AUDIO| Crónica de Ruperto Concha: Cerebro

AUDIO| Crónica de Ruperto Concha: Cerebro

Ruperto Concha / resumen.cl

*Imagen: niño escocés yendo a la escuela sin el abrigo necesario para el invierno, obtenida de independent.co.uk. From going to school hungry to having no winter coat: the child poverty problem is only getting worse

Es realmente horroroso saber que los niños están sufriendo tal miseria y tales hambres, que mientras se dirigen a la escuela aprovechan de escarbar en los tarros de basura con la esperanza de  hallar algo, cualquier cosa que les sirva de desayuno.

Por supuesto, Ud. creerá que estoy hablando de Venezuela. Pero no, no es así: estoy hablando de la tercera mayor economía de Europa, Inglaterra. Un reporte oficial emitido por la Resolution Foundation, de Londres, denunció hace un par de semanas que los bajos sueldos, los trabajos precarios y escasos, y la eliminación de auxilios social de parte del Estado, han provocado que en Gran Bretaña, un país con 65 millones de habitantes, la pobreza extrema infantil haya aumentado en un 37%, afectando, fíjese Ud., a unos 4 millones de niños.

El informe, titulado “Visión sobre Estándares de Vida”, señala que un estimado de alrededor de 14 millones de británicos, incluyendo a esos 4 millones de niños, se encuentran en situación de indigencia, muchos de ellos sin casa, por efecto de la contracción económica del país unida a la reducción de los presupuestos fiscales de auxilio, por la política de “austeridad” del gobierno neoliberal.

Oiga, y a Gran Bretaña nadie le está bloqueando o expropiando sus recursos financieros internacionales, o sus depósitos en oro y nadie está aplicándole sanciones feroces para bloquear sus exportaciones.

¿Qué es lo que está ocurriendo ahí, entonces? ¿Y qué está ocurriendo en Francia, donde van ya 16 semanas de protestas callejeras en las principales ciudades, contra la política económica del neo liberal presidente Macron, que además es “co-príncipe” del principado de Andorra?

¿Y cómo es que la potente Alemania, mayor economía de Europa, haya estado en recesión durante un mes y medio, y ahora sólo aspire a un crecimiento económico de un anémico 2%, si es que se alcanza?

Y tengamos claro que en ninguno de esos casos se le puede echar la culpa a una conducción “socialista” de la economía. No. Estamos hablando de la flor y nata del neoliberalismo.

 

¿Es Estados Unidos tan neoliberal como Europa?… Antes de ayer, la agencia Reuters informaba que los ingresos personales de la gente en EEUU han disminuido notoriamente en los últimos meses, mientras que los reajustas de sueldo sólo han sido del orden del cero coma 5%. Y la Reuters señala que los efectos favorables de la última reducción de impuestos, que devolvió a los contribuyentes un millón y medio de millones de dólares, ya en estos momentos se hicieron humo. Y, oiga, eso de hacer devoluciones de impuestos fue considerado como una medida casi casi socialista, aunque para otros tuvo gusto a poco.

Al mismo tiempo se daba a conocer también que sigue la ola de cierres de multitiendas y súper mercados, incluyendo íconos como la célebre, elegante y distinguidísima cadena de locales de “Victoria Secret”, especializada en lencería. Preciosas y carísimas prensas íntimas femeninas.

El viernes pasado cerraron 300 establecimientos, con los que se llega a 4.500 cierres que dejan cesantes a más de 90 mil trabajadores.

La célebre financiera Bank of America & Merryl Lynch, publicó una encuesta realizada sobre operadores de la bolsa de comercio y de los bancos, respecto de la percepción que tienen esos expertos sobre el momento actual de la economía tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.

El resultado fue que una mayoría abrumadora de esos expertos admite el temor de que se produzca una crisis económica y una gran recesión en cualquier momento.

También en Estados Unidos, en Oregón, el parlamento estadual aprobó recién una ley que impone control y límites para el cobro de arriendos. Eso, porque los precios de los arriendos de casas y departamentos se habían disparado en forma tan abusiva que estaba provocando angustiosos problemas económicos a los arrendatarios. La nueva ley pone exigencias y limitaciones rigurosas a las alzas de los arriendos, a  la vez que establece el derecho de los arrendatarios a disponer de dos meses antes de tener que hacer entrega de la casa, y ese plazo se alarga en otro mes adicional por cada año de arriendo.

