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Muere a los 90 años Dario Fo, el satírico premio Nobel de Literatura en 1997

13 octubre 2016

“La sátira es el arma más eficaz con el poder: el poder no soporta el humor, ni siquiera los gobernantes que se llaman democráticos, porque la risa libera al hombre de sus miedos”                                        Dario Fo

[Por Resumen.cl] El dramaturgo y actor italiano Dario Fo, premio Nobel de Literatura (1997) ha fallecido a los 90 años en la ciudad de Milan.  El italiano Dario Fo fue el más atípico de los premios Nobel, anarquista, agitador, un exquisito, un bromista, un loco, un visionario.

Conocido como “sumo dramaturgo” era famoso en todo el mundo por sus textos teatrales de sátira política y social y por su compromiso con la izquierda junto a su compañera Franca Rame.  Dario fue hijo de un jefe de estación, estudió en la Academia de Bellas Artes de Milán y, posteriormente, comenzó a trabajar en la Radio y Televisión Italiana (RAI) como actor y como autor de texto satíricos. En 1968, junto a Franca Rame, Massimo de Vita, Vittorio Franceschi y Nanni Ricordi fundó el grupo teatral Nuova Scena, que tenía como objetivo volver a los orígenes populares del teatro y a sus valores sociales.

Durante su larga trayectoria publicó más de cien obras teatrales, que él mismo interpretaba y numerosos libros. En 1969 estrenó una de sus obras teatrales más aplaudidas e influyentes, ‘Mistero Buffo’, en la que aborda algunos pasajes bíblicos al estilo de los juglares medievales. En 1970 presentó otra de sus obras maestras, «Morte accidentale di un anarchico», en la que rememora la extraña muerte del partisano Giuseppe Pinelli, que en 1969 se precipitó desde una ventana de la Jefatura de Policía de Milán, donde estaba detenido.

Su activismo político fue especialmente relevante en los convulsos Años de Plomo, entre los 70 y los 80, cuando creó la organización ‘Soccorso Rosso Militante’ para proporcionar asistencia legal a los militantes de la izquierda encarcelados.

En la década de los noventa estrenó ‘Il papa e la strega’, obra en la que representa a un pontífice autor de una encíclica inverosímil en la que defendía la liberación de la droga, el control de la natalidad o el regreso de la Iglesia a la pobreza.

Los dardos de Fo van en todas direcciones, desde la defensa de la desobediencia civil en ’Aquí no paga nadie’ a la historia alternativa del descubrimiento español de América en ‘Isabel, tres carabelas y un cascabel’.

Abajo un articulo publicado por Fo recientemente (31 agosto 2016) en L´Espresso y traducido por Lucas Anton para sinpermiso.info

 

Populista, y a mucha honra
Por Darío Fo

Era de esperar, pero me ha pasado también esto: me han llamado populista. Ha sucedido en las páginas de L´Espresso del domingo, 21 de agosto de 2016. El autor del artículo en el que se me endilga este término se llama Marco Belpoliti. Mi detractor enseña Sociología de la Literatura y Literatura Italiana en la Universidad de Bérgamo. El hombre de letras emplea el término “populista” en la acepción negativa en boga desde hace años en Italia, a saber, la que considera el populismo una suerte de recurso a modo de pretexto para embaucar arteramente a una comunidad de simplones crédulos, fáciles de manejar con cualquier argumento. Ahora bien, me parece extraño que un profesor universitario se haya dejado llevar por un uso tan exagerado de una palabra tan acusadamente mistificada. Pero, ¿qué origen tiene en realidad esta expresión?

Basta acudir a una de tantas enciclopedias de prestigio para llegar a saber lo siguiente: “populismo” indica una ideologia característica de un movimento político o artístico que ve en el pueblo un modelo ético y social y el respeto de todos los individuos que forman parte de una comunidad civil. El movimiento precursor de esta idea de democracia se puede reconocer en la Revolución Francesa, e incluso antes, en los escritos de Jean-Jacques Rousseau. Ese primer texto suyo se inicia con una ápera crítica de la civilización como causa de todos los males y de la infelicidad de la vida de muchos hombres, que desarrollará el Discurso sobre el origen y fundamento de la desigualdad entre los hombres. En su libro El contrato social, Rousseau afirma, además, que «cualquier ley que no sea ratificada por el pueblo en persona es nula, no es una ley».

Este mismo tema ha constituido la base del pensamiento de Gianroberto Casaleggio, fundador con Beppe Grillo del Movimiento Cinco Estrellas. Marco Belpoliti la emprende conmigo por lesa majestad de muslos ministeriales y, punitivo, parte a la búsqueda de mis pecados. Le honra reconocer mi profesionalidad, pero añade maliciosamente que he tenido una vida fácil, porque a diferencia de otros grandes intelectuales, nunca he corrido el riesgo de actuar en solitario yendo contra corriente y adoptando posiciones incómodas. Bueno, que un periodista que, es evidente, se alinea como valeroso defensor de quien está en el gobierno, planteee preguntas sobre el valor de los demás, provoca como mínimo ternura….Que yo pueda estar del lado del gobierno de estos tiempos no resulta una postura muy auidaz…De cualquier modo, según Belpoliti, yo he ido a lo cómodo. Mientras Sciascia, Pasolini y Sartre han tenido el valor de la soledad, yo me habría movido siempre andando sobre seguro, protegido por poderosos movimientos de oposición.

