La incursión terrestre provoca una situación devastadora en Gaza

La incursión terrestre ha multiplicado el terror entre la población de Gaza después de diez días previos de bombardeos. Los muertos son ya 288. Solo ayer murieron 50 personas, entre ellas varios niños. Según la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, Israel ha provocado, una situación devastadora. El primer ministro, Benjamin Netanyahu ordenó ampliar la operación ante la complacencia de la UE y EEUU.

La situación para la población de Gaza es devastadora después de la incursión terrestre del Ejército israelí que sigue a diez días de continuos bombardeos. Así la calificaba la Agencia para los Refugiados Palestinos de Naciones Unidas (UNRWA). Las bombas de Israel han dejado ya al menos 288 muertos y 2.200 heridos, la mayoría de ellos civiles. Además, han destruido cientos de casas y la ya precaria infraestructura de suministro de agua y alcantarillado.

Al menos 50 personas han muerto en la Franja desde el comienzo de la ofensiva terrestre del Ejército israelí en la noche del pasado jueves. Y, pese a las declaraciones de Israel de que su objetivo es la «infraestructura de Hamas» y los túneles, entre las víctimas de nuevo la mayoría son civiles, entre los que se encuentran niños y menores.

Tres adolescentes, de entre 12 y 16 años perecieron por los disparos de los tanques cerca de Beit Hanun, en el norte de la Franja, según el portavoz de los servicios de emergencia, Ashraf al-Qudra.

Cinco personas más, entre ellas un bebé de cinco meses, también murieron por disparos israelíes en Rafah, al sur, donde en total murieron diez personas. Por la tarde, tres miembros de una misma familia perdieron la vida en el sur poco después de que otros cinco de otra familia murieran por un obús en Beit Hanun

Por la noche, otro hombre murió por disparos de un tanque en Rafah, y un herido en Jan Yunes falleció en un hospital. Y en el norte, otro hombre murió en el bombardeo de un cementerio. A la vez, se descubrieron los cuerpos de dos hombres muertos en bombardeos anteriores en Jan Yunes, añadió al-Qudra.

A las 19.00 GMT del jueves, unidades de infantería, tanques y carros blindados israelíes cruzaron la divisoria y se apostaron en áreas abiertas cercanas de la frontera desde donde bombardearon, toda la noche, barrios del norte, este y sur de la Franja.

Algunos combates cuerpo a cuerpo se entablaron en el extrarradio de barrios como Beit Janun, Beit Lahia y Zaitum, en los que los militares israelíes dijeron haber matado a 14 milicianos. En ellos también murió un soldado israelí, aunque falleció por «fuego amigo».

En la misma zona, Israel bombardeó unas horas antes un hospital de pacientes inmovilizados o en coma, que contaba con varios extranjeros como escudos humanos,

Según el centro palestino de derechos humanos, el 80% de las víctimas de los ataques israelíes son civiles, cifra que confirma Naciones Unidas.

Además al menos 2.050 palestinos han resultado heridos desde el ocho de julio.

Según el Ejército israelí, en ese periodo de tiempo se han lanzado al menos 1.164 cohetes en dirección a Israel y 320 han sido interceptados por el sistema «Cúpula de Hierro».

La UNRWA elevó a 40.000 el número de palestinos desplazados en Gaza aterrorizados por los ataques que llegan desde los aviones, barcos, drones, helicópteros y tanques, y después de que cerca de 18.000 huyeran de sus casas ayer.

Más de 40.000 desplazados

El portavoz de la UNRWA en la zona, Chris Gunness, advirtió de que el número de desplazados crece cada hora y reveló que la agencia ha abierto ya 34 centros de acogida para dar refugio seguro a la población civil en toda la Franja.

El primer flujo de desplazados se produjo con la amenaza previa israelí en las zonas del norte de Gaza donde viven unas 100.000 personas. Aun así, no hay lugar seguro donde refugiarse y la UNRWA ya advertido de que solo tiene capacidad para guarecer a unas 50.000 personas, y que sus reservas están limitadas en el tiempo.

Aparte de las escuelas de la UNRWA, los gazatíes no tienen otro lugar para huir, ya que Israel impone un asedio militar por tierra y mar sobre la Franja -un territorio con 1,8 millones de habitantes en una extensión poco mayor que Rioja Alavesa- , y Egipto mantiene cerrado el único paso para personas que la comunica con el resto del mundo. Tampoco estas escuelas se han librado de las bombas israelíes en ofensivas anteriores.

«No hemos dormido, no creo que nadie haya dormido esta noche. Mis hijos aún lloran y mi mujer no ha querido salir en toda la noche de debajo de la mesa. Pero Alá ha querido que sigamos vivos», explica Fadi al Lahawi a Efe, camino de la mezquita para el rezo de los viernes. «Hace diez días que no dormimos más de tres horas seguidas. Golpean y golpean. Puede ser cualquier casa. Anoche fue mucho peor», añade.

Ampliar la operación

Lejos de detenerla, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenó «ampliar significativamente la operación por tierra y el Ejército está respondiendo en consecuencia», según comunicó a los medios.

El Ejército dijo haber atacado 103 posiciones islamistas, entre ellas una veintena de lanzaderas de cohetes y alrededor de 13 túneles.