La bancada republicana se opuso inútilmente al proyecto, aduciendo que esa ley violaba la libertad de mercado y tenía un carácter socialista. Pero la mayoría se impuso y la ley fue promulgada de inmediato.

En estos momentos varios otros parlamentos estaduales están presentando proyectos similares en defensa de los usuarios frente a los propietarios y frente también a las empresas proveedoras. Mientras tanto, en el parlamento federal, en Washington, la nueva mayoría demócrata en la Cámara de Representantes ya presentó su primer proyecto para elaborar lo que han llamado Acta En Favor del Pueblo 2019, que apunta a frenar la influencia del lobby de las grandes empresas, que en la práctica han llegado a adueñarse del proceso legislativo mediante aportes financieros para las campañas electorales.

O sea, se está haciendo sentir la llegada de nuevos dirigentes demócratas que no tienen miedo de adoptar posiciones calificadas como “socialistas” o “comunistas” por los sectores tradicionalistas tanto del partido demócrata como del republicano.

Así, mientras por un  lado se multiplican los síntomas de que se aproxima una nueva crisis económica, a  nivel de las bases sociales se evidencia una corriente abiertamente dispuesta a lo que podríamos llamar la “izquierdización” de la política estadounidense.

 

La nueva fuerza política que aparece ya dominando la estructura misma del Partido Demócrata, incluye a personajes como el senador socialista independiente, Bernie Sanders, la jurista y senadora Elizabeth Warren, de Massachusetts,  la presidente de la Cámara, Nancy Pelosi y la ya deslumbrante representante Alexandria Ocasio Cortez, que fue primerísima mayoría en el distrito 24 de Nueva York.

Tras las elecciones recién pasadas, el bloque demócrata avanzó continuando con triunfos en elecciones municipales, como en el  caso de Chicago, en que sus candidatos no sólo vencieron a sus oponentes republicanos, sino que, además, desplazaron también a los candidatos demócratas tradicionalistas.

En la Cámara de Representantes, este bloque izquierdista anunció que identificará y denunciará públicamente a los diputados demócratas que acepten pactar semi secretamente con los republicanos en algunas decisiones importantes.

Y, por cierto, ese avance izquierdizante ya ha provocado una reacción furiosa de los sectores conservadores que  han llegado a afirmar que la marea política izquierdista y juvenil está amenazando con provocar en Estados Unidos algo así como una segunda Venezuela.

Sin embargo, hasta ahora, las propuestas formuladas por el nuevo bloque, principalmente en el llamado Green New Deal, o “Proyecto Verde del Nuevo Contrato Social” han resultado sólidamente bien fundamentadas, y razonablemente atenidas a  la  necesidad de discusión, consulta e investigación.

Tan atractivo se ha mostrado el Green New Deal que incluso grupos de jóvenes universitarios republicanos se han declarado en apoyo de él y con deseo de participar en la elaboración concreta de un proyecto y un programa político concreto y viable.

Por lo pronto, ya el equipo de Alexandria Ocasio demostró concretamente que las enormes exenciones de impuestos, y los rescates millonarios pagados por el Estado en favor de las grandes empresas, bastarían para financiar propuestas tan decisivas como un sistema único y gratuito de seguro médico para todos, y la gratuidad de la educación superior, también para todos.

Claramente, el proyecto todavía impreciso del Green New Deal tendrá que elaborarse sobre bases muy concretas y en un plazo bastante breve, tomando en cuenta que ya el próximo año serán las elecciones en que Donald Trump se jugará por la reelección, y los demócratas se jugarán a su vez por un programa totalmente opuesto a lo que ha sido el gobierno actual.

 

Lo que cobra un sentido muy especial es que el nombre New Deal alude al más popular y venerado presidente de los Estados Unidos: Franklin Delano Roosevelt, quien logró, mediante decisiones fuertes y rápidas, no sólo sacar al país de la terrible crisis económica de los años 20 a 30, sino, además, fortalecer la economía de Estados Unidos antes y durante la Segunda Mundial.

El New Deal de Roosevelt fue claramente socialista a la vez que democrático, y no vaciló en invertir enormes sumas de los fondos públicos, incluso imprimiendo billetes que no tenían respaldo, para generar las necesarias emisiones de dinero.

Eso, sobre la base de que el Estado puede hacer emisiones inorgánicas, sin peligro de inflación o desvalorización de la moneda, cuando esas emisiones responden a una planificación debidamente estudiada y regulada.

