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[AUDIO] Crónica de Ruperto Concha: Al menos podemos preguntar

11 septiembre 2016

Por Ruperto Concha

Esta semana creo que todos hemos sentido que lo único cierto y verdadero que sigue estando a nuestro alcance, es nuestro derecho a hacer preguntas. Las preguntas no mienten ni siquiera cuando son preguntas tontas. Y en la barahúnda de la violencia noticiosa, nos damos cuenta de que incluso esa incertidumbre puede funcionar también cuando aprendemos a convertirla en preguntas inteligentes.

En gran medida esa es la clave del oficio del periodista: darse cuenta de la incertidumbre y extraer de ella las preguntas para buscar el máximo de respuestas que sean lo más válidas posibles.

Pero, por supuesto, adentrarse en la incertidumbre y encontrar preguntas decisivas puede ser algo extremadamente peligroso. Fíjese Ud. que hace casi mil años, en la civilizada región de la Occitania, la actual Provenza donde Francia llega al mar Mediterrráneo, unos teólogos rebeldes le formularon a la Iglesia Católica una pregunta fatídica que decía:

Si Dios es bueno, si es poderoso y lo sabe todo, ¿por qué existe el mal?…

Convirtiendo la pregunta en razonamiento, esos teólogos señalaron que de las tres afirmaciones fundamentales del cristianismo, una es necesariamente falsa. Porque si Dios es todopoderoso y lo sabe todo, y el mal existe, se deduciría que Dios no es bueno. Ahora, si es bueno y el mal existe, se deduce que no es todopoderoso.

En cuanto a que el mal exista, basta con mirar en torno nuestro y ver cómo se expresa el mal en sufrimiento, abuso, desesperación…

A esa pregunta los teólogos católicos no sabían qué contestar. Finalmente llamaron al muy inteligente y joven sacerdote Domingo de Guzmán, futuro santo, para que se enfrentara con esos teólogos herejes, conocidos como los Cátaros.

Se dice que el futuro Santo Domingo ya había conocido en parte las doctrinas de los budistas y los taoístas del lejano oriente, y de allí sacó la respuesta necesaria: Dijo que Dios es bueno y es todopoderoso y lo sabe todo, y que el Mal no tiene existencia propia sino que es engendrado por los humanos que se hunden en el pecado.

Esa respuesta, políticamente correcta, fue todo un éxito comunicacional y justificó la decisión papal de llamar a una Coalición Militar para imponer cambio de régimen en Occitania y aniquilar hasta la raíz a esos herejes preguntones. Por su parte, Santo Domingo mandó rápidamente al olvido su afirmación de que el Mal no existe, ya que eso también es una herejía, pues niega la evangélica doctrina de que existe Lucifer, con su legión de diablos subalternos, que se dedican a instilar el mal y la perversidad en el corazón y el cerebro de la gente.

En cambio, muy previsor santo Domingo, se preocupó de crear el primer gran aparato policial del mundo occidental, la Inquisición, tan internacional como el Consejo de Inteligencia Nacional, de los Estados Unidos, y que llegó a alcanzar celebridad por sus ingeniosos métodos de tortura como instrumento para obtener de los sospechosos las respuestas que querían.

Como sea, ahora son relativamente pocos los periodistas que realmente se zambullen en la incertidumbre en busca de evidencias que engendren preguntas. El inmenso aparato periodístico actual ha sido adquirido en su mayor parte por los grandes capitales y obedecen los instructivos que reciben de las sociedades anónimas con la misión de modelar y dirigir a la opinión pública.

Y, por supuesto, además de los periodistas, son los espías, los servicios de Inteligencia, los que se dedican también a averiguar cosas, aunque no necesariamente formulando preguntas. En el caso de Estados Unidos, el propio Director Nacional de Inteligencia, James Clapper, admitió esta semana que el gran espionaje estadounidense está siendo privatizado actualmente, y que ya hay una fuerza de 45 mil empleados de 5 grandes sociedades anónimas, que tienen a su cargo prácticamente la mitad de las operaciones de espionaje e inteligencia de los Estados Unidos.

Esas cinco empresas de espionaje mercenario son: Leidos, la más importante, avaluada en más de 50 mil millones de dólares. Las otras, algo más chicas, son la Booz Allen Hamilton, la CSRS, la SAIC, y la CACI International. El monto de los contratos del gobierno con estas empresas al parecer se elevó a alrededor de cien mil millones de dólares sólo durante 2015. Sin embargo, no es posible conocer con exactitud las sumas que recaudan ya que todo lo referente a esas operaciones tiene carácter de ultra-secreto.

Tan ultra secreto, que nadie, fuera del propio aparato de Inteligencia Nacional, puede revelar cuánto dinero se asigna a tal o cual operación, y, menos aún, revelar en qué consiste tal o cual operación.

