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Silvia Adoue, profesora de la Escuela Florestan Fernandes del MST: Precisamos pensar otro mundo

27 noviembre 2016

Ruta de las Semillas

Durante la visita de la profesora Silvia Adoue a Concepción, Chile, para participar del congreso Repensando Nuestramérica desde el Sur, realizamos una entrevista que deseamos compartir para continuar con el ejercicio de memoria histórica del 25 de noviembre.


El 25 de noviembre conmemora, en todo el mundo, al Día Internacional contra la violencia de género. Es una fecha inspirada en el grito de justicia por el asesinato de las hermanas Patricia, Minerva y María Teresa Mirabal por parte de las fuerzas represivas durante la dictadura de Trujillo, en República Dominicana durante 1960. El ejercicio de la memoria colectiva sobre aquellos acontecimientos de terror, se actualiza en nuestro presente con la continuidad de la violencia ejercida contra las mujeres que luchan por un mundo distinto. Las violencias cotidianas, elevan las cifras que tantas veces la justicia ha disfrazado como crímenes pasionales cuando, en verdad, son femicidios sobre los cuales pesa todo el aparato del Estado y el modelo cultural que a través de él se proyecta. Las violencias contra las mujeres se expresan en la represión contra quienes se ven directamente más afectadas por la flexibilidad laboral y el extractivismo.

Esto se deja ver con toda su magnitud en el encarcelamiento injusto de la machi Francisca Linconao, inculpada de forma corrupta por un supuesto atentado contra la pareja de terratenientes Luchsinger-Mackay. La violencia se expresa con total descaro en el asesinato de Macarena Valdés Muñoz, encontrada muerta en su casa el 22 de agosto en Tranguil (XIV Región de Chile) con un montaje de suicidio. Macarena resistía contra la instalación de una hidroelétrica cuyo cableado pasaba por encima de su hogar. Al igual que Berta Cáseres, asesinada el 3 de marzo de este año en Honduras, Macarena, quería proteger la salud del ambiente para sus hijos.

El 19 de octubre pasado, en Nuestramérica, millones han expresado su repudio a la avanzada de violencia contra las mujeres al grito de Ni Una Menos. Paros nacionales de mujeres y calles repletas de manifestantes. La voracidad de los crímenes nos llevó a un punto de indignación colectiva: el caso de Lucía Pérez en Argentina, Florencia Aguirre y Bernardita de Lourdes Martínez en Chile fueron los más sentidos. Los días siguen pasando y el presente sigue cobrándose vidas y arruinando la felicidad de quienes sufren las violencias del patriarcado en la casa, en el trabajo, en nuestros territorios cuyos recursos quieren devastar. Por ello, las palabras de Silvia guardan una sabiduría que, hoy y mañana, debemos reconocer para entender mejor las consecuencias del capitalismo actual en nuestras vidas. No es casualidad que sean mujeres las afectadas de forma más directa. Tampoco es casualidad que Silvia nos invite a pensar desde la cosmovisión de nuestros pueblos originarios para la creación de nuevas formas de lucha.

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