EncuientroAnamuri

Primera Asamblea Nacional de Productoras Campesinas, Huerteras, Recolectoras, Crianceras y Pescadoras de ANAMURI

26 abril 2016

Por Juventud ANAMURI

Ser los ojos de la señora Isolina, la voz de Aurora, las manos de Felicitas. Ser la fuerza de Mercedes, la voz de Pancha y el regazo de Alicia. Ser del norte, del centro y del sur. De la sal, el desierto, la costa, los valles y la cordillera. “Para que yo sea una utopía, basta que sea un cuerpo”, dijo alguna vez un gran filósofo francés. La primer asamblea de productoras campesinas, huerteras, recolectoras, crianceras y pescadoras, se reunió los días 13, 14, 15 y 16 de Abril en Chépica, Provincia de Colchagua, constituyendo un gran cuerpo de experiencias, saberes, luchas y problemáticas a las que este pequeño relato pretende aportar. Fue, además, ocasión de conmemorar con trabajo colectivo el 17 de abril, Día Internacional de la Lucha Campesina. El 17 de abril de 1996 en Dorado dos Carajás, Brasil, fueron asesinados 19 campesinos organizados en el MST. Hoy a 20 años del crimen, los responsables continúan impunes.

El cronista, nervioso por el desafío de la tarea, comienza a buscar referencia del lugar del encuentro. Chépica es una palabra que surge de una contracción del mapudungún: ched (que crece desde el útero-tierra) y púka (dibujar). Veremos que el simbolismo no es nada menor para las actividades a las que nos referiremos. La recomendación es no perder el efecto de las categorías de cuerpo, útero, tierra, dibujar y utopía.

Fueron aproximadamente 138 mujeres productoras de diversas localidades del país a compartir experiencias y problemáticas, socializar estrategias y dar a conocer actividades productivas. La tarde del 13 no careció de presencia institucional, manifestándose en apoyo a las mujeres campesinas productoras, artesanas y crianceras con programas específicos tendientes a facilitar mejoras y oportunidades para garantizar perdurabilidad y creación de proyectos productivos en base a criterios agroecológicos. Vale la pena mencionar algunos de los programas ya que pueden resultar útiles como estrategias productivas, al tiempo en que hay que reconocer los peligros del trato con las instituciones, entes mayoritariamente ajenos a la vida campesina. En todo caso las experiencias son diversas y algunas voces reconocieron mejorías gracias al apoyo institucional. Es el caso del programa “Rescate, reproducción y puesta en valor de frutales y hortalizas de tradición campesina a través de la producción agroecológica: Una oportunidad para las mujeres del campo” impulsado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), dependiente del Ministerio de Agricultura de Chile. Este proyecto consiste en la creación de un centro reproductor de semillas campesinas y se desarrollará en el espacio del Instituto Agroecológico Latinoamericano (IALA) “Sembradoras de Esperanza”, ubicado en Orilla de Auquinco. Un proyecto que hace eco del esfuerzo de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas ANAMURI y las organizaciones de todo el país que la integran, para afianzar la multiplicación de semillas campesinas, variedades que no requieren de la aplicación de agrotóxicos y que son el patrimonio de nuestra biodiversidad. A la vanguardia de su protección, la práctica ininterrumpida de las productoras, curadoras y guardianas de las semillas y su organización en contextos locales, nacional y regional. Pues, la voz que se alza para proclamar que la agricultura es la base de la soberanía alimentaria y la soberanía nacional comienza en las localidades y alcanza magnitud global por ser una urgencia compartida, una amenaza simultánea en diversos contextos regionales.