El primer ministro lamentó que la opinión pública internacional se esté haciendo con una «visión distorsionada de la operación», consciente de que las imágenes de niños muertos y casas destrozadas no reflejan ninguna operación «antiterrorista».

Eso sí, valoró que sus aliados, sobre todo la UE y EEUU, no han criticado las matanzas indiscriminadas ni los bombardeos sobre viviendas y hospitales y culpan en primer lugar a Hamas.

Según sus propias declaraciones, el objetivo israelí es más una operación «limitada» que acabar con Hamas en Gaza. «No se ha tomado la decisión de recuperar Gaza», afirmó el ministro de Seguridad pública, Yitzak Aharanovich, que añadió que «los límites de la operación» todavía eran objeto de discusiones. Ni siquiera parece que vaya a enviar al Ejército a una operación en profundidad en la Franja y que vaya a permanecer en ella, una acción que podría tener un coste en víctimas para los soldados que, al contrario que con los palestinos civiles, Israel prefiere evitar.

Hasta ayer, las intervenciones se produjeron en las áreas más cercanas al territorio israelí, protegidos con bombardeos desde barcos y tanques, lo que apunta a que, de momento, tanques y soldados actuarán a escaos kilómetros de la frontera.

Danny Danon, cesado en su puesto de viceministro de Defensa por criticar a Netanyahu y considerar un «fracaso» la operación sin intervención en Gaza, ayer mostró su apoyo al jefe de Gobierno.

En el ultraderechista Israel Beiteinu, del ministro de Exteriores Avigdor Lieberman, «espera a ver» lo que ocurre, y se atiene a la línea oficial. Lieberman ha demandado en varias ocasiones una operación para ocupar de nuevo toda Gaza, aunque ayer evitó reiterar esta demanda.

El general en la reserva Uzi Dayan, exdiputado del gobernante Likud, incidió en que «no tenemos la intención de reocupar Gaza,porque se sabe como se empieza pero nunca como acaba».

Se trata de la cuarta operación militar en Gaza desde 2005 con el mismo objetivo de privar a Hamas de su capacidad de lanzar cohetes, Y pese a que, cada vez se producen cientos de muertos, nunca lo ha logrado.

«El Gobierno y el Ejército tienen el apoyo de la población pero saben bien que no seguirá sin tres condiciones muy difíciles de mantener en tiempos de guerra: que sea breve, que los éxitos sean numerosos y que haya pocos muertos», estima el diario «Israel Hayom», considerado como el portavoz del Gobierno sionista.

El propio Netanyahu, consciente de las dificultades, reconoció que no hay «garantía de éxito al cien por cien», pero no añadió que «no hay otra alternativa» y se escuda en el fracaso de la tregua propuesta por Egipto, un alto el fuego negociado entre El Cairo, Tel Aviv y Washington.

Condiciones de Hamas

A este respecto, el líder político de Hamas, Jaled Meshal, insistió ayer en que jamás acordará un alto el fuego con Israel hasta que el Ejército hebreo levante su asedio sobre la Franja de Gaza y recordó que su grupo no fue consultado en las negociaciones sobre alto el fuego desarrolladas en Egipto.

La organización, aseguró Meshal en una entrevista al diario británico «The Telegraph», no aceptará tregua alguna si Israel «no detiene su agresión» contra el enclave costero, libera a las decenas de palestinos detenidos el mes pasado en represalia por la muerte de tres colonos israelíes en Cisjordania, y «pone fin de manera permanente a su asedio» sobre la Franja

Insistió además en que su organización no fue consultada durante las negociaciones para un alto el fuego temporal acordadas a principios de semana y que solo se mantuvo en vigor durante seis horas.

«Nos enteramos del acuerdo a través de los medios. No se nos consultó. Hamas es el principal actor a la hora de contraatacar la agresión de Israel contra Gaza. ¿Cómo podría fructificar semejante iniciativa si ignoran a los principales actores?», se preguntó.

Sobre el lanzamiento de cohetes palestinos contra Israel, el líder de Hamas cuestionó las críticas sobre su eficacia: «Si dicen que los cohetes no son efectivos, ¿por qué la comunidad internacional está pidiendo un alto el fuego?», preguntó.

Complacencia de la UE y EEUU

La Unión Europea volvió a mostrar su complacencia con Israel al limitarse a expresar su «preocupación» por el aumento de la tensión y por el alto número de víctimas civiles, en particular por las muertes de niños, sobre las que pidió «una investigación rápidamente, sin responsabilizar a quien la causó, en palabras de la portavoz de la Alta Representante para la Política Exterior, Maja Kocijancic,. Al ser preguntada por si la UE condena estas muertes de civiles, la portavoz se apresuró a señalar que -«condenamos en primer lugar el continuo disparo de cohetes de Gaza a Israel y los ataques indiscriminados contra la población civil».

También el presidente de EEUU, Barack Obama, mostró su apoyo a Israel en una conversación telefónica con Netanyahu y «también he dejado claro que Estados Unidos y nuestros aliados estamos profundamente preocupados por el riesgo de una mayor escalada y la pérdida de más vidas inocentes».

En cambio, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, manifestó que «Israel comete un genocidio» en Gaza y aseguró ese país «amenaza la paz mundial». También denunció el papel del Gobierno egipcio y su presidente, el «tirano», Abdel Fattah al-Sissi.

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