur de Chile, donde tiene auge la industria forestal nacional destinada principalmente a la exportación a base de plantaciones de especies exóticas, Pinus Radiata Eucaliptus Globulus. Desde 1931, Chile ha facilitado la expansión de la industria forestal a través de subsidios directos e indirectos, favorecidos especialmente mediante el Decreto Ley 701, promovido por Pinochet en 1974. Esto supuso franquicias tributarias, garantía de propiedad de los terrenos plantados, créditos especiales, convenios de forestación y subsidios directos (Conaf, 2012).

El Estado justificó la transformación paulatina de las tierras de Arauco hacia tierras de extracción de madera y celulosa, como una forma de mejorar el estado de degradación del suelo. Esto, ya que durante la colonización española y el primer siglo de la independencia chilena se había terminado, usando fuego, masivamente con los bosques templados, lo que dio lugar paso a una economía agrícola principalmente de trigo, basada en grandes propiedades y para la exportación.

En la actualidad, esta transformación supone que 907.356 hectáreas en la Región del Bío-Bío (25% de su superficie) sean forestales a base de pino o eucalipto (INFOR, 2012), y bajo la propiedad principal de la empresa Arauco, empresa del Grupo Angelini (fundada por el empresario Anacleto Angelini, quien en 2007 fue calificado por Forbes como el mayor millonario de Chile y Sudamérica). Cabe destacar que la propiedad mantenida por pequeños y medianos propietarios (en la región, el 24% de la superficie de plantaciones forestales está en manos de pequeños y medianos propietarios) también termina siendo propiedad para la forestal, ya que los productos que se obtendrán (pulpa, astillas, madera, etc.), desde su procesamiento industrial hasta su transporte, están condicionados por la rentabilidad forestal internacional y el manejo de los principales grupos económicos forestales.

La resistencia al modelo forestal se ha dado de forma más fuerte desde los años 1990s, cuando comunidades mapuche inician procesos de recuperación de sus tierras ancestrales. En la actualidad, el sur de la provincia de Arauco es una de las zonas más activas en su expresión de rechazo al modelo forestal, donde desde hace años se han realizado tomas, quemas y recuperaciones productivas como expresión de rechazo. Además de las alusiones históricas sobre las propiedades ancestrales de las comunidades, el arraigo del mapuche a la tierra (mapu-tierra, che– gente, es decir, gente de la tierra), al lugar donde corrió la sangre de los antepasados, y el mantenimiento de las familias numerosas (con más de 5 hijos), explican las necesidades actuales de las comunidades para poder seguir existiendo en el territorio.

Contexto: El proyecto MAPA

El proyecto MAPA supone que la planta de celulosa de la comuna de Arauco aumente su producción de 850.000 a más de 2 millones de toneladas de celulosa al año. Su evaluación de impacto ambiental fue aprobada el pasado mes de febrero de 2014[1]. Sin embargo, las comunidades locales persisten en denunciar sus impactos tanto en lo que se denomina las entradas (inputs), como en las salidas (outputs) de la industria forestal. Estos impactos y los conflictos ambientales son comunes en las economías extractivas a base de plantaciones forestales[2].

En los inputs, en la extracción, la planta supondrá la expansión de las plantaciones en más de 300 mil hectáreas, agravando por tanto los efectos que las comunidades vienen observando desde hace años: desaparición de especies nativas para el alimento y plantas medicinales y reducción de la calidad y cantidad de agua de las cuencas. Lo anterior  impacta, entre otras cosas, en sus capacidades de autosustento agrícola y ganadero, así como de las de generaciones futuras. En losoutputs, la desembocadura de los residuos de la planta en el Golfo afecta no sólo a las comunidadeslakfenche (que dependen de los recursos de la tierra y del mar), sino que además a todos los pescadores y población en general que tiene derecho al acceso al mar en buenas condiciones ambientales.

