Paúl Del Río quien comandó el secuestro de Di Stéfano lo recuerda como a un hombre “simpático y amable”

En Madrid no han faltado venezolanos que se cerquen a dar su último adiós a Alfredo Di Stéfano, cuyos restos permanecen en capilla ardiente en el Palco de Honor del estadio Santiago Bernabéu, según reseñó la agencia EFE.

En Caracas, un hombre ligado por la historia al legendario futbolista hispano-argentino. Se trata de Paúl Del Río, quien en 1963 comandó el secuestro de Di Stéfano como acción de propaganda para llamar la atención sobre la situación política de Venezuela, gobernada entonces por Rómulo Betancourt.

PACTO DE SILENCIO

Del Río indicó que recuerda a un Di Stéfano “amistoso”, con el que pudieron compartir sanamente y conversar sobre las cosas que sucedían en la nación.

“Es poco lo que quiero hablar de eso. En otras ocasiones la prensa se ha aprovechado de la situación para dar una versión amarillista, lo que sí te puedo decir es que Di Stéfano estuvo muy bien atendido, como si estuviese en un buen hotel”, precisó Del Río al Correo del Orinoco.

Del Río se mostró cerrado a dar detalles de la acción, porque le prometió a Di Stéfano que no hablaría más del asunto, ya que “a su familia le molestaba recordar el episodio”.

“Llegamos a un acuerdo de que no hablaríamos más sobre lo sucedido en esos días. Eso se lo voy a respetar”, agregó el ex dirigente social en la década de los 60.

Del Río afirmó que la acción cumplió con el objetivo de llamar la atención en el escenario internacional, ya que en ese momento, “la prensa no reflejaba los problemas que habían en el país. Es una situación parecida a la que hay en estos momentos”.

“En ese secuestro participó gente seria y decente. No fue algo para dañarlo a él, lo hicimos para que en el mundo supieran lo que acá estábamos viviendo”, acotó.

SIMPÁTICO Y AMABLE

De acuerdo a Del Río, Di Stéfano los escuchó y conversó sobre “muchas cosas”. Jugó dominó con sus captores y les prestó atención sobre los diversos temas que le tocaron.

“Él tenía su radio en el que escuchaba todas las noticias que salían sobre su secuestro. Nosotros le hacíamos llegar toda la prensa escrita. Nunca lo desconectamos de la realidad. Puedo decir que era un tipo simpático y amable”, destacó.

Años después del secuestro, Del Río y Di Stéfano se volvieron a ver y acordaron lo que hasta ahora el venezolano le quiere respetar: no tocar más el tema del suceso.

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