Belpoliti calla naturalmente en su perorata sobre nuestros comienzos, los míos y los de Franca, sobre las relaciones un tanto difíciles con el poder, como aquella ocasión vivida por nosotros dos, intelectuales fuera de la norma, en nuestro choque con la RAI. Choque que terminó con la expulsión sus buenos quince años de todo programa radiofónico y televisivo por haber denunciado por vez primera en la historia de la RAI accidentes laborales que causaban víctimas como si fuera una guerra. Y de nuevo por primera vez, hemos hablado también de mafia, todo ello en el programa “Canzonissima” tras siete emisiones. En realidad, ha sido muy cómodo para mí y para Franca llevar a las Casas del Pueblo espectáculos críticos con el PCI en presencia de los dirigentes mismos y sufrir el consiguiente ostracismo de la parte más rígida del Partido. Cómo acabó era de esperar, se nos rogó que saliéramos de las Casas del Pueblo, pues nuestra critica era nociva para la unidad del Partido.

Vino después el periodo en el que la policía decidió ponernos las esposas en las muñecas y proceder a detenernos y mandarnos a la cárcel. Y luego los procesos, las bombas en casa y en el teatro, el nacimiento de Socorro Rojo, la ayuda a los compañeros detenidos, la defensa de los derechos civiles, el secuestro y las torturas a Franca [Rame, compañera de vida y arte de Fo, violada y herida por un grupo neofascista en 1973]. Desde luego, formábamos parte de un un gran movimiento, pero no veo cómo se puede afirmar que esta participación nos haya garantizado dormir tranquilos. Escribir cualquier cosa, con tal de dar estopa, se puede hacer…Pero un mínimo a la hora de ceñirse a los hechos sería acaso decente.

El autor del libelo saca a escena en cierto momento a Jean-Paul Sartre, colocándolo entre los intelectuales que obraban en soledad. Se ve perfectamente que Marco Belpoliti nunca conoció personalmente al creador del existencialismo. Yo, por el contrario, tuve esta suerte, junto a Franca. Seguimos en contacto con él durante mucho tiempo, en la medida en que teníamos proyectos de trabajo que realizar conjuntamente. La primera vez que tuve la fortuna de escucharle fue en la la Sorbona, donde pronunciaba una conferencia en una enorme sala rebosante de jóvenes que bebían literalmente sus palabras. El tema de aquella conferencia era el uso de la situación en el teatro popular. ¿Qué “situación”? es la clave maestra de cualquier espectáculo de la Commedia dell’Arte, clave estructural que implicaba a Molière y hasta a Shakespeare.

De hecho, de Julieta y Romeo todo el mundo recuerda exactamente la clave de ese drama: el hecho de que entre dos jóvenes se escale una pared que dice: «No podéios amaros porque vuestras familias luchan cruentamente entre ellas». Pero contra toda lógica, aquí tenemos a dos que saltan esos muros infranqueables y se aman arriesgando a cada paso la muerte. Pero tenemos que admitir que sin ese veto trágico, el suyo habría sido un amor del todo normal. El contraste de lo imposible es lo que crea la espectacularidad y la conmoción, y esto gracias a la situación que a su vez crea la paradoja, el drama y el teatro popular.

¡Pero fíjense en cuántas veces sale la palabra “pueblo” en los discursos sobre la cultura! ¡El del populismo es precisamente un movimento infinito! En el debate había quien, tomando la palabra, trataba de demostrar que la del pueblo no era cultura sino más bien una imitación del arte de las clases altas. Volaron naturalmente, entre los presentes, expresiones más bien duras, de un bando contra otro, y en determinado momento Sartre pidió la palabra, la tomó y exclamó: «¡Esto sí que es dialéctica! Por fin veo a los conservadores indignados, pero faltos de argumentos válidos. Y por eso me gusta dialogar con un público heterogéneo y rico de ideas diversas como sois vosotros. La palabra es verdaderamente el medio más inteligente que haya creado el hombre». Y todavía hay quien llama solitaria la acción de un intelectual como Jean-Paul Sartre.

Visto que el articulista escribe acerca del coraje y de ir contracorriente, podría medirse con un inventario de los intelectuales que han criticado con el ímpetu destructivo de una pluma, opositores que no ha perdido nunca un día con la televisión y los diarios importantes, que no se han arriesgado ni siquiera a un golpecito.

Traducción: Lucas Antón
Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/populista-y-a-mucha-honra

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