Crónica de Ruperto Concha: Sexo Estéril

Crónica de Ruperto Concha: Sexo Estéril


En Europa, esta semana ya comenzó a hacer un calor de primavera avanzada. Pero la gente no se muestra ni muy alegre ni muy romántica. En realidad han recibido noticias de ésas que los dejan tristes y enojados.
Por un lado, la reunión convocada por la súper jefa de la Unión Europea, en la ciudad de Riga, Letonia, reveló que ya eso de la hostilidad contra Rusia es algo que ya no quiere casi nadie. Que la propia Angela Merkel tiene claro que hay que parar las amenazas de la OTAN, y, sobre todo, que hay que dejarles en claro a los europeos orientales que no deben hacerse ilusiones de que la Unión Europea sea el Viejito Pascual.
En ese sentido, la primera ministro alemana estaba aludiendo al sueño de los europeos orientales, de que recibirían el beneficio de libre tránsito, sin visa, por toda Europa, para emigrar y buscar trabajo en Alemania, en Francia, Inglaterra o Suecia.
Todos tienen claro que el principal anhelo de esa gente es ni más ni menos que largarse de su país rumbo a la supuestamente próspera Europa occidental.
Ahora les dejaron clarito que si quieren libre tránsito por Europa, primero tendrán que cumplir todas las exigencias de reformas, saneamiento financiero y disciplinada obediencia a los mandatos de Bruselas. Y eso, bueno, se vería recién en unos cuantos años más. ¡Varios! ¡Más de 5 años, y si se portan bien!
¡Imagínese usted cómo se habrán sentido esos ilusos ucranianos, junto con los rumanos, los eslovenos, los georgianos, los azerbaijanos y los armenios, que ya se estaban creyendo europeos y hasta tenían las maletitas hechas!
Y, para agregarle burla a la vergüenza, se sintieron tan lamentablemente emigrantes como esos centroamericanos que sueñan con colarse a Estados Unidos, o los africanos y árabes que tratan de colarse a Europa desde el sur.

En realidad, la inmensa mayoría de los europeos quiere que se cierren las fronteras a los inmigrantes ilegales, y que sólo se permita el ingreso a quienes justifiquen formalmente sus calificaciones personales, sus antecedentes o, en su caso, su condición de asilado político.
En cuanto a la tragedia de esa masa de gente que se embarca a la desesperada encomendándose a traficantes criminales que a menudo terminan arrojándolos al mar… Bueno, los funcionarios o burócratas que gobiernan la Unión Europea decidieron buscar una solución en dos niveles.
Primero, repartir los varios miles de inmigrantes que ya se encuentran en Europa, sobre todo en Italia, Grecia y España, asignándole cuotas a cada uno de los países miembros de la UE.
Cuando el presidente de Hungría se enteró de que a su país le tocaría acoger como a 20 mil africanos y árabes más, montó en cólera y dijo que eso es una chifladura, una locura, una idiotez.
Por supuesto, los funcionarios de la UE se sintieron muy enojados, sobre todo porque el mandatario húngaro les restregó en la cara que la segunda propuesta, consiste ni más ni menos que mandar aviones y buques de guerra a hundir las embarcaciones sospechosas de traficar inmigrantes.
Y eso, incluso efectuando ataques destructivos preventivos dentro de los propios puertos de Libia, Túnez y Marruecos, desde donde zarpa la mayoría de esas embarcaciones.
O sea, es un intento de resolver un problema inmenso, aplicando el apolillado criterio de la fuerza militar, que ya mil veces ha demostrado su estúpida inutilidad.

Aunque la mitad de los estadounidenses consideran que el presidente Barack Obama es el más tonto de la historia de su país, es sin embargo importante asumir que en los meses que le quedan de su mandato se ha empeñado en objetivos razonables y buenos, como restablecer relaciones con Cuba, negociar el fin de las sanciones contra Irán, y sobre todo, asumir que la verdadera y más terrible crisis que se está incubando en estos momentos, es la crisis del medio ambiente y el cambio climático.
De hecho, los republicanos se enfurecieron cuando Obama señaló que las grandes tragedias de este tiempo, incluyendo el terrorismo, las guerras y las convulsiones sociales, son motivadas y exacerbadas por el deterioro del medio ambiente que hace que multitudes tengan que desplazarse invadiendo otros lugares para poder seguir viviendo.
También esta semana, durante una reunión preparatoria de la Cumbre sobre Cambio Climático que se realizará en París a fin de año, el gobierno de Francia declaró abiertamente su pesimismo sobre las metas buscadas que incluyen limitar el calentamiento global a un máximo de dos grados centígrados.
El canciller francés Laurent Fabius, señaló que los gobiernos no han dado cumplimiento a sus compromisos de aportar 100 mil millones de dólares, a partir de 2020, para que los países subdesarrollados puedan reemplazar su tecnología y sus industrias para disminuir la polución atmosférica.
Hasta ahora, de los 21 países más desarrollados, sólo se han confirmado aportes por menos de 4 mil millones. La meta inicial de aportes documentados es de algo menos de 10 mil millones de dólares antes de este fin de año, pero esos aportes serán derivados a los países menos desarrollados en calidad de préstamos a largo plazo, que serán negociables según la disminución de emisiones de carbono.
Entre los que no han cumplido su compromiso se cuentan Estados Unidos, que comprometió 3 mil millones; Japón, con 1.500 millones; Canadá, con 277 millones, y Australia, con 187 millones.
Si los países ricos no cumplen sus compromisos para iniciar medidas concretas con los países pobres, la próxima cumbre sólo llegaría a un inútil y desalentador final con resultados nulos.

