El Presidente Salvador Allende y la Cultura

El 04 de Septiembre de 1970 es una fecha emblemática para el pueblo chileno. El triunfo del Presidente Salvador Allende Gossens significa la conquista del mundo popular en el espacio político para llevar a cabo las profundas transformaciones sociales vividas en el período. Para entender una época de suma profundidad y significancia para nuestra historia política (1970-1973), es necesario no sólo conmemorar esta relevante fecha, sino también realzar la reflexión como una herramienta necesaria para aprender de nuestra historia.

El construir memoria no sólo constituye defender el legado político de cientos de compañeros que entregaron su vida, al igual que Allende para hacer de Chile un país más justo. También es un proceso de acumulación de experiencias que permiten mirar el pasado con nostalgia, pero también en la madurez y fraternidad necesaria para aprender del pasado. Hablar de la Via Chilena hacia el Socialismo es posicionarse en un periodo único de construcción social y profundamente democrática cuando los proyectos del socialismo internacional habían logrado la revolución por la vía armada insurreccional, y en medio de un escenario internacional donde la hegemonía de dos bloques bipolares, conformaban la Guerra Fría. Una situación relevante en la construcción de este proceso histórico, lo constituye la toma de conciencia del pueblo como sujeto histórico- social de derechos y obligaciones, para la construcción de una sociedad más justa, de un Estado democrático y soberano. Esto es el empoderamiento de los ciudadanos como sujetos históricos para construir un proyecto revolucionario, Socialista y Democrático.

Este proceso de construcción dialéctica e histórica puso a nuestro país en el centro del mapa político. Un lugar en donde coexistían los derechos fundamentales proclamados en la declaración universal de los derechos Humanos que representan la Democracia con sus mecanismos, y a la vez la construcción de un Socialismo sui generis, crítico, de alianza política entre diversas colectividades enriquecido con los más distintos enfoques ideológicos que conformaron el gobierno de la Unidad popular. Por esto es necesario concluir que la revolución a la chilena no fue una manifestación más de un modelo de marxismo internacional de exportación, sino que fue una forma especial de organización político social y económica en donde se construye un nuevo sujeto histórico democrático, marxista crítico y empoderado, no existiendo un discurso totalitario ni un modelo pétreo, ni fórmulas mágicas de manual para gobernar. Lo que existía era un pensamiento situado y la creación de las condiciones sociales para el desarrollo del ser humano en su contexto. Asi fue como se establecieron las bases de una nueva cultura.

Es este contexto el que permitió la conformación de una cultura popular que bajo el acápite “Una cultura nueva para la sociedad” fue un agente aglutinador en la construcción de un proceso social que abrió el triunfo del pueblo, para conformar una nueva cultura, entre cuyos principales aspectos se encontró el crear “una visión crítica de la realidad”. Esto permitía tomar consciencia dentro de la clase obrera de su condición desmejorada, así como tambien impulsar un cuestionamiento de las relaciones de dominación que impedían su liberación y emancipación. La cultura durante el gobierno de la Unidad Popular abrió un camino para el cambio y la transformación.

En esta coyuntura las campañas de Alfabetización de la clase obrera, complementado con la creación de la Escuela Nacional Unificada (1971) permitió la democratización del conocimiento para todo el pueblo, independiente de su condición económica. Este hecho significó la formación educativa de miles de chilenos bajo el criterio de los principios de igualdad y equidad. De esta manera el estado se hacía cargo de que las personas accedan al arte y la cultura como política nacional y esto se fomentará a través de la educación y los medios de comunicación. Sin duda que una de sus expresiones más palpables se virtieron en la creación de la Editorial Nacional Quimantú en 1971 que a traves de la venta de libros en los quioscos a precios populares socializaron el conocimientos para todas y todos. De esta manera el proyecto cultural del gobierno del Presidente Allende buscó construir las condiciones básicas que permitieron la generación de la autoformación intelectual de la clase obrera, encontrando en la profundización del proceso político, una consciencia de clase que impulsó la socialización del conocimiento, con una profunda identidad social. Estas condiciones sociales se reflejaron en el auge y desarrollo de un conjunto de artistas e intelectuales que gozaron de un reconocimiento y consideración de parte del pueblo y el gobierno de la Unidad Popular.

Será el caso de la Nueva Canción Chilena (Violeta Parra, Quilapayún, Angel Parra, Victor Jara, Rolando Alarcón y Gitano Rodriguez) que teniendo orígenes a mediados de la decada del sesenta, hizo suya esta época a través de la expresión en sus letras y música de una lucha contra el individualismo, y la explotación de la clase obrera. De esta manera la cultura no sólo se constituyó en un espacio de producción, sino también de interpretación y representación de la realidad social, con el objeto de construir alternativas que permitieron realizar diversas transformaciones. Lo popular fue la expresión de una sociedad de la época que deseaba no sólo lograr el progreso, sino también encontrarse a si misma. La cultura popular no sólo los unía en un objetivo compartido, sino también los identificaba, reapropieandose de símbolos y referentes. Por ello el Proyecto político de la Unidad Popular permitió converger distintos espacios en la confluencia de un proyecto compartido. Más democracia y más Socialismo. Como Centro Cultural la Franja estamos empapados de esta importante fecha. El proyecto cultural de Salvador Allende Gossens no sólo nos llama. También nos identifica, al ser el conductor de un momento muy relevante en la historia social y cultural de Chile. Creemos que desde Barrio Norte la cultura popular no ha muerto. La Coyuntura de la Unidad Popular nos enseña, que es posible construir una cultura popular en consciencia democrática, organización y fraternidad.

“¡Viva Chile, Viva El Pueblo, Vivan Los Trabajadores!“ (Salvador Allende).

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