En Salud

Marcela Reyes, nutrióloga, a propósito de etiquetado de alimentos: ” la industria alimentaria ha presionado a políticos y profesionales de la salud”

Hace unas semanas finalizó el periodo de consulta pública del reglamento que regula el etiquetado  de alimentos y su publicidad. Esta acción consistía en que empresas, organizaciones y personas enviaran sus comentarios para modificar la propuesta de reglamento publicada por el MINSAL, esto es necesario para habilitar la ley 20.606.

Con el objetivo de conocer la perspectiva de esta ley por parte de investigadores involucrados en el tema, Resumen conversó con Marcela Reyes,  médica magister y doctorada en nutrición, académica del instituto de nutrición y tecnología de los alimentos (INTA) de la Universidad de Chile. La médico, entre otras cosas, explicó que esta ley solo regulará aquellos alimentos que están envasados, se excluye los vendidos a granel o preparaciones culinarias y también los que no han sido modificados en su cantidad de energía o no se les ha adicionado azúcares, sodio o grasas saturadas como por ejemplo las leguminosas, frutas, hortalizas, carnes vísceras, pescados, mariscos, leche, huevo, semillas y frutos secos.

Asimismo contextualizó la situación actual en la que se encuentra la salud de la población “Chile es uno de los países en que el problema del sobrepeso y la obesidad se manifiesta con mayor fuerza. Según las últimas encuestas, el exceso de peso afecta a casi el 70% de los mayores de 15 años. De la mano de esto, las alteraciones derivadas de la obesidad impactan de forma importante la salud de los chilenos: 1 de cada 10 adultos es diabético, 1 de cada 4 es hipertenso y por lo menos 1 de cada 2 tiene problemas de colesterol en la sangre. Asimismo, más del 80% de las muertes pueden ser asociadas a la obesidad .

Si bien la obesidad y sus consecuencias se dan principalmente en la población adulta, los niños también se ven afectados por este problema. La mitad de aquellos que entra a 1° básico presenta sobrepeso u obesidad, cifra que ha aumentado sostenidamente durante las 3 últimas décadas. Al igual que en los adultos, la obesidad en los niños afecta negativamente su salud, alterando los niveles de colesterol y elevando la presión arterial. A los 4 años de edad los niños obesos ya muestran las primeras alteraciones en metabolismo”

 

El objetivo de etiquetar los alimentos es informar a la población sobre lo que está consumiendo. Según tú ¿cumple dicha función? ¿Por qué?

El etiquetado vigente actualmente incluye el listado de ingredientes, la tabla de composición nutricional, además de información complementaria (frases del tipo “light”, “diet”, alto en calcio, etc). Todas ellas están reguladas en el reglamento sanitario de los alimentos. Además, hace algunos años la empresa de alimentos agregó el GDA, que son esos círculos donde se indica qué porcentaje de los requerimientos diarios representan los nutrientes de una porción del alimento. A mi juicio, es fundamental que la información de ingredientes y composición nutricional sea obligatoria en todos los alimentos envasados. Sin embargo, creo que no cumple la función de informar a la población. Por un lado pocas personas lo leen y por otro lado, aun leyéndola es difícil interpretarla, ¿cuánto milígramos de sodio es mucho?. Para el común de la gente, su mayor utilidad es la de comparar, por ejemplo cuanto sodio hay en 100 gramos de este jamón versus este otro, pero creo que poca gente hace eso.

 

Ahora, a mi parecer la información complementaria tipo GDA o “light” es más bien confusas. Uno tiende a pensar que algo “light” no tiene azúcares, grasas ni calorías, incluso hay diabéticos que lo comen pensando que es adecuado para ellos. Pero este descriptor se aplica a un nutriente específico. Por ejemplo, la leche condensada light no tiene menos azúcares que una normal, lo que tiene reducido son las grasas. Creo que así es muy fácil equivocarse o malinterpretar la información. En el caso del GDA pasa algo similar; por ejemplo en una bebida individual de 600 mL entrega la información del contenido en una porción, que son solo 200 mL. Entonces, mucha gente puede pensar que eso es lo que está ingiriendo si se toma todo lo que está en el envase, porque no repartirá el contenido con 2 personas más ni se la tomará en 3 días. En ese contexto, pienso que el rótulo que se está proponiendo en el reglamento de la nueva Ley de Alimentos será un aporte. Se trata de un signo pare, negro con blanco, que debe ir en la cara frontal del envase. Dirá claramente “exceso de sodio” u otro nutriente. De esa manera no hay nada que interpretar o suponer.

