Avanzan las negociaciones del nocivo Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP)

Avanzan las negociaciones del nocivo Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP)

El TPP o Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica es un tratado de libre comercio multilateral que se negocia en secreto, a espaldas de la ciudadanía. En el acuerdo impulsado principalmente por EEUU participan también Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Canadá, México, Perú y Chile.

Durante la semana pasada la Cámara de Diputados, de manera bastante insólita, rechazó la idea de que pudieran hacerse públicos los temas que toca el mentado acuerdo. La medida es insólita, pero va de la mano con el total secretismo en torno a las materias tocadas el acuerdo que en todos los países se conversa y negocia a espaldas de la ciudadanía. Lo que más se sabe sobre sus temáticas se recoge fundamentalmente gracias a las revelaciones hechas por Wikileaks. Se estima que son más de 26 capítulos de negociación donde el acuerdo busca regular temáticas que van desde el comercio de lácteos, derechos digitales, patentes comerciales hasta la regulación de materias laborales y medioambientales.

El portal TPP abierto revela que el tratado atenta contra los derechos digitales pues “El TPP busca convertir a los proveedores de acceso a Internet en los responsables de censurar contenidos unilateralmente, sin intervención de un organismo superior, como el poder judicial, que garantice nuestros derechos. Además, busca endurecer las sanciones a las infracciones del derecho de autor, penalizándola con multas, desconexión de Internet y hasta cárcel.” y agrega “Prácticas hoy comunes, como postearle un video a un amigo, podrían desaparecer, cambiando por completo el modo en que Internet se ha convertido en una herramienta vital para nuestras vidas.”

Respecto a los medicamentos el sitio señala “El TPP busca expandir el plazo de protección a las patentes de medicamentos, lo que significa mayores trabas para la fabricación de genéricos y, en consecuencia, medicinas cada vez más caras.”

En este mismo sentido el presidente del Colegio Químico-Farmacéutico Mauricio Huberman, señaló al medio Radio Universidad de Chile “Me parece que en ese tipo de cosas no estamos de acuerdo, tampoco hacer una definición de las plantas y registrarlas. Por ejemplo, podríamos nosotros tener que pagar royalties por el boldo que es chileno, y no me parece. Ese tipo de cosas no son adecuadas. Creo que no van en caso de la innovación, aquí se está tratando de hacer abuso en cuanto algunos excesos por algunos cambios tecnológicos, y haciendo pasar esos cambios tecnológicos como sistema de inventiva e innovación para tener más años de registro. No me parece adecuado”.

El nefasto tratado negociándose desde el año 2010 a espaldas de la ciudadanía y que está en su fase final de negociaciones puede incluso vulnerar la soberanía del país en materias judiciales. Por ejemplo, en relación a materias de derechos de autor el país queda supeditado a un organismo internacional que vela por ellos. “las grandes empresas pueden demandar a los gobiernos ante un tribunal comercial internacional, por introducir nuevas leyes – como las leyes de protección al consumidor – que dañen sus negocios.” señala TPPabierto. El acuerdo es tan burdamente proclive a las políticas de las transnacionales, que pese al secretismo, millones de personas se oponen a su firma. El acuerdo, por cierto, deberá pasar por el parlamento en su totalidad probablemente el segundo semestre y sin que se le puedan incluir modificaciones. Es decir, se aprueba completamente o se rechaza en su totalidad y viendo el actuar del parlamento la semana pasada donde se niega la posibilidad de conocer el tratado a la ciudadanía es probable que su votación sea por la primera opción si es que no existe la correspondiente y necesaria protesta de la ciudadanía.

Como denunció Ruperto Concha hace un mes “En el Tratado Transpacífico, hay 480 representantes de las grandes empresas y sólo 86 puestos que se reparten los representantes del sector social, el sindical y el político. Es decir, las grandes transnacionales, desde la partida, tienen garantizado el quórum y la mayoría absoluta para imponer todas sus decisiones, como les dé la gana.”

Dentro de los temas donde pueden ejercer su poder de decisión es en un tema bastante sensible para la ciudadanía como son las materias en torno a los alimentos transgénicos. Según ha denunciado TPP abierto “, la industria estadounidense está pidiendo poderes aún más estrictos para limitar la regulación de productos, como los alimentos genéticamente modificados, pesticidas y aditivos”

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