[AUDIO] Crónica de Ruperto Concha: Apoca-lapsus

[AUDIO] Crónica de Ruperto Concha: Apoca-lapsus

Caóticas aparecían las noticias la semana pasada, pero, ahora, ya parecen un rompecabezas en manos de un monito de organillero. Un caos donde casi nada es lo que parece ser. Y lo que se dice, la mayoría de las veces, muchas veces, resulta ser sólo eso que se llama un lapsus, una falsedad que puede ser involuntaria, pero demasiadas veces es intencional. O sea, es una mentira. En realidad hay que escarbar hasta muy abajo para retomar una hebra más o menos real y racional.

Como Ud. habrá leído en la Biblia, el dios Jehová había decretado que la justicia se debía aplicar siguiendo la llamada “ley del Talión”, esa del ojo por ojo y diente por diente. Pero los antiguos judíos, igual que los de ahora, eran muy, muy hábiles en jugar con las palabras y los textos legales.

Y según se cuenta, cuando comprendieron que con la Ley del Talión iban a terminar convertidos en una nación de tuertos y ciegos más o menos desdentados, notaron que la palabra “sangre”, en hebreo, se parecía bastante a la palabra “oro”. Y concluyeron que igualmente un castigo de sangre podía compensarse no con sangre sino con oro. ¿Qué tal?

Por supuesto había otros dioses cuyos adoradores opinaban igual, y así, desde los tiempos más remotos, se conoció aquello que los germanos y sus tíos vikingos llamaron “el oro de sangre”, es decir, la compensación financiera por un daño grave. Incluso por un homicidio.

En estos tiempos la mayor parte del oro está en las bóvedas de China, Rusia, la India, y también Estados Unidos, según se supone. El oro restante lo guardan las bóvedas de los Bancos Centrales de varios países. Incluso había unas cuantas barras de oro guardadas aquí, en el Banco Central de Chile. A lo mejor, en una de esas, todavía están ahí, pese a los Pinochetes y aquellos otros que se concertaron o se aliaron para manejar nuestro país como mejor les pareciera.

Pero, a falta de oro, hay billones de dólares de papel revoloteando por todas partes, y en cuanto a la sangre… bueno. Hoy podemos seguir el rastro de la sangre y el rastro del dinero.

En medio de los “lapsus” sobre el tema de los derechos humanos, el rastro de sufrimiento y muerte va derechito hacia los centros de interés geopolítico donde Estados Unidos y sus aliados han intervenido. Por supuesto, cada vez lo han hecho jurando que lo único que quieren es resguardar la libertad y la democracia.

Veamos, después de Somalía, Sudán, Afganistán e Irak, vino Libia, tras el sangriento y brutal derrocamiento y asesinato del dictador Muammar Khadaffi, pese a que el infeliz ya se había dado vuelta la chaqueta, había aceptado en su país centros de tortura de la CIA, doña Hillary Clinton lo había calificado de amigo y aliado, y el derechista presidente de Francia Nicolás Sarkozy había recibido muy felizcote varios millones de dólares que le pasó Khadaffi para su campaña electoral.

Después de Libia, le tocó el turno al ex aliado de Estados Unidos e Israel, el dictador egipcio Hozni Mubarak. Había comenzado a funcionar ese invento multicolor que fue la Primavera Árabe, pero los resultados no fueron muy del gusto de Washington, que comenzó a armar el derrocamiento del nuevo presidente, por un nuevo general apoyado por Arabia Saudita.

El general Sisi derroca al presidente constitucional de Egipto, Mohammed Morsi, y en octubre pasado, consolida su toma del poder quebrantando con tanques la última resistencia de los estudiantes de la Universidad de El Cairo.

Realiza luego unas elecciones a punta de bayoneta que Occidente no vacila en aceptar como legítimas, y formaliza una alianza religiosa, política y militar con las monarquías árabes encabezadas por Arabia Saudita.

En tanto, en Siria, Estados Unidos había apoyado y financiado las primeras revueltas violentas contra el presidente Basher Assad, con el reconocimiento inmediato de los rebeldes cuyas acciones obviamente habrían sido calificadas de terrorismo en cualquier otro lugar del mundo.

De hecho, Estados Unidos y sus socios de la OTAN reconocieron como legítimo un supuesto gobierno en el exilio instalado muy cómodamente en Londres, mientras un torrente de dólares y armamento llegaba a manos de los supuestos rebeldes democráticos, a través de Turquía y de Arabia Saudita.