Por eso las instituciones desempeñan un rol complejo de entender. Hablé de un proyecto constituido con fondos públicos, pues depende del Ministerio de Agricultura y aporta a concretar una tarea alineada con reivindicaciones y prácticas agroecológicas. Sin embargo, las agendas político-legislativas, como si se tratara de realidades paralelas, con el mayor de los secretismos y nula participación de las organizaciones campesinas mencionadas, el gobierno de Chile habilita la virtual aprobación del Acuerdo Transpacífico (TPP), principal amenaza a la libre circulación de semillas campesinas por dar lugar a la criminalización de la práctica del intercambio y al patentamiento mercantilista de lo que las empresas llaman las obtenciones vegetales. A quienes deseen informarse mejor, recomiendo la web de la campaña nacional www.chilemejorsintpp.cl . Allí pueden firmar la adhesión al rechazo y sumar presión para disuadir a parlamentarixs de aprobar un acuerdo que va en contra de la soberanía y autodeterminación chilena. Retomando… La complejidad institucional posee intersticios desde donde se pueden potenciar alternativas. Concretamente el miedo a la cooptación y a la lealtad acrítica, “el hacerle el juego a la derecha”, se rompe con la fortaleza de la organización de las bases, únicas conocedoras de la realidad de cada sector y capaces de encarnar la denuncia de la profundización de un modelo productivo extractivista y agroexportador.

CongresoAnamuriLa tarde del 13 se expresó el director del FIA, don Héctor Echeverría, para dar a conocer las particularidades del quehacer de la fundación. A propósito del concepto de innovación, fue asociado a la recuperación de variedades nativas, la artesanía local y cocina tradicional. Todos elementos que conforman una nueva canasta con el valor agregado de una conciencia de alimentación sana, de cercanía del producto respecto del productor. Cercanía que tiene atractivos para el consumo “gourmet”, forma a través de la que se traza la línea que une la cualidad de innovadora a formas de producción que se caracterizan por ser originadas en prácticas y conocimientos ancestrales. Así las cosas, la invitación es a innovar en la forma en la que se ofrece la producción, generar nuevas vías de comercialización e incentivar a la producción agroecológica. El FIA destinó esfuerzos al reconocimiento de dichas prácticas durante dos años, desde Arica a Punta Arenas. Por ejemplo, el té de zanahoria de Lasana, la papa morada de Socaire, la aceituna sevillana de la quinta región, la artesanía de pil pil boqui en San José de la Mariquina, el chupón en Puerto Saavedra, hierbas medicinales en Villarica, entre otros rubros. “Nosotros tenemos que tratar de preservar eso y tratar de tenerlo de este lado (…) Está bien que nos ayuden a la publicidad para las rutas gastronómicas, (…) pero tiene que haber un reconocimiento a que esos conocimientos que tenemos desde el punto de vista del patrimonio esté en manos de lxs productorxs”, expresó don Héctor. ¿Quiénes pueden acceder a el consumo gourmet innovador? Esa es otra cuestión que excede al presente análisis pero vale la pena ser mencionado, pues es un aspecto crítico que hay que debatir.

Otra de las presencias institucionales que facilitó información a las productoras para visibilizar oportunidades de financiamiento fue la Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Mujer (PRODEMU). Varias de las compañera presentes articulan sus producciones con los beneficios de PRODEMU que incluyen financiamientos y apoyo técnico. También se presentó la Ministra Directora del SERNAM Claudia Pascual, manifestando su apoyo a las prácticas de recuperación de semillas, reconociendo la importancia de rescatar el oficio de las recuperadoras y el proceso cultural asociado al intercambio libre. La Ministra anunció la implementación durante este año del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género como nueva institucionalidad destinada a restituir una deuda con la democracia chilena y con las mujeres, 52,7% de la población, una mayoría literal que merece poseer una institucionalidad que pueda dialogar de forma imperativa con el resto de los ministerios. Sobre el nuevo Ministerio, aclaró que la tarea será ardua a los fines de adaptar la institucionalidad a la enorme diversidad de mujeres del territorio chileno. Razón por la que se ha avanzado a la restitución de la Mesa Nacional de la Mujer Rural, espacio de acercamiento a las demandas de las organizaciones de mujeres del país “(…) que permita que la política pública se pueda generar en espacios de participación, de conversación con las organizaciones y sus representantes”. Finalmente se refirió a preservar la diversidad en el diálogo para hacer de la política pública algo cercano a la cotidianidad de las mujeres del país y afianzar esfuerzos para que el resto de las instituciones se sensibilicen con una perspectiva de género. “Queremos invitarlas en ese proceso de co-construcción de nuestras agendas para ese futuro”, agregó la Ministra para referirse a un diálogo que debe desarrollarse a los fines de abordar problemáticas de violencia de género en el ámbito rural; violencia manifiesta tanto en el ámbito doméstico como en la falta de protección laboral que las compañeras atraviesan.

