El dedo de Lagos es el de Diógenes.

Diógenes de Sínope, el Cínico, uno de los filósofos más relevantes de la antigüedad decía que la gran diferencia entre un cuerdo y un loco es un dedo. La diferencia entre el dedo medio y el dedo índice. ¿Cuál será el de Lagos, el del gobernante progresista que busca la integración de la sociedad o el desbocado del apoyo irrestricto al empresariado y su voracidad psiquiátrica?

Bastante ruido ha causado el discurso de Ricardo Lagos en el ICARE 2014. El ex gobernante entre el 2000 y el 2006 hizo un discurso plagado de elogios entre la relación virtuosa entre lo público y lo privado. Pero lo hizo frente a una sociedad un poco más crítica e informada que ve como sus palabras son más parecidas a las de un empresario, que a las de un ex gobernante. Desde la misma derecha, incluso, han planteado que las ideas de Lagos son similares a las de Piñera, por lo que no se entendía la desaforada crítica del gobierno hacia él.

“Si algo ha cambiado del punto de vista de la concepción de una mayor intervención estatal, está en que esa mayor intervención estatal se puede expresar a través de mecanismos de mercado…” El dedo de Lagos apuntó justamente a uno de los mecanismos más criticados por la sociedad chilena: las mentadas concesiones. El método bajo el cual se han implementado políticas públicas, traspasando millonarios recursos públicos al sector privado. La salud, la previsión, la educación, las obras públicas, la vivienda, etc., es decir, los derechos sociales básicos que deben ser garantizados por  el Estado han sido el lugar donde se ha enquistado el dedo privatizador.

Claro que olvido mencionar los escandalosos casos de las empresas y el lucro con recursos públicos. En la región, el puente Bicentenario y El Estadio Ester Roa, la Ruta 160, el desvío de pacientes del hospital regional a las clínicas privadas -las ganancias de la Clínica las Condes donde Mañalich fue director antes de ser ministro- , los casos de las viviendas sociales -financiadas por el estado, pero construidas y diseñadas por privados- de pésima calidad -con filtraciones, fisuras, etc.- los escándalos por las coimas a la Acreditación de Ues, manejadas por el sector privado, el lucro de los establecimientos particulares subvencionados y una lista casi interminable de los problemas que deja el interés lucrativo del mercado con los derechos sociales.

El hombre de las obras públicas ha diseñado la logística y el transporte de la empresa privada durante las últimas décadas. De hecho, llama la atención como el ex mandatario utiliza como sinónimos a los ciudadanos y a las mercancías. Es decir, como todo partidario del sistema capitalista, ¿Lagos estima que la fuerza de trabajo también es mercancía?¿En que quedó el dedo socialista?

Llama la atención la escasa capacidad crítica de Lagos ¿No ha visto el caso del Estado español, por ejemplo, tan imitado en los gobiernos de la Concertación, donde existe el mayor gasto del PIB de la Unión Europea en infraestructura y donde se producen gigantescos casos de corrupción donde la Constructoras han coimeado a los partidos políticos para adjudicarse obras públicas?

“Todo aquello que es concesionable, se concesiona” indicó. Impresionante el lenguaje de Lagos. Si no fuera por que los patrones encubren sus oscuras intenciones con palabras que el pueblo no conoce, calificándolas de progresistas, Lagos se convierte en el personaje más neoliberal de los empresarios y de todos los mandatarios civiles que ha habido en Chile. Equivale a decir, todo lo que se pueda privatizar, se debe privatizar. Porque hay que decirlo claro, concesionar es privatizar. Bajo el concepto de resolver el problema de la “inclusión” este personaje habla de otorgarle al mercado, como se ha hecho durante las últimas décadas, la labor política desconociendo de paso, que con estos mecanismos nos encontramos en una de las sociedades más desiguales del mundo.

El dedo de Lagos, es el de Diógenes.

Imagen: El Mostrador.

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El dedo de Lagos es el de Diógenes.