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Corte objeta la mayor incautación de harina de pescado presuntamente ilegal que sería destinada a salmoneras

13 septiembre 2016

[resumen.cl] El pasado miércoles, la Corte de Apelaciones de Concepción emitió un fallo que ordenó al Servicio Nacional de Pesca (SERNAPESCA) a devolver 5.500 toneladas de harina incautada en septiembre de 2015. La corte acogió lo señalado por la empresa Salmones de Chile, que calificó la incautación como ilegal, señalando que  SERNAPESCA no debió presumir la harina como ilegal. El servicio público, que incautó la harina a la empresa Bahía Coronel e interpuso una querella a la empresa Salmones de Chile, indicó que que evalúa recurrir a la Corte Suprema. Anteriormente se ha denunciado una prolongada corrupción en el control estatal y privado de la pesca ilegal y los niveles autorizados de explotación, que mantienen en colapso a especies clave en el mar chileno, para la reducción a harina de pescado como alimento de la industria salmonera o la agroindustria. 

Más de 4 millones de toneladas de distintas especies de peces han sido reducidas a harina de pescado en la región del Biobio en los últimos 30 años. Este régimen de explotación llevó al colapso del jurel hace una década y mantiene en situación inestable a la sardina y anchoveta en la macrozona pesquera centro sur.

El 25 de septiembre de 2015, el Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) anunció la detección de 5.602 toneladas de harina de pescado no declaradas, distribuidas en tres bodegas en Coronel y Cabrero, pertenecientes a Salmones de Chile Alimentos S.A., una comercializadora ligada al grupo Errázuriz y que no se encontraba registrada ante Sernapesca. Se comunicó que este hallazgo se trataría del más grande anunciado por la institución y se habría producido en el marco de una auditoría iniciada en julio, tras detectar irregularidades en dos empresas pesqueras: Lota Protein y Bahía Coronel, donde el sistema de pesaje de los desembarques en plantas habría estado intervenido, posibilitando así los menores reportes en pesca. Posteriormente, las cantidades procesadas por Bahía Coronel se recalcularon a 7.588 toneladas avaluadas en 11.000 millones de pesos, y se concluyó que para fabricar esta cantidad se debieron pescar más de 40.000 toneladas de pesca silvestre. Especies como sardina y anchoveta, pero muy problablemente también: mote, pampanito, pejerrey, tritre, agujilla, sierra, calamares como jibia y pulpo, entre otras especies pelágicas, es decir, que viven en la columna de agua, fueron capturadas con redes de cerco por barcos industriales y lanchas semi-industriales para su reducción ilegal a harina de pescado en Bahía Coronel.

Tanto las empresas Bahía Coronel y Salmones de Chile S.A. pertenecen al Grupo Errázuriz, liderado por Francisco Javier Errázuriz Ovalle, hijo del fundador del conglomerado, ex candidato presidencial y ex senador Francisco Javier Errázuriz Talavera, actualmente declarado inimputable por razones de salud. El grupo también está siendo investigado por fraude tributario, por crear empresas fantasmas, usar facturas falsas y simular transacciones con su producción de yodo.

El miércoles 7 de septiembre de 2016, un fallo de la Corte de Apelaciones de Concepción ordenó al Servicio Nacional de Pesca (SERNAPESCA) a devolver 5.500 toneladas del total de harina incautada en septiembre de 2015.  La corte acogió  los recursos presentados por la empresa, estableciendo que no se debió presumir esta harina incautada como ilegal, pese a no conocerse el origen de las especies con las que fue elaborada. Además, indicó que Sernapesca fiscalizó a la empresa Bahía Coronel pero denunció a la empresa Salmones de Chile, y que debía ser la primera empresa la encargada de acreditar el origen de la pesca empleada. El servicio indicó que que evalúa recurrir a la Corte Suprema y según señaló a Diario Concepción, Rodrigo Valencia, director regional de Sernapesca: “aunque el fallo absuelve a la empresa denunciada por una interpretación técnica de la norma, no se pronuncia sobre el fondo del asunto, que es la legalidad del origen de la harina incautada. Las empresas involucradas han tenido todas las oportunidades tanto ante Sernapesca Bio Bio como ante la instancia judicial, para probar el origen legal de las decenas de miles de toneladas de recursos que fueron materia prima con que se elaboró esta harina, sin que hasta ahora eso haya ocurrido”. El director regional del servicio señaló además que “este fallo demuestra la urgencia de modificar la Ley de Pesca relacionado con las infracciones. Actualmente, solo se sancionan fuertemente las actividades extractivas, sin contar con un cuadro normativo robusto para perseguir los ilícitos en la etapa post captura, dejando en la impunidad a quienes obtienen el mayor lucro por la pesca ilegal” .

