A 23 días de su inicio: Las enseñanzas del Paro de los trabajadores de la DIBAM

A 23 días de su inicio: Las enseñanzas del Paro de los trabajadores de la DIBAM

[resumen.cl] 23 días en Paro cumplen los trabajadores de la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos (DIBAM) a lo largo de todo el país, en un histórico movimiento sin precedentes en la historia de una institución fundada hace 86 años y cuyos inicios se remontan a los orígenes de la República. En nuestra región permanecen en paro los funcionarios del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de Chillán y Concepción, además de los trabajadores del Museo Mapuche de Cañete y el Museo de Historia Natural de Concepción.

Los grandes medios de comunicación han mostrado escaso interés en difundir este paro, cuestión que ha servido al gobierno, el cual pretende instalar un oscuro proyecto, que manejó a espaldas de la ciudadanía y los propios trabajadores del patrimonio y la cultura.

A 23 días de su inicio y con el desgaste que ello sin duda conlleva, Resumen conversó con Pablo Torres, -dirigente regional de ANFUDIBAM-, asociación que agrupa a quienes trabajan en la DIBAM, sobre temas que exceden lo puramente gremial, ya que este paro desde un inicio ha estado más allá de un bono o aumento de remuneraciones e instaló el tema de las políticas culturales en el centro del debate.

¿De qué han servido estos 23 días de Paro?

Este Paro ha permitido a los trabajadores y las trabajadoras de la DIBAM visualizar diversas realidades: el abandono del patrimonio y la cultura reflejado en la propia institución DIBAM; también para develar el carácter neoliberal de las políticas culturales en nuestro país, donde prima -en el proyecto de futuro ministerio de las culturas-, el paradigma de Estado subsidiario, instalado en Chile durante la dictadura y consagrado en la Constitución del 80; por contraparte, el paradigma democrático y republicano de la DIBAM queda marginado del propio ministerio y transformado en un simple servicio autónomo. Otra cosa que salió a relucir, es que la Nueva Mayoría prolonga las políticas de destrucción del Estado, instaladas por Ricardo Lagos con su famosa modernización del Estado. Transformar a la DIBAM apunta a eso, a tercerizar y externalizar servicios.

¿Cómo graficarías este abandono de la DIBAM y del patrimonio en el país y en la región?

En toda la región del Bio Bio somos solo 28 funcionarios, aquí no existe Archivo Regional, ni una Biblioteca Regional, solo dos museos, uno mapuche en Cañete, -el único de este tipo en el país por lo demás- y uno de Historia Natural en Concepción, una Coordinación de Bibliotecas, que coordina bibliotecas que en la práctica no dependen de la DIBAM, ya que son todas municipales y que viven una realidad, en la inmensa mayoría de los casos, aún peor que la educación municipal.

Y todo esto porque en definitiva, actualmente, los fondos destinados a cultura se los lleva principalmente el Consejo Nacional de la Cultura, financiando vía proyectos y subvenciones a privados: a esto me refería con el concepto de “estado subsidiario”, ese concepto que por desgracia está tan firmemente arraigado en nuestros gobernantes y que proviene, por cierto, del modelo económico y social neoliberal, herencia de la dictadura militar. Si tú miras dónde están los recursos para cultura, la respuesta es: en proyectos y en subsidios. Desde el gobierno de Aylwin en adelante los muesos que se han creado son todos privados, no son DIBAM, no son del Estado, incluso aquellos como el Museo de la Memoria, el Museo de la Solidaridad Salvador Allende o el de Violeta Parra, contradictoriamente, son museos privados, las grandes actividades culturales son administradas por privados, con un importante subsidio estatal por supuesto, por ejemplo ahora en el verano, en el festival “Santiago a Mil” -que ya hace bastante años que vale más que mil-, allí está instalado el lucro, una visión neoliberal de la cultura iniciada en dictadura y de la cual los gobiernos de la Concertación, Piñera y Nueva Mayoría han sido continuadores.

La Dibam en cambio representa otro paradigma, es el Estado interviniendo directamente, haciendo cultura, por eso a la DIBAM la han postergado, por eso la quieren destruir, por eso en este nuevo proyecto de Ministerio de las Culturas la quieren relegar a ser un simple servicio.

Pero el Estado interviniendo, haciendo cultura, es centralista y posterga a las regiones…

Sin duda, opera el centralismo y esta es una historia más vieja aún, podemos remontarnos a los dos guerras civiles que Concepción perdió frente a Santiago durante el siglo XIX, derrotas que trajeron consigo la imposición del estado centralista y autoritario. Si, es correcta tu afirmación, en el Estado también existe un abandono de las regiones, por ejemplo hay que considerar que en el Archivo Nacional de Santiago existen cientos de metros de documentos de Concepción, de hecho la provincia con más documentación de esa repartición, es contradictorio que los investigadores capitalinos conozcan más de la historia penquista y sureña que los propios sureños, ¿centralismo?. Si, pero también inercia de las propias autoridades locales, que no hacen nada por recuperar este patrimonio.