Las jornadas siguiente tuvieron un talante distinto. En asamblea casi permanente dentro de lo que fue el internado de Chépica, las compañeras se volvieron a encontrar para intercambiar semillas y productos. Digo asamblea permanente por la diversidad de encuentros que acontecieron en aquel espacio: la cocina, los pasillos, las habitaciones compartidas. Para el escribiente, todos espacios cargados por la densidad del esfuerzo, de los viajes largos y la voluntad de encuentro. Ronda de presentación, cada quien con su voz y su experiencia, su organización y territorio en las manos, previo a la exposición de compañeras de diversas procedencias: Patricia Huanca, de Arica; Lidia de Quillaipe, Mónica Hormazabal de El Carmen y María Inés Hueitra de Fresia.

Mónica es dirigenta del Sindicato de Mujeres por el Desarrollo de El Carmen en la octava región. “El resistir para nosotras fue producir diversidad en la alimentación, de todo un poco, que no nos falte para comer, para mejorar nuestra calidad de vida”. Se refirió a la herramienta de lucha de su sector: la organización. “Somos un sindicato de mujeres campesinas, herramienta fundamental para luchar por lo que nosotras queremos, no para que nos vengan a proponer desde el Estado estos distintos programas”; dicho en alusión a la jornada del día anterior, la presentación de tantísimos espacios institucionales que prometen diálogo horizontal con las bases “(…) pero que han sido un instrumento de división de las organizaciones de nuestros territorios campesinos”. “Yo soy orgullosa de ser una mujer campesina, orgullosa porque yo produzco mi comida y no soy sometida a nadie, no tengo que mirarle la cara a nadie para comprarlo porque todo lo tenemos, todo lo producimos”. Mónica contó las dificultades de su sector, habló de la falta de educación rural, del difícil (cuando no imposible) acceso a la tierra para lxs jóvenes y de la concentración de la tierra en manos de unos pocos que producen monocultivos con insumos tóxicos a la vez que se apropian del agua del sector. Buen puntapié para que la compañera María Inés, proveniente de Fresia, nos relatara su trabajo de recuperación de saberes tradicionales con hierbas medicinales: Hierba de San Juan, Yodo, Matico, Tilo, Palqui, Canelo, Limpia Plata entre otras. “Si usted necesita un remedio, yo no le voy a cobrar por el remedio, ni por decirle como tiene que hacerlo, porque esto nace del corazón y lo comparto”.

Patricia Huanca, contó el sufrimiento de la migración y el etnocentrismo. La vuelta al altiplano, al reencontrarse con las costumbres y tradiciones como forma de revitalizar el vínculo con las prácticas de su pueblo, se fue perfeccionando en el hilado en Arica. Organizada con otras mujeres de su comunidad comenzaron a refinar su producción especializándose en el hilado y tejido fino, muy valorado en el mercado de productos textiles. Finalmente, Lidia se expresó en representación de quienes cultivan algas en Quillaipe, con muchísimos años de experiencia en el cultivo y cosecha de algas compartió sus conocimientos para hacer visible la práctica de su sector.

Esta descripción, aunque escueta, refleja brevemente las diversas procedencias de las compañeras que asistieron a la Asamblea. En instancias de intercambio, preguntas y talleres, han compartido sus perspectivas compañeras desde Arica, hasta la carretera austral; inclusive llegó una compañera en representación de las mujeres de la Isla de Pascua. Ya en los talleres, se trabajó con jóvenes que colaboraron como facilitadorxs. Los desafíos que poseen las compañeras desde el campo, en tanto mujeres campesinas; las prácticas agroecológicas que realizan y sus visiones sobre el futuro fueron los ejes de las discusiones realizadas en talleres.
Martita, compañera con larga trayectoria en la organización, tiene mucha gracia para expresar sus ideas. Sobre la pregunta de las visiones sobre el futuro les dijo a sus compañeras: “pensemos en el futuro soñado, como si fuera de ciencia ficción”. Después de soñar pensemos en propuestas, remató Martita. En asamblea plenaria de la sistematización de lo trabajado en los talleres, las propuestas se centraron en: organizar más ferias libres y huertos diarios; encausar esfuerzos en mejorar las tecnologías de las que disponen las compañeras; luchar de forma colectiva contra los monocultivos y los transgénicos; revitalizar las prácticas de la medicina ancestral y alternativa; exigir educación gratuita; tierra para la campesina que es quien la trabaja y recuperación de tierras usurpadas para saquear el agua. En la mesa de taller de Martita se concluyó en que nada de lo propuesto es ciencia ficción y que el camino al sueño ha comenzado en los huertos y en la organización de las compañeras ¿Recuerdan que les había hablado de no perder el efecto de la utopía?