De esa manera, las enormes sumas de dinero en billetes impresos sin respaldo, se incorporan a la actividad social y económica, vigorizándola, generando empleos y producción de bienes y servicios.

De hecho, Roosevelt no vaciló en crear empresas estatales, por ejemplo, centrales hidroeléctricas, que luego eran vendidas a inversionistas privados, con lo cual el Estado recobraba su inversión.

Es decir, esas enormes sumas de dinero, que inicialmente no tenían respaldo, finalmente, con su efecto de economía concreta, generaban el respaldo necesario. Lo que había sido emisión inorgánica de dinero, había pasado a ser creación de dinero respaldado por la riqueza que generaba.

 

 

Pero el New Deal, además, adoptó en muchos casos medidas muy duras de carácter socialista, en los casos de emergencia nacional. Por ejemplo, asumió el más estricto control de la actividad financiera e industrial vinculada al abastecimiento de las Fuerzas Armadas durante la Segunda Guerra Mundial.

De hecho, en un caso de amenaza de huelga de los sindicatos de una gran empresa productora de equipos militares, la Montgomery Ward, el gobierno le ordenó a los dueños que accedieran de inmediato a las demandas de los trabajadores. Cuando los accionistas se negaron a hacerlo, el Presidente Roosevelt mandó un piquete de policía militar que sacó a los directores en vilo, con sillones y todo, y dejó bajo control estatal todas las plantas industriales y administrativas de aquella sociedad.

De hecho, al término de la Segunda Guerra Mundial, un 25% de todas las plantas industriales de Estados Unidos había quedado bajo control estatal.

Fue esa economía del New Deal, basada en los planteamientos del economista británico sir John Maynard Keynes, la que logró conciliar los intereses del sector capitalista con los intereses de los trabajadores y sus sindicatos, y, a la vez, conciliar aquellos intereses con el gran interés global de la sociedad nacional.

Ese proyecto, ese nuevo Contrato Social fue el New Deal, que se aplicó con un éxito decisivo en todos los países del mundo, para la reconstrucción después de la catástrofe de la Segunda Guerra. Y fue aplicada con tanto éxito que en Europa permitió el desarrollo del llamado Estado Benefactor, porque los gobiernos dispusieron de enormes recursos económicos para uso en desarrollo social y bienestar de la gente común.

Sin embargo, pese al esplendoroso éxito de esa economía socializada y democrática, las grandes concentraciones de poder financiero lograron infiltrarse insidiosamente en la clase política, disminuyendo cada vez más las atribuciones del estado para planificar y controlar la economía.

Finalmente, tras la desintegración de la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría, se impuso la teoría liderada por Milton Friedman y la Escuela de Chicago, llamada la Economía Neo Liberal.

A partir de entonces, toda participación del Estado en planificación y regulación de la economía pasó a ser considerada como una  herejía socialista.

Es decir, en una inverosímil ebriedad de seudo-economía meramente financiera, alejada de la economía real, de producción de bienes y servicios, y alejada, también, de toda reflexión sobre la condición humana y la responsabilidad ecológica.

A partir de ese momento, comenzó la nueva seguidilla de las crisis económicas a nivel mundial. Y la seguidilla, también, de las terribles noticias sobre el cambio climático y la destrucción del medio ambiente.

Bueno, en estos momentos los científicos nos están informando sobre la multiplicación de las llamadas “zonas muertas” en los océanos mundiales. Zonas donde la polución ha producido agotamiento del oxígeno, y en las cuales, obviamente ya no puede haber vida porque los seres vivos necesitan respirar.

Esa destrucción viene siendo la herencia final que nos está dejado el Neo liberalismo. Una herencia atroz que, sin embargo, hasta quizás pueda ser finalmente nuestra salvación.

Eso, porque la ruina neoliberal generalizada al fin nos obligará a pensar. A pensar en serio. Y a unir nuestro pensamiento a nuestra acción.

Eso es lo que están haciendo aquellos gringuitos de Estados Unidos, con el Green New Deal. Entender que la planificación y el control pueden ser indispensables. Y que no hay esperanza, no hay ni la más mínima esperanza, si dejamos que el planeta se  nos vuelva venenoso.

Hasta la próxima, gente amiga. Hay que cuidarse. Hay peligro. Pero nuestras soluciones las tenemos aquí arriba, en esta cajita huesuda en que guardamos nuestro cerebro.

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