Antonio Zambrano, Estados Unidos y los derechos humanos

Los Estados Unidos están muy preocupados por los derechos humanos… en Venezuela. Por cierto nosotros también. Nos duele la muerte de un joven manifestante. Kluiverth Roa, de apenas 14 años, murió durante una protesta contra el gobierno. Las cosas están tensas en Venezuela.

También lo están en México, donde después de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, la represión no ha cesado. Claudio Castillo, un ejemplar luchador magisterial ha sido asesinado en una movilización de la Coordinadora Estatal de los Trabajadores de la Educación en Guerrero. Y claro, los Estados Unidos no han dicho nada. Están muy preocupados por los derechos humanos… en Venezuela.

Pareciera que la brutalidad policial durante las protestas es casi la norma en América Latina. No importa que el gobierno sea de derecha o de izquierda. Hay una escuela común que viene de la Escuela de las Américas, donde incluso existen manuales de tortura que fueron muy bien aprovechados por Pinochet. Y los Estados Unidos no cierran la escuela aunque les preocupen los derechos humanos… en Venezuela.

Los mexicanos en cambio están muy preocupados por los derechos humanos en los Estados Unidos. Y los afroamericanos también. Parece que es un deporte de la policía norteamericana asesinar gente negra o latinoamericana. La última víctima fue Antonio Zambrano, en Pasco.

Y no fue en el marco de una protesta. Zambrano quiso evitar que lo detengan. Corrió. Los policías dispararon con el fin de que se detenga. Después de correr aproximadamente 15 metros se detuvo, se volvió y trató de levantar los brazos al aire. En ese momento, los agentes le dispararon una segunda ráfaga. Esta vez directo al cuerpo.

Situada en el centro del Estado de Washington, a unos 85 kilómetros al este de la ciudad de Yakima, Pasco tiene una población de 68 000 habitantes, el 56 % de los cuales son latinos, la mayoría inmigrantes de México, aunque algunos también vienen de América Central. Se encuentra en una región agrícola donde muchas personas trabajan en los campos y huertos o en plantas de procesamiento de alimentos.

Por una ironía de la vida, Zambrano era inmigrante del estado de Michoacán, México, una de los más violentos del país. En 2005, año en que emigró a Pasco con su mujer y sus dos hijas pequeñas, en Michoacán hubo aproximadamente 500 asesinatos, 17 decapitaciones, y muchos otros enfrentamientos sangrientos. En total, desde el año 2006 ha habido más de 100 000 personas muertas y 20 000 desaparecidos en la guerra del narcotráfico en México. Quizá creyó que cruzar a los Estados Unidos le salvaría la vida. Ahora sabemos que estaba equivocado.

A finales de 2014, durante varias semanas, en las ciudades y pueblos en todo Estados Unidos el movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan) centró la atención sobre los homicidios policiales contra hombres negros, a menudo desarmados. Se trataba del asesinato de Michael Brown en Ferguson, Missouri, y de Eric Garner en Nueva York. No ha terminado febrero del 2015 y ya el foco de atención pasamos a ser los latinoamericanos. Pero los Estados Unidos están muy preocupados por los derechos humanos… en Venezuela.

 

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