Pero el presidente Assad resultó un líder que contaba con inesperado apoyo popular, y con la lealtad de sus Fuerzas Armadas. Año tras año de sangrientos ataques fueron contenidos por el gobierno, que poco a poco logró recuperar la mayor parte de su país.

Apoyado por Rusia, Basher Assad lanzó sucesivas propuestas de paz, ofreciendo nada menos que la realización de un plebiscito bajo control de las Naciones Unidas, mediante inspectores internacionales de probada independencia. Assad señaló que si su pueblo lo eligió, sólo su pueblo tiene el poder para destituirlo y reemplazarlo.

Pero ninguna propuesta de solución política fue aceptada. Obedeciendo las instrucciones de Washington, los rebeldes señalaron que la matanza seguiría hasta forzar la salida del presidente, vivo o muerto.

El gobierno legítimo de Siria, por su parte, contó con el apoyo logístico de Rusia, la que fue su aliada incluso durante su lucha por la independencia, en la que la tropas francesas mataron a más de 300 mil sirios, hasta que el general De Gaulle ordenó reconocer la independencia y la soberanía de la nación siria.

Sin duda la alianza de Siria y Rusia fue un factor decisivo para el empecinamiento de Washington en eliminar a cualquier precio el régimen de Basher Assad. Y también fue decisivo el apoyo del movimiento islámico shiíta Hizbollah, de El Líbano, y de la mayoría shiíta de Irak, que a su vez contaban con el respaldo de Irán.

Si Ud mira un mapamundi, verá bien claro el objetivo estratégico de Estados Unidos para asegurarse el control del Medio Oriente y a la vez asediar las fronteras del sur de Rusia que ya estaban a la defensiva por los enormes ataques terroristas de las sectas islámicas del Cáucaso, de la secta Wahabita, que es una de las ramas del Islam sunnita controlado por Arabia Saudita.

Derribar el gobierno de Siria permitiría a Washington cerrar por completo el paso para los shiítas de el Líbano e Irak, bloquear por el sur y el oeste las fronteras de Irán, y formar un eje descomunal, uniendo desde la península Arábiga y el Océano Índico, al sur, hasta Turquía y Ucrania, por el norte.

Pero entonces ocurrió algo extraño y aparentemente inesperado. Tal como venían alertando a los poco avispados estrategas de Washington, una enorme porción de la tora de dinero y armas destinadas a derrocar al presidente de Siria, en realidad fueron desviadas y cayeron en poder de núcleos de Al Qaeda y de la nueva organización militante islámica, ahora denominada Estado Islámico, y que se enmarca en la secta islámica sunnita, la misma de Arabia Saudita..

Esta nueva fuerza armada irrumpió con una fuerza que parecía incontenible, aniquiló a la mayor parte de esos “rebeldes” sirios controlados por Washington y se apoderó de una vasta región del centro y norte de Irak y del noreste de Siria.

Trabajosamente Estados Unidos logró armar una coalición de países asociados para destruir a este nuevo ejército que, además de aguerrido, daba muestras de una ferocidad aterradora.

De hecho, este Estado Islámico hizo públicas decenas de ejecuciones de prisioneros enemigos y colaboradores occidentales. Aunque, en el mismo plazo de tiempo, por su parte Arabia Saudita había hecho decapitar a medio centenar de prisioneros, muchos de ellos condenados por ser irrespetuosos con el rey, o faltar alguna fórmula religiosa. Pero en fin, la gran prensa occidental siempre mira hacia otro lado cuando hay denuncias sobre algún régimen útil para Washington.

Bajo el pretexto de combatir contra el Estado Islámico, Estados Unidos comenzó a bombardear aldeas y ciudades de Siria que estaban bajo control islámico, sin tomar en consideración la atroz cantidad de víctimas civiles que dejan esos bombardeos.

En el último mes, parecía que la lucha contra el Estados Islámico estaba frenando e incluso haciendo desaparecer a las organizaciones armadas de los rebeldes. De hecho, el propio secretario de Estado John Kerry declaró que era necesario dialogar con el presidente Assad para poner fin a la guerra civil de Siria y en cambio eliminar al estado Islámico.

Sin embargo, el propio John Kerry fue desautorizado por el presidente Obama y una vez más volvió a canalizarse material de guerra y dinero para esos rebeldes que ahora son calificados como “moderados”.

Esta semana, el gobierno de Siria recibió muy fuertes arremetidas en el norte y el sur del país, por parte de fuerzas rebeldes, sumadas a las de el Estados Islámico que se afianzaba en Siria a pesar de los bombardeos.

¿Se fija Ud.? Los hechos muestran que para Estados Unidos derrotar al Estado Islámico es menos importante que derrocar al presidente Basher Assad.