Es una realidad que resulta hasta penosa, hoy día los sitios históricos de esta región, la de mayor relevancia histórica desde el punto de vista político, militar, cultural e incluso social de este país, no están siendo trabajados por la DIBAM, ni el Consejo de Monumentos Nacionales, ni el Ministerio de Educación, este trabajo se está viendo a través de SERNATUR, porque eso es la historia de este país para quienes nos gobiernan, la posibilidad de hacer negocios, de lucrar, en una industria como es el turismo, donde la linea patrimonial es otra variante.

Piensa que, desde el punto de vista cultural, sobre nuestra identidad, por ejemplo y solo en la música fue aquí donde nacieron Violeta Parra y sus hermanos, Victor Jara, Patricio Manns, Claudio Arrau, Ramon Vinay, Críspulo Gándara, Cecilia, Los Ángeles Negros y una pléyade de artistas en plena producción en el rock y el pop; literatos como Nicanor Parra, Gonzalo Rojas, Volodia Teitelboim, Marta Brunet, Baldomero Lillo; en artes visuales Virginio Arias, Marta Colvin, Santos Chávez, Pedro Luna, Julio Escámez, Rene Ríos “pepo”; en el teatro todo lo que fue el TUC, Nelson Villagra, los Hermanos Duvauchelle, Brisolia Herrera, y pido perdón por todos lo que se me quedan en el tintero, la identidad cultural de este país no puede prescindir de esta región y, sin embargo, solo tenemos un modesto Museo de Historia Natural “de Concepción” con 8 funcionarios. En este sentido falta un recinto clave que muestre las artes populares del centro sur de Chile, que replique y reactive la identidad de esta zona, clave para el desarrollo cultural de nuestro país. Museos de este tipo existen, si, en Santiago, ¿dónde está el museo de la poesía y la literatura chilena en Concepción por ejemplo, o con cualquiera de las artes que tuvieron en esta ciudad un punto de inflexión clave durante el siglo XX?

¿Planteas la creación de museos nacionales en la región?

Sin duda y esta es una gran deuda, los museos nacionales no tienen por que estar en Santiago, perfectamente Concepción, la región históricamente más industrializada del país, debiera acoger un museo nacional que recoja este patrimonio, lo mismo el Arte Popular, Concepción podría acoger un Museo Nacional del Arte Popular, la experiencia ya existió, de hecho en la década del 60, cuando la Universidad de Concepción encomendó a Violeta Parra dicha tarea, idea destruida tras el golpe militar y de la cual solo queda una salita miserable de un museo de complicada figura jurídica en Hualpén y una Feria de Arte Popular, que cada año pierde más valor cultural, en Concepción.

Hasta el momento los museos regionales tienen esa característica, nos folklorizan, nos disminuyen, nos reducen solo al localismo, queremos museos nacionales en regiones y Concepción podría albergar perfectamente varios de ellos. Con eso tendríamos una perspectiva descentrada, museos nacionales que no hablen solo de lo local, sino que, desde su especificidad territorial le hables a todo Chile.

La misma historia telúrica de este país, esta región ha sido epicentro de los mayores sismos de la historia de la humanidad, la Ruina de 1837, descrito por Darwin quien pasó por Talcahuano a días de la tragedia, el terremoto de 1939 con epicentro en Quirihue, con miles de muertos en Concepción y Chillán, que motivó todo el plan de reconstrucción del Frente Popular y que dio origen a la CORFO, a la CORVI etc, los terremotos de mayo del 60 con epicentros en las cercanías de Curanilahue el 21 de mayo y en Isla Mocha el del 22 de mayo, el mayor del cual se tenga registro en la historia, además del terremoto de 27 de febrero del 2010 con epicentro en Cobquecura.

Incluso nuestra rica historia militar, desde la guerra de Arauco hasta las sublevación de la armada 1931 o el intento de sublevación en 1972, desde los toqui como Caupolicán y Lautaro, pasando por los generales patriotas, republicanos y constitucionalistas, desde Cruz y Freire, hasta Carlos Prats y Rene Schnaider, pasando por el propio O Higgins y Arturo Prat, entre muchos otros, además de las diversas actividades de este tipo en la región.

Esto implica cambios con respecto a la visión que se tiene de los museos también.

Sin duda, el por qué y el para qué de los museos, también debe tener otra mirada, no solo santiaguina y de la cota mil hacia arriba. ¿Cómo se pretende resguardar el patrimonio, rescatar nuestra historia y proyectar ambas para las futuras generaciones y que estas tengan una identidad a la que aferrarse?.

Nuestro rico patrimonio industrial, en la ex zona del carbón desde Schwager a Lebu, o Textil en Tomé, Concepción y Chiguayante, azucarero o locero en Penco, del cuero y el calzado, industria siderúrgica, metalúrgica, petroquímica en Hualpén y Talcahuano, astilleros navales y portuaria, ferroviaria, en fin, dice relación además con una rica historia del movimiento obrero y la luchas sociales, nuestros propios clubes de fútbol local son clubes proletarios y claro, eso no se considera en este Estado hecho por y para empresarios especuladores, que esperan su futuro “Ministerio de la Cultura y la Farándula” con más recursos para ver como entran al negocio.

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