AUDIO | Crónica de Ruperto Concha: Corrupción

AUDIO | Crónica de Ruperto Concha: Corrupción

Por Ruperto Concha / resumen.cl

 

Pasado mañana, en Estados Unidos, culminarán las elecciones Midterm, en que se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. O sea, se elegirán 435 diputados o representantes, y 33 senadores.

En estos momentos, el Partido Republicano tiene mayoría en ambas cámaras, tras la derrota de los demócratas castigados por el decepcionante gobierno de Barack Obama. Pero, tras dos años de feroz enfrentamiento con el gobierno de Donald Trump, los demócratas aspiran ahora a recuperar el control de la Cámara y, en lo posible, apropiarse también del Senado.

Para ello, en el Senado los demócratas tendrían que ganar 25 de los 33 escaños en juego, lo que parece una meta muy difícil. En cambio consideran más plausible recuperar la Cámara Baja, derrotando al menos a 44 candidatos republicanos, y con ello alcanzar al menos la mayoría mínima de un solo escaño.

De ahí la fiereza de esta campaña electoral, en que, por un lado, republicanos y demócratas se han empeñado en eliminar cualquiera candidatura que esté fuera del duopolio partidista. Los Verdes, los Libertarios y los Independientes de izquierda han visto sus candidaturas eliminadas de una manera u otra, pero a pesar de ello, hay un porcentaje considerable de electores que ya votaron anticipadamente, mientras que otros son los que se niegan a apoyar a los partidos tradicionales. Estos alcanzan un estimado en torno del 10% de los votos.

Pero estas elecciones de pasado mañana se dan en circunstancias bastantes especiales, que hacen muy difícil prever cuáles serán sus resultados. Vamos viendo.

 

Por un lado, las cifras oficiales sobre el financiamiento de esta campaña muestran un aumento impresionante del dinero invertido. Y no sólo eso. En esta ocasión los dineros recaudados por el Partido Demócrata más que duplican los dineros de los Republicanos. Según informe del Centro de Respuesta Política, los partidos gastarán algo más de 5 mil 200 millones de dólares. En la campaña de senadores, lo demócratas han invertido 1.200 millones de dólares, frente a 790 de los republicanos.

Y, como reforzando los análisis que han mostrado que el gobierno de Donald Trump está en una guerra sorda con las grandes corporaciones transnacionales, los aportes de donantes millonarios y de grandes empresas han cubierto de oro la campaña demócrata. Como ejemplo se mencionó que el millonario Michael Bloomberg hizo en octubre una donación personal de 47 millones de dólares para la campaña demócrata en Nueva York.

La mayoría de las encuestas coinciden en que los Demócratas aventajarán a los Republicanos, a pesar de que los sondeos más recientes muestran que el apoyo popular a Donald Trump sigue manteniéndose en torno del 50%. Es decir, los Demócratas no parecen encaminados a una victoria electoral de veras grande.

Por otra parte, las noticias de los últimos días resultan favorables para Trump y los Republicanos. Por un lado, las cifras de la economía interna de Estados Unidos exhiben crecimiento y ahora el anuncio de Trump sobre un acuerdo con China para poner fin a la guerra comercial, de inmediato provocó un gran repunte en Wall Street.

Paralelamente, los Demócratas aparecen sobre-enfatizando el carácter racial de la oposición contra Trump, lo que sin duda capta votos de las minorías negra e hispánica, pero a la vez moviliza a otras minorías, europeas y asiáticas, que apoyan a la mayoría blanca pro Republicana.

La impactante y dramática marcha de gente pobre centroamericana ha tenido también un efecto más favorable a Trump que a la oposición, y las encuestas han mostrado que la mayoría de la gente ve a las columnas de inmigrantes como invasores dispuestos a penetrar por la fuerza a territorio de Estados Unidos.

Asimismo tuvo buen efecto para Trump difundir los millones de dólares que su país entrega como auxilio financiero a los gobiernos de Honduras, Guatemala y El Salvador, y la amenaza de cortar esos aportes atendiendo a que los respectivos gobiernos no tomaron ninguna medida concreta para impedir las marchas.

Igualmente impactó que un grupo de esos marchistas hayan interpuesto demandas judiciales contra Washington, por decisiones consideradas abusivas para la inmigración, y que esa demanda sea financiada y defendida por un estudio de abogados del Partido Demócrata.

Es decir, a poquísimos días de las elecciones, el Partido Demócrata apareció respaldando y financiando a una ola de inmigrantes ilegales que, además, están exigiendo que Estados Unidos les pague indemnización por no dejarlos entrar.

 

Mientras tanto, en el resto del mundo, uno de los más grandes ejes noticiosos apunta al patético tema de la corrupción, que se expresa y hace sentir en prácticamente todos los ámbitos y con efectos inesperados.

