AUDIO | Crónica de Ruperto Concha: Ayudantes de Satán

AUDIO | Crónica de Ruperto Concha: Ayudantes de Satán

Por Ruperto Concha / resumen.cl

Nosotros los chilenos estamos acostumbrados a sentirnos un poquito al margen de las calamidades del resto del mundo. De hecho hay muchísimos chilenos que creen que es cierto que los 32 millones de venezolanos están muriéndose de hambre, puesto que así lo dice la gran prensa de las transnacionales, aunque hasta ahora no nos han mostrado nunca ni siquiera una foto de un niño venezolano que se esté muriendo de hambre.

En cambio, sí nos muestran, en la prensa de todas las tendencias, las numerosas y atroces fotografías de niñitos yemeníes que de verdad están agonizando porque la feroz guerra de dominio lanzada por Arabia Saudita sobre Yemen no sólo ha destruido campos y depósitos de alimentos. También ha bloqueado el paso de barcos que llevan auxilio humanitario internacional.

Los bombarderos enviados por Estados Unidos dejan caer sistemáticamente bombas y misiles sobre bodegas, hospitales, escuelas o iglesias. Y poderosos aviones tanque, piloteados por estadounidenses, se encargaban de reabastecer de combustible en vuelo a los bombarderos asesinos, para que sigan sin necesidad de aterrizar, realizando sus misiones criminales.

Hace algún tiempo me enviaron un video tomado por un periodista de la Associated Press, que exhibe los últimos instantes de vida de uno de esos niñitos. Y puedo asegurarle que es indescriptiblemente atroz mirar las últimas convulsiones, de agonía por hambre, de una criatura de no más de seis años. Y ver luego la quietud, sentir el resonante silencio acusador del cuerpecillo muerto… y saberse uno impotente ante la perversidad.

Según un informe de las Naciones Unidas, en esta imbécil guerra lanzada por los reyezuelos petroleros de Arabia, con fervoroso apoyo de Estados Unidos, han muerto ya 85 mil niños yemeníes.

¿En nombre de qué valores, de qué justicia, de qué decencia mínima, están haciendo eso los últimos monarcas hampones y sus aliados de la OTAN?…

¿A quién están ayudando los que participan en esa monstruosidad criminal?

 

En realidad, durante las últimas semanas ha habido una especie de zodíaco de brutalidad, estupidez, codicia desenfrenada y astucias disfrazadas de inteligencia. Algo que ciertamente nadie quiere, pero que nos envuelve y nos arrastra sin que sepamos a dónde.

Aquí en Chile estamos estupefactos por los niveles y la profundidad de la corrupción, el abuso, las falsificaciones y el matonaje policial sobre nuestra gente chilena, a lo que ahora se agrega la corrupción y el abuso en el Ejército de Chile, y hasta también la participación de matones civiles, a sueldo de algunas municipalidades como la de Providencia, que golpean, detienen y secuestran a personas porque así lo quiere la alcaldesa.

Pero al prestar atención a lo que está ocurriendo más allá de nuestras fronteras, vemos que la putrefacción es tan globalista como el neoliberalismo. Es un fenómeno que, como lo señaló con precisión el senador Alejandro Navarro, se origina o al menos se precipita cuando la clase gobernante le pierde el respeto a sus propias instituciones y los funcionarios empoderados, tengan uniforme o no, sienten que la clase política les está dando manga ancha y prefiere desentenderse de abusos y delitos.

Mientras en Estados Unidos llegan a 86 los muertos y a 563 los desaparecidos por el incendio forestal en California que arrasó más de 62 mil hectáreas destruyendo 13.500 casas, muchas de ellas muy lujosas, y 500 establecimientos comerciales.

Pero, fíjese Ud., ya desde 2008, hace 10 años, se había anunciado la elaboración de un programa de protección ante los incendios forestales, incluyendo construcción de un programa de protección, incluyendo cortafuegos y sistemas de alerta temprana. O sea, durante 10 años las autoridades y la comunidad misma californiana, hicieron como que se preocupaban del peligro cuando en realidad no estaban haciendo nada.

Peor aún, adherían a la opinión de un tal ganso Donald, de que eso del cambio climático no es más que palabrería de científicos. ¿Es o no es corrupción esa negligencia criminal que se tradujo en 83 seres humanos quemados en una hoguera que podía haberse evitado?

 

En Colombia la muerte súbita de Jorge Pisano, un testigo acusador de desfalcos, sobornos y otros delitos vinculados a la financiera brasilera Odebrecht, cobró intensidad de horror cuando se le sumó el envenenamiento de su hijo recién retornado al país para esclarecer las circunstancias de la muerte de su padre.

