Luchín cumple 41 años

Un 16 de septiembre de 1973 se nos fue Víctor Jara. Fue apresado como muchos de sus compañeros de la Universidad Técnica del Estado el 11, cuando un grupo de terroristas bombardeo el Palacio de la Moneda y se apropió del gobierno en Chile.

Su última presentación televisiva fue en el Perú. Fue presentado por Ernesto García Calderón. En ese entonces había gente culta en la televisión peruana (perdonen la vejez, estoy de cumpleaños). En la entrevista nos cuenta que quien le marcó el camino musical fue Violeta Parra. Ya en otra nota en La Mula he comentado que Violeta hace la poesía del migrante campesino que llega a la ciudad. Así como Arguedas en el Perú o Rulfo en México. Por alguna razón que todavía no se, en el cono sur se expresó en canción lo que aquí en novela. No sólo Violeta, en la Argentina fue Atahualpa Yupanqui. La nueva canción latinoamericana los tiene de madre y padre respectivamente.

Víctor también fue de esos migrantes. En la presentación García Calderón nos cuenta:

“Hijo de campesinos, nacido allá, al sur de su patria, en la lejana Chillan, conoció desde muy joven y muy de cerca, los problemas del campesino, del trabajador en general. De ahí el punto esencial de haber logrado su éxito. Él canta al trabajador no solamente del campo sino también de las fábricas, de las minas, del mar. Igualmente también sabe cantar al amor y a la paz”

Por eso no es raro que Luchin, el niño ficticio al que Víctor Jara le dedica una canción no sólo tenga perro y gato, sino también caballo

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Igual que sus hombres y mujeres, el niño de Víctor es de los de abajo. Vive en Barrancas. Juega con cometas, o con volantín como dicen allá al sur. Con pelotas de trapo. Y sobre todo con la libertad. Igual que el Ismaelillo de Martí, que la Mafalda de Quino, Luchín requiere libertad:

Si hay niños como Luchín 
que comen tierra y gusanos 
abramos todas las jaulas 
pa’ que vuelen como pájaros 
con la pelota de trapo 
con el gato y con el perro 
y también con el caballo.

Hace ya 41 años que se nos fue Víctor Jara. Muchas veces me he preguntado que hubiera pasado si se hubiera quedado un mes más en nuestra tierra. Pero no, él estaba destinado a combatir en su Universidad, estaba destinado a morir. Es su forma de ser inmortal.

Qué ha pasado con Luchín en estos años. Ya no nos lo puede cantar/contar Víctor Jara. Han venido otros a hacerlo. Otros grupos con otros ritmos. A ritmo de hip hop nos lo cuenta el grupo Guerrillero Okulto. Y se encuentran con que lo que antaño se llamaba Barrancas ahora es Pudahuel. Que ahora, con el consumismo, ha remplazado la pelota de trapo por el nintendo (se llama así porque yo ni entiendo). Con la precariedad se las juega por ser el capo en asalto y atraco. Las drogas han remplazado al caballo. Si antes era un símbolo de la libertad ahora conoce de sobra la cana, ha estado enjaulado varias veces. Es parte de los que sobran.

Cuando presentaba su canción Víctor Jara pensaba que Luchín podía llegar a dirigir una fábrica. Pensábamos que el socialismo llegaría pronto. Y que no se necesitaría de violencia para que llegue. Queríamos tener la ilusión de que no habría derramamiento de sangre aunque sabíamos en el fondo que si no nos preparábamos nosotros lo harían ellos. Luchín y su clase tenía un futuro. Ellos eran el futuro. En la canción de Guerrillero Okulto Luchín se ha olvidado de su clase y “conseguir pasta en el presente lo aleja de pensar en el futuro”. Ese es el Luchín que dejó la dictadura.

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Pero hay otras posibilidades. Quiero imaginarme otro Luchín. También en Pudahuel. También bailando el baile de los que sobran. Rumiando sus miedos y sus cóleras por mucho tiempo. Contándoles a sus hijos los anhelos que alguna vez tuvo. Pero advirtiéndoles que no debían tenerlos ellos, que eran peligrosos, que podían volver los militares. Y sin embargo es muy difícil matar las esperanzas. Sus hijos tomaron la Universidad el 2011 exigiendo gratuidad y calidad. Eso le ha dado nuevas fuerzas. Ahora está militando en su sindicato, el 10 de cada mes sale a “funar” las AFP porque es de los más activos en el Movimiento Sindical No + AFP. Está volviendo a construir el futuro. Y, si se lo vuelven a robar, comenzará de nuevo.

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