Las personas que se hicieron presentes en el cerro Colo Colo rechazaron las formas en las que la empresa Arauco busca legitimar su actividad económica, utilizando, negociando y persuadiendo a comunidades mapuche y pescadoras (dentro de sus programas de Responsabilidad Social Empresarial), así como, en muchos casos, provocando divisiones internas entre ellas. Las comunidades y/o personas que han sabido de la posibilidad de exigir ser consultados por medio delConvenio 169 de la OIT se sienten engañadas y califican de falsa la “buena fe” que exige el Artículo 6 de dicho Convenio[3]. Consideran que esto solo puede darse desde la entrega de información, y por tanto que la empresa Arauco no ha sido clara en lo que refiere a los impactos del proyecto. En todo caso, es importante señalar que la historia de la zona norte de la provincia de Arauco, donde los lof(unidad social político-organizativa más pequeña en que se organiza el pueblo mapuche antes de recibir el nombre de comunidad) han sido más devastados, implica que la identidad mapuche está en muchos casos debilitada y en proceso de recuperación constante, y por ello adolece en ocasiones de falta de información, y sensación de miedo y debilidad ante la historia de avance de gigantes en el territorio.

Mapuche: Gente de la tierra

La concentración en el cerro Colo Colo del pasado 9 de junio reunió aspectos organizativos y simbólicos, propios de la forma de accionar mapuche. Además de la intención de demostrar rechazo al proyecto MAPA, hay aspectos que parecen no caber en convenios, evaluaciones de impacto, mitigaciones o compesanciones. Las comunidades o lof hablan de la permanencia de sí mismos, de sus generaciones futuras, y de la tierra, la mapu, en una totalidad que incluye, como señaló un activista mapuche, “el cielo y los espacios dimensionales que poseen un espíritu vivo… el waj mapu, donde el ser mapuche se conecta con la creación y en la cual se crea la espiritualidad del mapuche”.

Desde el comienzo de la organización de la marcha, las comunidades implicadas se apegaron a los protocolos propios de la cosmovisión mapuche, en la que las horas previas a la salida eran decisivas. Motivos internos y externos dieron un giro al plan inicial, atendiendo también a las dificultades de ausentarse del territorio (en el trabajo de la tierra y en el cuidado de las familias) por 20 días, como suponía la marcha. Se decidió así, de manera colectiva, anular la salida para centrar las energías en la autoorganización de base, a pesar de la cantidad de personas que en ciudades como Lota, Coronel y Concepción esperaban recibir a los comuneros/as. La decisión no fue fácil, aunque sí ligada a lo que el ngen mapu (espíritu de la tierra) manifestara durante la rogativa. Se reiteró además  el rechazo al megaproyecto de la ampliación de la celulosa de Arauco. El cambio en la decisión por parte de las comunidades autoconvocadas de Arauco solicitó la comprensión a las comunidades, colectivos y personas que habían mostrado su apoyo.

El caso de la comunidad Sucesión Quiñimil-Pirul

En la actualidad, la comunidad Sucesión Quiñimil-Pirul, que forma parte de la comunidad Kudawfe Peñi, está constituida por 11 familias que mantienen una propiedad de 25 hectáreas. La propiedad ancestral de la familia Pirul, que se extendía en 1.400 hectáreas, fue usurpada en el momento en que se anexó la provincia de Arauco a territorio chileno, durante la “Pacificación de la Araucanía”, en 1840. La gran mayoría de las tierras fueron transformadas en fundos agrícolas y muchos de los mapuche se transformaron en medieros o inquilinos, es decir, en trabajadores para los latifundistas. En la actualidad, la comunidad-sucesión se encuentra rodeada de plantaciones forestales de pino y eucalipto de las empresas forestales Arauco, Volterra y Tierra Chilena. Las familias se mantienen en el territorio a base de trabajos productivos agrícolas, como explica una comunera mapuche: “principalmente papa… el trigo ya no se da, porque los pájaros no tienen qué comer del bosque nativo y nos comen el trigo”, así como manteniendo algunas cabezas de ganado. También, la comunidad-sucesión realiza trabajos para recuperar sitios sagrados que permanecen en su territorio, como lo son dos cementerios donde están enterradas algunas personas de la comunidad. El constante proceso de lucha y resistencia en el territorio supone un constante conflicto con las empresas forestales. Por un lado, desde la vía institucional se acogen a los derechos internacionales del Convenio 169 de la OIT para la restitución de las tierras ancestrales. Por otro, en el día a día, se realizan acciones de recuperación directa dentro de los predios forestales.