Pisano padre había dejado grabaciones, documentos y otras pruebas de millonaria corrupción de funcionarios del gobierno coludidos con la transnacional Odebrecht, incluyendo el audio de una conversación con el Fiscal General de Colombia, en 2015, durante el gobierno de Juan Manuel Santos. Ese valioso paquete de pruebas lo había entregado Pisano a periodistas de la emisora Noticias Uno, para ser abierto y publicado sólo en caso de su muerte.

El cadáver de Jorge Pisano fue incinerado rápidamente y sin mayores análisis, y se diagnosticó su muerte como un caso de infarto fulminante. Ahora, la muerte de su hijo fue por envenenamiento con cianuro, y de hecho la policía encontró un frasco con el veneno en la casa de la familia.

La policía está investigando, pero la investigación encontrará obstáculos de tanta importancia como la importancia de los posibles cómplices y los paquetes de dinero proveniente de sobornos y sobreprecios.

También la semana pasada, se conoció un fallo de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en favor de Andrés Felipe Arias, ex ministro de agricultura del gobierno de Álvaro Uribe, acusado, condenado y prófugo por desviación dolosa de dineros públicos que superaron los veinte mil millones de dólares.

El tipo fue debidamente juzgado, pero se dio a la fuga tras haber sido condenado a 17 años de presidio. Sin embargo, el procedimiento judicial colombiano se realizó defectuosamente y Arias pudo demostrar irregularidades que configuraban violación a sus derechos humanos. Ahora falta saber si Colombia acatará el fallo de las Naciones Unidas y Arias podría entonces disfrutar del sucio dinero embolsicado.

En tanto en Washington, el tan sorprendente Donald Trump ha vuelto a impactar a la opinión mundial, declarando que la CIA está equivocada en su investigación sobre la participación del príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salmán, en el horripilante asesinato del escritor y periodista Jamal Khashoggi, a pesar de una grabación obtenida por el espionaje estadounidense, en que el propio príncipe ordena a sus esbirros “silenciar a Jamal Khashoggi definitivamente”.

Trump, junto a la familia real saudita y el gobierno de Israel, han afirmado que la CIA está haciendo afirmaciones sin fundamento y que el príncipe bin Salmán, tan simpático él, es completamente inocente. Pero, claro está, los gobiernos europeos le creen más a la CIA que al señor Presidente de los Estados Unidos.

Como fuere, Arabia Saudita se está mostrando muy agradecida con Donald Trump y aumentó su producción de petróleo haciendo que el precio del contaminante “oro negro” cayera a 52 dólares el barril.

¿Hay corrupción en la complicidad de Washington con los asesinos de Jamal Khashoggi?

 

Otro frente del tempestuoso invierno de corrupción lo destapó el periódico The Intercept, inmediatamente después de las elecciones de Estados Unidos, al revelar que las empresas petroleras estadounidenses canalizaron cien millones de dólares para las campañas de candidatos demócratas y republicanos que se comprometían a desarticular todas las trabas legales para la explotación de pozos de fracking incluso en terrenos adyacentes a las escuelas y hospitales.

Según denunció la doctora Lisa Mackenzie, especializada en bioquímica respiratoria, la contaminación de las explotaciones petroleras inyecta sustancias gravemente nocivas en los pulmones y el torrente sanguíneo de las personas, lo que es aún más desastroso para el desarrollo de los niños.

De acuerdo a los antecedentes entregados, los aportes financieros para las candidaturas más obedientes a las demandas de las empresas petroleras, siendo perfectamente legales, son, sin embargo, la evidencia más desvergonzada de la compra de elecciones y, por ende, la generación de leyes redactadas para servir a los intereses de esas empresas.

Y, según declaraciones de las comunidades afectadas, lo más deprimente es que el sistema funciona para ellos, o para cualquiera que pueda gastar cien millones de dólares en promover la promulgación de leyes a gusto de ellos.

De hecho, en los últimos meses los parlamentarios estaduales ya han eliminado todas las leyes restrictivas para la explotación petrolera, y a la vez han hecho fracasar cinco proyectos presentados por la comunidad. Y en todos los casos, las votaciones han tenido una mayoría favorable para las petroleras.

Una mayoría suficiente, no demasiado grande, porque las empresas prefieren comprar solamente el número suficiente de diputados.

Finezas de la democracia de las transnacionales, ¿verdad?

Otra de las tormentas de corrupción estalló hace un par de semanas en Washington, al publicarse un reporte de los análisis de alimentos para niños y adolescentes elaborados a base de cereales enriquecidos con vitaminas. Los análisis de laboratorio realizados por orden de la Environmental Working Group, revelaron que los cereales tradicionales, incluyendo la avena Quaker y los Cheerios de miel y nueces de General Mills, contienen residuos tóxicos provenientes del herbicida roundup a partir de glifosato.

De hecho, en cada ración de esos alimentos la cantidad de residuos tóxicos es mayor que la presencia de vitaminas C y D que anuncian los fabricantes.