Hubo una segunda dinámica desarrollada en la tarde del 15 de abril, una particularmente creativa ¿Recuerdan que les hablé del dibujar? Toda la asamblea se puso a planificar la mejor utilización del espacio del IALA Sembradoras de Esperanza. Posterior a participar de una dinámica colectiva en la que se teatralizó la llegada de dos jóvenes citadinos al campo. Las compañeras fueron compartiendo sus saberes aconsejando a los jóvenes sobre qué hacer y se dispusieron en el espacio representando los diferentes elementos necesarios para tener un terreno para la producción agroecológica de subsistencia e intercambio. En talleres se desarrollaron diferentes diseños que serán articulados para el desarrollo del predio del IALA. Hay que destacar la participación de las niñas del encuentro, Martina y Valentina. Ellas fueron la sorpresa de la actividad por haber incorporado en su dibujo, todos los elementos destacados para la producción agroecológica.

Para finalizar este humilde relato de una actividad por demás cargada de información y experiencias, queda desatacar las presentaciones realizadas por Camila Montecinos de GRAIN, conversando sobre el escenario en el que nos encontramos en nuestra lucha por una agroecología como propuesta política para la soberanía alimentaria nacional, desde las semillas como base de la lucha y resistencia local; Viviana Catrileo, coordinadora del IALA “Sembradoras de Esperanza”, presentó las características del proceso pedagógico del IALA como instancia educativa popular para la profundización de agroecología y la revalorización de los conocimientos campesinos e indígenas. Finalmente, Lucía Sepúlveda de la Red de Acción en Plaguicidas RAP-Chile, explicó con detalle los peligros de la aprobación del TPP, encargando a las compañeras presentes a trabajar en la concientización en sus territorios del por qué es necesario alzar la voz y decir que Chile mejor sin TPP. Como garantía de fidelidad a lo planteado en asamblea, aquí el texto de la declaración resultante de las jornadas:

A la opinión pública

ANAMURI junto a las 138 mujeres rurales de todo el país: campesinas y de los pueblos originarios, pescadoras y recolectoras del bosque y del mar, artesanas, crianceras, productoras de los alimentos para toda la sociedad, cuidadoras de las semillas, de las fuentes de agua y de la madre tierra. Reunidas en Asamblea Nacional de Mujeres de la Producción Campesina, en la Comuna de Chépica de la región del Libertador Bernardo O’Higgins, hemos debatido y reflexionado acerca de los peligros que se ciernen sobre nuestra patria y en particular sobre los campos de Chile si el Tratado de Asociación Transpacífico (conocido como TPP) es ratificada su aprobación por el Congreso Nacional.

Son muchas las razones que tenemos para oponernos al TPP. Ante esto la ANAMURI y la asamblea de mujeres nos comprometemos a hacer resistencia activa ante su pretendida ratificación por el Parlamento Nacional y llamamos a todas nuestras organizaciones a sumarnos a la jornada de movilización internacional contra el acuerdo del Transpacífico (TPP) a realizarse el día 18 de abril en el marco de nuestra jornada de acción internacional por las luchas campesinas 17 de abril por parar la represión en el campo y el saqueo de nuestros territorios.

Nuestra tarea una vez más es hacer acopio de todas nuestras capacidades y no descansar en hacer claridad en nuestras bases y a la comunidad en general de lo que significa este nefasto tratado, porque:

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  • Ratificar el TPP es renunciar a la soberanía nacional y a cualquier proyecto de soberanía popular.

