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Nuevo estudio encuentra evidencias que explican la productividad de los bosques con mayor biodiversidad

07 Marzo 2017

Publicado en Phys.org, traducido por resumen.cl

Hace bastante tiempo se sabe que diversas especies de árboles tienden a ser más productivas que los monocultivos. Lo que no sabíamos aún es por qué. En una investigación publicada recientemente en la revista científica Nature Ecology & Evolution, los científicos de la Universidad de Minnesota y la Universidad de Quebec en Montreal muestran el talento detrás de esta característica: Gracias a sus diferentes formas de crecimiento natural y su habilidad para modificar su forma para adaptarse a los espacios disponibles, los conjuntos de múltiples especies son capaces de ocupar espacios verticales con ramas y hojas. Esto maximiza su habilidad combinada para absorber el sol que cae en un trozo particular de tierra para convertirlo en más árboles –absorbiendo el dióxido de carbono que está calentando el planeta y produciendo madera en el mismo proceso.

“Es una hipótesis común que la complementariedad importa”, dice una de las autoras, Laura Williams, de la Universidad de Minnesota, que fue apoyada por los profesores Peter Reich y Jeannine Cavender-Bares. “Este es un caso de estudio que entrega evidencia para apoyar la complementariedad en el uso del espacio”.

Para aprender cómo la diversidad impulsa la productividad, Williams y sus colegas observaron 37 parcelas de tierra que habían sido plantadas en Montreal en los últimos cuatro años, variando desde monocultivos a parcelas con 12 diferentes especies de árboles comúnmente encontrados en los bosques del norte. Usando herramientas simples –cintas de medición y postes de altura- caracterizaron la distribución vertical de ramas y hojas y la cantidad de biomasa de troncos de árboles producida en las diversas combinaciones. En las parcelas con diversas especies, encontraron que las diferentes formas de crecimiento natural y necesidades de luz de las distintas especies, combinadas con su capacidad para adaptar su crecimiento a sus vecinos, hicieron posible que los árboles enviasen ramas a lugares donde pudieran utilizar mejor la luz disponible, creciendo mejor juntos que en parcelas de una sola especie. No sólo eso, sino que mientras mejor equipada estaba la combinación particular de especies para utilizar la gama de ambientes luminosos dentro de la parte superior del bosque, mejor equipadas estaban las copas de los árboles y más biomasa soportaba la parcela.

Bosques de Nothofagus en la comuna de San Clemente, Región del Maule.

Adicionalmente a entregar un mejor entendimiento de cómo funcionan los árboles en los ecosistemas, la investigación tiene implicaciones para la práctica del manejo de bosques. Actualmente sólo una pequeña fracción de las plantaciones forestales del mundo, menos del 1 por ciento, contienen más de una especie. Estos hallazgos entregan apoyo para el uso de múltiples especies como un método para impulsar la habilidad de los bosques para producir madera y remover el dióxido de carbono desde la atmósfera.

“Este estudio muestra cómo podemos entender los bosques como comunidades hechas de árboles que se unen, dividen el trabajo y reaccionan a sus vecinos de formas que afectan el funcionamiento de todo el ecosistema”, señaló Williams. “Al ayudar a responder la pregunta de por qué las mezclas más diversas crecen más, hemos mejorado nuestra comprensión de cómo sostener y mejorar el funcionamiento de los bosques en formas que contribuyan al bienestar de los humanos y de nuestro planeta”.

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