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#NIUNAMENOS: Los femicidios del 2015 y 2016 en el Bío Bío

19 octubre 2016

Por Matías Del Río / resumen.cl

Es un 8 de octubre de 2016 en Mar del Plata, Lucía Pérez de dieciséis, sale de su casa junto a dos hombres cerca de las 10 de la mañana. Son conocidos traficantes de drogas del sector a quienes Lucía pretendía comprar marihuana para una amiga. Uno de ellos es Matías Farías (23), en cuya casa se encontraba la droga. Iba acompañado por Juan Pablo Offidani (43). Ambos habían conocido a la joven el día anterior, por los mismos motivos. Para ella iba a ser un “voy y vuelvo”. Se había hecho un mate que dejó al lado de su computador. También había dejado la cuenta de su Facebook abierta. Cuando Lucía llega a la casa de Farías, él y Offidani empiezan a darle grandes cantidades de marihuana y cocaína hasta el punto de la inconsciencia. No era lo que quería ella. Es ahí mismo, en la casa de Matías, donde empieza el calvario.

Su cuerpo no opone resistencia. Y si lo hizo, fue inútil. Dos hombres han decidido perder su humanidad. Ella pierde su inocencia. Violada repetidamente vía vaginal y anal hasta que, producto de la inserción de un objeto romo por el ano, se desencadena un “reflejo vagal”. En otras palabras, Lucía sufrió hasta el punto de que su corazón dejó de latir. No hay forma de imaginarse el miedo que ella tuvo antes de entrecerrar sus ojos por últimas vez, “como acostumbraba a dormir” según cuenta su hermano en una carta. Esta misma carta cuenta un poco más acerca ella: “Como el arte, el rock, como el amor a los animales” la describe Matías Pérez. Una muchacha tranquila, que no salía mucho de casa. Hay algo que no se alcanza a percibir en esas palabras. Y es que pareciera que gran parte de la sociedad pensara que una mujer, una muchacha de 16 años no es para andar en la calle. Ella tiene que tener cuidado de no pillarse un monstruo en la calle: El Machismo.

Y sí, efectivamente, el machismo mata. En Chile, desde el 2016 hasta la fecha van 27 femicidios, dos de ellos en la Región del Bío Bío. El año anterior hubo 45 casos, 4 de ellos en el Bío Bío. Sus historias son igual de violentas y dolorosas. Sus muertes llenaron páginas enteras de diarios junto a los macabros detalles. Pareciera que no basta con lo brutal que fueron con sus almas. Es por eso que a continuación las recordaremos a ellas y sus muertes, el fiel reflejo de una sociedad misógina que no le basta que le repitan hasta el cansancio “ni una menos”.

2015

Enero/Ana García- Femicidio N° 2 (36 años): Se desempeñaba como auxiliar médico en el Hospital de Lirquén. Era una mujer tranquila. 7 meses antes de su asesinato se había separado del que era su pareja, Juan Zambrano, de 47. Éste pide juntarse con ella en la que solía ser la casa en que vivían, en Cerro Verde Alto. Es ahí donde la mata estrangulándola con una corbata. Desde su casa, Zambrano llama a su hijo para confesarle el crimen. Deja una carta y se suicida colgándose de un árbol en su casa en la comuna de Hualpén.

11 Abril/ Juana Cortez- Femicidio N° 13 (68 años): Trabajadora sexual de Los Ángeles. Poco se sabe de su vida. Viviendo en la invisibilidad de lo marginal, se puede adivinar por una foto de ella que rondó en los medios de comunicación, una vida de sufrimiento acallado. En Chile, a pesar de que el 97% de las personas que trabajan en el comercio sexual son mujeres, aun existe todo un tabú alrededor. Juana fue asesinada por un cliente, quien dentro de su mundo, no sentía que ella valía lo que iba a pagar por sus servicios. En este caso, una piedra fue el arma con la cual le propinó un golpe a la cabeza para posteriormente quemarla en una construcción abandonada. Era madre de 2 hijos.

12 de abril/ Margarita Zambrano- Femicidio N° 20 (63 años): En Contulmo, fue encontrado su cuerpo, tendido sobre una cama. Había sido atacada con un hacha por su esposo, Osvaldo Castro, de 54 años. Los familiares cercanos eran conscientes de los episodios de violencia que ella solía vivir. Castro acusó padecer esquizofrenia. Fue procesado de todas maneras. Existían denuncias en su contra por violencia psicológica desde el año 2014.

