[AUDIO] Crónica de Ruperto Concha: Un nuevo Gobierno Mundial

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Tal como un gran avión de pasajeros que va tan rápido que pareciera ir despacito patinando en el cielo… Así van las cosas en casi todo el mundo de hoy. Ayer, 24 de octubre, se cumplieron 70 años de la fundación de las Naciones Unidas, y, aunque muchos consideran que ha servido de poco, la verdad es que ha sido una potente fuerza jurídica, intelectual y política a la que en gran medida nuestro mundo le debe el haber alcanzado una base de coherencia, un mínimo, pero que ha ayudado a dar comienzo a un proceso de relativo entendimiento internacional.
Por las Naciones Unidas surgieron entidades como la FAO, para la producción de alimentos, la UNICEF, para definir y dar normas en relación a la infancia, la OIT, para las normas y derechos de los trabajadores, la UNESCO, para velar por la cultura y la herencia histórica de las naciones, la Comisión de Derechos Humanos, la Corte Internacional de Justicia, en fin, una vasta gama de entidades que generaron en gran medida las mejores herramientas que jamás antes había tenido la humanidad para desarrollarse.

Desde su primer día las Naciones Unidas quedaron sujetas al carro de las potencias victoriosas de la Segunda Guerra Mundial, y por ello pasaron a ser un campo de batallas jurídicas, políticas y diplomáticas, donde las dos súper potencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, se equilibraban mutuamente como los arcos de un puente, creando así el espacio en que las naciones más débiles podían buscar caminos alternativos.
Y fue por ello que aquel equilibrio se derrumbó al desintegrarse el gran polo capitalista estatal que era la Unión Soviética. El espacio político y cultural que había ocupado las Naciones Unidas fue ahora ocupado por el polo capitalista de las grandes corporaciones privadas. Y en realidad el rol de las Naciones Unidas se debilitó hasta casi desaparecer.
Ya en la última década del siglo 20, Estados Unidos y Europa se abocaron a destruir el último estado socialista marxista de la región, que era la federación de Yugoslavia, la que fue desintegrada en cruentas sublevaciones que culminaron en un ataque masivo de los ejércitos de la OTAN sobre Serbia.
Al margen de las causas y las características de esa guerra, lo más significativo fue que por primera vez desde su fundación, las naciones occidentales violaron la carta constitucional de las Naciones Unidas y lanzaron una guerra, contra una nación europea, fíjese Ud., sin autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Con ello pareció que ya las Naciones Unidas habían perdido su capacidad de intervenir para evitar guerras, y que las decisiones internacionales habían quedado de hecho sujetas al poderío de la única súper potencia sobreviviente.

Y sin embargo, las Naciones Unidas no habían sido del todo avasalladas. De hecho, en estos momentos está cobrando fuerza una profunda reforma de todas sus estructuras, apuntada a recobrar el espacio internacional perdido. Y de hecho el resurgimiento estratégico, tecnológico y económico de Rusia y China ya comenzó a desafiar la hegemonía de Estados Unidos.
En Europa y también dentro de Estados Unidos, en los últimos días la prensa está reconociendo ya que tanto Rusia como China están ofreciéndole al resto de las naciones un nuevo mapa de potencias geopolíticas. Y ese ofrecimiento alcanza también a Estados Unidos.
O sea, una nueva geografía planetaria en donde el poder cobra un aspecto multipolar, en donde ninguna potencia podría acumular poder hegemónico ni en lo militar ni en lo económico.
En estos días resulta impresionante encontrar que los grandes medios de la prensa occidental están finalmente reconociendo la validez de las propuestas de Rusia y China tanto para las crisis militarizadas, como para las crisis económicas.
En estos momentos, toda la Unión Europea aparece respaldando la conducción económica de China, que sigue funcionando como motor principal de la economía mundial, y, al mismo tiempo, respalda también el programa estratégico de Rusia tanto para resolver la crisis de Ucrania como para poner fin a la guerra civil de Siria.
Incluso Estados Unidos esta semana aceptó que el presidente de Siria, Basher Assad, participe en las negociaciones de paz y mantenga la jefatura de gobierno hasta la realización de las nuevas elecciones generales de la República Siria.
O sea, la aplicación total del plan del presidente de Rusia, Vladimir Putin, y del propio presidente Assad, de entregarle a la nación siria la decisión final de, o bien mantener en su cargo al actual presidente, o reemplazarlo por otro candidato que obtenga mayor apoyo popular, que saque más votos.

