Petronila Neira: Permanencia en el tiempo de los crímenes contra las mujeres en Concepción.

Petronila Neira: Permanencia en el tiempo de los crímenes contra las mujeres en Concepción.

25273209549_c0d5ee629c_z[resumen.cl] Este 8 de marzo nos despertamos con la noticia que una mujer, Magaly Carriel (63), fue degollada por su ex pareja en Talcahuano. Un nuevo femicidio y como es habitual ya existían las denuncias por violencia en contra del asesino, por parte de la mujer víctima.  Hace ya 106 años, otro hecho similar causó una honda conmoción en la sociedad penquista, llegando a marcar nuestra cultura, incluso nuestra propia religiosidad popular. Este es el caso de Petronila Neira, la lavandera coronelina, degollada y asesinada en la Laguna Redonda el año 1910, la “santita” popular que causa tanta devoción y fervor en Concepción, cuya “animita” está llena de placas y velas, de agradecidos penitentes que aseguran haber sido favorecidos por sus milagros. La Petronila es una de esas santas populares que se saltaron toda la burocracia del Vaticano, son santas porque el pueblo las convirtió en tales.  Pero este mito se sustenta en una historia real.

La historia tras la leyenda

El 16 de octubre de 1910, Petronila Neira fue asesinada por su pareja Arturo Retamal, quien fue secundado en su crimen por un compañero de trabajo llamado Pedro Carrillo. Tras degollarla, los criminales ataron sus extremidades, la introdujeron en un saco, y fueron a la lanzarla a la Laguna Redonda de Concepción, no sin antes atarle un cinturón de piedras, para que su cuerpo se hundiera.

Sin embargo, el día 25 octubre el cuerpo de Petronila salió a flote. A las 10:30 de la mañana, la lavandera Mercedes López vio sus pies flotando en la Laguna Redonda. De inmediato dio aviso al mayordomo del fundo Laguna Redonda Don Ramiro Henríquez, quien realizó por teléfono la denuncia a la policía.  Durante días su cuerpo fue exhibido en la morgue de Concepción para su reconocimiento, hasta que su prima Margarita Barbosa y su hermana Carmen Neira Bustos, reconocieron el cadáver.

A partir de sus relatos se iniciaron las investigaciones para dar con el autor o autores del crimen, por las declaraciones de sus propios familiares, las sospechas recayeron sobre su pareja Arturo Retamal, un ex marino, devenido en minero del carbón, quien abandonó su trabajo en Puchoco (Coronel) para venirse a Concepción detrás de Petronila Neira quien escapó de él, debido a los malos tratos que este hombre mayor le propinaba.

Petronila vivía en un cité ubicado en calle Las Heras 1192 en Concepción, ocupando una pieza en un conventillo. Esta coronelina, soltera, hija de Bernardo Neira y Pioquinta Bustos, no tenía otro mueble que una mesa, su cama y una máquina de coser de pie en su habitación, ya que desde hace más de una año Petronila trabajaba como aparadora de calzado en Concepción.

Arturo Retamal había tenido dos matrimonios, su primera mujer Rosa Villanueva, era una niña cuando la raptó, tras lo cual fueron obligados a casarse por los padres de la infante.  Pero debido a los malos tratos, Rosa había huido de él, abandonando el hogar y a sus hijos, avecindándose en Talcahuano, donde ejercía la prostitución como forma de sobrevivencia.  Posteriormente, Arturo se casó con Sara Cisternas, mujer mayor a quien quiso abandonar en Coronel, viniéndose a Concepción, tras Petronila con quien sostuvo una relación, sin embargo, la joven  Petronila huía de él, y su familia denuncia que Arturo ya había intentado matarla en Coronel.

Durante los interrogatorios efectuados por la policía y los jueces, Arturo Retamal señalaba que el crimen lo había cometido Pedro Carrillo, quien aseguró haber conocido a Retamal en las obras del alcantarillado y que, esa tarde, después de haber estado tomando un poco de vino, su amigo se puso celoso de que Petronila caminara al lado suyo. Entonces, en un descuido, la degolló con una navaja, la desnudó y, atando su cuerpo con piedras, la tiró a la laguna. “Después, Arturo me amenazó con la misma navaja”, expresó. Las contradicciones de los “amigos” les llevaron a prisión y más tarde, al patíbulo. Fueron fusilados y rápidamente olvidados. No así la animita de Petronila, que fue enterrada en el Cementerio General de Concepción, donde permanece hasta hoy en un verdadero santuario.

La Petronila ha inspirado la publicación de libros, obras de teatro, un hermoso mosaico en Lorenzo Arenas, sitios en internet, una fiesta o procesión popular que se replica cada año en Concepción, que se inicia en la tumba de la santa ubicada en el cementerio general y que termina en el lugar del crimen ubicado en la Laguna Redonda.   En algún tiempo incluso la Laguna Redonda fue rebautizada con su nombre. Mientras los cobardes que la asesinaron han quedado en el olvido, ella permanece viva, en el mito y las leyendas, con que las clases populares del Gran Concepción recrean este hecho verídico.

Fotografía: https://www.flickr.com/groups/[email protected]/discuss/72157621891955632/

Foto marcha: Chile Okulto

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