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27 años de conflicto y tensión ¿Por qué se ha prolongado el conflicto de Nagorno Karabaj?

13 abril 2016

Alwaght

Si bien el conflicto de Nagorno Karabaj ha vuelto al centro de atención de los medios en todo el mundo, en general se habla de los orígenes de esta crisis y no de los motivos de la continuación de la misma o de soluciones para poner fin a las hostilidades. La continuación de ese conflicto tiene varias causas que pueden ser revisadas a tres niveles: interno, regional e internacional.

A nivel interno, una parte de la continuación del conflicto se debe a los dos países implicados en la crisis porque ningún de ellos está dispuesto a resolver el diferendo a menos que logre una victoria absoluta. Normalmente, si la comunidad internacional intercede en un conflicto, ninguna parte del mismo puede alcanzar todos sus objetivos. Si Azerbaiyán y Armenia aceptan la mediación de la comunidad internacional no lograrán una victoria absoluta, por eso no les interesa que medien otros países. Tampoco quieren el fin del conflicto. Además, tanto Bakú como Ereván utilizan el conflicto en Nagorno Karabaj para alcanzar sus objetivos políticos. En Azerbaiyán, el conflicto de Nagorno Karabaj se ha convertido en una excusa para que los Aliyev continúen en el poder. El presidente azerbaiyano Ilham Aliyev cambió la Constitución bajo el pretexto de que su país está en guerra y en un estado de alerta por el conflicto de Nagorno Karabaj y así pudo ser reelecto. Asimismo, el gobierno de Bakú emplea el conflicto para reprimir a los opositores y a los musulmanes. En Armenia, hay una igual situación y los diferentes gobiernos en este país han utilizado durante años el conflicto para justificar sus políticas.

A nivel regional, tampoco hay esperanzas para que el conflicto sea resuelto porque los actores más importantes en la región enfrentan retos y al mismo tiempo no mantienen la neutralidad. Por ejemplo, Turquía no puede interceder porque apoya plenamente a Azerbaiyán y no tiene relaciones políticas con Armenia. Por su parte, Irán, aunque es la mejor opción para mediar en este conflicto, enfrenta obstáculos. Ni Azerbaiyán, ni otros actores internacionales aceptan que Irán desempeñe un papel relevante para acabar con la crisis.

A nivel internacional, hay actores como Rusia, EEUU y los países europeos. A todos ellos les interesa la continuación del conflicto. Ninguna parte aboga por el fin de la crisis. Rusia ve el conflicto como una oportunidad para dar seguimiento a su influencia tradicional en la región. Por su parte, EEUU mantiene relaciones estrechas con Armenia y Azerbaiyán a través de las diferencias entre esos dos países. Europa tampoco quiere mediar entre Bakú y Ereván a menos que el conflicto se extienda hasta las fronteras de los países europeos. Por un lado, Europa considera a Azerbaiyán como una de las fuentes principales de abastecimiento de energía y por otro califica a Armenia como un antiguo aliado en el Cáucaso.

Teniendo en cuenta esos obstáculos, no se puede esperar que el conflicto termine en un futuro próximo. Recordemos que en los últimos años, se han hecho varios esfuerzos para solucionar la crisis, pero todos han fracasado. Sin embargo, ningún conflicto en el mundo ha quedado sin solución, por tanto, sin duda, habrá también una solución alguna para las tensiones en Nagorno Karabaj. Hay dos puntos clave al respecto: Primero es que Armenia y Azerbaiyán deben dejar de lado sus peticiones maximalistas. El segundo punto es la necesidad de que los actores regionales e internacionales lleguen a un consenso para poder encontrar una solución integra.

Diseñadores y consecuencias

Los últimos enfrentamientos entre Armenia y Azerbaiyán en la región de Nagorno Karabaj han dirigido la atención del mundo hacia el Cáucaso del Sur. En este sentido, se plantean algunos puntos importantes:

1. El conflicto en Nagorno Karabaj, zona situada en Azerbaiyán, cuyas políticas son similares a las de Armenia, se considera el importante problema del Cáucaso. En la actualidad, la escalada de los enfrentamientos en esta región podría causar el surgimiento de grupos terroristas.

2. Debido a la diversidad étnica y religiosa, el Cáucaso se ha visto envuelto en tensiones. La mayoría de los miembros del grupo terrorista Daesh en Siria e Irak son caucásicos, por tanto, es previsible el retorno a su patria de estos elementos radicales como consecuencia de la presión de los Ejércitos de Siria e Irak.