Julio/ María Ortega- Femicidio N° 26 (33 años): Dirigente de un club deportivo. Fue en ese contexto que conoció a Cristian Acuña con quien llevaría una relación tortuosa de siete años según contaron cercanos a ella. Luego de dos meses de separación, Acuña la llevó hasta el kilómetro 25 del camino a Cato que une con Chillán, lugar donde la degolló. Posteriormente, el sujeto se intentó suicidar con un arma blanca. Ella se había acercado anteriormente al Centro de la Mujer en Chillán, desde donde decidió no recibir ayuda por miedo al que era su pareja. Decidió esperar a que alguien la salvara. Era madre de dos hijos, de 10 y 18 años.

2016

7 de marzo/ Magali Carriel- Femicidio N° 7 (63 años): Llevaba un año postrada por un accidente vascular en su vivienda en Talcahuano. Su hijo de 26 años estaba a cargo de ella. Su esposo, Carlos Delgado, aprovechó un momento en que se encontraba sola para degollarla con un arma cortopunzante. Ya había denunciado a su marido en otra ocasión por violencia intrafamiliar, pero le permitió volver a vivir con ella para que la cuidara. Su hijo la encontró muerta. Ocurrió en vísperas del Día Internacional de la Mujer.

25 de marzo/ Yuri Álvarez- Femicidio N° 12 (28 años): Madre de una hija de 9 años, fue asesinada en Quillón a martillazos por su pareja, Angelo Iturra, de 30 años. Fue él quien dio aviso a carabineros de su acción.

El Lunes 17, en Puerto Montt, se cometió el femicidio número 27 a nivel nacional en lo que va del año. Bernardita Martinez (46) fue acuchillada por su conviviente, Claudio Marín (46). Tenían dos hijos juntos. 5 días antes, en la misma ciudad, Carla Medina, de 23 años, fue acuchillada en una notaría por su pareja, Juan Tovar, de 45 años, ambos de nacionalidad Colombiana.

En Concepción, en lo que se podría haber convertido en un femicidio cuyo responsable sería Gendarmería y por lo tanto el Estado chileno, Lorenza Cayuhan, comunera mapuche quien cumple una condena de 5 años en la cárcel de Arauco, luego de ser condenada por actos vinculados a las reivindicaciones territoriales mapuche, dio a luz en la Clínica de la Mujer del Sanatorio Alemán con los pies esposados, mientras 3 guardias hombres la custodiaban. ¿Con qué cara el gobierno se manifiesta en contra de la violencia de género, si permite este tipo de acciones por parte de sus instituciones?

Todos estos hechos no reflejan más que una realidad latente en todo el mundo, donde existe una sociedad de opresión no tan sólo hacia el género femenino, sino a todas las expresiones de libre sexualidad.

En Chile, según datos obtenidos por la Encuesta Nacional de Victimización por Violencia Intrafamiliar y Delitos Sexuales 2012, el 31,9% de las mujeres entre 15 y 65 años, declara haber sufrido violencia ya sea simbólica o directa. El 74% de ellas, indica que esta violencia provino de su pareja o ex-pareja, Además, en un periodo de 12 meses, sólo el 36% de las mujeres que sufrieron de violencia de género hizo una denuncia. Y de éste porcentaje, el 41% desistió de sus denuncias.

Si bien, hoy en día existe el Ministerio de la Mujer, el SERNAM, creado en 1991, mantiene un registro de los femicidios nacionales en línea sólo desde el 2008. La violencia existe desde mucho antes. Historias como la de Lucía Pérez, Juana Cortez o Yuri Álvarez se han repetido constantemente en las planas de los diarios y las notas en la televisión. A pesar de eso, mucha parte de la población invisibiliza un problema que va más allá de lo que algunos denominan el “sexo débil”. La mujer, la joven, la hermana, la amiga, la tia, la mamá, la compañera vive en una sociedad que le dice que tiene que ser precavida, que se tiene que cuidar, no puede salir tarde de noche, mientras la televisión la bombardea con una “imagen perfecta que deben cumplir”. Los productos de limpieza y aseo van enfocados a ellas. Y las matan, las violan y empalan. Ellas no serán olvidadas. Por ellas y por todas “Ni una menos”.

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