Rebelión de las bases en el colegio de profesores

Hacía tiempo que se venían  produciendo  situaciones que reflejaban el malestar de los profesores, las bases del gremio, tanto colegiados como no colegiados, quienes intervienen a nivel de los consejos gremiales (que es el mismo consejo de profesores de escuelas y liceos  pero en el plano laboral y reivindicativo). El escaso quórum de votantes en las últimas elecciones del Colegio de profesores A.G., a nivel nacional, regional, provincial y comunal, del año 2013, que alcanzó sólo a un 42% y en algunas comunas como Concepción  la participación fue incluso menor, con un 30% aproximadamente; la baja asistencia a las reuniones de delegados gremiales, la ausencia de profesores  jóvenes en las actividades de gremio, las voces críticas que pedían “la salida de Gajardo”, “la refundación del Colegio” y la presentación de candidatos fuera de la nueva mayoría y la derecha; eran los síntomas de un despertar que se ha producido por estos días entre las grandes mayorías pensantes y críticas de este país como son los y las profesores (as).

Un hecho crucial, de este fenómeno,  se produce en el mes de agosto, cuando se rechaza, por parte del profesorado en su conjunto, la propuesta de acuerdo presentada con bombos y platillos por Andrés Palma del Mineduc, acuerdo por el cual se la jugaron Gajardo y sus compas. La negociación continuo, con altibajos, produciéndose tres días de paros nacionales “de advertencia” y varios paralizaciones comunales, como el caso de Los Ángeles, Tomé y otras comunas. Así llegamos a la ignominiosa asamblea nacional del viernes 7 de noviembre, donde se suspende el “paro nacional indefinido” que debía comenzar el lunes 10, acordado al no tener respuestas del Ministerio. Sin embargo, se plantea por parte del presidente señor Gajardo, el telefonazo recibido de parte de  una funcionaria  ministerial, quien ofrece respuesta a dos de las cinco demandas de la llamada “agenda corta”; incentivo al retiro y titularidad de los profesores a contrata, esto último ya casi resuelto en el parlamento. Esta insuficiente y vaga propuesta, fue (aunque cueste creerlo) sorprendentemente aprobada por la mayoría de  los presidentes comunales y regionales presentes, sin consultar a las bases acerca de un asunto tan delicado y sensible para los maestros y maestras.

Esta actitud entreguista y antidemocrática de la dirigencia despertó la indignación de las bases que inician un proceso de movilizaciones y paralizaciones de carácter indefinido saltando los acuerdos “cocinados” por sus dirigentes. En algunas comunas se llega a romper con las directivas y se forman asambleas de base, como el caso de Puerto Montt y otras comunas, generándose en este contexto  una  “rebelión de las bases del profesorado” con vistas a hacer efectivas sus históricas demandas de mejoramiento de las condiciones de trabajo y enseñanza.

Cabe destacar la brecha generacional, visible en este proceso de lucha, entre los dirigentes añosos y la gran mayoría de los profesores jóvenes que egresaron desde las universidades a partir de los años 1990, también estamos nosotros, los “viejos-jóvenes” de los 80 que pretendemos un cambio estructural y revolucionario de la educación y la sociedad a partir de una verdadera “POLÍTICA NACIONAL DE EDUCACIÓN AL SERVICIO DE LAS GRANDES MAYORÍAS”. Algo más profundo e integral que la reforma propuesta por el actual gobierno, a la cual es necesario incorporarle fuerza y contenido democrático.

Lo ocurrido en el Colegio de profesores es necesario profundizarlo, difundirlo y replicarlo en otras organizaciones sindicales o gremiales, como la CUT, la CONFUSAM, la ANEF, etcétera, a fin de que se democraticen sus estructuras y esto permita que se pueda integrar la experiencia de los viejos –jóvenes  y el ímpetu  de las nuevas generaciones en perspectiva de estos objetivos: el proceso de construcción de la vanguardia consciente y decidida, que lidere las luchas estratégicas para los pueblos y trabajadores de nuestra patria chilena-latinoamericana. Con dirigentes jugados  y entregados a la causa de los intereses populares y no para representarse a sí mismos o a sus partidos. Sin duda el profesorado ha despertado y su voz se escuchará cada vez más fuerte y clara.

Marcelo Figueroa, delegado de base colegio de profesores, comunal Concepción.

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