Conclusiones

La ampliación y modernización de la planta Arauco está suponiendo un proceso de movilización autónoma de comunidades cercanas al Golfo de Arauco, como las que estuvieron presentes en el cerro Colo Colo el pasado fin de semana. A pesar de que el proyecto MAPA ya se encuentre aprobado, la intención de la marcha y la reunión en el Colo Colo fue también simbólica. Como señalara un activista mapuche, la reunión permitió, por un lado, reivindicar la forma mapuche de reunirse como se ha hecho de forma ancestral:

“… con nuestras madres, hermanos, hermanas, hijos en un nguillatun, wetxipantu, amsentirnos vivos y parte de la tierra, a levantar el espíritu de nuestros peñi y lamuen… .”

Por otro lado, permitió:

“tener la posibilidad de expresar nuestro sentir como mapuche, darles un mensaje a las comunidades… dirigentes y familias y también a la población civil, organizaciones sociales, sindicatos de pescadores, de que esto no termina aquí, de que esto viene a ser otra invasión no por pueblos de afuera sino por el capital…o sea un tercer imperio instalado en esta zona, nuevamente el territorio de Arauco está siendo invadido.”

Los motivos de esta movilización y el diario accionar de las comunidades deben ser entendidas, por tanto, como como un llamado de atención desde la cosmovisión mapuche a toda la sociedad, de lo transversal de un problema que afectará a muchos. Mientras tanto, las comunidades de Arauco siguen entonces en proceso de información, reconstrucción y fortalecimiento, buscando sumar apoyos internos y externos para la recuperación de sus tierras, cultura y cosmovisión, que suponen su derecho a permanecer y existir en el territorio.

Por Marien González-Hidalgo, investigadora de la Universidad de Chile y de la Red Europea de Ecología Política (ENTITLE, ver www.politicalecology.eu). La investigación para este artículo contó con el apoyo del Programa Marie Curie de la Unión Europea. El presente texto ha sido redactado en colaboración con jóvenes mapuche de las comunidades en resistencia, aunque cualquier error debe ser atribuido exclusivamente a la autora.

Para más información:

[email protected]

territorioarauco.wordpress.com 

Referencias

CONAF, 2012. Reseña histórica de la aplicación del DL 701, de 1974, sobre Fomento Forestal

Gerber JF, 2011, Conflicts over industrial tree plantations in the South: Who, how and why? Global Environmental Change 21 165–176

INFOR, 2012, Estadísticas Regionales. Disponible en:http://wef.infor.cl/estadisticas_regionales/estadisticasregionales.php.

Notas

[1] Ver: http://www.sustentare.cl/2014/02/06/cea-del-biobio-aprueba-estudio-de-impacto-ambiental-del-proyecto-mapa-de-arauco/.

[2] Para una revisión de conflictos ambientales en el mundo debido a plantaciones consultar Gerber, 2011. Este mismo autor propone entender los impactos en términos de los inputsoutputs de los proyectos forestales.

[3] Artículo 6.2: “Las consultas llevadas a cabo en aplicación de este Convenio deberán efectuarse de buena fe y de una manera apropiada a las circunstancias, con la finalidad de llegar a un acuerdo o lograr el consentimiento acerca de las medidas propuestas”.

Extraído de http://verdeseo.cl/2014/07/17/el-persistir-en-la-resistencia-ante-el-avance-de-las-forestales-en-arauco/

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