Joao Pedro Stedile y Emir Sader recuerdan a “Miguel Enríquez nos hace mucha falta hoy”

Miguel vivía en una casa con vista a la esperanza, ahora cuando él ya se ha marchado nosotros debemos habitarla (J. M. Memet)

Miguel Enríquez expresa y manifiesta una de las características más nobles del ser humano y su disposición a dar la vida— aunque suene místico—por sus semejantes, los pobres del campo y la ciudad, los oprimidos de Chile. Esas particularidades se encuentran en muchos hombres y mujeres de América Latina, Miguel no fue una excepción ni es un caso aislado, su compromiso no representaba la cadencia innecesaria de la búsqueda del martirio ni la gloria efímera si no que la síntesis de un proceso social que lo llevó a enfrentar las contradicciones de un periodo trágico de la historia de nuestro país. No obstante que interpeló al Secretario General del MIR a la rebeldía y a comprometerse sin vacilación, sin permiso y sin ambivalencias en la lucha contra el capitalismo y su expresión más brutal, la dictadura cívico-militar que devasto a Chile en la década del 70 y 80? Porque Miguel y cientos de militantes del MIR, hombres y mujeres, comprometen toda la magnitud de la vida para derrocar al régimen encabezado por Pinochet? Las interrogantes son múltiples y quizás las respuestas insuficientes no obstante haremos un intento por abordarlas. Con la ayuda de compañeras y compañeros que compartieron momentos de su vida, conocieron su trabajo político y conocieron su herencia revolucionaria y con quienes lo recuerdan tanto en su lucidez y liderazgo como en su faceta humana. ¿Cuarenta años más tarde, el legado de Miguel y de las y los militantes del MIR, aunque disperso, recorre sin pausa las ciudades y campos de Chile, por qué?

Entrevista vía cuestionario a Joao Pedro Stedile, Coordinador Nacional del MST (Brasil)

Joao en su opinión, ¿Cuáles son las condiciones que posibilitaron hace algunas décadas el surgimiento de una generación de hombres y mujeres de la estirpe de Miguel Enríquez?

Hay muchas formas de analizar el carácter de Miguel Enríquez, su rol histórico y las circunstancias que lo generaron. De mi parte, como militante latinoamericano, creo que la historia de la lucha de clases en nuestros pueblos y países se desarrolla por oleadas en el tiempo. Hay periodos de la lucha de clases que la clase trabajadora, con sus organizaciones políticas, como vanguardia de su pueblo, logra construir unidad programática alrededor de un proyecto de cambios unitario para el país, y toma la iniciativa ofensiva sobre las clases dominantes. Y desarrolla entonces la lucha social con más intensidad, sobrepasando los temas corporativos de categorías parcelados logrando poner en la mesa un proyecto de nación, a partir de la visión de la clase trabajadora y disputa la hegemonía política, ideológica y social con la burguesía. Para hacer eso, realiza grandes movilizaciones sociales y de masas. O sea, el pueblo sale a la calle para expresar su fuerza política, potencia sus organizaciones y pasa a disputar el poder político en todos los espacios de la sociedad, de características desiguales debido a su naturaleza capitalista.

Ese auge creciente, en que tomamos la iniciativa, es el periodo de reascenso del movimiento social, que llega hasta la disputa de proyecto de nación con la burguesía. En cada país tenemos dinámicas propias con nuestras oleadas específicas, y así será en Chile. Pero a nivel del continente creo que tuvimos diversos periodos comunes, en que la lucha de clases en nuestros países alcanzó dinámicas semejantes. Ello en función del grado de dependencia que tenemos de la economía, la política y la ideología dominante, de parte del imperialismo de los Estados Unidos de América. La victoria de las fuerzas progresistas, y más que todo de la Unión Soviética durante la segunda guerra mundial, abrió un nuevo espacio de lucha social en todo el continente latinoamericano, a partir de 1945, llegando con altos y bajos hasta la victoria de la revolución nicaragüense.

Algunos de nuestros países, como Brasil, fuimos los que primero perdimos la disputa con la burguesía ya en 1964. Fue una dura derrota. Otros como el caso de Chile, el ascenso de la lucha de masas se cierra con la derrota de 1973.