  • De ratificarse el TPP los futuros gobiernos y parlamentos deberán legislar tomando en cuenta los intereses de las transnacionales y de los grandes capitales, ya que cualquier medida, ley o política pública que restrinja y controle sus potenciales ganancias permitirá a las empresas demandar al Estado Chileno a tribunales privados extranjeros y por el pago de multas millonarias que implica los recursos de todos los chilenos.

  • De ratificarse el TPP entrarán también en conflicto los convenios que Chile ha firmado con la OIT, especialmente el 169 referido a los derechos de los pueblos indígenas y tribales resultarían aún más sojuzgados pudiendo su aplicación ser calificada como “derechos especiales” y por tanto también impugnables frente a tribunales privados extranjeros y ser el país sancionado con suculentas multas que irían a parar a los mismos bolsillos de los que hoy nos explotan y despojan.

  • De ratificarse el TPP, se obligará al parlamento a aprobar una nueva ley de semillas (Ley Monsanto), que permitirá que nuestras semillas sean privatizadas, con ello nuestras formas de cuidarlas, reproducirlas, mejorarlas e intercambiarlas se verán gravemente restringidas o incluso criminalizadas con penas de cárcel, allanamientos y confiscaciones. Además, el TPP deja la puerta abierta para que en futuro se patenten los animales, lo que significa que perderíamos el derecho a reproducirlos.

  • De ratificarse el TPP se endurecerán y prologarán las patentes sobre los medicamentos, microorganismos, máquinas y diseños, así como los derechos de propiedad intelectual sobre libros, programas de computación, música, encareciendo la salud, los estudios, las herramientas de trabajo y el acceso a la cultura, y convirtiendo medidas paliativas como el derecho a fotocopiar un libro, porque el original es demasiado, esto sea considerado un crimen encarcelable.

Nuestro compromiso es también desarrollar análisis más detallado del TPP que nos permita explicar las muchas otras razones de peso para oponernos a él. De igual forma, nos movilizaremos de manera decidida y constante junto a cientos de otras organizaciones sociales para convencer al actual parlamento de rechazo categórico a su ratificación.

El futuro de Chile, de nuestros pueblos, de nuestros hijos e hijas, nietos y nietas, nuestros territorios, la vida que nos rodea, están en peligro y no podemos quedar inmóviles. Lucharemos hasta que el TPP sea derrotado como 10 años atrás lo fue el alca.

TODAS JUNTAS POR UNA NUEVA CONSTITUCIÓN

CHILE MEJOR SIN TPP

Asamblea Nacional de Productoras Campesinas y de Pueblos Originarios

Chépica, 15 de abril de 2016

Para cerrar la presente narración, queda acercar al lectorx las reflexiones llevadas a cabo por lxs jóvenes presentes. Es importante hacerlo por ser una de las problemáticas centrales con las que las organizaciones trabajan a diario: escasa participación del sector juvenil. Lxs jóvenes compartieron un diagnóstico que, a pesar de las distancias, se repite. Como resultante del proceso de migración forzada que reproduce el sistema de vida capitalista y neoliberal, se cuestionó la forma de relacionarnos, la transversalidad del feminismo y la apuesta por nuevas lógicas para reestablecer diálogos.

“Debemos cimentar las bases para la transformación, politizando los diferentes ámbitos de nuestras vidas, rompiendo con el paternalismo y el asistencialismo que también se da al interior de nuestros hogares. Es imprescindible una política de acceso a la tierra para los jóvenes, acompañada de un proceso de traspaso de conocimientos desde lxs abuelxs, padres y madres a los hijos e hijas los jóvenes, quienes aportarán desde su vitalidad, con formación política que sustente la técnica y el rescate de prácticas ancestrales e indígenas de hacer agricultura, camino a la soberanía alimentaria y a la autodeterminación de los pueblos.”

¡¡Defender la Tierra y Honrar la Vida!! ¡¡GLOBALICEMOS LA LUCHA, GLOBALICEMOS LA ESPERANZA!!”

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