Al pesimismo por el incumplimiento de los aportes de los países ricos, se suman dos nuevas áreas de pesimismo en cuanto a que se logre salvar la ecología de nuestro planeta, cuyo medio ambiente está cada vez más próximo a volverse incapaz de sostener la vida como la conocemos.
Por un lado, la presión enorme de las grandes corporaciones que de hecho están ya adquiriendo el poder político en la mayoría de los estados llamados “occidentales”. Defendiendo sus intereses, estas corporaciones se oponen a las políticas ambientalistas, e incluso apoyan con entusiasmo el armamentismo y el peligro de una guerra mundial, ya que en ese proceso los gobiernos aumentan fabulosamente sus compras a la vasta gama de mega industrias que sirven al mercado de las armas. Desde aparatos ultra sofisticados, hasta la munición de uranio empobrecido.
De hecho, los gobiernos indígenas de Alaska, haciendo uso de sus prerrogativas constitucionales en EEUU, están en estos momentos tratando de obtener que Barack Obama, en su calidad de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, ordene suspender el programa de ejercicios militares y juegos de guerra de la Marina estadounidense, que comenzarían este fin de año en el Pacífico norte.
Los gobernantes de las naciones indígenas se han unido a las empresas pesqueras y a las instituciones científicas ambientalistas, denunciando que los ejercicios de guerra naval que comenzarán en noviembre incluyen bombardeos y lanzamientos de torpedos, instalación de potentes equipos de sonar y boyas electromagnéticas, además de la emisión de miles de toneladas de desechos que contienen compuestos de plomo, cromo, tungsteno, cadmio, cianuro, naftaleno, y una docena más de compuestos altamente tóxicos.
De hecho, sólo en estas primeras maniobras de fin de año, la Marina ha reconocido que emitirá alrededor de 180 toneladas de esos desechos, y admiten que los juegos de guerra matarán o dejarán malheridos a cerca de 400 mil mamíferos marinos, desde focas hasta ballenas.
Y ello, precisamente en la época en que tanto los peces como los crustáceos y los cetáceos se encontrarán en sus etapas de reproducción.
Es decir, aquellos ejercicios de guerra naval sólo en este fin de año causarán un daño tan extremo que no podrá haber recuperación ambiental en menos de 10 años.

El otro aspecto que se perfila en contra de las esperanzas de recuperación del medio ambiente planetario, es la explosión demográfica en el mundo subdesarrollado. Según los expertos de las Naciones Unidas y de las universidades que investigan los cambios en geografía humana, ambiental y económica, ningún programa de defensa del medio ambiente puede tener éxito sin no incluye una efectiva política de planificación familiar, de control de la natalidad.
Ciertamente, todos saben bien qué es lo que mueve a los miles y miles de seres humanos que emprenden la trágica aventura de abandonar el lugar en que vivían para intentar reintroducirse en Europa, o en Estados Unidos, o Malasia, o Australia, arriesgando todos sus ahorros, arriesgando sus vidas y las de sus seres queridos.
Los hechos son simples. En Guatemala, El Salvador, Honduras y gran parte de México, la tasa de natalidad es de más de 6 hijos por mujer. O sea, incluso descontando la mortalidad infantil, la población se triplica en cada generación.
En la mayor parte de África y en la mayor parte de los países islámicos, el índice de natalidad es similar al de América Central. Ese torrente de niños pequeños carecen de las mínimas posibilidades de crecer sanos y ni soñar pueden en alcanzar una verdadera prosperidad.
En Mianmar, Birmania, el gobierno intentó aplicar una ley prohibiendo a las mujeres tener hijos con menos de 3 años entre cada embarazo. ¿Se da cuenta Ud?.. Se trataba de evitar que chiquillas de 16 o 17 años entren en la rutina de un embarazo cada año, y que cuando cumplen 25 ya han parido 7 u 8 veces.
Sus cuerpos se han deformado y también sus cerebros y sus posibilidades de avance cultural, de capacitación, o incluso de sentir siquiera alguna esperanza.
Sin embargo, fíjese Ud., los activistas de derechos humanos denunciaron internacionalmente a ese gobierno, acusándolo de violar el derecho de las mujeres a decidir por sí mismas si quieren quedar embarazadas.
En estos momentos, buenos, aquella ley está en moratoria.