Ese periodo histórico fue muy rico para el pueblo y para la izquierda en su conjunto. Y en esos periodos de ascenso, cuando el pueblo tomo la ofensiva, se genera unidad, se generan nuevas formas de lucha social y nuevos y variados instrumentos de lucha política. Esos momentos generan también liderazgos sociales más preparados, más forjados por la propia lucha y con mayor consistencia teórica, lucidez y convicción de la necesidad de la revolución social. Y cada pueblo, produce en esos periodos sus cuadros y líderes. Miguel Enríquez es un ejemplo de ese contexto, forjado en ese periodo, que lo transformó en un cuadro dirigente de todo el pueblo. Pero eso no fue por su voluntad, ni únicamente por sus cualidades personales. Eso fue porque a lo largo de ese periodo se fue forjando en la lucha concreta y fue ganando la confianza de sus compañeros, de su organización y de las organizaciones de todo el pueblo.

Y es así que en la derrota, los enemigos nos cobran, casi siempre la vida de los que mejor representan su pueblo. Y a otros les hace pagar con la cárcel o exilio. Y a unos pocos mediocres y vacilantes la burguesía simplemente los coopta.

Miguel Enríquez es un ejemplo señero del pueblo de chile. Señal de compromiso, de jugarse hasta el último minuto de la vida, por una misma causa, la liberación.

Y por eso, también se transforman en iconos, en memoria viva, por su ejemplo de lucha y compromiso con las clases populares. Y ahora, Miguel Enríquez, así como Allende y Neruda, son iconos de y para todo el pueblo latinoamericano, que buscamos en su ejemplo de vida y decisión, un referente para continuar su lucha, que es nuestra lucha, la lucha de todo el pueblo.

¿Influyen de algún modo los regímenes autoritarios y dictaduras militares en la profundización y radicalización de las ideas democráticas y revolucionarias? ¿O en qué condiciones sociales y políticas (es decir en qué condiciones históricas) se profundiza y radicaliza la democracia?

En esa idea de las oleadas que se transforma en la correlación de fuerzas de la lucha de clases, después de la disputa de proyectos y cuando la clase trabajadora es derrotada y por lo general la burguesía nos impone dictaduras militares o regímenes autoritarios, como ocurrió en todo el continente. Son periodos de retroceso. Son periodos de reflujo del movimiento de masas. Son periodos de defensiva, donde la clase retrocede, porque sus líderes fueron cercenados socialmente. Sus organizaciones derrotadas. Los periodos de dictaduras, son largos y los peores periodos de derrota de la clase trabajadora. Y en la derrota, todo se pierde. Solo nos queda la memoria de la experiencia histórica, de las razones porque perdimos, para recuperarnos en otro periodo histórico.

Por lo tanto los mejores momentos para profundizar y ampliar la democracia, y desplegar la participación política popular son los periodos de reascenso del movimiento de masas.

Sí, como se afirma, el mundo y el capitalismo han cambiado, ¿Es posible hoy en un contexto distinto el surgimiento de una generación de luchadores revolucionarios de la estirpe de Miguel?

Todo cambia, todo el tiempo, en la historia. Cambia las formas de explotación económica a la que nos somete la burguesía, cambian las formas de dominación política e ideológica, que se vuelven más audaces, todo siempre está en movimiento y en cambio. Eso es parte del desarrollo natural de las fuerzas productivas, de la sociedad en general, por cierto del capitalismo también.

Seguro que en cada país, cuando surge un nuevo periodo histórico de reascenso del movimiento de masas, en aquellas condiciones que relaté más arriba, resurgirá la lucha social con mayor intensidad, las movilizaciones masivas, surgirán nuevas formas de lucha, y de allí nuevos líderes, y nueva generación de luchadores. Solo la práctica y el auge de la lucha de masas articulada en un proyecto político—y con formación ideológica— podrá fraguar nuevos líderes, como fueron Miguel Enríquez y toda su generación.

Y no podemos desesperarnos. Muchos justifican su acomodo, su vida pequeño burguesa, ante las dificultades y el reflujo del movimiento de masas. Nuestra tararea es y será seguir siempre trabajando por la unidad, por la formación de nuevos militantes y cuadros y `estimulando’ la lucha social. Hasta que se genere un nuevo periodo histórico de auge de las movilizaciones de masas las cuales no son determinadas por ningún calendario electoral, ni por voluntad de algún partido o dirigente. El reascenso es parte de una dinámica histórica de la lucha de clases, que nadie puede prever ni determinar, de allí, que una vez Lenin, dijo a los bolcheviques, que el pueblo cuando se pone de movimiento, aprende en veinte días, lo que no logra aprende en veinte años de reflujo.