Entre esos efectos inesperados se cuenta el fallo político-judicial de Francia que el viernes 2 rechazó la demanda chilena de extradición de Ricardo Palma, el militante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, condenado a prisión perpetua por el asesinato del senador Jaime Guzmán y por el secuestro de Cristián Edwards, hijo del dueño de El Mercurio.

Mediante un espectacular rescate con helicóptero, de la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago, Ricardo Palma logró salir del país hasta que, en febrero de este año, fue detenido en Francia y el gobierno chileno requirió su extradición.

Pese a las gestiones ante el gobierno francés, en que el mismo presidente Piñera le rogó al presidente francés Emmanuel Macron otorgar la extradición, la Oficina Francesa de Protección a los Refugiados la negó y en cambio le otorgó asilo político.

La razón de ese fallo, según versiones extraoficiales, por supuesto, fue que Chile no le garantizaba a Ricardo Palma suficiente seguridad de respeto a sus derechos humanos.

Esa tan mala opinión sobre la justicia y la policía de Chile indudablemente se relaciona con la seguidilla de escándalos de corrupción que han afectado a la policía, las fuerzas armadas y el aparato judicial, a partir, sobre todo, del caso “Huracán”, en que se demostró que efectivos de Carabineros habían falsificado información y pruebas para condenar a un grupo de indígenas mapuche acusados de terrorismo.

Asimismo, el 22 de septiembre pasado, el Estado de Chile se vio en situación de admitir ante el Comité contra la Tortura, de las Naciones Unidas, nada menos que 802 casos de brutalidad policial y uso excesivo de la fuerza bruta contra comunidades indígenas y otros manifestantes.

Según el informe de la Fiscalía Nacional, la violencia abusiva tiene relación con las policías que actúan fuera del marco legal.

Es decir, la secuencia de escándalos de corrupción que ha remecido a Chile ya ha tenido por efecto debilitar la confianza internacional en las instituciones de nuestro país.

Dicen que mal de muchos es consuelo de tontos. Pero, ¿somos tan tontos los chilenos como para consolarnos de que la corrupción ya se haya convertido en una putrefacción internacional generalizada?

 

Hace un par de semanas Europa resultó remecida por un escándalo de cobros fraudulentos de fondos de la Comunidad Europea para la protección del medio ambiente y la protección humanitaria de inmigrantes. El volumen de dineros robados llega a 32 mil millones de euros sólo en Alemania, y se estima que en total sobrepasa los 55 mil millones de euros.

Las operaciones fraudulentas fueron realizadas por varias organizaciones con fachadas de empresas financieras, que aprovechaban la saturación de los sistemas de control, mediante un número exorbitante de operaciones simultáneas, lo que llevaba a que el Estado pagara los valores solicitados sin suficiente verificación.

Ya hace 4 años, la Comisaria de Asuntos del Interior, de Suecia, Cecilia Malmstroen, presentó un informe ante la Comisión Europea, indicando que la economía de la Unión tenía una pérdida superior a los 120 mil millones de euros, principalmente por operaciones amañadas en contratos de empresas privadas con el Estado. El informe señaló también que parte de esos ingresos fraudulentos van al financiamiento de partidos políticos, igual que en Chile.

Esa próspera rama del Crimen Organizado opera a través de unas 3 mil organizaciones delictuales, según estimación de la Europol, la Agencia Policial de Europa. Y el mismo director de la Europol, Rob Wainwright, dijo que sólo en el rubro de cobros ilegales por el mercado de créditos de carbono, la Unión Europea ha sido estafada en casi 7 mil millones de dólares.

 

Pero ciertamente el gran circo de los escándalos de corrupción tuvo su momento estelar en torno de la gran crisis de 2008, protagonizados por empresas como la petrolera Enron, de Estados Unidos, que hizo esfumarse algo más de 60 mil millones de dólares, que desaparecieron al desaparecer todos los documentos contables de la empresa.

Uno de los poquísimos estafadores atrapados y condenados fue Ralph Madoff, que estafó 63.400 millones de dólares que no fueron recuperados. Este señor Madoff fue condenado a 150 años de presidio.

En esos años, entre 2008 y 2010, fueron arrestados más de 20 individuos, tanto empresarios como ejecutivos de empresas financieras, incluyendo al pintoresco operador de inversiones del banco Morgan Grenfell, de Londres, que realizó operaciones ilegales por más de 220 millones de libras esterlinas.

Cuando lo sometieron a juicio, el señor Young fue declarado mentalmente discapacitado, luego de que se presentara ante el juez con un provocativo vestido de mujer.

En toda esa racha de escándalos, según una encuesta realizada por el periódico Wall Street Journal, la mayor parte de las estafas y operaciones ilegales fue protagonizada por egresados de la Universidad de Harvard, ésa donde don Sebastián Piñera hizo también un breve diplomado.