Declive pesquero monitoreado por fiscalizadoras estatales y privadas.

Los datos de los desembarques realizados tanto por el Estado (SERNAPESCA) como por corporaciones multinacionales (Intertek Caleb Brett y Alex Stewart Intercorp) han recibido frecuentes denuncias de estar subestimados debido a desembarques ilegales no declarados, tanto de naves industriales de cerco y de arrastre, como de lanchas sardineras en torno a los 18 metros de eslora.

A partir de 2014, las fiscalizaciones a las lanchas de hasta 18 metros, que anteriormente hacía SERNAPESCA, corren a cargo de la corporación Intertek Caleb Brett, entidad auditora la supervisión de los desembarques. Desde el 2001, esta empresa se encarga de la certificación de pesca industrial en las Macrozonas I y II entre Arica y Valdivia. Trabajadores de la fiscalización pesquera de SERNAPESCA e Intertek han relatado a Resumen que es frecuente que armadores de lancha, de forma personal o mediante “jefes de flota”, ofrezcan dinero para que el fiscalizador entregue información errónea, como por ejemplo declarar que en la lancha viene mote o bacaladillo (Normanichtys crockeri), una especie que no tiene cuota, en vez de sardina (Strangomera bentincki) o anchoveta (Engraulis ringens) especies que si tienen cuota asignada y cuya cantidad es descontada a la respectiva lancha o barco luego de cada desembarque.

Por otra parte, trabajadores de SERNAPESCA relataron a Resumen que “sobornos y amenazas no ocurren solamente a trabajadores de Intertek Caleb Brett sino que eran también muy frecuentes durante las fiscalizaciones a cargo de SERNAPESCA”. En los muelles de Talcahuano, San Vicente, Lota y Coronel, donde están las oficinas de las empresas pesqueras junto a los puntos de desembarque, se han registrado diversas agresiones a fiscalizadores de SERNAPESCA por parte del personal vinculado a armadores semi-industriales y a comercializadores de productos pesqueros. En Coronel, ha habido golpizas a funcionarios con piedras y botellas, empujones por la borda desde lanchas atracadas en bahía y amenazas verbales de todo tipo. Los trabajadores señalan que “es muy difícil realizar un muestreo que se ajuste a la realidad debido a los grandes volúmenes capturados por las lanchas artesanales, y muchísimo más aún en las cantidades que se permite que capturen los barcos industriales, justamente los que fiscaliza Intertek Caleb Brett hace más de 10 años”, declaran.

En el caso de la incautación de septiembre de 2015, las deficientes características con las que se realiza la fiscalización pesquera en la Región del Bio-Bio pudieron haber permitido que la empresa recurriera a la corte para invalidar todo el proceso de incautación y las denuncias contra las empresas que continúan lucrando con la explotación pesquera, tanto legal como ilegal.

El destino de la harina de pescado

La salmonicultura industrial en Chile, que requiere un enorme volumen de insumos alimentarios desde la agroindustria y la pesca industrial, ya generaba una fuerte presión sobre las poblaciones de peces y sobre los territorios que soportan cultivos agroindustriales en la zona centro-sur, los que terminan alimentando a estos peces cultivados en vez de las personas que habitan los territorios. En la región del Bio-Bio, esta presión ha generado una crisis en la economía de la pesca artesanal, cuyas especies que abastecían a miles de familias ahora se encuentran en colapso luego de décadas de depredación pesquera industrial y semi-industrial.

Aproximadamente 7 toneladas de peces silvestres son necesarias para producir suficiente harina de pescado para alimentar la producción equivalente a una tonelada de salmón, lo que ha generado una fuerte presión sobre las poblaciones de peces en toda la zona centro-sur de Chile, contribuyendo directamente al colapso de muchas de ellas. En la zonas industriales de Lota-Coronel y San Vicente-Talcahuano, gran parte de la producción de harina de pescado tiene como destino la alimentación de salmones en centros de cultivo. En la Región de la Araucanía y utilizando los territorios que soportan cultivos industriales de soya, trigo, gluten, avena, raps y lupino, se destinan 50.000 hectáreas solamente para cultivo de salmones, en un trabajo conjunto agroindustrial y salmonero con negocios por cerca de US$160 millones. Cerca de la mitad de los alevines (juveniles salmónidos) de la industria salmonera de producen en la región de la Araucanía, donde se concentra también el 30% de la producción de salmón en Chile.

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