Por cierto, también en África y en América Latina hay zonas hay clases sociales donde efectivamente las mujeres tienen una opción real de planificar sus familias. En Nigeria y Sudáfrica, las mujeres de nivel educacional mediano ya disminuyeron su tasa de natalidad que era entre 6 y 8 hijos por mujer, a sólo 2,2 hijos. O sea, cada 10 parejas nacen 22 niños. En Argentina, la natalidad es sólo ligeramente superior a los 2 hijos por mujer, lo que permite que la población se mantenga prácticamente estable.
En toda Europa, incluyendo Rusia, y además en China, la tasa de natalidad es menor a 2 hijos por mujer, y claramente hay disminución de la población.
Supuestamente, ello se traduciría en que un número menor de trabajadores activos tienen que financiar las pensiones de un número mayor de población pasiva, de jubilados. Sin embargo, ese fenómeno se neutraliza por el hecho de que cada vez se necesita menos gente para la producción de la riqueza y de los bienes que necesita la población existente.
El avance tecnológico se traduce en un aumento cada vez mayor de la productividad, a la vez que se eleva la necesidad de proporcionar nuevos y más altos niveles de educación a un número creciente de personas que antes sólo podían optar a ser trabajadores manuales con bajos ingresos económicos.
Con las cifras actuales de explosión demográfica, se prevé que en unos 15 años más la población mundial habrá aumentado en mil millones de personas, llegando a 8 mil millones de habitantes en el planeta. Y su llegada a este planeta atestado se traducirá en ejercer una presión enorme, al parecer insoportable, sobre los recursos que existen en el planeta.
Desde la simple agüita para beber y lavarse, hasta los sofisticados aparatos de alta tecnología. Existen muy serias dudas sobre la capacidad planetaria de abastecer a esos mil millones agregados, y de procesar y evacuar sus basuras y demás desechos.
El sombrío filósofo George Bataille decía que las lágrimas, el llanto, es el mejor reactivo y catalizador de cambios en el alma de los pueblos. Sobre todo las lágrimas de los niños. Es lo que él llamaba “la vieja agua purificadora”, el agua hemostática que surge del dolor.
En esta primavera del hemisferio norte, que es el otoño en nuestro hemisferio sur, se acumulan cada vez más los hechos que pueden provocar dolor y lágrimas. Y la gente está cambiando sutilmente y en todos los países.
Fíjese que una encuesta de la semana antepasada en Estados Unidos, reveló que un 60% de las personas preferiría elegir un presidente gay, antes que un presidente evangélico. ¿Qué significa ese cambio tan enorme en una nación que supuestamente es la más bíblica del mundo?
Ayer se informó que en Irlanda, un plebiscito sobre la igualación total de los casamientos hetero y homosexuales, dio un triunfo abrumador en favor de la homosexualidad. Más de un 62% de los votos aprobaron la igualdad.
En Rusia, el Presidente Vladimir Putin enfatizó que él tiene excelentes y queridos amigos que son homosexuales, y que él de ninguna manera es un homófobo, como calumniosamente lo muestran en la prensa anti rusa.
En Estados Unidos, las campañas sistemáticas para prevenir los embarazos de las adolescentes, sobre todo mediante implantación de la T de cobre y otros dispositivos intrauterinos, ya han logrado reducir en un 40% dichos embarazos y un 50% los abortos.
¿Qué significa eso?
También en las últimas semanas, el propio Papa Francisco mencionó que las mujeres realmente no debieran andar reproduciéndose como conejos, y que todos los humanos debiéramos entender que somos responsables de este planeta en que vivimos.
¿Se fija Ud?… Reproducción y ecología, dos temas que en realidad las clases políticas y dominantes en todo el mundo han eludido abordar con sinceridad y con voluntad verdadera…
Es la propia gente la que aparece cambiando sus posturas, revisando sus valores, desechando sus viejos tabúes, como si el dolor, la incertidumbre y el miedo que están prevaleciendo, en verdad estuviera generando una especie de revolución instintiva.
Fíjese Ud. que en el sitio web de Yahoo, el jueves 21 de mayo, presentó una serie de 4 mujeres con caritas de alegre satisfacción, que informaban acerca de los juguetes o artefactos sexuales que ellas utilizaban y que les parecían más placenteros. Oiga, recordemos que Yahoo es quizás el más conservador y colijunto de los sitios web de internet.
En realidad a nivel mundial, la industria de los juguetes sexuales ya es gigantesca y sus productos son cada vez más sofisticados. Desde miembros masculinos y vaginas que tienen movimiento propio, además de otros órganos bastante más depravadillos, hasta muñecas y muñecos enteros, con características cada vez más próximas a las de un robot erótico completo.
Se prevé que, a la sombra de la legislación actual que es completamente permisiva sobre esa clase de artefactos, en poco tiempo más habrá auténticos robots sexuales diseñados para satisfacer hasta las más extremas fantasías eróticas.
Y por supuesto, sería realmente cómico que se dictara una ley criminalizando el abuso o la violación de una muñeca animada.
¡De qué se trata entonces esto?
¿Hasta qué punto nuestro instinto de supervivencia nos está llevando a preferir el sexo estéril?
Pensar en eso y tratar de entenderlo es un desafío importante.
¡Hasta la próxima, amigos! Cuídense, es necesario. Hay peligro.

 

Imagen: http://www.rtve.es

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