Y es bien sabido que la mala reputación de la Escuela de Negocios de Harvard parte de su filosofía neoliberal de obtener el máximo lucro posible, sin vacilar ante principios éticos. Como dice el personaje Gordon Gekko, del film de Oliver Stone… “la codicia ¡es buena!”.

 

Y es así que llegamos a nuestro 2018, en que encontramos que en el mando supremo de la Unión Europea se encuentra todavía el señor Jean Claude Juncker, quien estuvo también a la cabeza de un gigantesco fraude fiscal, según informa el diario británico The Guardian, junto a otras publicaciones de la prensa alemana.

Siendo jefe de gobierno de Luxemburgo, Jungker formó una organización para llegar a acuerdo con diversas de las más grandes sociedades anónimas transnacionales, incluyendo la Apple, y luego de convenir secretamente ciertas ventajas y remuneraciones, este señor gestionó en el seno de su gobierno la aplicación de un trato tributario excepcional para las empresas convenidas.

Con ello, Luxemburgo apareció súbitamente con un crecimiento descomunal del PIB, por el traslado de inversiones extranjeras al país, mientras fluían a ese país miles de millones de euros en dinero negro. Según el informe de The Guardian, el esquema ideado por Juncker en Luxemburgo se ha acomodado luego también en otros países, aprovechando que la Unión Europea todavía no ha logrado un acuerdo para unificar el sistema tributario común para todos los países.

Igualmente, los flamantes eurodiputados, tan finos, tan expertos y tan políticos ellos, durante más de 10 años se las han arreglado para frenar todos los proyectos legislativos que impongan un sistema tributario parejo para todos los países de Europa. Por alguna razón de peso, los eurodiputados no tienen ninguna prisa, mientras las empresas europeas tienen que pagar una tributación del orden del 29% de sus utilidades, las otras empresas, como la Apple, la Pepsicola y Amazon sólo pagan el 1%.

¿Y cree Ud. que el señor Jean Claude Juncker se ruboriza?… ¡No! Pone su mejor voz de prócer justiciero y repite una y otra vez que esas exenciones tributarias para ciertas empresas privilegiadas tendrán que desaparecer… en algún momento del futuro. Mientras tanto seguirán los paraísos fiscales.

 

En España, el escándalo del prócer de las finanzas y las gestiones politiqueras, Rodrigo Rato, ya entró al panteón de los semidioses de la sinvergüenzura, jugando un ping-pong oportunista entre socialistas y populares españoles, lo que lo llevó a ser Director-Gerente del Fondo Monetario Internacional, para enseñarle a los gobiernos subdesarrollados cómo tienen que gobernar. Estuvo en eso durante un par de años, hasta que renunció para volver a España porque quería ganar plata, mucha plata.

Por sus buenos amigos franquistas, logró que lo nombraran presidente del Banco Caja Madrid y, luego del banco Bankia, donde se asignó un sueldo de 2 millones 400 mil euros. Dos años después renunció a su cargo… y el Estado español tuvo que inyectarle 22,500 millones de euros al banco Bankia para salvarlo de la quiebra.

Cuando finalmente le llegó el destape a Rodrigo Rato quedó en evidencia un pozo tan enorme de corrupción, que ya no pudo seguir esquivando ir a la cárcel. Arrastró consigo a un par de docenas de sus ayudantes y “gomas”, y provocó la estruendosa caída del gobierno derechista de Mariano Rajoy.

Sería majadero agregar la historia de la abogada Christine Lagarde, actual directora gerente del Fondo Monetario Internacional, mentora y protectora del presidente Macri de Argentina y también, al parecer del presidente Bolsonaro desde el 1 de enero.

Más dramática es la historia del actual presidente del Perú, don Martín Vizcarra, que llegó a reemplazar al corrupto presidente Pablo Kuksinski, depuesto por el Congreso por cargos de sobornos y corrupción.

Pero el actual presidente Vizcarra, según informa el periódico Rebelión, está también acusado y sometido a investigación por 48 cargos penales, en la Fiscalía Anticorrupción Penal de Moquegua.

 

Así, pues, basta apenas una mirada rápida por las finanzas, las trapacerías políticas y las hipócritas declaraciones moralistas y de lucha contra la corrupción, para darnos cuenta de que seguimos al puro estilo del tango Cambalache, con un mundo que fue y será una porquería y nada más, que en el 500 fue, y en el 2 mil también.

Pero, ¿a qué se debe esa corrupción?… Hay quienes dicen que los humanos somos unos animales capaces de tocar la música de Bach con las patas delanteras.

En realidad los humanos no somos malos, pero sí somos proclives a volvernos estúpidos. Tan estúpidos que nos volvemos malos sin darnos cuenta.

¡Hasta la próxima, gente amiga! Cuídense, es necesario. Atontarse es peligroso.

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