 

¿La población en general sabe lo que come?

Yo creo que no. Las campañas educacionales y los reportajes televisivos han sido efectivos en transmitir los riesgos asociados a consumir altos niveles de calorías, grasas saturadas, sodio y azúcares. La gente tiene claro que tiene que comer más pescados, más frutas y verduras, eso lo sabe todo el mundo, pero eso no se traduce necesariamente en que comamos sano. El conocimiento es solo uno de los factores que influye en nuestra dieta. Hay cosas más estructurales que influyen en mayor proporción, como por ejemplo qué alimentos hay disponible para que yo compre, a qué precio, qué estrategias promocionales usan, cómo los valora mi cultura, etc. Esto es lo que se ha llamado el ambiente alimentario, todas las características físicas, económicas, políticas y culturales que determinan nuestra dieta, más allá de nuestras preferencias o conocimientos.

 

Ahora, si bien sabemos qué habría que hacer para comer bien, creo que la mayoría del tiempo no nos damos cuenta de lo que nos llevamos a la boca. Por ejemplo en México, se hizo una campaña comunicacional explicando que cada porción de bebida tenía un equivalente a 12 cucharadas de azúcar; había carteles preguntando si le darías esa cantidad de azúcar a tu hijo, que entonces por qué le dabas bebidas azucaradas. Esa es información concreta e impactante. Por eso decía, si bien es fundamental que la tabla de composición nutricional exista, su interpretación es muy difícil, los gramos tienen que ser llevados a medidas cotidianas para entenderlos.

 

Un grupo multidisciplinario de profesionales ha criticado la incidencia de los empresarios agrupadas en Alimentos y Bebidas de Chile que buscan impedir que la gente se informe sobre lo que está consumiendo  ¿Cómo crees que esto afectaría? ¿Por qué el empresariado se ha mostrado contrario a la aprobación de este reglamento?

La industria de alimentos ha presionado mucho por este tema. Hay que pensar esta Ley comenzó a tramitarse en el 2007 en el Congreso y fue aprobada recién en el 2012, con muchas modificaciones. Ahora el desarrollo del reglamento ha durado más de 2 años, siendo que esta Ley tenía plazo de un año para su implementación. Esto se debe en gran medida a la impresionante presión de la empresa a nivel de los diferentes políticos que tenían que discutir la Ley en el congreso. Pero las influencias también existen a nivel de los profesionales de la salud, sociedades científicas e instituciones académicas, a través de auspicio de congresos y otras actividades. Además se ha influido inmensamente en la opinión de la población general, a través de la prensa escrita y la televisión. Es cosa de revisar las editoriales del Mercurio y La Tercera sobre el tema, lo han hecho muy bien transmitiendo la idea que esto es una coartación de la libertad, que el estado se está metiendo en nuestras decisiones personales y todo eso. Incluso hay una columna de Novoa diciendo que ahora van a prohibir los asados! Eso ha permeado mucho en la gente, cuando uno pregunta, la mayoría opina que esta medida es muy extrema, sin apenas conocerla. La industria alimentaria tiene una fuerte estrategia comunicacional, ahora se agruparon en AB Chile y tienen como vocero a alguien tan potente como Rodrigo Álvarez. En estas últimas semanas, se ha visto también una influencia en el gobierno mismo. Los Ministerios de Economía, Hacienda y Agricultura, además de la Cancillería, han estado presionando al sector salud para que flexibilice el reglamento propuesto, según lo ha denunciado el propio Subsecretario de Salud. Con tanta pelea ya han ganado el retrasar la regulación 7 años, pero la regulación ya es Ley y tendrá que implementarse tarde o temprano.

 

¿ Crees que una política alimentaria baste con rotular los productos, poner “exceso de” el nutriente crítico que corresponde o se necesita otro tipo de políticas?

El problema de la obesidad y sus patologías asociadas es muy complejo, ninguna mirada simplista sirve. Se necesitan medidas en múltiples niveles. Esta Ley es solo una más. Ahora, hay que ser claros en que esta Ley no contempla solamente el rotular de manera más simple los alimentos con excesivo contenido de nutrientes críticos. Esta Ley también incluye que esos alimentos no podrán ser vendidos en jardines infantiles ni colegios; tampoco podrán ser regalados o promocionados a niños menores de 14 años. Además, ningún alimento podrá usar ganchos comerciales como regalos. A mi juicio, estos elementos son los que podrían tener más impacto en la población. Son medidas que apuntan a hacer más saludable el ambiente alimentario, desfavoreciendo la opción no saludable. De todas maneras, tenemos que evaluar adecuadamente el efecto de la implementación de esta Ley, para conocer la magnitud de su impacto y planificar mejorías o iniciativas complementarias.