Sólo en situaciones extraordinarias los periodistas investigadores han logrado descubrir algo de eso. Por ejemplo, la CACI International hizo noticia como la contratista del infame servicio de interrogatorios mediante torturas en la cárcel militar de Abu Ghraib, de Irak, que fue uno de los peores escándalos del gobierno de Bush.

Para los analistas independientes, la impresionante privatización de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, que alcanza desde las áreas más sofisticadas de cibernética y espionaje satelital, hasta las más brutales formas de tortura, y eso tiene por efecto hacer que un puñado de sociedades anónimas ya tengan en sus manos la inteligencia, la prevención, la estrategia y la seguridad total de los Estados Unidos.

En un extenso artículo del diario The Nation, de Estados Unidos, la peligrosidad de esa entrega de la Inteligencia Nacional a unas pocas empresas privadas que, además, actúan encubiertas bajo una espesa capa de ultra secreto, ya ha provocado incidentes gravísimos, como fue el caso el proyecto Trailblazer, de la National Security Agency, en 2001, que supuestamente iba a permitir el monitoreo total de la gente que se conectase a Internet. El proyecto se le encomendó a la empresa SAIC, una de las actuales cinco, y resultó un fracaso tan estruendoso que el gobierno tuvo que admitir que se perdieron, fíjese Ud., nada menos que 7 mil millones de dólares. Estamos hablando de 2001.

El desastroso escándalo sólo se conoció por medio del denunciante Tom Drake, que era funcionario de Seguridad Nacional. El denunciante Drake fue condenado a prisión, y el Pentágono anunció que realizaría una severa investigación. La severa investigación debe haber ser tan minuciosa que durante ya 13 años no ha llegado a ninguna conclusión, y las empresas acusadas de fraude siguen ganando contratos y controlando la seguridad nacional de Estados Unidos.

Mike German es un ex agente especial del FBI, experto en antiterrorismo, en el Centro de Investigación y Justicia de la Universidad de Nueva York. Él acota muy filosóficamente, diciendo: “Algunas compañías que han falsificado documentos y perpetrado fraudes, ya son demasiado grandes y se desempeñan en áreas muy vastas y peligrosas para la nación. Por ello, el gobierno se encuentra en la necesidad de hacer la vista gorda”.

Se entiende que exista una creciente inquietud por el poder que ya han alcanzado esas sociedades anónimas dentro del aparato más íntimo del gobierno y su capacidad de tomar decisiones. De hecho, la Dirección Nacional de Inteligencia es la entidad que le entrega al Presidente y a determinados ministros toda la base informativa sobre la que se toman las decisiones y se fijan las estrategias.

Y mientras tanto, resonando detrás de esta privatización, ya a finales de agosto la agencia informativa Reuters informaba que el Pentágono no consigue rendir cuentas por 6 y medio billones de dólares, 6 y medio millones de millones de dólares, que debía justificar en su informe fiscal de 2015.

El Inspector General de cuentas de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos señaló que los documentos que justificaban los pagos misteriosamente desaparecieron, sin que el Servicio de Finanzas y Contabilidad de la Defensa Nacional, pudiera dar una explicación de por qué toda esa documentación había sido eliminada.

Evitando dejar en el aire la duda sobre la honestidad de los militares, el Inspector General optó por explicarle a la prensa que, al parecer, los militares encargados de las finanzas habían decidido traspasar la contabilidad entera a un sistema computacional. Por eso, cuando creyeron que habían hecho el traspaso, destruyeron los documentos que eran propios de una contabilidad manual. Pero después de haberlo hecho, se encontraron con que los datos supuestamente traspasados simplemente se habían esfumado.

Bueno, como sea, esto coincide con un análisis estratégico publicado esta semana por la revista digital National Interest, en que se pregunta: ¿Por qué los rusos gastan la décima parte de lo que gasta EEUU en defensa, y le basta con ello para equipararnos?

Se entiende que para la mayoría de los militares, tanto en servicio activo como los retirados, el actual gobierno no sea digno de respeto en términos de seguridad nacional.

De hecho, el pasado miércoles se dio a conocer una encuesta de la NBC y la Survey Monkey Poll, en el que el 55% de los militares entrevistados declaró apoyar la candidatura presidencial de Donald Trump, lo que implica tenerlo como Comandante en Jefe. Y sólo un 36% se declaró en favor de Hillary Clinton. O sea, una ventaja de 19 puntos en favor de Trump.

En cuanto a sus esperanzas de que Trump o la Clinton sean un buen comandante en jefe, un 47% declaró que no se sentían muy seguros de lo que pasaría con Trump. Pero un 64% dijo lo mismo en contra de Hillary Clinton.

En realidad, durante esta semana la recuperación de la candidatura de Donald Trump parece acentuarse, manteniéndose una leve superioridad sobre la de la Clinton, y ello se hace sentir en el tono de la campaña demócrata y de la propia candidata presidencial. Durante un encuentro con líderes de las comunidades lesbianas, gay y transgénero, en Nueva York, el viernes Hillary Clinton se mostró exasperada y declaró que la mitad de los que apoyan a Trump son un canasto de deplorables santurrones, llenos de odio, racistas, sexistas, xenófobos e islamofóbicos.