Nuestro rol es mantener vivas las enseñanzas de las experiencias pasadas, para que no se repitan los mismos resultados en las próximas oleadas históricas.

Mucho se habla del legado o herencia política de líderes como Miguel, ¿Qué reivindicamos hoy de su ejemplo de lucha y pensamiento político, que subyace de su rebeldía?

Miguel Enríquez, así como tantas y tantos compañeros, es de esos personajes, que cumplieron plena y cabalmente su rol de líderes en el periodo de la lucha de clases que les tocó vivir y enfrentar al capital. Su compromiso, su lealtad con proyecto de liberación de nuestros pueblos, su comportamiento personal, son siempre motivos de orgullo y de enseñanza. Su sacrificio debe ser como un combustible para todos nosotros, y que debemos seguir la lucha popular.

La radicalidad debe ser entendida como entender que los cambios que el pueblo necesita deben venir de las raíces, de los cambios del capitalismo. El capitalismo es el modo de vida y de producción de la burguesía, de las clases dominantes. Los trabajadores, el pueblo necesitan construir otro modo de vida, que represente el bienestar de y para todos.

La rebeldía que nos viene de su ejemplo es en el sentido de que jamás debemos conformarnos con lo que viene de arriba, de la elite, de la clase dominante, de la burguesía. Es rebelarse siempre contra el orden burgués.

Y tener claro que los cambios dependen fundamentalmente de la fuerzas de las masas, organizadas y en movimiento.  De allí la importancia del trabajo permanente de construir proyectos de clase, programas unitarios y la voluntad política de impulsar las movilizaciones de masas.

Miguel Enríquez nos hace mucha falta hoy. Pero su ejemplo, seguramente nos ayudará a forjar, en la lucha, muchos otros Miguel Enríquez, que están ahí, movilizados, los jóvenes buscando su hora, en medio del pueblo…

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Entrevista vía cuestionario a Emir Sader, sociólogo brasilero

¿Cuarenta años más tarde, el legado de Miguel y de las y los militantes del MIR, aunque disperso, transita sin pausa por las ciudades y campos de Chile, por qué?

– Porque ha representado la disposición de lucha por la trasformación revolucionaria del mundo y esa, disposición, aunque cambiando las formas, en periodos históricos distintos, caracteriza a los revolucionarios.

¿Cuáles son las condiciones que posibilitaron hace algunas décadas el surgimiento de una generación de hombres y mujeres de la estirpe de Miguel Enríquez?

– Las condiciones revolucionarias abiertas por la victoria de la Revolución Cubana y por el ejemplo del Che, demostrando como las victorias revolucionarias son posibles, aun en condiciones muy difíciles. Miguel fue una de las más grandes expresiones de aquel periodo histórico.

¿Influyen de algún modo los regímenes autoritarios y dictaduras militares en la profundización y radicalización de las ideas democráticas y revolucionarias? ¿O en qué condiciones sociales y políticas (es decir en qué condiciones históricas) se profundiza y radicaliza la democracia?

– Estamos viviendo un periodo de cambio regresivo de las correlaciones de fuerza, desde el final de la guerra fría y la extensión global del modelo neoliberal. A todo momento se puede y se debe luchar por la profundización de la democracia, lucha que hoy se da por la superación del neoliberalismo.

Sí, como se afirma el mundo y el capitalismo han cambiado, ¿Es posible hoy en un contexto distinto el surgimiento de una generación de luchadores revolucionarios de la estirpe de Miguel?

– Si, pero en condiciones de lucha distintas. La opción insurreccional hoy se presenta como inviable por la correlación de fuerzas incluso militar, lo que proyecta nuevas formas de lucha, como las desarrolladas por los gobiernos y líderes progresistas de América Latina.

Mucho se habla del legado o herencia política de líderes como Miguel, ¿Qué reivindicamos hoy de su ejemplo de lucha y pensamiento político, que subyace de su rebeldía?

– Su capacidad de liderazgo, asociada a su capacidad de elaboración teórica, rasgos fundamentales de un dirigente revolucionario.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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