En Ucrania, en estos momentos se están realizando las elecciones parlamentarias y de gobernaciones, exceptuando las provincias orientales pro rusas, también siguiendo los acuerdos de Minsk, que fueron aprobados por Rusia, Alemania, Francia y Ucrania.
El presidente ucraniano Poroshenko insiste aún en que las reformas que aumentan la autonomía de las regiones no harán de Ucrania un estado Federal. Sin embargo ya la prensa europea, incluyendo medios estatales como la Deustche Welle, de Alemania, y la BBC británica, admiten que de hecho las provincias de Donetsk y Lugansk ya se han incorporado en todo sentido al mundo ruso. Se habla ruso, se utiliza el rublo, los abastecimientos proceden de Rusia, en fin, la autonomía de las provincias rebeldes ya es prácticamente total.
Igualmente, ya se acepta en Europa como hecho consumado la reintegración definitiva a Rusia de la península de Crimea. Y, rubricando la posición europea, Alemania anunció esta semana la voluntad de normalizar y profundizar las relaciones amistosas tanto con Rusia como con Ucrania, lo que implica que las sanciones anti rusas no serán renovadas.
En resumen, los tonos amenazantes e insultantes que habían predominado hasta ahora como presagio de guerra inminente ya están dando paso a un lenguaje moderado y al avance de acuerdos que parecían imposibles hasta pocos días atrás.
En cambio, la política convencional ha comenzado también a anunciar cambios profundos. La victoria de la centroizquierda canadiense de inmediato se expresó con la retirada de las fuerzas canadienses que estaban participando en la coalición convocada por Estados Unidos para combatir al Daesh, o Estado Islámico.
Asimismo, la nueva y contundente mayoría de centro izquierda que desplazó al gobierno conservador, ya hace prever que el Parlamento no ratificará el Tratado Trans Pacífico, trabajosamente aprobado en principio por la angustiada presión de Estados Unidos.

En Gran Bretaña, el gobierno conservador está manteniéndose trabajosamente a flote, y mantiene su proyecto de someter a plebiscito si Gran Bretaña continuará o no en la Unión Europea.
Y ello, sabiendo que un retiro británico quebrantaría a la Unión Europea, hasta el punto de que se prevé, en ese caso, su desintegración en un futuro muy próximo.
Pero aún más grave es la situación creada el viernes en Portugal, cuando el presidente portugués, Aníbal Cavaco Silva, decidió desconocer el triunfo de la coalición de izquierda, que obtuvo mayoría absoluta en las elecciones del 4 de octubre, mientras que la coalición oficialista, de derecha, quedaba reducida a un 38%. Pese a eso, Cavaco designó un nuevo primer ministro por su cuenta, sin tener mayoría.
Ayer, la izquierda cerró filas junto a los comunistas y los socialistas, y procedieron a nombrar nuevo presidente del parlamento. Con ello, se ha producido la peor crisis imaginable, y obviamente el Congreso no permitirá que un gobierno de minoría pueda aprobar leyes en contra de la mayoría.
Y lo que resulta especialmente grave es la declaración que hizo el viernes el presidente Cavaco, en el sentido de que para él, la disciplina y la obediencia ante las autoridades de la Unión Europea, está por encima de los procedimientos democráticos de la nación.
La crisis política de Portugal puede tener repercusiones que afecten no sólo a las imposiciones de austeridad, sino, incluso, a la permanencia de Portugal en la OTAN.