Pero el asunto aparece todavía más confuso. Cada vez resulta más evidente que detrás de los hechos hay una gigantesca operación político-militar en que amigos y enemigos van derivando a alianzas inesperadas que alteran la totalidad de la situación táctica de los campos de batalla.

Tras una serie de brutales bombardeos sobre la importante ciudad petrolera de Tirkit, y de zonas en torno de Mosul, la coalición de milicias shiítas anunció que se retirará del frente de batalla en protesta porque los bombardeos están provocando gravísimos daños, muertes y destrucción de bienes de la población civil, que es de mayoría shiíta.

Lo más grave es que estas milicias shiítas ha demostrado ser lejos los mejores combatientes, que han logrado enfrentar con éxito al Estado Islámico, y que opera coordinadamentre con las fuerzas regulares del ejército iraní.

De hecho, a la retirada de las milicias shiítas se sumó la de las brigadas cristianas, y con ello, pese a la lluvia de bombas, se ha paralizado la arremetida para recuperar las ciudades petroleras capturadas por el estado Islámico.

 

Estando así de confusa la situación, se desató la guerra civil en Yemen, donde ya se dio a la fuga el presidente Habed Hadí, un pro estadounidense que es además humilde dependiente de la monarquía de Arabia Saudita.

La rebelión estalló a raíz de la dura represión de las protestas de la mayoría shiíta del país, que se siente oprimida y abusada por una minoría Sunnita impuesta por Arabia. La mayor parte del ejército se plegó a la rebelión y la marea popular logró ocupar velozmente la capital, Sanaa, quedando sólo la ciudad de Aden en manos aún del gobierno.

Tan rápido e incontenible fue el avance de los rebeldes, que Estados Unidos tuvo que hacer abandono precipitado de una de sus más importantes bases militares, abandonando armamento y pertrechos por más de 500 millones de dólares, que quedaron en poder de los insurrectos.

Entre otras cosas, se sabe que los rebeldes cuentan también con unos 250 misiles Scud, de largo alcance, que podrían reducir a ruinas la ciudad de Aden, que controla la angosta entrada de barcos desde el Índico hacia el Mar Rojo y el Canal de Suez..

Invitados por Arabia Saudita, representantes del gobierno ruso participaron en una reunión urgente realizada en Charm-el Sheik, en la costa de Egipto, donde propusieron iniciar un diálogo amplio entre los estados de la región para buscar una salida política.

Pero el fugitivo presidente Habed Hadí rechazó furiosamente cualquier diálogo con los rebeldes y exigió que se formara una coalición de ejércitos árabes para ocupar por la fuerza el territorio de su país.

El viernes una fuerza árabe multinacional comenzó a bombardear Yemén, y al parecer los rebeldes ya lograron derribar un par de Caza-bombarderos F-16 de Arabia Saudita, cuyos pilotos tuvieron que ser rescatados por buques estadounidenses.

Arabia Saudita, al parecer, carece de un ejército realmente capaz de emprender una guerra, más allá de lanzar bombardeos, y de hecho ya comenzó a solicitar a otros países que manden tropas.

Egipto en principio señaló que podría acceder a mandar tropas, siempre que se forme un ejército árabe unificado.

Lo más interesante es que Arabia Saudita además ha solicitado al gobierno de Pakistán que se sume al envío de tropas. Para Pakistán la invitación es menos que poco atractiva, y a juicio de muchos analistas, esa petición formulada por Arabia Saudita en momentos en que podría surgir un acuerdo de Occidente con Irán, podría quizás traer de contrabando el aporte por parte de Pakistán del armamento nuclear que Arabia Saudita está codiciando.

 

¿Qué evolución tendrá ese laberinto de hipocresías, en que la mayor parte de las afirmaciones son aquellos lapsus que mencioné?…

El rastro de la sangre nos lleva al Oriente Medio, aunque se teme que también en Ucrania las masacres vuelvan a desatarse.

Pero, ¿qué rumbos nos muestra el otro rastro, el del oro, o de las finanzas?

Esta semana quedó claro que, al menos en asuntos de finanzas mundiales, no es Rusia la que se encuentra aislada. No. Es Estados Unidos, al que ya sus más confiables aliados y socios le dieron estrepitosamente la espalda, adhiriendo en masa al Banco Asiático de Infraestructura e Inversiones. El AIIB de China, con sede central en Shanghai. Los países más rubiecitos del Pacífico Sur, Nueva Zelandia y Australia, le dieron la espalda a las presiones de Washington, sumándose a las grandes economías europeas que incluyen por supuesto a Rusia.