Por supuesto, esa salida de madre le rebotó instantáneamente. Los dirigentes de la campaña de Trump enfatizaron que la Clinton, en su desesperación, ha comenzado a lanzar insultos en contra de los millones de ciudadanos que están apoyando a Donald Trump.

Horas más tarde fue Hillary Clinton la que se dio cuenta de la gravedad de su propio exabrupto y pidió disculpas. Dijo que lamentaba haber lanzado esas generalizaciones, pero que insiste que muchos de los que apoyan a Donald Trump se merecen sus insultos.

En tanto, al otro lado del Atlántico, Europa sigue mostrando síntomas de sufrir del mal de tordo, tener la economía flaca y los oídos sordos. Tal como se temía, en la elección del domingo pasado en el parlamento de Mecklenburg, Alemania, la primera ministro Ángela Merkel sufrió una derrota humillante, sobre todo porque aquel estado era su bastión principal, donde tenía una sólida primera mayoría.

El resultado fue un triunfo categórico para el partido social demócrata, que obtuvo 30 escaños. Segundo salió el partido nacionalista Alternativa Alemana, con 21 escaños. Y los socialcristianos de Merkel cayeron del primero al tercer lugar con sólo 19 escaños en el parlamento.

Por otro lado, varios países de la Unión Europea, incluyendo Italia, Austria y España, se sumaron en apoyo no sólo de aplicarle a la empresa Apple la gigantesca multa de más de 14 mil millones de euros, por evasión de impuestos. Además, esos países declararon su deseo de recibir también ellos parte del dinero de la multa, pues las maniobras de la Apple también afectaron a sus economías.

Según informó la Comisión Europea, la gigante computacional Apple había pagado un impuesto de cero coma cero cero 5% sobre sus ganancias. O sea, pagó un impuesto de 50 euros por cada millón de euros que ganaba, y eso en connivencia con políticos del gobierno de Irlanda.

Pese a la enojada oposición de Washington, se reiteró la decisión de aplicar la enorme multa, aunque todavía falta precisar cuál será el monto exacto y la forma en que la Apple va a tener que pagar.

En el Medio Oriente, a partir de mañana comenzaría a aplicarse parcialmente el acuerdo de paz para Siria suscrito por los ministros de exteriores John Kerry, de Estados Unidos, y Sergei Lavrov, de Rusia, con respaldo del gobierno de Siria.

El acuerdo parte con la mantención de días de acceso humanitario en la ciudad de Aleppo y la suspensión de los bombardeos aéreos tanto por parte de los aviones de la OTAN como los de Rusia y la Fuerza Aérea siria.

Según la prensa estadounidense, el acuerdo de paz para Siria, una vez más ha sido un triunfo de Vladimir Putin, cuya posición resultó fortalecida, incluyendo la permanencia del presidente Basher Assad como jefe de gobierno durante las negociaciones y hasta las elecciones que constituyan el nuevo gobierno en sus ramas ejecutiva y legislativa.

O sea, se mantiene la doctrina de que el futuro gobierno de Siria será decidido en elecciones por el pueblo sirio y no por las potencias extranjeras que se involucraron en la sangrienta guerra interna.

En cuanto a las entidades que participarán en la negociación, serán acreditadas todas las que han participado con respaldo de Europa, y las que han participado en los acuerdos en Rusia.

Los grupos involucrados con los militantes terroristas no podrán participar, ya que voceros de los mismos han admitido que militantes de Al Qaeda y Al Nusra están asimilados y no es posible excluirlos.

Asimismo, el principal grupo rebelde HNC, o Alto Comité de Negociación, con base en Londres, ya declaró su apoyo total al acuerdo ruso-estadounidense. En cambio, el grupo de entidades rebeldes con base en Rijad, Arabia Saudita, denunció que ni Washington ni Moscú los ha tomado en cuenta, y que ni siquiera se les envió una copia del acuerdo.

Bueno, todos concuerdan en que, por ahora, el acuerdo ruso-estadounidense es la única opción de paz a corto plazo, pero se admite que está todavía en situación de gran fragilidad.

Lo que todavía queda por analizar es el futuro que le espera a la minoría étnica de los kurdos, que, al parecer, han quedado ahora desprovistos del apoyo de Estados Unidos, y divididos ellos mismos en facciones que tienden a ser hostiles entre sí.

Y hay un tema de enorme importancia pero que tendré que dejarlo para el domingo próximo. Se trata de la crisis mundial que está afectando a las generaciones jóvenes, incluyendo a miles y miles de niños y adolescentes en prácticamente todo el mundo desarrollado o en vías de desarrollo.

¿Será que nuevamente vamos andando hacia algún lado?

¡Bueno, hasta la próxima, amigos! Cuídense, es necesario. Hay peligro. Pero no renuncie a formularse sus propias preguntas.

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