¿Se fija Ud? … es como si de repente la Historia de Occidente hubiese apretado a fondo el acelerador.
En nuestra América, también están dándose elecciones que pueden tener efectos de muy largo alcance. Por supuesto, hoy se está eligiendo un nuevo gobierno de la República Argentina, y las encuestas coinciden en predecir una clara victoria del peronismo, ratificando su apoyo a lo que fue el gobierno de la presidente Cristina Fernández. Sin embargo, se espera también que el candidato oficialista Daniel Scioli no llegará a tener mayoría absoluta y habrá una segunda vuelta.
También en Colombia, hoy día se están realizando elecciones municipales y de gobernadores provinciales. También aquí las encuestas prevén un triunfo de la izquierda y la centro izquierda, aunque la derecha podrá mantener el control sobre varias ciudades importantes.
Y en Haití, también hoy se están realizando elecciones generales. Segunda vuelta en las parlamentarias y primera vuelta en las presidenciales. En el caótico panorama político haitiano, lo más notorio ha sido la reaparición en política del ex presidente Jean Bertrand Aristide, quien fuera derrocado por Estados Unidos en 2004.
En Nicaragua, mientras tanto, el Congreso esta semana ya aprobó los estudios finales de impacto ambiental en que se contemplaban las exigencias ecológicas y de las comunidades afectadas, para dar comienzo este año a las grandes faenas de construcción del Canal Interoceánico que se prevé va a reemplazar al Canal de Panamá.
También esta enorme obra de ingeniería tiene como efecto colateral la instalación de un vasto complejo de protección y seguridad, que para muchos implicará una fuerte presencia de fuerzas armadas chinas, equivalentes a lo que han sido las bases militares estadounidenses en torno al Canal de Panamá.
¿Qué es lo que se está configurando en este conjunto casi torrencial de novedades políticas, estratégicas y económicas?…
Ya no sólo en Estados Unidos se está hablando del Nuevo Orden Mundial. La idea de un reordenamiento total está desarrollándose y discutiéndose en Rusia, en Canadá, en Australia, en Japón, en China. Y hace pocos días, en la isla griega de Rodas, se realizó un encuentro llamado “Foro Público Mundial, para el Diálogo entre Civilizaciones”.
Entre los participantes destacan académicos y líderes políticos como , entre muchos otros, el ex Ministro de Relaciones Exteriores de la India, Kanwal Sibal, el ex ministro de Defensa de Alemania, Karl Theodore von Guttenberg, el ex presidente de la República Checa, Vaclav Klaus, el presidente de la Unión Ferroviaria Mundial, dr. Vladimir Yakunin, además de un centenar de miembros de parlamentos europeos.
Los temas analizados en ese Foro Público Mundial fueron los desafíos de la nueva información periodística digital y la protección legal internacional a los denunciantes que entreguen a la opinión pública asuntos mantenidos en secreto por entidades de gobierno pero que amenazan la seguridad o los derechos de la gente.
Se analizó también en profundidad el tema de la crisis de refugiados e inmigrantes.
El uso de las guerras localizadas como instrumentos para provocar artificialmente cambios políticos.
Los desafíos educacionales para preparar a los niños y jóvenes a desempeñarse en una nueva realidad que todavía nadie puede planificar con exactitud y que sin duda presentará desafíos imprevisibles.
El sentido de este foro es básicamente producir un intenso intercambio de información de alto nivel y basado en evidencias sólidas, y el análisis de esta información en acercamientos interdisciplinarios, siempre en una doble perspectiva de búsqueda de la paz, y defensa del medio ambiente.
Se plantea el foro como respuesta al célebre ensayo de Samuel Huntington, publicado en la revista Foreign Policy, de Estados Unidos, bajo el título “La Colisión de las Civilizaciones”. Es decir, se trata replicar al concepto de choque o colisión, con el de diálogo o entendimiento de las civilizaciones.
Ciertamente, este Foro Público Mundial apunta a vislumbrar un mundo más allá del actual desorden mundial. Un desorden que se expresa en irremediable crisis económica, irremediable destrucción ecológica planetaria, una cada vez peor distribución de la riqueza, guerras sangrientas e interminables y, sobre todo, fíjese Ud….
Síntomas cada vez más generalizados de que está aumentando el nivel de desagrado o incluso de odio de unos seres humanos ante otros con los que tiene que estar en contacto.
Y sin embargo, extrañamente, las encuestas de motivación y preferencias de la gente, en países muy alejados entre sí, y en grupos sociales muy distintos, resultan asombrosamente iguales. O sea, los deseos básicos de la gente bien podrían unirnos a todos en un empeño común por arreglar las cosas entre todos.
Y sin embargo, en el proceso de tomar decisiones, la gente experimenta unas imprevistas compulsiones aparentemente originadas en el miedo, la incapacidad de comprender, y el odio como reacción irracional.
A diferencia de las reuniones del famoso club de Bilderberg, que postula un nuevo orden mundial basado en el control del poder económico, político y militar por parte de una elite de millonarios, los grupos como el Foro Público Mundial buscan la incorporación de gran número de personas intelectualmente capacitadas, no para buscar el control, sino para diseñar un código de entendimiento y búsqueda amplia y pacífica de soluciones.

¿Es necesario que nos espíen? ¿Quién y por qué, tiene miedo de los secretos de nuestra intimidad?
En realidad, más allá de los estudios organizados, los foros y los programas políticos, se está produciendo por sí mismo un cambio muy sutil y muy decisivo que confluye con los nuevos descubrimientos científicos, las nuevas tecnologías de comunicación, la liberación de los tabúes sexuales y de género, en fin, están alterando los paradigmas que cimientan nuestra civilización.
Todos sabemos que el famoso Siglo 20, “cambalache problemático y febril” como dice el tango, terminó en un desorden caótico, cruel y destructivo, rayano en el suicidio.
Hay que prestar atención a los pequeños indicios que asoman como brotecitos que, siendo tan frágiles, están intensamente vivos y todos juntos son capaces de hacer una estupenda primavera.
Y los que, por nuestros años, sabemos que no nos va a tocar compartir el goce de lo que se anhela, igual nomás podemos disfrutar de haber participado en el intento.
¡Hasta la vista, amigos! Cuídense, es necesario, hay peligro, pero no importa tanto.

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