Y no sólo eso. También el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial declararon que apoyan al gigantesco banco chino y ofrecen darle respaldo y coordinar con él las grandes políticas financieras del planeta.

Bueno, después de su estruendoso fracaso en el intento de aislar a China y a Rusia, ahora Washington señaló que en realidad es incluso posible que Estados Unidos se incorpore también a la iniciativa financiera de la China.

Es decir, está insinuando una especie de asociación, digamos una suerte de matrimonio para que, juntitos los dos, puedan hacerle frente a las crisis que están proliferando como callampas, y, en una de esas puedan diseñar juntitos el Nuevo Orden Mundial soñados por los filosofastros republicanos en los tiempos de Bush.

La verdad es que ya casi toda la prensa de Estados Unidos especializada en economía, coincide en que también en ese campo hay mucho lapsus, mucho lapsus que en cualquier momento se puede volver apocalíptico.

De hecho, la cadena CNBC, que apoya a los demócratas, admitió esta semana que el precio del petróleo ya comenzó a subir y que antes de fin de año llegará al menos a los 70 dólares el barril, en circunstancias de que, por ejemplo, en Rusia, el costo de extracción es de sólo 25 dólares o menos.

Igualmente, ya se admite que el shale oil, el hidrocarburo de fracking, además de tener un costo de extracción enormemente mayor,se agotará en muy corto tiempo.

Del mismo modo se acepta que hasta ahora es ilusorio pensar que fuentes alternativas de energía puedan competir con el petróleo en términos de la energía neta que proporciona cada barril de ese combustible.

Y, como si fuera poco, señalan que es real que las cifras del gobierno en economía están sufriendo de muchos, muchísimos lapsus que ocultan una realidad alarmante. De hecho, según las cifras del gobierno, ya hay varios millones más de personas que encontraron trabajo, es decir, que ya pueden gastar dinero.

Y junto a eso, el bajísimo precio de los combustibles aliviaría el gasto familiar de transporte, liberando bastante dinero para gastar.

Sin embargo, las compras detallistas, lejos de aumentar, han seguido encogiéndose y las utilidades del comercio se han desplomado.

Igualmente, las dudas sobre el futuro del dólar como divisa del comercio mundial, han aumentado vertiginosamente luego del triunfo estruendoso de la iniciativa china.

 

¿Qué pasará en el momento en que el dólar ya no sea ni necesario ni preferible para el comercio mundial?…

La diferencia entre el oro y los billetes es que jamás el oro se bota a la basura. Pero, ¿qué gobierno o qué empresa financiera podría querer que Ud. Se entere del peligro en que se encuentran sus ahorros?

Fíjese Ud. Que ya en Francia el gobierno está proponiendo que toda información alarmante, toda sospecha de que existan confabulaciones o conspiraciones, pase a constituir delito en grado de crimen terrorista.

Sólo se podrá informar sobre operaciones sospechosas y posibles actos de corrupción, una vez que los tribunales hayan emitido su fallo definitivo. O sea, la gente no puede enterarse de nada, hasta que las autoridades resuelvan que se pueda informar.

En Estados Unidos, ahora, el gobierno de Obama logró que un tribunal federal siente jurisprudencia, estableciendo como procedimiento válido, que se prohíba informar sobre situaciones sospechosas que merezcan investigación.

Ello, bajo la figura de que también las empresas privadas y los personajes del mundo de los negocios deben ser protegidos de investigación judicial o periodística, ya que, en una de esas, alguno de los presuntos delincuentes podrían dar a conocer secretos que se consideran importantes para la seguridad del Estado.

O sea, según eso, cualquier posible sinvergüenza platudo pasaría a quedar blindado en sus secretos, bajo el concepto de… “Secretos de Estado”.

 

¿Se fija Ud?… Mucho se está hablando de que se nos viene encima un apocalipsis y que Dios está a punto de echarnos la caballería encima con sus cuatro jinetes horrorosos.

Yo, personalmente, no creo en esa clase de dioses ni tampoco en Apocalipsis. Creo que lo diabólico está en la mentira, en el “lapsus” sistemático que trata de impedir que la gente pueda pensar..

No espero ningún Apocalipsis. Pero temo el apoca lapsus, la inundación de esos lapsus que nos engañan. Y que son muchos.

¡Hasta la próxima, amigos! Cuídense, es necesario. Hay peligro, hay mucho peligro.

Foto: Niña siria se rinde frente a cámara fotográfica, la confunde con un fusil. @NadiaAbuShaban

 

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