Algunos de los analistas de los asuntos regionales creen que el Occidente ha intensificado el conflicto de Karabaj con el objetivo de disuadir a Rusia de luchar contra el grupo terrorista Daesh y el Frente al-Nusra. En realidad, desde el pasado octubre hasta ahora, Rusia lleva a cabo una lucha contundente contra los terroristas que operan en Siria mientras el Occidente se ha esforzado por cambiar la decisión de las autoridades rusas en este sentido.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, para mantener la amenaza terrorista lejos de sus fronteras, decidió entrar en la lucha contra los terroristas que la mayoría de ellos son caucásicos. Los recientes enfrentamientos en Karabaj envían este mensaje del Occidente a Rusia que la presencia de elementos de este país eurasiático en Siria puede hacer que se inflamen los conflictos en el Cáucaso. Por supuesto, no se puede decir si las acciones occidentales tendrán influencia en las decisiones de las autoridades del Kremlin o no.

3. ¿Qué postura ha tomado EEUU en este conflicto? Al parecer Estados Unidos no está involucrado en este conflicto y se opone a las hostilidades en Nagorno Karabaj. Algunos expertos políticos, teniendo en cuenta la coincidencia de los enfrentamientos en la zona y el viaje de los presidentes de Armenia y Azerbaiyán a Washington, creen que los choques en Nagorno Karabaj están en contra de los intereses de Washington. Sin embargo, una revisión a la historia indica que EEUU nunca ha mantenido la neutralidad en ese conflicto. De hecho, Estados Unidos tomó en 1994 el liderazgo del Grupo de Minsk (integrado por EEUU, Rusia y Francia), pero no ha dado ningún paso práctico para ayudar al logro de un acuerdo entre Bakú y Ereván.

Mientras, las autoridades azerbaiyanas han dado amplias concesiones a EEUU a cambio de apoyo. Como ejemplo se puede referir al llamado “Acuerdo del Siglo”. Según el pacto, las grandes compañías petroleras recibieron concesiones para descubrir petróleo en tres zonas del mar Caspio. Pero EEUU manifestó una vez en 2009 su apoyo a Armenia en ese conflicto provocando la ira de los azerbaiyanos. Incluso Washington trató de derrocar al presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, a través de una revolución. En general, EEUU apoya la estabilidad de Armenia como un país cristiano y prefiere que Everán controle Nagorno Karabaj, donde la mayoría es armenia. Estados Unidos siempre ha buscado provocar situaciones de caos en el mundo y lo hace muy bien. Las intervenciones de EEUU en Siria e Irak dan lugar al pesimismo sobre la neutralidad de Washington en este conflicto.

4. En la reciente crisis de Nagorno Karabaj, Bakú ha intentado más que Ereván mantener la calma. Dos días tras el inicio de los conflictos, Azerbaiyán anunció haber puesto fin a las hostilidades, pero Armenia consideró la medida una “trampa mediática”. En cualquier caso, la cuestión es cuál de los lados tiene la razón. La verdad es que Nagorno Karabaj está dentro de Azerbaiyán y nadie reconoce la existencia de un país dentro de otro, excepto el caso del Vaticano en Italia. En tanto que Armenia considera a Nagorno Karabaj una parte de su territorio debido a que la mayor parte de habitantes de esta zona en disputa es armenia y por haberla anexionado tras el colapso de la Unión Soviética, hecho que provocó un conflicto de cuatro años que terminó con una tregua provisional. En cualquier caso, Nagorno Karabaj forma parte de Azerbaiyán, pero Armenia tiene dos ventajas en este caso. La primera es que la población de esa zona apoya a Armenia. La segunda es su capacidad militar. Además, Ereván disfruta también de apoyo regional e internacional. Mantiene mejores relaciones con Irán, Rusia y Francia en comparación con Bakú. Por su parte, Bakú busca recibir el respaldo de Occidente. No obstante, las recientes críticas de Azerbaiyán contra las injerencias de Occidente muestran que ha fracasado esta política.

En un reciente viaje de Ilham Aliyev a Teherán dijo que su país quiere dar un giro político en su política exterior. Los comentarios de Aliyev tras su regreso a Azerbaiyán mostraron que el presidente se esfuerza en serio para modificar la política exterior de su país. Por otro lado, el extremismo y la guerra amenazan también a Azerbaiyán como a otros países. Aliyev sabe bien que las relaciones entre Bakú y Tel Aviv podrían provocar el caos en Azerbaiyán y que a Irán y Rusia no les gusta que las delegaciones israelíes viajen a Azerbaiyán.

5. El conflicto en Nagorno Karabaj ha entrado en tregua e Irán ha desempeñado un papel importante al respecto. La experiencia afirma que el modelo de Minsk no funciona. Irán, Rusia, Turquía, Armenia y Azerbaiyán podrían encontrar una mejor solución para dicho conflicto y crisis similares.