Reseña literaria: “Chico Malilla” de Óscar Petrel

Reseña literaria: “Chico Malilla” de Óscar Petrel

Un libro blanco en cuya portada advertimos los objetos que este Chico Malilla (2014) lleva en los bolsillos. Una boleta, un encendedor, 110 pesos, una ficha, la tapa de un lápiz, un papel doblado en el que se leen los números 2755 y encima una llave. Este libro es el primero de la colección Üll de poesía de Peqoud Editores. Como antecedente, la editorial publicó “Nosocomio” de Alonso Tapia en 2010. En ese trabajo coincide también Belén Droguett quien aporta con el diseño y la encuadernación artesanal. Oscar Burgos Belmar/Oscar Petrel (Puerto Montt, 1981/Concepción 2003) inicia su periplo literario mientras es estudiante en la Universidad de Concepción, en 2007 publica “Las tres estaciones de un tren de juguete”.

 

“Chico Malilla” explora la conjunción en fragmentos de entrevistas, poemas, extractos de diarios, rayados murales, anotaciones del libro de clase, diálogos, una partitura musical e ilustraciones de Pablo Walker que revelan los antecedentes que impulsan a este personaje a echarse a rodar violentamente en el contexto del Chile contemporáneo, ese que ha comprendido que la alegría nunca llegó y donde este sujeto se manifiesta como una legión: “No mi sub-oficial, yo no soy quien buscan,/soy una advertencia del sujeto que ustedes buscan” (47).

 

Otros personajes contextualizan las peripecias de este “infractor de ley”. En el texto “La Troya” ocurre la desmitificación del relato griego: “Siempre ahí, en esa esquina de mi población” (16) la Carmen era montada por Cristóbal o Cayetano y Chico Malilla reflexiona: “Con el correr de los años comprendí que bajo la seda silenciosa se ocultaba toda mi infancia” (17). Pero otro personaje femenino se constituye en el relato/informe de Chico Malilla, ella es Rocío, “no es un animal cualquiera” (55): “Rocío lleva tatuado Rocío en la loma de su seno izquierdo./Rocío de madre cabra chica,/como rasguño, su gracia, digo, más allá de su nombre y su leche,/ tatuada esa letra tan adentro de su piel y de esta micro,/tan visible esa herida, las letras, que todos podemos leer” (43). Este personaje excede el proyecto poético y en la obra “Rocío te amo”, dirigida por Carolina Contreras, danza y poesía dan cuenta del contexto de violencia y marginalidad en que nacen y se desarrollan muchos jóvenes en Chile (https://www.youtube.com/watch?v=shfMpVvJ47k).

 

El autor del texto se cruza también, “fue víctima del atraco denominado pedido de un cigarillo suelto: “Les damos besos en la boca a los perros,/robamos desodorante del supermercado,/hermosos en nuestra locura/brillosos de miseria” […] ¡ A dónde la viste que vos vai a hablar por nuestra boca muerta!” (31). Aquí el poema nos remite a “Las altura de Machu Pichu” de Neruda, así ocurre otra desmitificación.

 

¿Cómo se resuelve Chico Malilla? “Algunos son malos porque sí”. Pero Malilla no sólo es un prófugo, mantiene también otros líos en los que el lenguaje es, como dice Paul Virilio, la única posibilidad de obtener la salvación: “Esto tiene que ver más bien con el caballo del lenguaje y su galope./ Estás abriendo a golpe una quebradura violenta/en el cántaro herido que es la palabra./ (56).

 

 

 

 

 

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