 

Actualmente ¿uno puede elegir vivir sano?

Eso de “elegir” pone el énfasis en el individuo, como diciendo “el que es gordo es porque es tonto, no sabe elegir bien”, equivalente a eso de “el pobre es pobre porque es flojo”. No es fácil elegir sano cuando todo a tu alrededor te insta a elegir no-sano. Volvemos a lo de los ambientes alimentarios. Por mucho que yo sepa que tengo que comer 5 porciones de frutas y verduras al día, si éstas solo se venden en el supermercado o los días de feria, son caras, no se promocionan, son difíciles de preparar, etc, será mucho más fácil comerme un snack envasado que lo venden en cualquier parte, es grande, llenador, barato, viene con regalo, no se echa a perder, lo puedo comer frente al computador, etc. No es imposible “elegir” vivir sano, pero es muy difícil en nuestro país.

¿En qué se basa la alimentación de los chilenos? ¿es diferente dependiendo de tu condición económica o cultural?

La verdad es que sabemos poco sobre cómo comemos los chilenos, por lo que es muy difícil responder apropiadamente esa pregunta. No hay encuestas alimentarias a nivel nacional disponibles. Lo que tenemos son diferentes encuestas realizadas a grupos específicos. También tenemos información derivada de las encuestas de presupuestos familiares realizadas por el INE, desde las que podemos conocer que casi el 60% del gasto en comida se usa en comprar los alimentos ultraprocesados, aquellos que no son naturales ni son ingredientes para cocinar, sino que vienen listos para comer. Otros países como Brasil gastan cerca del 20% en ellos. Esos datos están por quintiles de ingreso, por lo que se pueden identificar ciertas diferencias según condición socioeconómica. Por ejemplo, en el quintil de menor ingreso el aumento del consumo de los alimentos ultraprocesados ha sido mucho más pronunciado que para el resto de los quintiles.

Por la encuesta nacional de salud (2009-2010) sabemos que menos del 20% de la población cumple las recomendaciones de 5 porciones de frutas o verduras en el día y que más del 90% de la población consume sodio en exceso. Además, la proporción de personas que consumen altos niveles de sodio es menor entre aquellos que tiene mayor nivel educacional. Definitivamente nos falta mucho que investigar en esta área, para conocer bien cómo comemos los chilenos y cómo afectan en nuestra dieta las diferentes políticas públicas.

 

¿Por qué crees que los índices de obesidad y enfermedades como la diabetes han ido en aumento?

Hay varias explicaciones para el aumento constante de las prevalencias de obesidad y enfermedades cardiovasculares asociadas. Si bien no tenemos el detalle específico de cómo estamos comiendo los chilenos, es claro que nuestros patrones alimentarios han cambiado. Hemos pasado de una dieta principalmente basada en preparaciones culinarias a otra en la que hay un importante presencia de comida envasada que es más rápida y sencilla de comer y no necesita ser preparada. En los últimos 20 años el gasto en alimentos ultraprocesados subió en un 35%. Asimismo, las comidas fuera del hogar han aumentado mucho en las últimas décadas. De esta manera, la ingesta ha aumentado en términos de calorías, pero también en términos de nutrientes específicos (azúcares, grasas saturadas y sodio) que están en mayor concentración entre los alimentos ultraprocesados que entre los naturales. Adicionalmente, cada vez usamos menos nuestro cuerpo y ni siquiera me refiero al deporte o ejercicio, sino a la actividad física no programada, asociada al desplazamiento o a las actividades del hogar, incluso el ocio. La mayoría de nosotros usamos el ascensor para subir solo un piso, ya no tenemos que levantarnos para cambiar el canal de la TV, ni siquiera mover el brazo al exprimir una naranja. No sé si la práctica de ejercicio haya cambiado mucho en las últimas décadas, pero definitivamente lo ha hecho la cantidad de televisores y autos.

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Marcela Reyes, nutrióloga, a propósito de etiquetado de alimentos: ” la industria alimentaria ha presionado a políticos y profesionales de la salud”