El Director de Environmental Working Group, Ken Cook, señaló a la prensa que si las grandes empresas productoras de alimentos para niños y adolescentes, no logran eliminar esos residuos de herbicidas, al menos deberán informar al público, en cada envase de sus productos, sobre el contenidos de residuos tóxicos.

El mismo problema de los residuos de glifosato en los cereales y los porotos soya fue detectado en los envíos de esos productos procedentes de Argentina, por investigadores de la Unión Europea, que encomendó una investigación a través de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina.

La investigación, dirigida por el médico Damian Berzegnassi, confirmó la persistencia del uso intensivo de agrotóxicos, incluyendo al glifosato, lo que ha tenido por efecto un aumento de más del 50% en el número de casos vinculados a esas sustancias, como malformación monstruosa de fetos, enfermedades endocrinas como el hipotiroidismo, afecciones neurológicas como el alzheimer y el parkinson, además que diversos tipos de cáncer, incluyendo un aumento desproporcionado en el cáncer de personas jóvenes.

De hecho, el informe señala que las estadísticas de morbilidad en las zonas agrícolas industrializadas que utilizan glifosato muestran casi el doble del número de enfermos que las demás zonas del país.

Así, pues, ¿quién puede sentirse a gusto con el envenenamiento por agrotóxicos sobre los humanos de las zonas rurales de cultivo? ¿Qué es lo que está induciendo a esos agricultores a convertirse en envenenadores masivos?

 

Así, pues, ¿hasta dónde y cuán profundamente se ha introducido la corrupción. descomponiendo desde adentro nuestra civilización actual?

Sólo enumerar los innumerables casos de corrupción, venalidad, hipocresía y latrocinio, en todo el seductor mundo que nos rodea, nos tomaría muchísimas horas.

Pero incluso, a veces, la misma corrupción llega a tener algún lado no tan malo. Por ejemplo, el analista estratégico canadiense Joe Jarvins publicó un vasto artículo en la revista digital Russia Insider, bajo el título de, fíjese Ud.:

¿Por qué el ejército más caro y mejor equipado del mundo ya no es capaz de ganar ninguna guerra?

Joe Jarvins revela haber estado presente en discusiones presupuestarias de los altos mandos del Ejército de Estados Unidos, y que lo más sorprendente de esas discusiones es que se trataba principalmente de gastar hasta el último centavo del presupuesto del Pentágono para cada año.

Eso, porque si sobrara algo del dinero asignado en el presupuesto anual, ese excedente se lo restarán al Pentágono el período siguiente. De ahí que, por ejemplo, la Fuerza Aérea haya gastado 300 mil dólares en comprar unos estupendos jarritos para tomar café, cotizados a nada menos que, fíjese Ud., 1.200 dólares cada jarrito, en circunstancias que los mismos jarritos, en un supermercado se venden a menos de 30 dólares.

El último presupuesto anual del Pentágono fue de 716 mil millones de dólares. Eso es 4 veces más que el presupuesto militar de China, y 9 veces más que el presupuesto de Rusia. Y sin embargo, en el informe ante la comisión de Defensa del Congreso de Estados Unidos, el alto mando de las Fuerzas Armadas admitió que Estados U nidos puede perder una guerra contra China o contra Rusia… ¡Y qué decir de una guerra contra China y Rusia simultáneamente!

Sólo en mantener sus 800 bases militares instaladas fuera del territorio nacional, Estados Unidos gasta 156 mil millones de dólares al año.

Desde el inicio de las guerras en Afganistán e Irak, Estados Unidos ha acumulado una pérdida estimada en más de 6 millones de millones de dólares, que simplemente no se sabe a dónde fueron a parar. No hay recibos ni proyectos realizados ni adquisiciones ni nada.

Entre los ítems más asombrosos del presupuesto militar del año pasado, de Estados Unidos, se cuenta una partida de 720 millones de dólares para fletar el regreso de containers que no han sido devueltos, y 5 mil millones de dólares en piezas de repuestos almacenados, que ya están obsoletos y son inutilizables.

Bueno, durante la Segunda Guerra Mundial la Unión Soviética gastó menos de la décima parte del dinero que gastaron Estados Unidos y sus aliados occidentales. Pero la Unión Soviética fue la que destruyó dos tercios de todo el poderío militar de la Alemania nazi.

 

¿Será que lo que se está corrompiendo es lo que tiene que desprenderse y desecharse como la vieja piel muerta de la serpiente?…

¿Será que cuando nuestros nietos se enteren de lo que estaba pasando en nuestros días, van a sentir lástima por lo tontos que éramos?

¡Hasta la próxima, gente amiga! Cuídense, es necesario. Hay peligro aquí en Chile y fuera de Chile también.

 

*Imagen: Niña herida es llevada en sus brazos tras bombardeo en Yemen | REUTERS

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